Una Prueba del Sábado
Por:
Art Braidic
Y
Dennis Fischer
Aprobado y Publicado por:
La Iglesia de Dios Eterna
Traductores: Lourdes Bricio, Claudia Cristina Robayo, David Sainoz, Silvia Slevin
Este libro ha sido publicado por La Iglesia de Dios Eterna
con permiso de los autores.
© 2003 Art Braidic y
Dennis Fischer
Todos los derechos reservados. Impreso en los EE. UU.
* * *
Y el Eterno
dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo: y el pueblo saldrá, y
recogerá diariamente la porción de un día, PARA QUE YO LO PRUEBE si anda en mi ley, o no.
Éxodo 16:4
Cada semana, miles de creyentes
verdaderos se reúnen el día Sábado de Dios y honran al Rey del universo. Este
día señala un tiempo cuando un mundo que se encamina hacia su propia
destrucción, será rescatado y la miseria que este ha creado, será remplazada por
una inimaginable paz y prosperidad.
¿Será posible que muchos de los hijos de Dios hayan perdido de vista el gran
propósito que es señalado por el día Sábado? ¿Ha llegado a ser este día
simplemente un tiempo para la comodidad y la conveniencia? ¿Ha llegado a ser un
día de regocijo y placeres personales disfrazados de actividades espirituales?
¿Qué tanta importancia tiene para usted este importante mandamiento?
¿Respeta usted la palabra de Dios con respecto a Su Sábado? o ¿Simplemente ve el
día Sábado como un día PERSONAL?
Estimado amigo:
El folleto que está a punto de leer, habla de uno de los
asuntos más importantes que encaran en la actualidad las Iglesias de Dios. Es un
asunto que ha sido el centro de controversia entre los líderes y miembros por
igual sin una aparente solución. Tristemente, algunos han tratado de descartarlo
como algo insignificante o sin importancia. Otros dicen que es un punto menor,
una pequeñez – sin valor para arriesgar una posible división que pudiera ocurrir
en la Iglesia. Sin embargo, hay algunos que reconocen este asunto como materia
de gran importancia – uno que debe ser tratado seriamente por el pueblo de Dios.
Ven esto como una línea trazada en la arena por Dios mismo.
El tema
de comprar y vender en el día Sábado es referido con considerable fuerza en las
escrituras, aunque en la mayoría de las ocasiones ha sido ignorado por algunos
de los líderes de la iglesia de Dios en la actualidad. ¿Por qué? ¿Qué es lo que
la Biblia dice acerca de adquirir bienes y servicios en el Sábado y los Días
Santos y de ir a los restaurantes? ¿Es esta actividad contraria a las claras
instrucciones de Dios que se encuentran en Su palabra? o ¿Puede esta práctica
mejorar este día?
Un
Mandamiento de Prueba
Actualmente, muchos en la iglesia de Dios consideran el día Sábado como “un
mandamiento de prueba”. Este es un día que podría poner a prueba la fe de
aquellos que profesan lealtad al Dios de la Biblia. Para algunos, esa prueba ha
sido el centro de muchos momentos difíciles. Muchos han perdido su empleo a
causa de esto. Otros han perdido sus relaciones familiares y han perdido el
respeto de sus amigos. En la actualidad, casi todos los que guardan el día
Sábado tienen una historia con respecto a la prueba del mismo.
Trágicamente, el Sábado es en realidad, ignorado por el mundo entero, incluyendo
la gran mayoría de los que profesan ser cristianos. Algunos inclusive han
presionado a los pocos que toman en serio las instrucciones de Dios con respecto
a este día.
A través
de los siglos, la mayoría de los creyentes verdaderos han sufrido gran
persecución por el hecho de honrar el cuarto mandamiento. Muchos han sido
públicamente ridiculizados y despreciados. Otros han sido aislados de la
sociedad. Algunos han sufrido grandes torturas y aún la muerte por rehusarse a
transgredir el mandamiento de guardar santo el día que Dios separó. Estos héroes
demostraron una gran fe, creyendo que ¡ningún precio es lo suficientemente alto
para pagar el privilegio de honrar el día Sábado de Dios!
¿Qué
pasa con el pueblo de Dios en la actualidad? ¿Ven ellos el día Sábado con la
misma reverencia profunda como los grandes campeones de la fe a través de los
siglos? ¿El pueblo de Dios en nuestro mundo moderno honra realmente el día
Sábado y sinceramente se esfuerza en “guardarlo santo”?
La
mayoría podría responder que “sí” a estas preguntas. Después de todo, cada día
Sábado el pueblo de Dios asiste a los servicios, escucha los sermones, comparte
con los hermanos, y aún sirven en sus congregaciones locales. Además, muchos en
el pueblo de Dios dedican más tiempo a la oración y al estudio de la Biblia en
este día que en cualquier otro de la semana. Aunque ellos están convencidos que
la manera de guardar el Sábado honra al Gran Dios del cielo ¿Es esto cierto?
A
continuación analizaremos el concepto de honrar el cuarto mandamiento, que es
más profundo de lo que muchos creen. Estas palabras revelarán que algunos dentro
del pueblo de Dios, incluyendo Sus líderes, descuidadamente se han inclinado
hacia prácticas equivocadas – que minan la adecuada observación de este día.
Estas prácticas pueden tomar muchas formas. Una de las más prominentes es
comprar alimentos en restaurantes durante el día Sábado de Dios.
Compartiendo un alimento en el día Sábado en un restaurante, ha llegado a ser
muy popular en la iglesia de Dios en la actualidad. La mayoría no se ha detenido
a meditar en esto y toman esta práctica como algo adecuado. Después de todo, es
tan simple y conveniente. Para algunos, aún puede ser una actividad festiva
donde el pueblo de Dios puede disfrutar de la compañía de familiares y amigos.
Lamentablemente, esta práctica puede amenazar la fe que el pueblo de Dios
aprecia tan profundamente. También muestra que tan seriamente vemos al Gran Dios
de los cielos. Estas palabras pueden sonar muy fuertes, pero lo que está a punto
de leer, le enseñará que tan cierto es.
Este
folleto está compuesto de dos partes. La parte I, presenta siete claves
bíblicas que prueban que al pueblo de Dios se le ha ordenado abstenerse de
comprar o vender cualquier cosa (aún de comprar alimentos) en el Sábado de Dios. La parte II, examina los siete argumentos más comunes que presentan
aquellos que encuentran esta práctica apropiada y analiza por que no son
válidos.
Conforme
usted avance en cada punto, es importante entender que los autores de este
folleto no están tratando de juzgar al pueblo de Dios. Este folleto, no es un
intento de condenar a la maravillosa comunidad de creyentes que han sido
llamados de acuerdo a Su propósito. Por el contrario, este folleto ha sido
escrito con la profunda esperanza que estos creyentes examinen cuidadosamente
como ven el día que Dios mismo llamó “SANTO”. Este folleto ha sido escrito con
la intención de desafiarlo a usted a reconsiderar su actitud, así como su
comportamiento con respecto al cuarto mandamiento. Este folleto le hace una
pregunta concerniente a su obediencia.
¿Cuál
es el precio que está usted dispuesto a pagar?
Una Prueba del Sábado
Parte I
Las Siete Claves Bíblicas
¡Razones por las que El Pueblo de Dios
Debe Abstenerse de ir a los Restaurantes
en el Día Sábado y los Días Santos!
Introducción
Una Tradición del Mundo
Por lo cual, salid de en medio de
ellos,
y apartaos, dice el Señor...
2 Corintios 6:17
En el mundo que profesa ser cristiano,
existe una tradición muy popular que tiene lugar cada domingo – una que es
practicada por millones de personas que van a la iglesia en todo el mundo. Esta
tradición es simple, pero dice mucho. Empieza cuando el “creyente” se despierta,
prepara a su familia para ir a la iglesia, y maneja hasta llegar al lugar de su
elección. Estando ahí, los servicios pueden durar de una a dos horas. Después de
los servicios y un breve compañerismo, la familia abandona el lugar de reunión y
va a realizar una gran variedad de actividades recreativas.
Incluida
entre estas actividades se encuentra la de ir al restaurante y compartir un
delicioso almuerzo con familiares y amigos. ¿Qué podría ser más agradable? La
escena de un almuerzo el domingo después de ir a la iglesia es algo que se
podría plasmar en una pintura de Norman Rockwell. Pero, ¿existe algo equivocado
con esta escena?
Para
aquellos que están familiarizados con el Sábado de Dios y los Días Santos, es
fácil de detectar un error en particular. Ese error es el día que ciertos grupos
religiosos tienen como día de adoración. La Biblia claramente identifica el
séptimo día (Sábado) como el verdadero Sábado de Dios, no el domingo, como
muchos suponen. El verdadero Sábado fue creado por Dios mismo en el comienzo
cuando Adán y Eva tenían menos de un día de edad. Además, las escrituras ponen
muy en claro que este día fue creado para un propósito especial – que está
ligado al Gran Plan que Dios tiene para toda la humanidad.
La
Biblia también indica que el verdadero día Sábado de Dios ha sido honrado y
guardado por los grandes héroes de la fe a través de los siglos, Moisés lo
guardó, el rey David, el profeta Samuel, Esdras y Nehemías lo guardaron, Juan el
bautista lo guardó, José y María, Pedro, Santiago y Juan lo guardaron, así como
el resto de los apóstoles, Pablo y la Iglesia del nuevo testamento y las
Iglesias gentiles lo guardaron, Jesús también guardó el día Sábado, además, la
Biblia revela que Dios mismo descansó en este día. El punto aquí es que el día
Sábado está vigente, y así ha estado a través de la historia humana. Más aún,
el Sábado de Dios sigue siendo honrado por Su verdadera Iglesia en la
actualidad.
Pero,
¿Existe algo más que esté equivocado con esta escena de “Norman Rockwell”? Hay
un error aún más sutil - ¿Uno que aún la verdadera Iglesia de Dios pueda estar
practicando? ¿Se está asemejando nuestra observancia del Sábado a la manera en
que los otros grupos religiosos observan el domingo? ¿Es el Sábado simplemente
un día para reunirse con el pueblo de Dios y disfrutar un poco de “descanso y
relajamiento” o hay algo más para honrar este tiempo que Dios llamó
“santo”?
¿Un
Día de Recreación?
En el
mundo religioso, la recreación forma parte de su día de adoración, tanto como el
sermón dado en la iglesia. Además, el almuerzo dominical en el restaurante local
ha sido establecido como una de las más populares tradiciones practicadas por
aquellos que se consideran a si mismos “creyentes” de la Biblia”.
¿Qué
dice la Biblia de tal tradición? ¿Cómo ve la verdadera Iglesia de Dios esta
práctica? ¿Es esta una actividad que no daña a nadie? o ¿Es esta un peligroso
pecado, disfrazado de bueno? ¿Ha capturado esta tradición a quienes Dios ha
llamado de acuerdo a Su propósito y como resultado los ha puesto en un grave
peligro? Al centro de este gran debate, surge imponente una pregunta.
¿Qué
es lo que el Dios Todopoderoso
piensa de esta tradición?
El
Sábado es una parte crítica del gran código moral de Dios, Los Diez
Mandamientos. Cada una de estas maravillosas leyes reflejan la mentalidad de
Dios mismo y fueron escritas personalmente por Él (Éxodo 31:18). También es
importante entender que la palabra de Dios provee instrucciones muy específicas
concernientes a cómo debe ser observado Su Sábado. La palabra de Dios señala las
actividades adecuadas e inadecuadas de este día.
Las
siguientes siete verdades bíblicas revelan cómo el Dios de la Biblia ve Su
Sábado, así como la manera que Él desea que sea entendido por Su pueblo.
Hablaremos específicamente de ir a los restaurantes en Su día. Será fácil ver
que estas claves explican otros aspectos concernientes de cómo el pueblo de Dios
debe “acordarse del día Sábado y guardarlo santo”. Cada verdad es presentada
como un argumento defendido por la palabra de Dios con impecable autoridad. Por
lo tanto, el razonamiento humano no está sobre estas verdades. Se buscó la
sabiduría de Dios – y Su espíritu revelará Su entendimiento.
La Primera Clave
El
Sábado de Dios es Santo
Acuérdate del Sábado para
santificarlo
Éxodo 20:8
El Sábado de reposo es tan importante para Dios que Él lo
estableció en el séptimo día de la creación. Este fue una parte de Su creación.
Dios creó el Sábado. Este no surgió solamente por casualidad. Por medio de este
acto creativo, el Gran Sustentador de todo lo que existe concluyó el principio
del extraordinario viaje del hombre en éste planeta. Él también selló
indisolublemente este día con una “marca” de perfección espiritual. La Biblia
revela que esta marca tendría un profundo efecto en el pueblo de Dios y su
destino final.
El
Sábado fue diseñado para ser un recordatorio semanal de la creación física, así
como de Su creación espiritual. En un sentido real, es un recordatorio continuo
del Creador y de Su plan para con el hombre. A causa de esto, Dios hizo el
Sábado santo. El libro de Génesis revela que cuando Dios lo hizo, Él le
integró propiedades espirituales a este día – que lo harían único. Veamos que
dice la palabra de Dios acerca de la creación del primer día santo: el Sábado.
Y acabó Dios en el día séptimo la
obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios
al día séptimo, y lo santificó, porque en el reposó de toda la obra que
había hecho en la creación. (Génesis. 2:2-3)
La
palabra “santificó” en este versículo es muy interesante. Literalmente traducido
significa “consagrar” o “purificar.” En otras palabras, Dios apartó este día de
todos los demás y al hacerlo, puso Su bendición en el ¡y lo hizo SANTO!
La
Biblia declara que el Sábado es un día sagrado – y nadie lo tiene que tomar a la
ligera, Dios mismo lo “santificó”. Veamos lo que Él revela acerca de Su Sábado
cuando presentó el cuarto mandamiento a Su siervo Moisés:
Porque en seis días hizo el Eterno
los cielos y la tierra, el mar, y todas la cosas que en ellos hay, y reposó en
el séptimo día; por tanto, el Eterno bendijo el día de reposo y lo santificó.
(Éxodo 20:11)
Cuando
Dios creó el día Sábado, lo elevó a un estado especial – lo hizo SANTO. Sólo
Dios tiene el poder de hacer algo SANTO y cuando así lo hace, es SAGRADO y PURO,
porque refleja las cualidades de Dios mismo. En este punto, el hombre puede
hacer una de dos cosas: puede honrar lo que Dios apartó como SANTO, o puede
PROFANARLO.
¿Por
qué Dios Santificó el Día Sábado?
La
Biblia es absolutamente clara en que Dios apartó el día Sábado del resto de los
demás días – Él “bendijo” el Sábado y lo “santificó”, pero, ¿Por qué Dios hizo
tal cosa? ¿Qué propósito tendría Dios para hacer un día de la semana diferente
del resto de los demás días? ¿Por qué Él tendría que haberlo hecho santo?
¿Qué razón hubo para que el Gran Creador pusiera Sus bendiciones sobre este
día? La palabra de Dios responde a todas estas preguntas y al responderlas,
revela por qué Su pueblo debe tener un profundo respeto por este día.
Cuando
Dios habló a los hijos de Israel, declaró que Su Sábado era una señal entre Él y
Su pueblo. Veamos lo que dice acerca de esta señal.
En verdad vosotros guardaréis mis
días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones...
(Éxodo 31:13)
La palabra “señal” en este versículo es utilizada muchas
veces a través de la Biblia cuando describe al Sábado. Viene de la palabra
hebrea owth y puede ser traducida como “señal,” “faro,”
“evidencia,” o “marca.” Es un término con mucho
significado y fuerza. Aquí Dios está diciendo que Su Sábado es un eslabón entre
Su pueblo y su Dios. Además, el Gran Creador revela que Él hizo el Sábado para
que el hombre pudiera conocerlo a Él, pero hay más en este extraordinario día.
Después en el versículo anterior, Dios dice que Su Sábado señala una esperanza
increíble concerniente al plan de Dios para la humanidad. Veamos lo que dice.
Para que sepas que yo soy el Eterno
que te santifico. (Éxodo 31:13)
Notemos el poder de estas palabras. Aquí, Dios está
revelando que hizo al Sábado santo, porque es una evidencia de que Él intenta
hacer lo mismo con Su familia terrenal. El plan de Dios para la humanidad, es
que sean también santos. Dios apartó el día Sábado para que el hombre pudiera
saber que Él también apartó a Su pueblo.
Al
final, el cumplimiento de este propósito santo va a llevarse a cabo cuando los
hijos de Dios nazcan dentro de Su familia, literalmente como hijos e hijas.
Cuando describe este nacimiento, el apóstol Juan proclama que la familia de Dios
va a ser exactamente como Él es.
Amados, ahora somos hijos de Dios, y
aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se
manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. (1
Juan 3:2)
Imagínese ser como el Dios que hizo
el universo, imagínese poseyendo Su amor, Sus virtudes y Su sabiduría. Y esto es
exactamente lo que va a suceder a quienes se les conceda Su autoridad. El
apóstol Pedro escribió que vamos a ser partícipes de la misma naturaleza de Dios
(2 Pedro 1:4). Este es el destino que espera a todo el pueblo de Dios. Aún más,
es un destino representado por Su Sábado.
Una Puerta a la Santidad
La
Biblia revela que Dios quiere que Su pueblo sea santo así como Él es santo (1
Pedro1:15 – 16). El Sábado es una puerta a la santidad. Es un eslabón entre el
hombre corruptible y un incorruptible Dios. Es la prueba de que Dios cumplirá Su
promesa de traer un gran reino a ésta tierra. Dios también ha prometido que Sus
santos regirán con Jesucristo en ese reino (Daniel 7:18).
Cuando
el pueblo de Dios honra Su Sábado, no simplemente está obedeciendo un
mandamiento, está declarando su deseo de ser el recipiente de esa promesa. En
otras palabras, al guardar el día Sábado santo, cada hijo de Dios no solamente
está diciendo, “Venga tu reino,” sino también, “Tu voluntad sea hecha en mí.”
Siendo
este el caso, cada verdadero creyente debe mostrar gran respeto al día que
señala su parte en la eternidad misma. Su conducta en el día Sábado debe
reflejar la dignidad que corresponde a un rey o sacerdote comisionado para
servir en ese reino (Apocalipsis 5:10).
Ese
comportamiento no debe ser común o profano, por el contrario, debe estar lleno
de virtud y santidad. Cada futuro líder en el reino de Dios, debe reflejar un
gran respeto por la sabiduría que diseñó este día desde el comienzo. La conducta
de ellos debe hacer claro que el Sábado es diferente. No es un día mundano, es
una señal de Dios.
Acuérdate del Sábado
Las
escrituras revelan que mientras los descendientes de Israel estuvieron en el
desierto del Sinaí, Dios les ordenó que “se acordaran del Sábado” (Éxodo 20:8).
Sin embargo, es igualmente importante para Dios que Su pueblo sepa CÓMO
“acordarse del Sábado”. Dios quiere que nosotros HONREMOS y RESPETEMOS este día,
no simplemente que estemos pendientes de cuando es. Después de todo, la mayoría
de los eruditos de la Biblia saben que el Sábado de Dios cae en el séptimo día y
ellos simplemente no lo guardan santo y profanan el día que Dios “santificó.”
El
pueblo de Dios debe ser diferente y su conducta en el día Sábado tiene que ser
diferente. Esa conducta debe reflejar un entendimiento de que el Sábado es
único. Es un día con un gran propósito, un propósito SANTO.
El Sábado Pertenece a Dios
La
Biblia deja en claro que el Sábado es el día de Dios. Es llamado el Sábado del
Eterno. Dios repetidamente se refiere a el como “Mi Sábado” (Ezequiel 20:12-24).
El punto aquí es que el séptimo día pertenece a Dios y no debe de ser
contaminado por el hombre. Todas las cosas que hacemos en este día, deben ser
dirigidas hacia nuestro Padre en el cielo y Su propósito para nosotros.
Es
importante entender una profunda verdad acerca del día Sábado de Dios. Al
contrario de la creencia popular, este día no se trata de relajamiento y
comodidad. Ni de placer personal. El Sábado se trata de una conexión y un
rejuvenecimiento espiritual y de santidad. La palabra de Dios es clara y
directa: Su Sábado es SANTO.
Desafortunadamente, hay algunos que creen sinceramente que pueden comprometerse
en ciertos placeres en este día. Uno de esos placeres es cenar en un restaurante
el viernes al anochecer o en la tarde del Sábado. Algunos líderes en la Iglesia
de Dios sugieren que tal práctica es una probadita del reino de Dios.
Esta
manera de pensar es un grave error. En realidad, el ir a comer a un restaurante
en el día Sábado no lo honra, de hecho lo profana. Forma parte de las
tradiciones más populares del mundo secular. Si alguien desea enfocar el día
Sábado en el milenio, nunca cenaría en un restaurante en este día. ¿POR QUÉ?
Porque esto no representa el milenio en lo absoluto. En el milenio, no
habrá restaurantes operando el Sábado. Durante este tiempo, toda la gente va a
honrar este día como Dios ordena.
Un Gobierno Milenario
Considere que Jesucristo regresará pronto con toda Su gloria para gobernar la
tierra como su Dios y Rey. Durante ese tiempo, Él regirá con vara de hierro
(Apocalipsis 19: 15) y los santos compartirán el gobierno con Él (Apocalipsis
20:3-4). Siendo así, ¿Qué es lo que enseñarán estos santos resucitados al mundo
acerca de ir a los restaurantes en el día Sábado? La respuesta en obvia. Estos
santos van a enseñar la verdad de Dios concerniente a este maravilloso día y
corregirán a cualquiera que intente comprometerse en tal práctica.
¿Cómo
podría la familia de Dios siendo reyes y sacerdotes (Apocalipsis 5:10), enseñar
a otros a no ir a los restaurantes en el día Sábado, si cuando ellos en
su vida física, frecuentaron tales establecimientos? – argumentando que
representaba el reino de Dios - , no tiene sentido, es una contradicción.
Para
ilustrar este punto, consideremos lo siguiente, imaginemos el tiempo cuando el
reino de Dios se establezca en la tierra. Sus ciudadanos serán aquellos que
hayan sobrevivido a la horrible devastación que tomó lugar durante los últimos
días. Éstos ciudadanos, no sabrán nada de la ley de Dios o de Su plan para con
el hombre.
Los
santos resucitados de Dios serán los encargados de enseñar durante el milenio a
los que hayan sobrevivido. Imagínese que usted ha sido comisionado para enseñar
a ésta gente acerca del día Sábado. Conforme empieza la lección, uno de ellos le
hace la siguiente pregunta: “Si era incorrecto de mi parte trabajar en un
restaurante en el Sábado, ¿Por qué me permitiste trabajar para ti en el
Sábado?”. Imagínese que Jesucristo está parado junto a usted en ese momento
cuando está listo a responder. Después de todo, Él es señor aún del Sábado
(Marcos 2:27). Él podría estar muy interesado en su respuesta. Siendo así, ¿Qué
le diría a éste joven ciudadano del milenio?
Es
importante entender que el pueblo de Dios es embajador de Su pronto reino
venidero. Representa Sus caminos y Sus leyes, y con sus vidas proclaman el
evangelio y el reino diariamente, incluyendo el día Sábado. La verdad es que,
si un representante del reino de Dios fue a los restaurantes en Sus Sábados o en
los Días Santos, esa persona, estaría comprometiéndose en una práctica que
contradice el reino que él o ella representa. Hacer tal cosa, sería hipocresía.
El
pueblo de Dios proclama su fe por lo que hace, y por lo que no hace. Servir a
Dios y representando Su reino es abstenerse de ir a los restaurantes en el día
Sábado. Para ilustrar lo anterior, considere una conversación con un ciudadano
del milenio. Imagínese a éste ciudadano preguntándole a uno de los santos lo
siguiente: “Cuando trabajaba en un restaurante, te veía muy seguido, aún te
serví algunas ocasiones, sin embargo, nunca te vi. en el día Sábado o en alguno
de los Días Santos ¿Por qué?”
Que
maravillosa lección podría ser enseñada a éste potencial hijo de Dios. Empezaría
explicando por qué el Eterno instruyó a la antigua nación de Israel que se
asegurara de no trabajar en Su Sábado – incluyendo sus siervos y los incrédulos.
Podría citar las palabras de Dios cuando dio el cuarto mandamiento:
Guardarás el día Sábado para
santificarlo, como el Eterno tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y
harás toda tu obra; mas el séptimo día es Sábado al Eterno tu Dios; ninguna obra
harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu
asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. (Deuteronomio 5:12 – 14)
Usted le explicaría por qué Dios
insiste en que a los siervos deben dejarlos descansar en el día Sábado. Dios
mandó claramente que esto fuera hecho, la pregunta es ¿Por qué?, esto es tan
significativo, que Dios provee una respuesta.
Acuérdate que fuiste siervo en la
tierra de Egipto, y que
el Eterno tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual
el Eterno tu Dios te ha mandado que guardes el día Sábado. (Deuteronomio 5:15)
Notemos lo que Dios está revelando a Israel en este
versículo. Inmediatamente después de instruirlos de no forzar a la servidumbre o
a los extranjeros a trabajar en Su Sábado, la razón que Él les dió, es que ellos
fueron alguna vez esclavos. Es un gran privilegio ser enseñado por éste Gran
dador de las leyes. Israel estuvo esclavizado por una nación que no conocía al
Dios verdadero. Egipto adoraba a los ídolos. Esta nación pagana practicaba una
fe que estaba a años luz de lo que está descrito en las páginas de Su Biblia.
Hizo lo que hizo, porque no sabía nada más. Trágicamente, cuando los israelitas
vivieron en Egipto, perdieron la fe que llenaron las vidas de Abraham, Isaac, y
Jacob. Cayeron en la misma idolatría de sus amos.
Dios
personalmente los libró de la esclavitud a que estaban sometidos por una
sociedad idólatra. ¿Qué tiene que ver esto con el pueblo de Dios en la
actualidad?
Liberación de Egipto
Las
escrituras revelan que así como el pueblo de Israel fue esclavo en Egipto hasta
que Dios milagrosamente los liberó, de igual manera a quienes Él ha llamado han
sido esclavos del Egipto espiritual. Nosotros en el pasado creímos las cosas que
el mundo cree, enseñamos las cosas que el mundo enseña, y practicamos las cosas
que el mundo practica, aún profanamos el Sábado de Dios y los Días Santos, y lo
hicimos así porque no sabíamos otra cosa.
Nuestro
llamamiento revela a un Gran Libertador que ha rescatado a Su pueblo de un mundo
que no lo conoce a Él o Su camino. Por esta razón, el pueblo de Dios, no debe
forzar nunca al incrédulo a trabajar para él en el día Sábado. Deben abstenerse
de esta práctica porque también fueron milagrosamente liberados.
El
pueblo de Dios debe entender que el Gran Libertador no va a permitir más a Su
pueblo regresar a éste mundo y a su pecado, así como no permitió que los
israelitas regresaran a Egipto y a su pecado. Por mucho que alguien quiera
regresar a Egipto, Dios lo prohíbe y advierte de las consecuencias.
Y oí otra voz del cielo, que decía:
Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis Partícipes de sus pecados, ni
recibáis parte de sus plagas. (Apocalipsis 18:4)
Consideremos estas palabras en el contexto de comer en
restaurantes en el día Sábado. Si alguien se involucra en esta práctica, es
porque ha regresado a un mundo que no conoce a Dios. En el Antiguo Testamento,
ese mundo era llamado Egipto, en el Nuevo Testamento es llamado Babilonia. Pero
no se equivoque, estos dos mundos son el mismo.
Salir
de Egipto
Cuando
Dios mandó a Su pueblo que se abstuviera de trabajar en el día Sábado y no
forzara a otros a trabajar, ordenó a Su pueblo que ¡SALIERA DE EGIPTO,
que SALIERA DE BABILONIA! En otras palabras, el pueblo de Dios no debe
regresar a los pecados del pasado.
Este es el mandato que los santos de Dios compartirán con los incontables
millones que aprenderán acerca de su Libertador cuando Su reino sea restaurado
en la tierra. Aunque el mundo está esclavizado, el pueblo de Dios es una prueba
de que este no estará siempre así. Al no permitir al esclavo de éste mundo
trabajar para ellos en el Sábado de Dios, Su pueblo está proclamando una gran
esperanza de que un día, todos los que estén en esclavitud serán libres. En ese
tiempo también ellos “recordarán el Sábado y lo guardarán SANTO.”
Segunda Clave
Un
Día de Reposo
Temamos, pues, no sea que
permaneciendo
aún la promesa de entrar en su reposo,
alguno de vosotros parezca no haberlo
alcanzado. Hebreos 4:1
El libro de Génesis indica que
cuando Dios creó el Sábado en el séptimo día, Él descansó de su labor (Génesis.
2:2). Él no hizo esto porque estuviera cansado (Isaías. 40:28), sino a causa
del gran propósito que tuvo para este tiempo santo. El Sábado fue hecho como
prueba de que Dios tiene un plan espiritual para la humanidad. Para poner un
sello sobre su pueblo, Él les ordenó cesar de su labor en este día. Vea lo que
Dios dice cuando les dió el cuarto mandamiento:
Mas el séptimo día es reposo para
el Eterno tu Dios; no hagas en el obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni
tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus
puertas. (Éxodo 20:10)
Cuando
Dios dió este mandamiento, fue muy específico. La prohibición en contra de
trabajar en Su día Sábado incluyó a todos bajo la autoridad del jefe de familia,
inclusive animales. Dios quiso que todos cesaran de hacer su labor, de la misma
manera que Él había cesado de hacer la suya. Considere a quiénes involucra este
mandamiento: los siervos no debían trabajar, ni los hijos, ni las hijas, ni el
extranjero (el incrédulo) quien bajo la autoridad de un israelita debía cesar su
labor en el Sábado de Dios. Este mandamiento era difícil de cumplir porque
incluye a todo aquel con quien la gente del pueblo de Dios pudiera tener
contacto.
No
existe ningún indicio de que en este mandamiento, se le permita a un hijo del
Dios Verdadero hacer su propia voluntad en el día Sábado. Imagine a dos
israelitas intercambiando siervos en el día Sábado, obligando a trabajar al
siervo prestado. Ambos israelitas podrían negar que el mandamiento hubiera sido
quebrantado porque el siervo que trabajó a su favor, no era en realidad SU
siervo. A pesar de que su siervo estaba trabajando para alguien más, cada
hombre podía argumentar que él - el verdadero dueño del sirviente -, no ordenó
su labor. Alguien más fue responsable de eso. Cada dueño israelita podría
afirmar que él estuvo obedeciendo el mandamiento de Dios.
O quizá
uno de ellos podía haber razonado que el mandamiento sólo prohibía que los
siervos trabajaran, los extranjeros y los hijos e hijas, pero no mencionaba a
las esposas. Por lo tanto, él podía obligar a su esposa a trabajar cada Sábado y
todavía estar bien con Dios. El mandamiento menciona que el buey y el asno, así
como su ganado no deben trabajar (Deuteronomio 5:14) pero no dice nada con
respecto a otros animales. Por lo tanto, debe ser permitido obligarlos a
trabajar en el Sábado y los Días Santos, si el dueño así lo desea.
Si este
escenario parece un poco exagerado, en realidad es muy similar a uno utilizado
por mucha gente de la Iglesia de Dios en la actualidad, en defensa de ir a un
restaurante en el día Sábado. Estos miembros que “guardan el Sábado”, a menudo
razonan que los empleados de un restaurante, quienes laboran para preparar y
servir comidas en este día, no son SUS empleados, sino los empleados del dueño
del restaurante. No estarían violando el cuarto mandamiento al obligar a estas
personas a trabajar, porque el mandamiento solamente se refiere a “SUS siervos”,
no a un siervo que pertenece a alguien más.
Además,
el mandamiento específicamente menciona “el extranjero DENTRO de sus puertas”,
pero no dice nada acerca del extranjero FUERA de sus puertas. Una vez más, Dios
debe considerar esta práctica aceptable o Él debió haber sido más específico
cuando dió el mandamiento.
Pregúntese usted mismo, ¿Qué tan impresionado estaría Dios con este tipo de
argumento? Además, ¿Piensa que los proponentes de tal razonamiento sinceramente
desean obedecer a Dios? o parecen estar más interesados en encontrar el modo de
evadir Su ley. Es verdad que sólo Dios por sí mismo puede justamente juzgar en
este asunto, pero no se equivoque ¡ÉL LO JUZGARÁ!
Un Punto en Común
Casi
todos los que guardan el Sábado podrían estar de acuerdo en que aquellos que
trabajan en restaurantes en el séptimo día, están transgrediendo el cuarto
mandamiento –están profanando el cuarto mandamiento al trabajar en este día.
Siendo así, ¿Por qué pensarían los que guardan el Sábado que él o ella pueden
ser clientes de tal negocio? Haciendo esto se benefician de una actividad que
Dios prohíbe. Hasta cierto grado, están dirigiendo esta actividad al pedir un
servicio. ¿Cómo podría esta práctica NO violar la ley de Dios?
¿Puede
honestamente alguien que guarda el Sábado argüir que por ir a un restaurante, no
es responsable del trabajo de estos empleados? Al final, le estarían disculpando este pecado con su auspicio. ¿Cree alguien que Moisés, basado en
su entendimiento del cuarto mandamiento podría permitir tal práctica en el día
que Dios llamó SANTO?
Los
hijos de Dios pueden engañarse a sí mismos por el uso de excusas que justifican
este comportamiento si ellos lo desean. Pero si somos honestos con nosotros
mismos, sabríamos que esta práctica es equivocada.
Un Mandamiento Para Los
Extranjeros
Cuando
Dios dió el cuarto mandamiento, prohibió “al extranjero dentro de tus puertas”
ejecutar cualquier labor en el Sábado. El “extranjero” es un incrédulo –alguien
que no tiene la misma fe. El mundo actual está lleno ellos. Hay billones de
personas que no conocen la verdad de Dios o Su plan para la humanidad. Como
resultado, esa gente no sabe si debe o no trabajar en Sábado o los Días Santos.
Sin
embargo, la posición de Dios con respecto a Su Sábado no cambia. Este
mandamiento es inquebrantable –el extranjero no deberá ser obligado a trabajar a
favor del pueblo de Dios. Los incrédulos, por su ignorancia pueden
profanar el Sábado de Dios, pero no deben ser motivados a hacerlo por aquellos a
quienes Dios ha llamado. El Gran Creador lo prohíbe.
Considere al “extranjero” de quien se habló en los días de Moisés y aquellos que
trabajan en restaurantes actualmente. Las similitudes entre ellos son
notorias. Ambos son ignorantes de la ley de Dios y Su plan para la humanidad.
Ambos, a causa de su ignorancia, quebrantan la ley de Dios, incluyendo Su
Sábado, a no ser que alguien que conozca más acerca de esto, les prevenga de
hacerlo así. Ambos, “el extranjero” del siglo XV, a.C. y el trabajador de un
restaurante del siglo XXI d.C., están limitados a cumplir con las instrucciones
dadas por aquellos que ejercen autoridad sobre ellos. Siendo así, ¿Debería la
gente del pueblo de Dios, obligar al “extranjero” a trabajar a su favor en el
día Sábado? El cuarto mandamiento dice ¡NO! El “extranjero” nunca debe ser
obligado a trabajar a favor del “creyente”. Dios lo prohíbe. Además, vendrá el
día cuando el extranjero sabrá por qué Dios dió tal mandamiento –y apreciará
profundamente lo que el pueblo de Dios hizo a su favor. Esta obediencia de
parte de Su pueblo demuestra un profundo respeto para ambos, por la ley de Dios,
y por el “extranjero” quien no entiende esto todavía.
“Dentro de tus Puertas”
Hay otro
término incluido en el cuarto mandamiento que es muy interesante. La expresión
“dentro de tus puertas” ha sido el centro de discusiones entre mucha gente de la
Iglesia de Dios. Este término puede tener varios significados, “dentro de su
casa”, “en su propiedad”, o también “dentro de las murallas de la ciudad”. El
significado de este versículo es aún más profundo. Esto significa que el pueblo
de Dios no debe obligar a nadie a trabajar en el día Sábado. Así que, si usted
tiene el poder de prevenir que alguien trabaje a favor suyo, en el Sábado
de Dios, usted debe ejercer tal poder.
Es
cierto que usted no podría evitar que esas gentes trabajen para otros en el día
de Dios, pero usted si puede impedir que trabajen para usted. Y el mandamiento
de Dios es para USTED.
Otro Tecnicismo
Hay
quienes han sugerido que el cuarto mandamiento no prohíbe al pueblo de Dios
dejar trabajar al incrédulo en el día Sábado, sino obligarlo a trabajar en
contra de su voluntad en ese día. En otras palabras, el pueblo de Dios no
debe forzar su religión sobre aquellos que no creen como él. Por lo tanto, si
el extranjero desea trabajar a favor de un creyente, se le debe permitir.
Este es
un punto de vista muy radical acerca de la ley de Dios. No hay evidencia en las
escrituras que apoyen tal pensamiento. Cuando Dios dió Su mandamiento acerca
del Sábado, no estaba elaborando un código de trabajo. Estaba proclamando una
Gran Ley Espiritual. Pongámoslo simple, se trataba de NO trabajar. El pueblo
de Dios estaba bajo órdenes directas de su Creador de no trabajar en Su día, ni
de permitir a otros trabajar para ellos. Esta ley se aplicó tanto para el
creyente, como para el incrédulo. El asunto aquí es que si el personal de un
restaurante deseara trabajar para usted en Sábado, usted no debe permitirlo.
Desafortunadamente, muchos del pueblo de Dios ignoran este mandamiento.
El Siervo y La Sierva
Los
meseros y meseras que trabajan en un restaurante son en realidad “sirvientes”.
Incluso muchos restaurantes los llaman “servidores”. Son contratados por
patrones para ejecutar una tarea específica. Deben satisfacer las necesidades de
sus clientes. Cuando el pueblo de Dios come en un restaurante en el día Sábado,
lo hacen con el completo conocimiento de que alguien más limpiará al terminar.
El personal del restaurante asume el papel de “sirviente” o “sirvienta”.
Analice
lo que Dios ordena a Su pueblo con respecto al trato de los siervos en el día
Sábado. Dios declaró que nuestros siervos NO DEBEN TRABAJAR en ese día (Éxodo
20:10). Aún si son extranjeros (incrédulos), ¡no deben trabajar para el pueblo
de Dios! Esta es una forma de identificar al pueblo de Dios. No obligan a otros
a hacer lo que ellos no harían en Su Sábado. Tal acción es una violación al
cuarto mandamiento.
Más Argumentos Técnicos
Algunos
han discutido que el personal de un restaurante, técnicamente no están
trabajando para ellos, sino para el dueño del restaurante. Por lo tanto, el que
observa el Sábado no es responsable de su trabajo. Si esto fuera verdad, ¿Sería
aceptable para Dios que Su pueblo contratara los servicios de un mecánico para
que repare el auto de la familia en el día Sábado?, después de todo, el
mecánico es empleado de alguien más y su trabajo es hecho fuera de tus puertas,
o ¿Qué con una tintorería o un salón de belleza?, ¿Pueden sus servicios ser
contratados en Sábado?, después de todo, tampoco ellos son técnicamente sus
sirvientes, y el mandamiento sólo prohíbe a tus sirvientes trabajar, no a
los sirvientes de alguien más. Tanto la palabra de Dios como el sentido común
nos dicen que esto contradice la ley del Eterno. ¿Quién puede creer que Dios
aprueba tal conducta?
El punto
de todo esto, es que el pueblo de Dios no debe tratar de buscar el ángulo del
prisma que le permita evadir el tener que obedecer a la Gran Autoridad Moral del
Universo. El pueblo de Dios NO debe trabajar en este día, ni tampoco debe
provocar que otros trabajen para ellos.
Un Asunto de
Vida o Muerte
Es vital
entender que el Sábado es tan importante para Dios que Él en realidad señaló las
consecuencias de no honrar este día. Dios dijo que quebrantar el Sábado era un
crimen capital. Note Sus palabras:
“Seis días se trabajará, mas el día
séptimo es día de reposo, consagrado al Eterno; cualquiera que trabaje en el día
de reposo, ciertamente morirá”. (Éxodo. 31:15)
Es tan
importante esto que cuatro capítulos más tarde, Dios reiteró esta afirmación de
condena.
“Seis días se trabajará, mas el día
séptimo os será santo, día de reposo para el Eterno; cualquiera que en él
hiciere trabajo alguno, morirá”. (Éxodo. 35:2).
Dios no estaba
amenazando en vano, lo dijo en serio –MORIR en serio. Lamentablemente,
Él tenía que probar este hecho a los israelitas mientras ellos andaban en el
desierto.
Recogiendo
Leña
El libro
de Números registra un incidente en el cual los hijos de Israel serían testigos
del juicio de Dios. Esta vez, un hombre imprudentemente salió a recoger leña con
el propósito de hacer fuego en Sábado. Cuando su pecado fue descubierto, el
hombre fue arrestado y detenido.
Entonces
Moisés y Aarón fueron ante la presencia de Dios para determinar el destino del
hombre. Lamentablemente, no iba a ser bueno. Por su desobediencia al mandato
de Dios, el hombre sufriría la pena más alta. Moisés registra el juicio de Dios
con respecto a este pecado.
Estando los hijos de Israel en el
desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le
hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la
congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le
había de hacer. Y el Eterno dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre;
apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la
congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como El Eterno
mandó a Moisés”. (Números 15:32-36)
Cuando
éste hombre fue sorprendido quebrantando el Sábado, Dios intervino directa y
poderosamente. No hay duda de como Él vio este pecado. Su juicio fue rápido y
severo.
En la
actualidad no vemos a Dios interviniendo de esa forma y por lo tanto, pocos
temen transgredir Sus mandamientos. Pero esto debe ser claro, que Dios no
interviene milagrosamente en cada caso. Si Él lo hubiera hecho, hombres y
mujeres habrían caído como moscas por todo nuestro rededor. En lugar de eso,
Dios actúa directamente en eventos que suceden por primera vez, para que haya un
ejemplo para nosotros, mostrando el juicio de Dios en tales casos.
El
hombre recogiendo leña en Sábado, es una enseñanza de mucho valor. Revela el
estándar de Dios y el destino final de aquellos que piensan que lo pueden
desobedecer.
Muchos
del pueblo de Dios han sido influenciados por los valores y patrones de éste
mundo, se han vuelto desensibilizados a Dios y a Su ley. Esto es un grave error
que se repite cada vez que el pueblo de Dios va a un restaurante en Su Sábado.
El permitir que otros trabajen para ellos, es una clara violación a Su mandato.
Una Severa
Advertencia
Hace
6000 años, Satanás le dijo a Eva “come” y “de seguro no morirás” (Génesis.3:4).
Desafortunadamente, ella comió y al final pereció. Hoy, hay algunos que enseñan
al pueblo de Dios que es aceptable ir a restaurantes en Sábado. Les dicen,
“coman y no morirán”. Sin embargo, Dios afirma claramente que si trabajamos en
Su Sábado, ¡MORIREMOS! Además, cuando obligamos o permitimos a otros trabajar
para nosotros, finalmente somos responsables.
La Tercera Clave
Un Asunto de Negocios
Asimismo
que si los pueblos de la tierra trajesen a vender
mercaderías y comestibles en día de reposo, nada tomaríamos
de ellos en ese día ni en otro día santificado…
Nehemías 10:31
Cuando
Dios dió a Israel Sus instrucciones con respecto a la observancia del Sábado, le
dijo a su pueblo que no debía hacer fuego en el séptimo día.
No encenderéis fuego en ninguna de
vuestras moradas en el día de reposo. (Éxodo. 35:3)
Una Lección
Sobre el Fuego
Hay dos
puntos de vista con respecto al significado del término “fuego” en este
versículo. Algunos piensan que los fuegos de cualquier tipo (personal o
comercial) no deben ser encendidos en Sábado. Otros han discutido que el “fuego”
al que se refiere es al industrial o comercial. El argumento más reciente es la
creencia de que hubo fogatas familiares en el campamento en Sábado, cuando los
israelitas deambularon por el desierto.
Es
importante entender que el mandamiento de Dios no prohíbe tener fogatas
al aire libre en Sábado, pero si prohíbe el trabajar para hacerlas ese
día. Es muy posible que los israelitas juntaran leña durante el día de
preparación y construyeran fogatas familiares antes de que comenzara el Sábado.
A la llegada del Sábado, ellos tiraban ocasionalmente una pieza de madera sobe
el fuego para sustentarlo.
Sin
embargo, cuando esto se refiere a construir o aún mantener un fuego comercial,
se requeriría una gran cantidad de trabajo. Además, ese fuego no tendría un
propósito para el Sábado. Recuerde, el Sábado es un día de descanso y el hacer
(o mantener) un fuego grande, industrial en este día, claramente violaría el
cuarto mandamiento.
El
pueblo de Dios en nuestros días nunca pensaría en crear un fuego comercial para
la industria o manufactura en día Sábado. Justamente entenderían que esto
constituiría una clara violación al cuarto mandamiento. Sin embargo, cuando
esto se refiere al fuego necesario para cocinar alimentos en un restaurante,
muchos han cometido el error de pensar que tal práctica es aceptable. En
realidad, esto no es cierto.
La industria del procesamiento de alimentos no es
diferente a ninguna otra empresa comercial. Cuando se refiere a preparar
alimentos, Dios mandó a Israel que se abstuviera de cocinar sus propios
alimentos en Sábado. (Éxodo.16:5,23). Mucho menos contratar a otros para que
hagan el trabajo por ellos. En lugar de eso, ellos deberían preparar sus
alimentos el día anterior para que ningún trabajo fuera hecho el día del Señor.
Sin embargo, las instrucciones de Dios con respecto a la
observancia correcta de Su Sábado fue más allá de mandar a Su pueblo a
abstenerse de laborar en este día. Porque el Sábado es SANTO, Dios proveyó
ejemplos específicos de cómo podía ser infringido. Uno era dedicarse a hacer
negocio en ese día. Dios dijo que tal comportamiento era equivocado y que
profanaba Su Sábado.
Comprando y Vendiendo
Nada más claro define un negocio comercial que el
intercambio de dinero. Póngalo de esta manera, son honorarios por servicios, un
producto y una demanda, una economía dirigida de mercado. Pero ¿Qué es lo que
dice la palabra de Dios acerca de esta práctica en Su Sábado?
Uno de los siervos más grades de Dios en toda la Biblia,
fue un hombre llamado Nehemías. Como copero del rey persa Artajerjes, Nehemías
tenía una posición de considerable prominencia. Sin embargo, cuando escuchó lo
que sucedía en Jerusalén, renunció a una vida de comodidad y regresó a la ciudad
de sus ancestros. Éste héroe de la fe fue un instrumento en la reconstrucción de
los muros de este grandioso lugar antiguo.
Nehemías también fue dolorosamente consciente de la
trágica historia de la cautividad de Judá. Entendió que la causa principal fue
el desprecio por el Sábado de Dios y específicamente la práctica de comprar y
vender en este día. La pasión de Nehemías en este aspecto es célebre en las
escrituras y es registrada en un libro que lleva su nombre.
Este gran siervo de Dios condenó cada aspecto de
dedicarse a negociar en el Sábado de Dios, y censuró enérgicamente a aquellos
quienes participaron en esta práctica. El comenzó su acusación con la
identificación de los proveedores quienes vendían productos al pueblo de Dios en
este día. Leamos lo siguiente:
En aquellos días vi en Judá a
algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y
cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y
que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que
vendían las provisiones. También había en la ciudad tirios que traían pescado y
toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en Jerusalén.
(Nehemías 13:14-16)
¿Qué podría ser
más claro? Nehemías testificó en contra de esos vendedores porque sabía que
Dios no quería que su pueblo comprara y vendiera en el día Sábado, aún si fuera
sólo comida. No hacía ninguna diferencia si quienes preparaban los alimentos
eran incrédulos, como los de la ciudad de Tiro. Las instrucciones de Dios son
muy claras en este asunto. Su pueblo no debía hacer negocios de ninguna
naturaleza en Su Sábado santo, ni como comprador, ni como vendedor.
¿Por qué pensaría alguien que un cristiano puede ir a un
restaurante en Sábado? Comer en un restaurante es de hecho ¡hacer negocio! Sólo
que esta vez, el que guarda el Sábado es el consumidor. Por lo tanto, cuando el
pueblo de Dios va a un restaurante en Su Sábado, está haciendo exactamente lo
que Dios dice que NO se haga
Mas Tecnicismos
Algunos han sugerido que la acusación de Nehemías es en
contra de quienes hacen negocio con COMERCIANTES que venden alimentos al aire
libre, no específicamente en restaurantes. Dios parece estar callado en el tema
de comer en un restaurante en Sábado. Pero, ¿Es verdad esto? ¿Por qué
prohibiría Dios comprar alimentos en el mercado, mientras que permite comprar
alimentos en un restaurante? La diferencia es que en el restaurante se debe
trabajar aún más porque ellos deben preparar la comida. ¿Por qué
haría Dios tal distinción? ¿Qué mensaje es este acerca de que Su Sábado es
SANTO?
A pesar de todo el análisis gramatical de las palabras,
el punto que Nehemías estaba aclarando en su acusación, fue que Judá no tenía
que tomar parte en ningún negocio comercial en Sábado - o que tampoco fueran
clientes de ningún negocio en ese día. Cualquier otro argumento es manipular
las escrituras en un intento de favorecer nuestras preferencias personales.
Una Acusación Severa
Nehemías estaba tan furioso por esta práctica, que
amenazó con usar la fuerza para erradicar a esos comerciantes de Jerusalén si
persistían en dedicarse a hacer negocio en Sábado:
Y reprendí a los señores de Judá y
les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de
reposo? ¿No hicieron así nuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal
sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel
profanando el día de reposo? Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las
puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas,
y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las
puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga.
Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que
vendían toda especie de mercancía. Y les amonesté y les dije: ¿Por qué os
quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde
entonces no vinieron en día de reposo.
(Nehemías 13:17-21)
Créalo o no, quienes van a restaurantes en Sábado están
participando en un negocio. Una transacción envuelve la compra de bienes, el
contratar fuerza laboral, el estar de acuerdo en un precio, así como en los
métodos de pago. También hay propinas en esa transacción comercial. En esta
relación de negocio, el consumidor del restaurante posee un nivel considerable
de autoridad sobre el personal. Esos consumidores definen lo que hay que
comprar, como se debe preparar y cuando debe ser entregado. Tienen la
expectativa de la calidad de servicio del personal, así como de los productos y
se reservan el derecho de ejercer acciones disciplinarias si sus expectativas no
son alcanzadas. Los consumidores pueden presentar quejas, rechazar pagos, y aún
solicitar los servicios de agencias gubernamentales que protegen los derechos de
los consumidores. Pueden hacer esto porque SON CONSUMIDORES. ¡Son partícipes
de esta transacción! Los dueños de restaurantes entienden bien este principio y
pensar de otra manera sería falso.
El dedicarse a los negocios en la industria de
prestación de servicios y alimentos, ya sea como vendedor o como consumidor,
inspiró la justa indignación de Nehemías y no reconocer lo erróneo de esto le
enfurecía. Consideremos la siguiente pregunta:
¿Pensaría
diferente Nehemías en nuestros días con respecto a comprar y vender?
La Cuarta Clave
Un Asunto de Placer
Mas se rebeló contra mí la casa de
Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis
decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de
reposo profanaron… (Ezequiel 20:13)
Justo
antes de que Israel estuviera en cautividad, Dios envió al profeta Isaías para
acusarlos de rebelarse en contra de Su ley. Su mensaje dejó claro que Israel
estaba en grave peligro. Note la fuerza de sus palabras:
Clama a voz en cuello, no te
detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la
casa de Jacob su pecado. (Isaías 58:1)
Cuando Isaías escribió esas palabras, Israel se vio a sí
mismo como el pueblo escogido de Dios. Era completamente religioso. Esto no es
distinto a la Iglesia de Dios de hoy. Con lo que hicieron, no parecía que se
dieran cuenta que lo que hacían era pecar por no obedecer la ley de Dios con
respecto a Su Sábado. Este hecho es evidente doce versículos más adelante:
Si retrajeres del día de reposo tu
pié, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo,
glorioso del Eterno; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni
buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras…(Isaías. 58:13)
Este versículo contiene varios elementos que el pueblo
de Dios de hoy debería considerar cuidadosamente cuando esté decidiendo cómo
honrar el Sábado. Menciona cosas a evitar, así como a las que hay que apegarse
cuando se guarda este día Santo.
Primero, considere las palabras “Si retrajeres del día
de reposo –Sábado- tu pie”. Hoy, esta frase sería mejor traducida, “¡Saca tus
sucios pies de Mi día santo!” Desde el punto de vista de Dios, Su pueblo estaba
pisoteando el día que Él santificó, apartó e hizo sagrado. Esto sucedió porque
Israel buscó su propio placer en este día. Dios hace claro que no tenemos que
buscar nuestro gozo personal en Su Sábado. Es cierto que el Sábado fue hecho a
causa del hombre (Marcos 2:26), pero es el día de Dios (Éxodo.31:13-17). Por lo
tanto, Su pueblo debe honrar Sus instrucciones acerca de cómo se debe guardar.
Segundo, cuando Dios menciona el asunto de “placer” en
Su Sábado, Sus instrucciones son muy claras. Su pueblo debe apartarse de hacer
su propio placer en este día. ¿Qué significa esto?
La palabra “placer” usada por Isaías en este versículo,
viene del Hebreo chephets. Este término significa algo que posee valor
personal –que da placer o gozo. Dios instruyó a su pueblo que evitara
actividades físicas que les diera placer personal. Exactamente esto es comer en
restaurantes en el día Sábado. Es algo que millones de personas hacen por
diversión y recreación los fines de semana.
Hechos Interesantes
De acuerdo a la Asociación Nacional de Restaurantes de
los Estados Unidos (ANRA, por sus siglas en inglés), los negocios de servicios
de alimentos están entre los más grandes en la industria de la diversión.
Actualmente es el empleador más grande del sector privado en todo el país. Este
tipo de negocios provee 11.7 millones de empleos en todo el país.
Según el ANRA, la industria de
restaurantes en los Estados Unidos se ha hecho tan enorme, que cuatro de cada 10
personas comen en establecimientos de algún tipo de preparación de alimentos
todos los días. Durante el 2002, la industria de la comida proveyó más de 54
billones de alimentos a un costo exorbitante de $407.8 billones de dólares a los
consumidores. Todo esto tuvo lugar en 870,000 restaurantes donde el gasto
promedio anual por persona fue de $846.00 dólares.
Irónicamente, las estadísticas de
ANRA indican que el día más popular de la semana para comer en restaurantes es
el día Sábado. El pueblo de Dios debe preguntarse: ¿Es el Sábado su día favorito
para comer en restaurantes? Si la respuesta a esta pregunta es “sí”, considere
por un momento el por que. ¿Es para cumplir la palabra de Dios, o es para
satisfacer nuestro propio placer?
El Sábado es
Venerable
Un tercer elemento de las
instrucciones de Dios con respecto a Su Sábado es que Su pueblo debe llamar al
Sábado “venerable” (Isaías. 58:13). Esta palabra significa que es “respetable”,
o aún “glorioso”. El Sábado lleva un enorme peso de respeto y dignidad ante los
ojos del creyente. Fue creado Santo por el mismo Dios y Su pueblo debe mostrar
gran reverencia.
Esta es la verdadera razón por la
que Dios dió instrucciones específicas acerca de cómo debía ser guardado Su
Sábado. Dios no quiere que deshonremos este maravilloso día con nuestras
prácticas mundanas. El ir a restaurantes en el día Sábado le quita valor al día
del Señor. Queramos admitirlo o no, comer en restaurantes en el día Sábado
muestra falta de respeto hacia el día que fue creado y diseñado con gran
dignidad. Aunque la práctica de ir a restaurantes en Sábado es conveniente, no
honra a Dios y su propósito de haber creado este día.
El Sábado Tiene que
ser una Delicia.
Quizá la más importante
instrucción registrada por Isaías con respecto al Sábado es que Dios quiere que
Su pueblo llame a este día “una delicia” o “un placer”. Desafortunadamente,
algunos han torcido estas palabras. Muchos han interpretado que podemos hacer
cosas para hacer del Sábado una delicia. En otras palabras, encuentra
algo que te plazca y hazlo en Sábado. Después de construir tal premisa, muchos
en la Iglesia de Dios afirman que salir a comer a un restaurante requiere menos
trabajo y les hace el Sábado más agradable. Y según ellos, ir a un restaurante
en el Sábado del Señor es un placer y va de acuerdo con las palabras
escritas en el libro de Isaías.
¡Tal interpretación es una
DEFORMACIÓN HORRIBLE de las escrituras! Dios no creó el Sábado para asegurar que
el hombre tuviera un día de gozo personal cada semana. Él creó este día para que
nuestra inclinación natural por los deseos personales no consuma nuestras vidas
haciéndonos extraños del Dios verdadero que nos hizo. En otras palabras, el
Sábado no es un día para buscar placeres personales, pero sí para rechazarlos.
Es un día dedicado a apegarse a todo lo
que es Santo.
Pero, ¿Qué significa llamar al
Sábado una delicia? ¿Qué es una delicia? Para entender mejor lo que Dios
estaba expresando con esta instrucción, considere lo que dijo específicamente:
Si retrajeres del día
de reposo tu pié, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares
delicia, santo, glorioso del ETERNO; y lo venerares, no andando en tus
propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras.
(Isaías 58:13).
Aquí Dios no le está diciendo a Su
pueblo que haga su deleite en el día Sábado. Él está instruyéndonos a llamarlo una delicia. El Sábado muestra que el pueblo de Dios se deleitará
en el gran Reino. El Reino será un tiempo de inimaginable abundancia. El Sábado
es la evidencia de que Dios establecerá y compartirá Su Reino cuando regrese
Jesucristo con Poder y Gloria. En esa esperanza está el deleite del que habló Él.
Aquellos quienes creen que
necesitan ir a un restaurante en Sábado para “deleitarse” en este día, no han
entendido el gran gozo de este tiempo Sagrado. Como consecuencia, sienten la
necesidad de hacer algo “mundano” en este día, para hacerlo más gozoso. ¡Qué
error tan terrible!
Dios creó el deleite que brinda
cada Sábado. La instrucción a Sus hijos es reconocer ese gozo y adorarlo. El
Sábado es un día para esperar con ilusión. No es un día de incomodidades. Es un
día de gozo y esperanza para cuando los hijos de Dios se reúnan juntos y se
presenten frente a su Rey.
Una Exquisita
Excepción
El Sábado verdaderamente es una
“delicia”. Es un recordatorio perpetuo del poder de Dios sobre el universo
físico y espiritual. En el libro de Isaías, Dios está llamando a Su pueblo para
que comprendan el verdadero significado del Sábado. Si el mundo de hoy con todo
su sufrimiento pudiera dar una simple mirada a lo que significa este día,
definitivamente llamaría al Sábado una DELICIA.
La palabra “delicia” que utiliza
Isaías para describir el Sábado de Dios significa un placer intenso de los
sentidos. Esta palabra literalmente significa gusto, agrado, goce o placer. El
punto que Dios trata, es que Su Sábado es realmente un manjar. Debemos llamarlo
así porque es un día apartado para ser diferente. Es una exquisita excepción de
los otros días de la semana.
A lo largo de toda la semana, el
pueblo de Dios está en un tipo de esclavitud. Somos forzados a trabajar para
satisfacer nuestras necesidades físicas. Cada día estamos sujetos a una continua
descarga de tareas y fechas límite de entrega. Somos apurados y atormentados
mientras luchamos por cumplir la interminable serie de obligaciones. Entonces
llega el Sábado.
Un día de Liberación
El Sábado muestra la libertad de la
esclavitud. La gran esperanza del Reino de Dios. Es un día único en el cuál
podemos finalmente parar de hacer las labores, tareas y actividades mundanas de
la vida. En el Sábado podemos salir de éste mundo por un día, e imaginar el
tiempo cuando éste mundo será entregado en las manos del Rey de reyes.
El Sábado es una delicia, no porque
salimos a divertirnos y a entretenernos. Es una delicia porque tenemos un tiempo
especial apartado para buscar a nuestro Creador. El Sábado es el tiempo cuando
la novia comparte con el novio.
El pueblo de Dios debería
considerar Su Sábado Santo como una cita con su prometido. Ella debe esperar el Sábado con ilusión, con profundo anhelo,
porque ofrece el lujo de 24 horas de descanso de un mundo que desafía a Dios.
Además, remplaza ese tiempo con un periodo de celebración, de trascendente
esperanza, de vida eterna, viviendo y trabajando juntos con nuestro Padre y
hermano mayor, Jesucristo.
El Sábado es una DELICIA y el pueblo de Dios debe
DELEITARSE en el. Dios creó el Sábado como un tiempo de esperanza inmensa. Su
pueblo debe ver esa esperanza y regocijarse en el, no tratar de cambiarlo.
La Quinta Clave
Un Día de Preparación
Harás congregar al pueblo, varones
y mujeres y niños, y tus extranjeros que
estuvieren en tus ciudades para que oigan y
aprendan, y teman al Eterno vuestro Dios,
y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley;
Deuteronomio 31:12
Las escrituras indican que Dios estaba tan irritado con Su pueblo porque profanaban con trabajo el día Sábado, que asignó el día sexto –viernes- como un periodo de preparación para este tiempo santo. Aún el Gran Creador se preparó para Su Sábado. Vea lo que Dios hizo:
Y el ETERNO dijo a Moisés: He aquí
yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la
porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley o no. Mas el sexto
día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. (Éxodo
16:4-5)
Dios declara que hizo llover una doble porción de maná en el día sexto –viernes-, con el propósito expreso de “proveer” a los israelitas. En otras palabras, realizó esto para ver si se comprometían a obedecerlo. Si ellos lo hicieran, juntarían comida suficiente el viernes para satisfacer sus necesidades para ese día y el siguiente. Ellos debían cocinar todo lo necesario en el día de preparación -viernes. Veamos las instrucciones que Moisés le dió al pueblo de Dios:
En el sexto día recogieron doble
porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la
congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Y él les dijo: “Esto es
lo que ha dicho El Señor: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado
al Eterno; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar,
cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Y ellos lo guardaron
hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. Y
dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es el día de reposo para el Eterno; hoy no
hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de
reposo; en el no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el
séptimo día a recoger, y no hallaron. (Éxodo 16:22-27)
Estos versículos revelan que Dios tuvo que intervenir sobrenaturalmente para proveer a los israelitas una manera de honrar Su Sábado. En este caso Él no sólo proveyó el doble de la comida en el día de preparación, también la preservó milagrosamente para que no se echara a perder.
Con el propósito de que Su Sábado fuera tratado diferente. Era TIEMPO SANTO. Él personalmente se aseguraría de que Su pueblo viera la forma de guardarlo santo.
Pero ¿Qué hay de los israelitas que fallaron en prepararse adecuadamente? ¿Qué iban a hacer? ¿Debían ellos salir y comprar comida de alguien más en Sábado? ¡Absolutamente no! Dios no les dió otra alternativa para conseguir alimentos cuando ellos fallaron en prepararlos en el sexto día. Las escrituras afirman que “no hallaron”.
¿Hay una lección para el pueblo de Dios de hoy en la acción que Él tomó hace tanto tiempo? Ciertamente debe ser así. Basado en Sus claras instrucciones a los hijos de Israel, quizá debamos preguntarnos: ¿Es correcto para nosotros salir de nuestra comunidad espiritual y comprar de otros en Sábado si fallamos en prepararnos adecuadamente?
El Significado del Día de
Preparación
Actualmente casi todo el pueblo de Dios entiende el significado de Su Sábado y las Fiestas Santas. Esos días declaran un gran plan que Él estableció antes de que el mundo fuera creado.
Considere lo que Dios enseñó a Su pueblo dándoles un día para preparación. Si el Sábado refleja el reino de Dios (Hebreos 4:9-10), ¿Puede el sexto día revelar que Su pueblo debe prepararse apropiadamente para entrar a ese reino? En otras palabras, si no nos preparamos para el descanso del milenio de Dios, ¿Nos permitirá Dios ser parte de el? ¿Nos prepararemos para el reino siguiendo Sus instrucciones o pensamos que podemos forjar nuestro propio camino y hacerlo diferente? Es claro que algunos creen esto último porque Jesús nos advirtió en contra de ese tipo de pensamiento:
No todo el que me dice: Señor,
Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi
Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no
profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre
hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de
mí, hacedores de maldad. (Mateo 7:21-23).
Cuando Jesús habló de aquellos que practicaban iniquidad, se estaba refiriendo a aquellos que no guardaban su ley. La piedra angular de esa ley es Su Sábado. ¿Es posible que la advertencia de Jesús, pudiera aplicarse a aquellos que rechazaron honrar sus instrucciones con respecto al día de preparación? esas instrucciones fueron dadas para asegurar que el pueblo de Dios pudiera guardar el Sábado Santo como Él lo ordenó. Recuerde, Él lo hizo para “PROBARLOS”. (Éxodo. 16:4-5).
¿Puede la Iglesia de hoy clamar: “Señor, Señor”, a Jesucristo cuando venga Su juicio final a pesar de que fallaron en obedecer el cuarto mandamiento, incluyendo la apropiada preparación para este? ¿La conveniencia de comer en restaurantes el día Sábado hace que el día de preparación tenga menos significado para el pueblo de Dios? ¿Este empaña la verdad concerniente a nuestra preparación para el reino?
Ciertamente, en la actualidad, no existe ese sentido de urgencia de preparar los alimentos para el Sábado, y consecuentemente, hay solamente un poquito de sentido de urgencia para vencer el pecado y prepararnos para el venidero reino de Dios. Después de todo, si el pueblo de Dios se rehúsa ha hacer las pequeñas cosas en esta vida como prepararse para Su Sábado, ¿porqué tendrían que pensar que tienen que hacer las grandes cosas como planear y prepararse para Su reino (Lucas 16:10)? Estas son palabras serias y no deberían tomarse a la ligera. Vea lo que Dios le dijo a Israel por su actitud arrogante con respecto a Su Sábado y cómo se preparaban para el:
Y El Eterno dijo a Moisés: ¿Hasta
cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que El Señor os
dió el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése,
pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. (Éxodo.
16:28-29).
Aquí, Dios está reprendiendo y condenando a Israel por fallar en honrar Su Sábado. Específicamente su falta de preparación. Dios está señalando a Su pueblo tres elementos críticos, concernientes a comer en el día Sábado:
1) Los alimentos no debían ser comprados o adquiridos en Sábado.
2) Los alimentos no debían ser preparados en Sábado.
3) Su pueblo no debía salir de “su lugar” en Sábado.
¿A dónde Pertenecemos en el Sábado?
Dios dijo, “no permitan a ningún hombre salir de su lugar” en el día Sábado. Él no quiso decir que los individuos no podían salir de sus tiendas por ninguna razón. Como muestra de esto, está el hecho de que ellos dejaban sus tiendas cuando Moisés los reunía en Sábado y los Días Santos. Además, Jesús comió en la casa de otros en día Sábado. (Lucas 14:1-6).
El punto que Dios estaba mostrando con esas instrucciones era que los israelitas no fueran a dejar la comunidad donde estaban acampando. No tenían necesidad de hacerlo así, porque Dios les había provisto de alimento en el día sexto. Si Dios les prohibió a los israelitas salir del campamento a adquirir alimentos en Sábado, ¿por qué permitiría esa práctica en la actualidad? La respuesta es ¡ÉL NO LO PERMITE!
Durante el tiempo de Moisés, el pueblo pecó al dejar su lugar físico, para adquirir o preparar alimentos. Ya sea nuestra casa, un salón del lugar de reunión, o aún el vehículo que nos transporta para llevarnos al lugar de reunión, nuestro lugar en el día Sábado, es donde la ley de Dios es observada. Actualmente, el pueblo de Dios peca al dejar su lugar espiritual, la cabecera de su fe en el Sábado, y se va al secular mundo comercial, donde la ley de Dios no es guardada. (Efesios 2:17, Hechos 15:21).
Rompiendo Cada Una de las Reglas
Aquellos que comen en restaurantes en Sábado están quebrantando cada aspecto del mandamiento de Dios. Considere lo que hacen. Adquieren alimentos en Sábado. Los preparan para ellos en Sábado. Y salen de su comunidad (de la fe) para consumirlos. Desafortunadamente, muchos en el pueblo de Dios justifican cada una de estas prácticas. Peor aún es el destino que les espera si no se arrepienten de este pecado.
Es también importante entender que las instrucciones de Dios fueron dadas a Israel mil años antes que Nehemías siquiera fuera una expectativa para su padre. El pueblo de Dios no debe de ir a un mundo de incrédulos en el día Sábado. Este mandamiento se ve tan obvio y es consistente con el carácter de Dios. El Sábado es santo, ¿por qué el pueblo de Dios quisiera ser parte de una sociedad que profana este día?
Cada persona que trabaja en un restaurante en Sábado está quebrantando el mandamiento de Dios. Violan esta maravillosa ley cada vez que ellos cumplen con órdenes que reciben de sus clientes, incluyendo el pueblo de Dios. Con esto en mente, ¿quiere usted ordenar el siguiente platillo?
La Sexta Clave
Una
Marca y Una Advertencia
Y será el pueblo como el
sacerdote;
le castigaré por su conducta, y le pagaré
conforme a sus obras.
Oseas 4:9
El
libro de Apocalipsis describe un evento en el cual un poderoso líder político
conocido como “la bestia” y una figura religiosa apóstata conocida como “el
falso profeta” causan que la vasta mayoría de los habitantes en la tierra
reciban una marca especial (Apocalipsis 13:16) Aquellos que la rechacen sufrirán
gran persecución e incluso la muerte (versículo15). Sin embargo, aquellos que
reciban esta marca sufrirán la ira del Dios Todopoderoso (Apocalípsis14:9-10).
La
Iglesia de Dios ha entendido correctamente que esta marca es un rechazo al
Sábado verdadero y los Días Santos y una adhesión a las costumbres y festivales
de las religiones falsas. Este entendimiento es sacado en parte a causa del
contraste tan marcado que existe entre el Sábado de Dios y esta “marca”. La
marca de la bestia incluso tiene la apariencia de ser un Sábado, pero es un
sábado falso.
Para
ilustrar este punto considere lo siguiente: Una es llamada “marca”
(Apocalípsis13:16) y la otra es llamada “señal” (Éxodo.31:13,17). La marca de la
bestia es colocada en la mano derecha y en la frente (Apocalípsis13:16). El
Sábado, el cual es parte de la ley de Dios, es colocado en la mano derecha y
como frontal entre los ojos (Deuteronomio 6:6-8) La marca de la bestia es muy
popular: “todos la recibieron”. El Sábado no es muy popular, casi todos lo han
rechazado. Aquellos quienes rechacen la marca, van a ser perseguidos por la
bestia. Y quienes la reciban serán castigados por Dios. Pero hay algo más. Quizá
la única característica distintiva de la marca de la bestia, es su conexión con
el comprar y vender. Note lo que escribe el apóstol Juan cuando describe esta
“marca”.
Y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca… (Apocalípsis13:17).
Con
estas palabras usted casi tiene la impresión de que mientras Dios está mandando
a Su pueblo que se abstenga de comprar y vender en el día Sábado, la bestia,
bajo la directa autoridad de Satanás el diablo (Apocalipsis 13:2), hace todo lo
contrario. Él declara que a menos que usted rechace el Sábado, el hará que sea
imposible para usted que compre o venda. ¿Es posible que el rechazo del Sábado
de Dios sea más definido por involucrarse en negocios en este día, que por
cualquier otra actividad? Después de todo, el comercio determina en gran manera
la existencia física del hombre. Un líder industrial lo puso de esta manera,
“nada sucede en este mundo hasta que algo es vendido”.
Este es
un hecho que no pasa desapercibido por Satanás el diablo. Él sabe bien todo lo
que se hace en este mundo. Es casi seguro que este gran engañador (Apocalipsis
12:9) usará el comercio para persuadir al pueblo de Dios a rechazar a su
Creador. Él intenta obligarlos a profanar el Sábado haciéndolos que compren y
vendan en ese día. Si ellos se niegan, no van a poder comprar y vender. ¡Qué
increíble prueba de fe es esa! Es cierto que Satanás utilizará a la bestia para
engañar a todos los habitantes de la tierra para que acepten su marca, pero su
principal objetivo será el pueblo de Dios.
Las Consecuencias de la
Desobediencia
La Biblia indica que la nación de Israel rechazó el
Sábado de Dios y fue destruida como nación a causa de su desobediencia. El
capítulo veinte del libro de Ezequiel describe la rebelión de Israel en contra
de la ley de Dios con respecto al Sábado, así como la reacción de Dios a esta
rebelión.
Y les di mis estatutos, y les hice
conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá. Y les
di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para
que supiesen que yo soy El Eterno que los santificó. Mas se rebeló contra mí la
casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis
decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de
reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramaría sobre ellos mi
ira en el desierto para exterminarlos. (Ezequiel. 20:11-13).
Observe lo que Dios dijo que haría a causa del desprecio
de Israel por Su Sábado – “derramaría sobre ellos mi ira hasta exterminarlos”
(versículo 13). Dios reiteró este punto ocho versículos más tarde. Compare lo
que Dios dijo a Israel que haría al que quebrantare el Sábado, con lo que Él
dijo que sucedería a aquellos que tuvieran la marca de la bestia.
Y el tercer ángel los siguió,
diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la
marca en su frente o en su mano, el también beberá del vino de la ira de Dios,
que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y
azufre delante de los santos ángeles y del Cordero… (Apocalipsis 14:9-10).
Esta es una evidencia más de la conexión entre el Sábado
de Dios y el sábado falso de Satanás. Al centro de esta conexión está el asunto
de comprar y vender. Esto debe motivar a cada verdadero cristiano a hacer una
seria evaluación de que está haciendo este día.
Una Advertencia de Cautividad
Las escrituras revelan que a pesar de la súplica de Dios
por el arrepentimiento de Israel, ellos persistieron en rebelarse en contra de
Él y Su ley. Además, en ninguna parte esta rebelión fue más notoria que en el
desprecio de Su Sábado. Como muchos hoy en día, Israel no apreció lo que
significa este día, que representa el gran Reino. Como resultado de esta
indiferencia, ellos ignoraron las instrucciones de Dios con respecto a la
apropropiada observancia de Su día. El resultado fue devastador.
Por
este desafío, Dios permitió a la nación que levantó, ser conducida a una
horrible cautividad por el imperio asirio. Como resultado de esta derrota,
Israel perdió el significado del Sábado, y con ello, su identidad como el pueblo
de Dios. Actualmente son conocidos como las diez tribus perdidas de Israel.
Un Error que se Repite
Desafortunadamente, Israel no fue la única nación bajo
la protección de Dios que quiso hacer cosas a su propio modo –incluyendo cómo
honraban el Sábado. El reino del sur (Judá) también fue víctima de su propia
conducta moral y pagó un alto precio por eso. Ellos también contaminaron el
Sábado de Dios y fueron tomados cautivos a causa de este pecado. Esta vez fue el
imperio de Babilonia bajo el gobierno de Nabucodonosor que conquistó al pueblo
de Dios y los desterró de su tierra.
Sin
embargo, después de setenta años de cautividad, a los Judíos se les permitió
regresar a Jerusalén y renovar parte de la ciudad. En ese tiempo, Nehemías notó
que algunos de los que habían regresado todavía seguían profanando el Sábado por
involucrarse en negocios en este día. Temiendo que Dios castigara a Su pueblo
otra vez por este pecado, Nehemías los amonestó fuertemente para corregir esta
equivocación. Una práctica que él llamó “perversa”:
Y reprendí a los señores de Judá y
les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de
reposo? ¿No hicieron así vuestros padres y trajo nuestro Dios todo este mal
sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel
profanando el día de reposo? (Nehemías. 13:17-18).
El
pecado que causó a Judá que fuera llevada a la cautividad, fue el transgredir el
cuarto mandamiento. Lamentablemente cuando regresaron del exilio, continuaron
cometiendo el mismo error que había causado su cautividad la primera vez. ¿Qué
fue exactamente lo que hicieron mal? ¡Estuvieron comprando y vendiendo
alimentos en el día Sábado!
En aquellos días vi en Judá a
algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y
cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y
que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que
vendían las provisiones. (Nehemías. 13:15).
Desafortunadamente, este gran pecado continúa en la
Iglesia de Dios hasta nuestros días.
Una Opinión Equivocada
Hay quienes discuten que los Judíos durante el tiempo de
Nehemías no iban a un restaurante en este día, sino que iban a comprar al
mercado al aire libre. Por lo tanto, Nehemías no mencionó específicamente el
asunto de los restaurantes en su acusación a los nobles de Judá.
Este
argumento es técnicamente verdadero solamente. Se establecían en la ciudad
pequeños puestos ambulantes. Ahí, los mercaderes ofrecían una variedad de
productos. Algunos vendían artesanías, otros, mercancías. Sin embargo, otros
estuvieron vendiendo productos alimenticios –y las escrituras dejan esto al
descubierto.
La
palabra “provisiones” usada en la acusación de Nehemías, viene de la palabra
hebrea tsayid. Esta palabra significa “caza”, “comida”, o eso que es
“tomado de la cacería”. Nehemías estaba fuertemente censurando a los judíos por
comprar COMIDA en el día Sábado. Esta práctica era similar a la que el pueblo de
Dios de hoy practica comprando alimentos de un local de hamburguesas o de
vendedores ambulantes. ¿Hace esto alguna diferencia? ¿Cree usted honestamente
que Nehemías aprobaría a los judíos, que en lugar de eso, se sentaran a comer en
un restaurante de cinco estrellas? Tristemente, algunos así lo creen.
Los Hombres de Tiro
Es importante reiterar que los que vendían comida en el
día Sábado eran incrédulos, así como sucede en nuestros días. Ellos eran
habitantes de la ciudad de Tiro.
También había en la ciudad tirios que traían pescado y toda
mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en Jerusalén.
(Nehemías. 13:16).
Es
claro que los vendedores que venían en Sábado no conocían a Dios. Eran
totalmente ignorantes de Su ley y Su plan para con el hombre. Para Nehemías la
ignorancia de los vendedores no era una excusa.
Esta verdad se ve reflejada en la acción que Nehemías
tomaría.
Las Opciones de Nehemías
Es importante entender que hubo numerosas opciones para
este siervo de Dios. Por ejemplo, él pudo fácilmente haber razonado: “esa gente
va a vender sus mercancías no importando lo que hagamos. Entonces, ¿cuál es la
diferencia?” o, él pudo haber dicho, “No los estamos haciendo trabajar”. “De
cualquier manera ellos trabajarían”. Nehemías pudo haber sacado sus
conclusiones basadas en la práctica de sus predecesores. Él pudo haber pensado,
“Otros hombres respetables en el pasado han comprado comestibles en el día
Sábado, ¿Por qué tendría que juzgar por tal cosa? Después de todo, esto
solamente fomentaría una discusión”.
Cada
una de esas respuestas estuvo disponible para este líder del pueblo de Dios hace
mucho tiempo. Ellas permanecen disponibles también para los líderes de la
Iglesia de Dios actualmente. Desafortunadamente, muchos ministros de Dios en
nuestros días parecen estar contentos de tomar un camino diferente a aquel
tomado por Nehemías y se frustran cuando confrontan este tema.
Sin
embargo, Nehemías en su fidelidad no dudó cuando señaló que lo que vio era una
gran maldad. Y no nos equivoquemos con esto, eso es exactamente lo que vio
cuando compraban y vendían en el día Sábado. Para él esta práctica representó
una amenaza mortal para el pueblo de Dios. Él se dió cuenta que el verdadero
futuro de esta nación dependía del balance del cumplimiento del cuarto
mandamiento. Él tomó acción inmediata:
Y reprendí a los señores de Judá y
les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de
reposo? ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal
sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel
profanando el día de reposo? Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las
puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas,
y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las
puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran
carga. (Nehemías. 13:17-19).
Con
estas palabras, Nehemías estaba alertando a Judá que había estado en cautividad
y no por una causa pequeña, sino porque habían profanado el Sábado de Dios.
Específicamente, porque habían comprado y vendido en ese día.
El
siervo de Dios estaba tan preocupado sobre este pecado que tomó medidas
radicales, expulsó de la ciudad a los vendedores ambulantes. Además, cuando los
vendedores regresaron el Sábado siguiente, Nehemías estaba furioso. Los amenazó
con usar la fuerza física si se atrevían a regresar a vender sus productos en el
Sábado de Dios.
Y se quedaron fuera de Jerusalén
una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía. Y
les amonesté y les dije: ¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo
hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en día de reposo.
(Nehemías. 13:20-21).
El
ejemplo del amor incondicional de Nehemías a la ley de Dios es una gran lección
para todos los cristianos. Este campeón de la fe se atrevió a confrontar con
valentía a quienes fueran cómplices de que el pueblo de Dios profanara Su
Sábado. Su intervención fue enérgica y reflejó la forma de pensar de Dios acerca
de involucrarse en el comercio en el día que Él hizo SANTO. Dios no sólo
aborreció esta práctica en aquel entonces, sino que su opinión sobre este asunto
no ha cambiado hasta este día.
Actualmente sería imposible hacer lo que Nehemías hizo durante la cautividad de
Judá. El pueblo de Dios no tiene ese tipo de poder o influencia. Por
consiguiente, ellos no podrían cerrar los restaurantes para evitar que los
creyentes compraran comida en el día Sábado. Sin embargo, el pueblo de Dios
puede hacer algo más. Pueden sacar a los vendedores fuera de sus vidas en el
día de Dios. Desafortunadamente, muchos, incluyendo sus líderes no lo hacen.
Legislar con Justicia
Recientemente, muchos líderes en la Iglesia de Dios, han
introducido una muy interesante razón para que no se juzgue a nadie sobre este
asunto de comer en restaurantes en el Sábado de Dios. Ellos afirman que no es el
deber de la Iglesia el “legislar con justicia”. Lo que no entienden es que Dios
ejecutó ya esta tarea.
Es
importante comprender que a pesar de que la Iglesia no legisla con justicia,
seguramente si la administra. Esta es una responsabilidad que se les ha confiado
a los líderes de Dios. Las consecuencias de no enseñar al pueblo de Dios acerca
de Su ley y cómo aplicarla es un TREMENDO error. Considere lo que Jesucristo
dijo acerca de esta omisión.
De manera que cualquiera que
quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres,
muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga
y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. (Mateo
5:19).
Las
palabras de Jesús deben hacer a cada siervo fiel y verdadero de Dios que
cuidadosamente considere las cosas que hace, así como las cosas que enseña a
otros a hacer. Las escrituras son muy claras en esto. Los ministros de Dios
tienen del deber de representarlo a Él, no a los hombres. A causa de esto, el
juicio de Dios sobre ellos será mayor. El punto importante es este: el ministro
es responsable de proclamar la palabra de Dios a sus hijos – ya sea que les
guste o no.
Un Punto Menor
Algunos líderes en la iglesia de Dios también han
sugerido que el ir a restaurantes en día Sábado representa sólo un aspecto muy
pequeño de la observancia del Sábado. Ellos afirman que el Sábado tiene una
visión más extensa y el poner tanto énfasis en una parte del mandamiento
disminuye valor del resto del día Santo de Dios. Aunque este razonamiento
pareciera válido, considere cuanto del cuarto mandamiento se quebranta por comer
en restaurantes en el día Sábado:
Trabajo está siendo ejecutado por solicitud del creyente, en clara violación del
mandamiento. (Éxodo.20:10)
Un
sirviente está siendo obligado por el creyente a trabajar a su favor, en clara
violación del mandamiento. (Deuteronomio 5:14)
Un incrédulo (o extranjero) está siendo obligado a trabajar
para beneficio del creyente, en clara violación del mandamiento. (Éxodo.20:10)
Los alimentos son adquiridos por el creyente en el día
Sábado, en clara violación del mandamiento. (Éxodo. 16:26-29)
Los alimentos son preparados en el día Sábado por solicitud
del creyente, en clara violación del mandamiento. (Éxodo. 16:23-24)
El creyente tiene que salir de la comunidad cristiana en el
día Sábado, en clara violación del mandamiento. (Éxodo. 16:29)
El creyente se involucra en la compra de bienes y servicios
en el día Sábado en clara violación del mandamiento. (Nehemías. 10:31)
El creyente está involucrado en hacer su placer personal en
el día Sábado, en clara violación del mandamiento. (Isaías. 58:13-14)
Estos son solo algunos de los puntos de la ley de Dios
que son violados con impunidad, cuando aquellos a quienes Él ha llamado deciden
que pueden hacer su deseo en Su día. El hecho es que comer en un restaurante en
el día Sábado viola más principios del cuarto mandamiento que si uno eligiera
picar árboles en su propiedad desde el amanecer hasta el anochecer.
Regresando a Nehemías
Nehemías se dió cuenta de que la indebida observancia
del Sábado traía una gran amenaza al pueblo de Dios. Él entendió que honrar el
día Santo de Dios pudo hacer la gran diferencia entre haber sido tomado cautivo
y haber sido liberados de la cautividad.
¿Es posible que en la actualidad la Iglesia de Dios esté siendo probada con una
lección similar? Y al final de esta prueba existen dos posibles destinos: CAUTIVIDAD o LIBERTAD.
La Séptima Clave
Un Ejemplo Perfecto
Haya, pues, en vosotros este sentir
que hubo también en Cristo Jesús.
Filipenses 2:5
Cada
persona que se considere cristiana, reconoce que Jesucristo es el ejemplo que
los hijos de Dios deben imitar en su camino espiritual. El apóstol Pablo afirmó
esta verdad en su epístola a la iglesia de Filipo. Exhortó a los creyentes a
tener el mismo sentir de Cristo (Filipenses 2:5). El apóstol Pedro agregó que
Jesús dejó a sus seguidores un ejemplo que debe imitarse (1 Pedro 2:21),
refiriéndose a la conducta apropiada que deben seguir los hijos de Dios en el
día Sábado, es difícil imaginar a alguien con mayor autoridad que el mismo
Jesucristo, siendo “Señor del Sábado” (Marcos 2:27), es el Maestro Arquitecto de
este día y su gran propósito, cada paso que dió en el día Sábado, fue dedicado a
cumplir ese propósito.
¿Cómo honró Jesús el día Sábado?
El
evangelio habla abundantemente de las acciones de Jesús en el día Sábado y
aunque fue acusado por los líderes religiosos de su tiempo de profanar este día,
la verdad es que Él nunca lo hizo. Las obras de Jesús, Sus palabras y Su
conducta en el día Sábado reflejaron un retrato viviente del Reino de Dios. Su
conducta manifestó la esperanza y consolación que serán restauradas en este
mundo en poco tiempo, ¿Cómo Jesús guardó el día Sábado?
Se congregó con otros judíos en la sinagoga
Leyó las escrituras
Sanó enfermos
Compartió comidas
Hizo caminatas con sus amigos cercanos
Criticó la auto-justicia de los líderes religiosos
Inspiró esperanza en los débiles
Permaneció en constante contacto con Su Padre.
No existe
indicio alguno en las escrituras de que Jesús gastara el más mínimo centavo en
este día. El Mesías amó el día Sábado. Conocía lo que significaba cada minuto
del tiempo que santificó. Si somos Su pueblo, debemos dirigir nuestros pasos
hacia donde Él dirigió los suyos.
¿Un Ejemplo Extraordinario?
Cuando
los hijos de Israel anduvieron por el desierto, Dios les ordenó que se
abstuvieran de salir del campamento para recoger maná en el día Sábado. Dios no
permitió que les faltara comida en Su día, proveyéndoles doble porción de maná
en el sexto día. El Gran Proveedor intervino para prevenir que el maná se echara
a perder en el día Sábado.
Lo que
Dios hizo en esa ocasión, pudo tener un segundo propósito. Muchos creen que Dios
envió doble porción de comida a los israelitas en el día de preparación
(viernes), por que Él no quería que trabajaran en el día Sábado, pero también es
posible que con este hecho Dios estuviera honrando Su propia ley. En otras
palabras Israel vio que Dios no profanaría Su Sábado involucrándose en una
labor física en este día.
Es
cierto que Dios nunca se cansa, y esa no es la razón por la cual Él descanso en
el día Sábado. Él cesó de Su trabajo porque respeta el Sábado y su propósito. En
el día séptimo de la creación Dios separó el Sábado de los demás días, lo hizo ¡SANTO! ¿Es posible que cada Sábado desde entonces, Dios mantenga
su propósito y lo guarde SANTO? Basados en todas las evidencias que
tenemos en las escrituras, la respuesta a esa pregunta es un rotundo SÍ.
Privilegios y Restricciones
Existen
muchas cosas que se pueden disfrutar en el día Sábado, pero hay otras que se
deben evitar. Ir a restaurantes es definitivamente una de ellas. Esta práctica
contradice cada parte del Reino de Dios. Obliga a trabajar, involucra negocios,
inspira competencia. Es cierto que usted no puede evitar que el personal de un
restaurante trabaje, pero si PUEDE evitar que trabajen para usted.
Como
Señor del día Sábado, Jesús con su conducta honró a su Padre en este día de una
manera que no alcanzamos a comprender. Indudablemente si podemos imitar este
modelo y no pensar que lo podemos mejorar.
Un Último Pensamiento
Cuando
el Gran Arquitecto del cielo y de la tierra creó el universo físico, estaba
llevando a cabo una parte fundamental de un plan que concluiría con integrar a
la humanidad a Su familia. Dios formó las estrellas y los planetas, de igual
manera, creó el sol y la luna. Su propósito al realizar esta obra no fue
simplemente para hermosear el cielo. Dios en su palabra expresa:
“Haya lumbreras en la expansión de
los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años...” (Génesis 1:14).
Dios
declara que los cuerpos astronómicos sirven para señales y estaciones. Estas dos
palabras tienen un profundo significado y expresan el gran compromiso que Dios
tiene con Su plan de salvación. La palabra “signo” en este versículo viene del
hebreo owth y puede ser traducida como “señal”, “guía” o “marca”. Es la
misma palabra utilizada por Dios para describir Su día Sábado (vea Éxodo
31:13,17). La palabra hebrea para “estaciones” en este versículo es “mo’edim” y puede ser traducido “tiempos establecidos”. Los tiempos establecidos de Dios
son Sus Días Santos.
El
Sábado de Dios y sus Días Santos representan la imagen de un plan que nació del
infinito amor del más grande Ser que existe. Este Ser quiere que Su pueblo
confíe en Su sabiduría, en cómo honrar el día Sábado y los Días Santos
proveyendo la guía moral para este propósito. Su pueblo debe rechazar cualquier
cosa que no refleje este mandato.
Jesucristo una vez dijo que Su pueblo sería la luz del mundo en medio de la
oscuridad (Mateo 5:14-16). Una manera en que pueden hacerlo es guardando el día
Sábado apropiadamente. El día Sábado es una luz que señala la identidad del
verdadero Dios- El Creador.
Hoy
vivimos en un mundo donde cada día de la semana es honrado por alguna religión.
Sin embargo el día Sábado es sólo observado por quienes creen en el verdadero
Dios. Las 10 tribus perdidas de Israel abandonaron el Sábado- y su identidad
como pueblo de Dios. El día Sábado de Dios es un recordatorio no sólo de quién
es Dios, sino de quién es Su pueblo.
Una Señal Única
El
sábado es una señal. Una señal provee a la gente información importante. Dirige
a los individuos hacia algo o hacia algún lugar. El día Sábado es una señal de
Dios que dirige al hombre directamente hacia Él y hacia Su Reino (Hebreos
4:4-9).
Sin embargo,
El día Sábado apunta a ambos caminos. Es una señal que nos ayuda a identificar
quien es el Creador, es una señal para Dios que identifica quien es Su pueblo.
El Gran Creador del cielo y la tierra ve QUIEN guarda Su día Sábado, y la MANERA
como es guardado. El día Sábado es una señal, una prueba. Es el indicador que le
muestra a Dios, si caminamos bajo su autoridad o no lo hacemos (Éxodo 16:4). De
la manera en que honramos el día Sábado le manifestamos a Dios que estamos
sometidos a Su autoridad. El día Sábado es una GRAN
PRUEBA.
¿LA PASARÍA USTED?
UNA PRUEBA DEL SÁBADO
Parte II
Siete Argumentos del Razonamiento
Humano
Una Oposición a los Siete
Argumentos más Populares Dados por Aquéllos que Compran y Venden en el Día
Sábado
Introducción
¿Quién
Decide cómo Adorar a Dios?
Conozco,
oh Eterno, que el hombre no es señor de su camino,
ni del
hombre que camina es el ordenar sus pasos
Jeremías
10:23
Hace
algunos años atrás, un antiguo miembro de una de las más grandes denominaciones
protestantes comenzó a cuestionarse algunas de las tradiciones de su iglesia.
Entre estas, las fiestas y días santos enseñados por su pastor y acogidas por su
denominación.
Siendo adulto continuó
creyendo en las tradiciones que desde su niñez había celebrado. Le encantaba la
navidad con todas sus decoraciones y regalos, esperaba la llegada de la pascua
florida con sus dulces y sus juegos. Eran días grandiosos para él. ¿Entonces que
fue lo que no le agradó?
Este hombre devoto
trató de ver el significado de estas festividades, pero al final las cosas que
por tanto tiempo él pensó eran auténticas, comenzaron a verse menos reales. Para
empezar, el nacimiento de Jesús está descrito en la Biblia, pero no existe
ninguna evidencia de que éste fuera celebrado por los apóstoles o por la Iglesia
del Nuevo Testamento. Y aunque la resurrección de Jesús abarca una considerable
porción en los evangelios, la Iglesia del Antiguo Testamento guardó la Pascua,
mas no guardó la pascua florida. En el estudio de las festividades vio que el
origen de la pascua florida no se encontraba descrita en las escrituras, pero sí
aparecía incluida como festividad pagana dedicada a honrar a una infinidad de
diosas, pero nunca al Dios de la Biblia.
El estudio de este
hombre lo llevó después al día Sábado y una vez más, una práctica mantenida por
mucho tiempo por esa iglesia, parecía contradecir directamente a la Biblia. A
medida que continuaba la búsqueda de este tema, descubriría que Jesús y Sus
discípulos, al igual que los cristianos del primer siglo guardaron el séptimo
día (Sábado), no el domingo como él había sido enseñado.
Impresionado por este
nuevo entendimiento, el hombre se acercó a su pastor buscando respuestas. Pero
no las encontró, sólo excusas. Su pastor argumentó que no importa que día
observaba un cristiano porque “Dios mira el corazón”, luego explicó que la
adoración en domingo y las festividades como el miércoles de ceniza, la
cuaresma, el domingo de ramos, el viernes santo realzan el significado de la
“fe” y llevan a los creyentes a un más profundo entendimiento del evangelio. Por
lo tanto Dios no podría oponerse a estas tradiciones.
A medida que la
reunión progresaba, el pastor del hombre defendía cada una de las festividades
guardadas por la iglesia. Agregó además que en el mundo de hoy, con todas sus
complejidades, es imposible guardar el día Sábado como está descrito en la
Biblia, que la navidad era una celebración maravillosa por el impacto que
causaba en los niños, y la pascua florida era hermosa, por que con esta se
podría predicar el evangelio a los incrédulos, enseñándoles la resurrección de
Cristo. Sugirió que los Días Santos guardados por Jesús y Sus discípulos eran
legalismos y una gran carga, y aquellos que los guardan hoy, sencillamente
quieren sentirse justos ante sus propios ojos.
Cuando el hombre
señaló que ninguno de los argumentos dados por su pastor podría ser sustentado
con las escrituras, el pastor se enfureció, y le acusó de ser un fariseo y de
ser intolerante. le sugirió que buscara en su corazón las respuestas, pero nunca
lo impulsó a buscar la verdad en la palabra de Dios.
Una
Última Pregunta
Antes que el hombre
saliera de la oficina de su pastor, le hizo una última pregunta, “señor”, dijo
el hombre: “¿La Biblia indica en algún lugar que el hombre tiene la autoridad
para decidir por si mismo como debe adorar a su Creador?”
Existe un significado
profundo en esta pregunta, porque llega al corazón mismo de la fe proclamada en
las páginas de la Biblia. Esta es una pregunta que debe estar en los labios de
cada creyente verdadero, desafortunadamente, no siempre es así.
La humanidad a través
de los siglos ha procurado alabar a Dios en sus propios términos. El hombre ha
creado un sin fin de formas de fe, todas clamando servir a un poder superior.
Inclusive dentro de las corrientes protestantes existen cientos de
denominaciones con diferentes creencias radicales. Y cada una de estas
denominaciones afirma que son “Una iglesia creyente de la Biblia”. ¿Cómo es esto
posible?
Respuesta a la Pregunta Anterior
Aunque el pastor del
hombre nunca respondió a la última pregunta, la Biblia lo hace. Las escrituras
declaran con gran énfasis, que el hombre NO tiene la autoridad moral para
decidir por él mismo, como debe alabar al Creador de los cielos y la tierra.
Dios es el único que tiene esta autoridad. El Antiguo y Nuevo Testamento
advierten en contra de esta manera de pensar.
Una
Severa Advertencia
Cuando Dios le habló a
los hijos de Israel, les advirtió de no indagar acerca de otras religiones y de
nunca intentar integrar esas religiones dentro de la verdad que Él les había
dado.
Cuidarás
de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.
(Deuteronomio 12:32)
Dios declara que la
verdadera fe la define Él, no el hombre. Dios es el único que tiene la autoridad
para determinar, como se le debe adorar. Dios ordenó a Israel seguir sus
instrucciones tal como les había indicado. No debían añadir o quitar nada, por
ninguna razón y bajo ninguna circunstancia. Este fue un mandamiento que la
antigua Israel ignoró repetidamente. La Biblia da testimonio de esta
desobediencia. Reflexione en estos dos ejemplos:
Ejemplo I
Cuando Moisés estuvo
en el Monte Sinaí, recibiendo los Diez Mandamientos, los israelitas le exigieron
a Aarón que les moldeara un becerro de oro, así tendrían un ídolo que los guiara
(Éxodo 32:1). Una vez hecho el ídolo, Aarón tuvo la osadía de proclamarlo regalo
de Dios, quien los había librado de la esclavitud. El ídolo fue llevado y
presentado a este pueblo y Aarón declaro “fiesta al Eterno”.
Y viendo
esto Aarón, edificó un altar delante del becerro: y pregonó Aarón, y dijo:
Mañana será fiesta para el Eterno. (Éxodo 32:5)
Imagine la magnitud de
este hecho. Mientras que Dios estaba ordenando a Moisés abstenerse de hacer
imágenes labradas (Segundo Mandamiento), ¡Aarón estaba moldeando un becerro,
para que el pueblo de Dios lo adorara! Cuando Dios vio este intento de edificar
una fe utilizando las tradiciones egipcias, se enfureció hasta el punto de
desear extinguir a los israelitas por semejante atrevimiento. (Éxodo 32:7-10).
Ejemplo
II
Más tarde, cuando
Israel fue una joven monarquía bajo el rey Saúl, Dios a través de su profeta
Samuel le dió instrucciones específicas de cómo llevar a cabo una guerra contra
los amalequitas (1 Samuel 15:2-3). En tanto que la guerra se desarrollaba, Saúl
hizo algunas modificaciones a estas instrucciones (Versículo 9).
Cuando la batalla
terminó, Samuel vino al Rey preguntándole, por qué no había obedecido la palabra
de Dios (versículos 10-14). Saúl respondiendo, explicó que pensó que su
intervención llevaría a Israel a realzar y adorar mejor al Eterno
(versículo 15). Imagine a un hombre, aún más, a un rey, pensando que sabe más
que Dios como adorarle. Pero, esto fue lo que Saúl argumentó.
Estos son sólo dos
ejemplos de lo que sucede, cuando de su propio razonamiento el hombre trata de
definir la fe, creyendo agradar más a Dios. Estos ejemplos de desobediencia no
están limitados a la antigua nación de Israel. El Nuevo Testamento también
describe muchos ejemplos de como el pueblo de Dios pensaba que podía decidir
como adorar mejor al Dios de Abraham, Isaac y Jacob.
En Vano
Me Adoran
Los evangelios de
Mateo y Marcos mencionan un suceso en el que Jesús siendo amonestado por
los religiosos de Sus días, después que sus discípulos “habían transgredido la
tradición de los ancianos” (Mateo 15:1-2, Marcos 7:1-5) respondió a esta
acusación reprendiendo a estos hombres “piadosos”, porque para ellos era de
mayor valor guardar sus tradiciones que guardar la Ley de Dios. Veamos lo que
dijo:
“Hipócritas, bien
profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra,
Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como
doctrinas mandamientos de hombres.” (Marcos 7:6-9).
Una
Historia de Desobediencia
La historia de la
humanidad es la historia de la desobediencia. Es la
historia del pensamiento del hombre que decide por si mismo como servir al Dios
que lo creó. El peligro de tal arrogancia es tan desconcertante, que inclusive
amenaza a aquellos que se consideran a si mismos verdaderos creyentes. Vemos que
Jesús hace una advertencia a quienes piensan que pueden adorar a Dios en sus
propios términos.
No
todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el
que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en
aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos
fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos Milagros? Y entonces les
declararé: Nunca os conocí: apartaos de mí, hacedores de maldad. (Mateo 7:
21-23).
El Mesías declara que
no es suficiente confesar “Jesús es el Señor”, Dios requiere acción. La fe de Su
pueblo debe ser una fe viva (Santiago 2:20), que demuestre total compromiso con
el Gran Dios de los cielos, que refleje la obediencia a Él y a Su ley.
La pregunta que debe
hacerse el pueblo de Dios y que se relaciona con la advertencia que Jesús dió en
el sermón del monte es:
¿Estamos
obedeciendo al Dios del cielo o estamos
siendo
cautivos por las tradiciones de los hombres?
La Parte II de Una
Prueba del Sábado señala los siete argumentos más populares dados por aquellos
que proponen salir a restaurantes en el día Sábado. Para algunos esta actividad
se ha convertido en una tradición -que define una parte
significativa del día que Dios mismo llama SANTO.
A pesar de las claras
evidencias que aparecen en las escrituras para que el pueblo de Dios se abstenga
de realizar esta práctica, esta sigue siendo muy común en Su Iglesia hoy, y es
fuertemente defendida por muchos de sus líderes. Aquellos que defienden tal
práctica, emplean el mismo razonamiento de los que guardan el domingo para
justificar el domingo como su día de adoración.
Considerando cada
argumento, “¿Sugiere la Biblia que el hombre tiene la autoridad de decidir por
si mismo, cómo debe adorar a su Creador?” Al entender esta verdad, lo que sigue
llega a ser completamente claro.
Argumento #1
Un
Anticipo del Milenio
Entonces
tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino,
andad
por el; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis
a la
mano izquierda. Isaías 30:21
Uno
de los argumentos más comunes dado por aquellos que frecuentan restaurantes en
el día Sábado, es que, destaca la observancia de este día. Las siguientes son
las palabras de un antiguo evangelista que reconoce que él y su esposa salen a
cenar en el día Sábado, particularmente los viernes en la tarde:
“No
puedo imaginar no comer en un buen restaurante en el día Sábado. Es un modelo del milenio - una deliciosa comida y una
maravillosa compañía”.
De acuerdo con este
razonamiento, el estar en un restaurante elegante hace que el día Sábado refleje
aún más El Reino de Dios. ¿Pero qué diría este líder a aquellos que no pueden
realizar esta actividad?, ¿De alguna manera la importancia del día Sábado se ve
reducida, porque deben compartir la comida en su casa?, ¿Qué tal ir a un pizzería o a un
restaurante de comida rápida en el día Sábado?, ¿Seguiría esto representando el
milenio?
Salir a comer a un
restaurante elegante es una experiencia que puede traernos gran placer. Es
cierto que el milenio será un tiempo de inimaginable abundancia y prosperidad.
¿Pero existe alguna conexión entre ir a restaurantes en el día Sábado y el
reino? La respuesta es un rotundo ¡NO! Comer en restaurantes en el día Sábado
contradice lo que El Reino de Dios representa y en realidad representa los
reinos del hombre.
Que la comida sea en
un restaurante costoso, no la hace más apropiada que el ir a una tienda local
por una hamburguesa y papas fritas. Esta práctica no honra este día SAGRADO y
SANTO. No muestra respeto al día Sábado y a su propósito. Por el contrario este
es un tiempo que pertenece al Creador de los cielos y la tierra y que
erróneamente se toma para deleite personal. A pesar de la obstinación de este
líder de la Iglesia, esta práctica no honra a Dios ni refleja su Reino. Para
ilustrar esta verdad, consideremos lo siguiente:
¿Estarán los restaurantes
abiertos en el día Sábado durante el milenio?
Es difícil creer que
un verdadero hijo de Dios, que guarda el Sábado, dude si se le hace esta
pregunta. ¿Cómo puede una actividad que no será parte del Reino de Dios reflejar ese Reino? La verdad no puede, ¡porque es contraria
a Su ley!
El error en el
razonamiento de este evangelista es creer que si algo es hermoso y da placer,
debe ser porque es bueno. En otras palabras, “no se puede estar equivocado si se
siente bien”.
Este mismo argumento,
ha sido utilizado por las religiones del mundo que defienden un sin fin de
tradiciones, después de todo, la navidad es hermosa y enseña a los niños acerca
del nacimiento de Jesús; por lo tanto debe ser buena. La pascua florida es
hermosa y enseña acerca de Su resurrección.
La creencia de que la
santidad es algo que puede determinarse por los sentimientos que produce, no es
nuevo. Esta forma de pensar ha sido el centro de cada herejía creada por el
hombre buscando adorar a Dios, sin embargo esta nunca ha sido la medida
que Dios utiliza para medir la justicia.
La regla moral del
Creador y Sustentador del universo no se determina por cómo algo se ve o se
siente. Dios es el único y verdadero Juez de lo que es bueno y de lo que es
malo. Él es la gran autoridad moral. Sus juicios están reflejados en Su gran
código moral: Los Mandamientos. Si el hombre verdaderamente desea saber lo que
le agrada a su Creador debe preguntarle a su Creador mismo. Cuando se trata de
comprar y vender en el día Sábado debe buscar la sabiduría de Dios en Su
palabra, la palabra de Dios en muy clara.
Asimismo, que si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercaderías y
comestibles en día de reposo, nada tomaríamos de ellos en ese día ni
en otro día santificado… (Nehemías 10:31)
Las palabras de
Nehemías no se contradicen. El pueblo de Dios no debe comprar mercancías o
servicios en Su Sábado y los Días Santos. Nehemías se volvió aún más estricto.
En ese tiempo cerró las puertas de Jerusalén y prohibió a los vendedores entrar
a la ciudad en el día Sábado para vender sus mercancías. Inclusive los amenazó
con usar la fuerza, para prevenir que se involucraran en negocios en el día
Sábado.
En
aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban
haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de
carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día
en que vendían las provisiones. También había en la ciudad tirios que traían
pescado y toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en
Jerusalén. Y reprendí los señores de Judá y les dije: ¿Que mala cosa es esta
que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo? ¿No hicieron así vuestros
padres y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad?
¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanado el día de reposo? Sucedió, pues,
que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo,
dije que se cerrasen las puertas y ordené que no las abriesen hasta después del
día de reposo, y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en ese día
de reposo no introdujeran carga. Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos
veces
los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía. Y les amonesté y
les dije: ¿Por que os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en día de reposo. (Nehemías
13:15-21)
Es difícil imaginar
que este siervo de Dios viera la práctica de ir a restaurantes en el día Sábado
como algo que representaba el reino de Dios. Nehemías vio esto como una amenaza
para el pueblo de Dios. Este campeón de la fe vio que comprar y vender en el día
Sábado representaba algo terrible – ¡LA CAUTIVIDAD!
¿No
hicieron así vuestros padres (comprar y vender en el día Sábado), y trajo
nuestro Dios todo este mal (la cautividad) sobre nosotros y sobre esta ciudad?
¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanado el día de reposo? (Nehemías 13:18)
Nehemías menciona que
el pueblo de Judá se involucró en una práctica que los llevó a la cautividad.
Por que estaban profanando el Sábado de Dios. Quebrantaron este tiempo Santo
involucrándose en negocios, comprando comida en un día sagrado.
La
Conversación del Sábado y los Restaurantes
Algunos han sostenido
que ir a restaurantes en el día Sábado es aceptable para Dios, por lo que se
hace en ese lugar. El pueblo de Dios va y habla acerca de la Biblia y del Reino.
¿Cómo puede esto no agradar a Dios?
Este argumento es
utilizado por el mundo protestante cuando trata de justificar la observancia del
día domingo en lugar del día Sábado. Cada domingo leen la Biblia, cantan
alabanzas a Dios y oran por el regreso de Jesucristo. Esto debe agradar a Dios
¿verdad?, ¿Quién que guarda el Sábado cree este razonamiento? El hablar de Dios
mientras se come en un restaurante en Sábado, tiene el mismo peso moral que
hablar de Dios, mientras se come un pan con jamón de cerdo. El problema no es la
conversación. Es la conducta.
A través de la
historia, el hombre ha intentado justificar su comportamiento, cubriéndolo con
actos de bondad.
Sal de
Ella, Pueblo Mío
Una de las ironías más
grandes de salir a restaurantes en el día Sábado, es que esta práctica refleja
una de las tradiciones más populares en el mundo. La gente va con más frecuencia
a restaurantes el viernes y Sábado en la noche, que en otro periodo de 24 horas.
Existe inclusive una gran cadena de restaurantes que con su nombre refleja esta
tradición: “Gracias a Dios es Viernes”.
Aunque alguien trate
de defender la tradición de comer en restaurantes en el día Sábado, esta no
coincide con las escrituras. Comer en restaurantes en el día Sábado no es santo,
¡ES DEL MUNDO! Es una tradición de hombres, que ha sido acogida por un
mundo que no le da importancia al Gran Dios de los cielos y a Su reino venidero.
Es difícil imaginar una práctica que desafié más al Creador y Su ley que esta.
Miles en el pueblo de
Dios ven esta práctica inofensiva, pero no se equivoque, Dios no inventó ir a
restaurantes en Su día Sábado. Es una tradición de un mundo que no lo conoce. Él
advierte a su pueblo que esté alerta y no sea tomado por sorpresa, por las
prácticas de una sociedad que lo desafía:
Y oí
otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío. Para que no seáis
partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas. (Apocalipsis 18:4)
Quienes piensan que es
apropiado salir a restaurantes en el día Sábado, por que crea un ambiente que
refleja el futuro reino de Dios deberían pensarlo dos veces. Cuando el Reino de
Dios sea establecido, el Sábado de Dios y los Días Santos serán honrados de
acuerdo a Sus instrucciones, no a las tradiciones de los hombres.
Argumento #2
Un Mundo
Complejo
Hay
camino que al hombre le parece derecho;
pero su
fin es camino de muerte
Proverbios 14:12
Cuando
estaba dando un sermón concerniente a la observancia del Sábado, un prominente
ministro en la Iglesia de Dios, hizo referencia al asunto de ir a restaurantes
en este día. Fue claro en su mensaje, que él no veía nada malo en esta práctica,
sugirió además que la compleja naturaleza de nuestro mundo hace imposible
guardar el día Sábado como está establecido en las escrituras.
Este hombre no
discute, el hecho de que en el Antiguo Testamento comprar y vender en el día
Sábado era contrario a las escrituras. Sin embargo, el prohibirlo en nuestro
mundo actual es tan poco práctico y sería como una piedra de tropiezo para el
pueblo de Dios.
De acuerdo con este
ministro, el pueblo de Dios con frecuencia compra y vende en el día Sábado sin
percatarse de esto. Mencionó que muchos hogares en el mundo moderno están
equipados con servicios de gas, electricidad y agua. Concluyó diciendo que al
utilizar estos servicios en el día Sábado, el pueblo de Dios no sólo paga por
ellos, sino que hace necesario que las compañías de servicios públicos utilicen
mano de obra en este día -una práctica que viola las instrucciones de Dios
prohibiendo a otros como “al extranjero que esta dentro de tus puertas” (Éxodo
20:10) trabajar para el pueblo de Dios en el día Sábado.
El razonamiento de
este altamente respetado ministro se basa en que como usted no tiene autoridad
sobre lo que está fuera de su control, no debe ejercer autoridad sobre
las cosas que están bajo su control. Por lo tanto, comprar y vender en el
día Sábado es permitido en el mundo de hoy. Es interesante que este idéntico
razonamiento haya sido utilizado miles de veces por el mundo religioso como
justificación para no guardar el día Sábado.
Racionalizando una Tradición
Es difícil respetar
este argumento, pues no es más que un atrevido intento de justificar una
práctica que en ningún lugar está apoyada por las escrituras. En esencia, es la tecnología y progreso lo que invalida la palabra de Dios. El
ministro sugiere que si hubiera existido tanta tecnología avanzada en los días
de Nehemías como la que existe ahora, Nehemías no habría prohibido a los
vendedores entrar a Jerusalén y vender sus productos en el día Sábado. ¿Alguien
realmente cree que esto sería cierto?
Para ilustrar cuán
absurdo es este argumento considere lo siguiente: Puesto que todos los alimentos
en un restaurante son preparados sobre una misma superficie de trabajo, los
alimentos limpios llegan a tener contacto con los alimentos impuros, por lo
tanto las partículas microscópicas de carnes impuras se adhirieren a la carne
que usted disfruta en el restaurante de cinco estrellas. Siendo así, usted
debería ordenar esa langosta que es carne impura porque probablemente la comida
que está comiendo, tiene algo de esta.
¿Lo persuadiría este
argumento a ordenar un pan con jamón de cerdo la próxima vez que vaya a un
restaurante? ¡Por supuesto que no! Porque es obvio que Dios espera que Su
pueblo ejerza la autoridad sobre aquellas cosas que puede controlar y no sobre
las que no puede controlar. La decisión de que comerá usted y la de cuando lo
hará está dentro de su control. Usted no comería un pan con jamón de cerdo
porque iría en contra de la ley de Dios, ¿Por qué entonces comprar y vender en
Su día Sábado- si está prohibido por el mismo Dios?
La pura verdad
concerniente a comer en un restaurante en el día Sábado no sólo está revelada en
las palabras de Nehemías, sino también en el ejemplo del pueblo de Dios a través
de toda la Biblia. No existe ninguna evidencia de que los campeones de la fe se
involucrarán en semejante práctica.
Es cierto que los
apóstoles de Jesús recogieron espigas en el día Sábado, (Mateo12:1-8), pero es
notable que en este hecho no existe ninguna intención de comprar por parte de
Jesús o de los apóstoles. En ningún momento intentaron contratar a otros para
recoger esas espigas y prepararlas. Lo que los discípulos hicieron puede
compararse con tomar una manzana de un árbol y disfrutar un trozo de la misma
durante una caminata en el día Sábado. Este hecho ofendió a los fariseos, pero
no infringió las escrituras.
Para el ministro que
expuso el argumento de “un mundo complejo”. Considere las siguientes preguntas
con respecto al reino milenial que el Sábado de Dios representa:
¿Habrá tecnología en el
Reino de Dios?
Las escrituras sugieren que
si.
Isaías
61:4
Ezequiel
36:35
¿Las casas en el Reino de
Dios disfrutarán de los avances tecnológicos?
De nuevo, las escrituras
sugieren que la respuesta es Si.
Jeremías
33:10
Zacarías
8:4-5
¿Estarán los restaurantes
abiertos en el día Sábado durante el milenio?
Las escrituras dicen
claramente que no.
¿Comerá el pueblo de Dios
en restaurantes en el séptimo día?
Aquí las escrituras también
son claras
Sin importar cuan
avanzada vaya a ser la tecnología en el Reino de Dios, una cosa es segura: Su
gran código moral, los Diez Mandamientos, estarán en vigencia, y Su pueblo
honrará cada uno de ellos- incluyendo el cuarto.
Argumento #3
La
Obediencia Estricta
es
Fariseísmo
Respondiendo él les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías,|
como
está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas
su
corazón está lejos de mí.
Marcos
7:6
La
afirmación más común, hecha por los que proponen salir a restaurantes en el día
Sábado, es que aquellos que rehúsan hacerlo, se consideran a si mismos justos.
Esta acusación no es una prueba de que salir a restaurantes en el día Sábado es
aceptable a Dios. Es una acusación para aquellos que cuestionan tal actividad.
Es interesante que
esta misma afirmación sea utilizada por las iglesias del mundo cuando tratan de
condenar al pueblo de Dios por guardar el Sábado y los Días Santos. Es irónico
que muchos de los líderes que cambiaron las doctrinas de la Iglesia de Dios,
ahora juzguen a aquellos que han guardado la verdad llamándolos “fariseos,
justos ante si mismos”.
¿Qué es
un Fariseo?
Hoy el término
“fariseo” en el vocabulario de un creyente es uno de los conceptos más errados.
El verdadero significado de la palabra fariseo es: persona arrogante, engañosa,
cruel, fría, insensible y llena de legalismos, comprometida a las obras pero no
al amor, rápida para acusar y lenta para perdonar. Y si alguien cuestiona la
práctica de compartir una comida con los hermanos en un restaurante en el día
Sábado, es por que debe de ser un fariseo. ¿Acaso este término describe
correctamente a aquellos que evitan ir a restaurantes en el día Sábado?
Aquellos en la Iglesia
de Dios que emplean este término deben de asesorarse bien, para que consideren
lo que esta acusación significa y como Dios entiende este término. ¿Exactamente
que es un fariseo para Dios?, ¿Es posible que aquellos que lanzan esta
acusación, sean culpables de ser esto mismo, “fariseos”?
Para aquellos que
piensan que los que se oponen a salir a restaurantes en el día Sábado son
fariseos, consideren las siguientes preguntas: ¿Es ser fariseo comer Panes sin
Levadura durante los Días Santos, ayunar en el día de Expiación, lavar los pies
los unos a los otros en la Pascua, o marcharse a un lugar lejano por ocho días
en cada Fiesta de Tabernáculos, abstenerse de comidas impuras, diezmar,
rehusarse a celebrar la navidad o la pascua florida, con el riesgo de sufrir un
daño profesional o personal? ¿Es farisaico conducir su vida de tal manera?
¿Es ser fariseo
abstenerse de trabajar en el día Sábado, abstenerse de buscar el propio placer
en este día, y hablar nuestras propias palabras?, Si usted fuera hacer estas
preguntas a la mayoría de los que “profesan ser cristianos”, ellos contestarían
“¡SI!” ¿Y que del pueblo de Dios?, ¿Considerarían ellos farisea la vida que Dios
los ha llamado a vivir?, ¿Cómo ve la auto-justicia el Dios de la Biblia cuando
se trata de adorarlo a Él?
La actitud de la
auto-justicia es abominable a Dios y enemiga mortal de Su Reino. Es una forma de
idolatría, una violación a la ley de Dios. En el primer siglo, los fariseos eran
rápidos para citar escrituras, aunque sus vidas mostraban, que lo único que les
importaba era ellos mismos.
No obstante, existe
una diferencia entre los grandes héroes de la fe y estos líderes religiosos que
se basaron en las tradiciones de los ancianos, permitiendo que estas fueran más
influyentes en sus vidas que la misma ley de Dios. Jesús consideró esta actitud
tan detestable que amonestó a los fariseos pues se hacían abominables en su
arrogancia. (Mateo 23). Considere lo siguiente:
¿Es ser fariseo rehusar
salir a restaurantes en el día Sábado?,
¿Está basado en la
tradición o en la palabra de Dios?
¿Es ser fariseo rehusar
comprar y vender en el día Sábado?,
¿Está basado en la
tradición o en la palabra de Dios?
¿Podría considerarse que
Nehemías fue un fariseo cuando
discutió con los líderes de
Judea, por que ellos estaban
comprando y vendiendo en el
día Sábado?
Jesús en
Contra de los Fariseos
Una de las acusaciones
más grandes hechas por Jesucristo en contra de los líderes religiosos de Sus
días fue que estos hombres educados tenían tradiciones que ellos creían tenían
más peso moral que la ley de Dios. Estos hombres pensaron que sabían más que
Dios con respecto a como adorar al GRAN CREADOR. Jesús vio esta actitud
repugnante y Él no escatimó palabras para condenar esto. Empezó por decirles su
hipocresía.
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este
pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. (Marcos
7:6).
Jesús vio además que
la fe de ellos era vana porque era producto de la superficialidad del hombre. No
era la ley de Dios la que ellos amaban, eran sus tradiciones:
Pues en
vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque
dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres...
(Marcos 7:7-8).
Y acusó a estos
líderes espirituales por su deseo de reestructurar la ley de Dios, puso su
conducta bajo la perspectiva de Dios y el resultado no fue placentero:
Bien
invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. (Marcos 7:9)
Es importante entender que
Jesús NO estaba amonestando a los fariseos por guardar la ley de Dios
cuidadosamente. Lo hizo porque no lo hacían, porque rechazaban la ley:
BIEN
INVALIDÁIS EL MANDAMIENTO DE DIOS
PARA
GUARDAR VUESTRA TRADICIÓN.
El pueblo de Dios debe
temer estas palabras por que reflejan el juicio del Eterno. Si el hombre acoge
las tradiciones de los hombres, en lugar de honrar la ley de Dios hace que la
ley no tenga ningún efecto. Cuando se trata de decidir entre salir a
restaurantes en el día Sábado y el abstenerse de hacerlo, ¿Quién se está dejando
llevar por la tradición?
La Biblia es
absolutamente clara, cuando se adora a Dios las tradiciones de los hombres no
tienen cabida. Los que creen que pueden decidir por si mismos lo que es
aceptable al Creador de los cielos y de la tierra deben considerar lo que el
profeta Jeremías dijo acerca de la capacidad del hombre de hacer tales
decisiones:
Conozco,
oh Eterno, que el hombre no es señor de sus camino, ni del hombre que camina es
el ordenar sus pasos. (Jeremías 10:23)
A pesar de lo que la
humanidad crea, esta nunca ha tenido la capacidad para decidir por si misma como
adorar al Dios de la Biblia. Cada intento ha sido un fracaso.
Las escrituras revelan
que Dios es la gran autoridad moral del universo. Es Su sabiduría, la que debe
ser buscada y honrada. Jesucristo durante Su vida terrenal entendió este
principio eterno- y este entendimiento guió cada decisión que hizo. La Biblia
declara sin ambigüedades que Jesús no dependió en su propia sabiduría:
No puedo hacer nada por mí mismo; según oigo, así
juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del
que me envió, la del Padre. (Juan 5:30)
Si Jesús no se apoyó
en su propia sabiduría, ¿Por qué alguien que se llama a si mismo creyente fiel,
trata de hacer algo diferente? Proverbios 14:12; Jeremías
17:9.
La palabra de Dios
revela, que la sabiduría del hombre es guiada por el amor a si mismo, no
por el amor a la justicia. Pero Dios ama la justicia- y Su ley: los Diez
Mandamientos reflejan ese amor. El corazón de Dios se inclina hacia aquellos que
tienen profundo respeto por Su palabra:
….Pero
miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, Y que tiembla a mi palabra (Isaías 66:2)
Dios revela que Su ley
debe ser tratada con gran consideración y respeto, y verdaderamente tiene que
ser temida. Desafortunadamente los fariseos en los días de Jesús olvidaron dar
la apropiada reverencia a la palabra de Dios. Pensaron que “lograrían agradar
más” a Dios interpretando por si mismos las escrituras. Su error ha sido
repetido por dos mil años.
Para aquellos que
dicen que abstenerse de ir a un restaurante en el día Sábado es ser fariseo,
pregúntese lo siguiente:
¿Quién
tiembla a la palabra de Dios?
¿Quién
ama su esperanza y teme sus consecuencias?
Nehemías obedeció. Sus
palabras firmes referentes a no comprar y vender en el día Sábado son testimonio
de lo comprometido que estaba él a la ley de Dios (Nehemías 13:15-21). Con
referencia a la Iglesia de Dios hoy, ¿Quién es como ese gran siervo?, ¿Aquel que
sale a comer a un restaurante en el día Sábado o aquel que no lo hace?
No se puede calificar
a si mismo de justo aquel que no se abstiene de salir a restaurantes en el día
Sábado. Es justo aquel que hace lo contrario. Aquellos que manipulan la palabra
de Dios para sustentar sus propias tradiciones, piensan que Dios tolera todo lo
que ellos hacen. Dios tiene para estos “fariseos del Nuevo Pacto” una
advertencia:
Porque
Dios traerá toda obra a juicio
Eclesiastés 12:14
El argumento de que
Dios de alguna manera da a su pueblo un “permiso” para que vaya a comer a un
restaurante en el día que Él santificó refleja una gran arrogancia. En un
sentido muy real, esto es farisaico, ya que deja la ley de Dios sin efecto.
Refleja un rechazo total a la palabra de Dios.
Las instrucciones de
Dios son firmes, Su ley es absoluta. La palabra de Dios no necesita que el
hombre la “tuerza”, requiere la obediencia del hombre. El comprar o vender en el
día Sábado es una prueba de esa obediencia. El auto-justo ignorará esa
prueba. Aquellos que tiemblan a su palabra la tomarán en cuenta
¿Qué lo
describe mejor a usted?
Argumento # 4
Yo no
Soy Responsable
Y el
Eterno dijo a Caín: ¿Dónde está Abel
tu
hermano? Y él respondió: No sé.
¿Soy yo
acaso guarda de mi hermano?
Génesis
4:9
Otro
argumento expuesto por los que proponen salir a restaurantes en el día Sábado,
es que aquellos que sirven en un restaurante en ese día van a estar trabajando
de todas maneras. Siendo así, no hay una aparente violación del cuarto
mandamiento el cual prohíbe el trabajo de un siervo o sierva bajo la autoridad
de quien guarda el día Sábado. (Éxodo 20:10).
Si usted acepta la
validez de este argumento, olvida un punto crítico. El hecho de que alguien vaya
o no a restaurantes en el día Sábado, no se refiere a los que trabajan en el
restaurante en ese día; se refiere a aquellos que guardan el día Sábado y cómo él o ella honra el cuarto mandamiento. En otras palabras, aunque
algunos puedan escoger trabajar, ¿Qué hay de aquellos que escogen obedecer?
¿Cómo
espera Dios que Su pueblo se comporte en Su día Sábado?
Vivimos en un mundo
donde la gran mayoría de la gente quebranta la ley de Dios sin pensarlo dos
veces. Porque para ellos ni esta ley, ni el gran Dios que la diseñó son reales.
Existen puntos donde esta actitud de indiferencia es más evidente y es cuando se
trata del Sábado de Dios y sus Días Santos. La mayoría de las veces estos días
para la gente son parte de su diario vivir. Buscan hacer su voluntad y
satisfacer sus placeres personales. Para ellos el Sábado no es diferente de otro
día de la semana.
En un típico viernes
en la noche o sábado en la tarde la humanidad se ocupa de un sin fin de
actividades, algunos pasan tiempo con sus familias y amigos, otros se involucran
en las tareas de la casa, pero nadie piensa en este tiempo como el Sábado del
Eterno. Para la mayoría este periodo de tiempo pertenece a ellos.
Un
Típico Sábado en el Mundo
El día Sábado se
utiliza como día de TRABAJO. Para muchos este día es el más productivo de
la semana, en cuanto a negocios se refiere. Es el día cuando los consumidores
tienen dinero para gastar y los negocios tienen productos para vender.
Lamentablemente muchos en el pueblo de Dios se encuentran entre estos
consumidores.
El argumento de los
que creen que está bien salir a restaurantes en el día Sábado, por que eso no
involucra trabajo, sugiere que Dios sólo se preocupa por la persona que vende los productos y servicios, no por la que los está adquiriendo. ¿Tiene
sentido? ¿Existe un ejemplo en las escrituras que sugieran que esta práctica es
aceptable a Dios? la respuesta es ¡NO!
Cuando Nehemías
discutió con los ancianos de Judea acerca de involucrarse en negocios en el día
Sábado, se refirió tanto al proveedor de productos como al consumidor de estos,
sin acepción. Su advertencia fue clara y directa y sugerir otra cosa es
distorsionar las escrituras. Él fue muy claro, y amenazó con usar la fuerza
física contra quienes se opusieran a su palabra. (Nehemías 13:15-21).
El argumento de que
“como un restaurante va a estar abierto el día Sábado y por eso le es permitido
al pueblo de Dios utilizar sus servicios” es falso. Este argumento está
manipulado por el deseo de justificar un comportamiento, que no se encuentra
sustentado por las escrituras. No sólo la Biblia instruye al personal de un
restaurante a suspender sus labores, si no que demanda a quien guarda el día
Sábado de abstenerse de apoyar esta labor en este día.
No es cierto sugerir,
que quien guarda el día Sábado no es responsable de la labor que realiza el
personal del restaurante en ese día. En una entrevista en el año 2003, con un
representante de una de las principales cadenas de restaurantes en los Estados
Unidos, él comentó que en un típico día Sábado, una de sus sucursales sirvió
aproximadamente a 600 clientes. Cuando se le preguntó que haría el restaurante,
si sólo 300 clientes llegaran al restaurante en el día Sábado, Él respondió:
“Cerraríamos en ese día.”
Si al menos seis
personas que guarden el día Sábado, frecuentaran ese restaurante en este día, el
nivel de responsabilidad del restaurante por estar abierto es del uno por
ciento. Aquellos que profesan guardar el día Sábado son el uno por ciento que
hacen que el restaurante quebrante este mandamiento.
Esto no sugiere que
aquellos que trabajan en el restaurante van a observar el día Sábado, si el
restaurante se cierra en este día. Es cierto que la decisión de trabajar en el
día Sábado recae exclusivamente en las manos del personal del restaurante, Pero
es claro que apoyar esa labor recae exclusivamente en quienes adquieren sus
productos y servicios. ¿Acaso Jesucristo los obligaría a trabajar ese uno por
ciento? Es posible que usted no pueda evitar que el personal de un restaurante
trabaje en el día Sábado. Pero indiscutiblemente ¡usted puede evitar que ellos
trabajen para usted en ese día!
Argumento #5
Predica el Evangelio
Dejen que su luz brille delante de los hombres,
para que miren sus obras y glorifiquen a su Padre
que está en los Cielos
Mateo 5:16
Uno de
los nuevos argumentos utilizados por personas que frecuentan restaurantes el día
Sábado, es que a través de esta práctica, el pueblo de Dios tiene la posibilidad
de predicar el evangelio. Esta creencia sostiene que el personal que trabaja en
el restaurante podrá ver cuán amables y respetuosos somos los miembros del
pueblo de Dios. Además, si hay niños presentes, todos podrán observar la buena
conducta de ellos. Por estas razones ir a restaurantes en el día Sábado es una
oportunidad de que “brille nuestra luz” y mostrar al mundo que hay un camino
mejor.
Si este
argumento es verdad, ¿Por qué parar en los restaurantes? ¿Por qué no ir a un
parque de diversiones? Ciertamente allí los presentes apreciarán ser vistos por
el pueblo de Dios en su Sábado, ¿No cree usted? O ¿Por qué no ir a un salón de
boliche? o ¿Al cine? o ¿A un evento deportivo? Asistir a un partido de baseball
un Sábado por la tarde sería una gran oportunidad para mostrar a los fanáticos y
vendedores como se conduce un hijo de Dios. Tal vez jugar golf funcionaría.
Sería un lugar ideal para dejar brillar nuestra luz, cuando uno de los jugadores
de su equipo no logre meter la pelota en el hoyo y empiece a tomar el nombre de
Dios en vano, usted podría recordarle el tercer mandamiento. Sin embargo, no
olvide moverse rápido para evitar que lo golpee con el palo de golf.
Lamentablemente, muchos han sugerido que todas estas actividades son apropiadas
en el día Sábado, porque predican el evangelio. La idea de que una comida en un
restaurante es una actividad santa porque es la oportunidad de ser testigos al
mundo, no sería tan absurda si no fuera tan importante. En realidad este
argumento se burla de la palabra de Dios y del Sábado que ilustra el Reino.
Un Evangelio de Desafío
Es verdad
que una de las grandes comisiones de la Iglesia es predicar el evangelio del
Reino de Dios y ser testigos a todas las naciones. (Mateo 24:14) Pero, ¿Qué
relación tiene ir a un restaurante el Sábado con estos dos importantes
mandamientos?
Quienes van
a restaurantes en el día Sábado no honran la palabra de Dios, al contrario, la
desafían. Considere lo que estamos diciendo con esta actitud: “No tome la
Biblia o la palabra de Dios en serio”, nuestros hijos nos obedecen pero nosotros
no obedecemos a nuestro Padre que está en el cielo cuando se trata de las
instrucciones con relación al Sábado”. También decimos: “Creemos en el milenio,
pero no creemos que lo estamos representando en este momento”
En esencia,
este simple acto revela delante del Dios del cielo, lo mismo que todas las
falsas religiones han declarado a través de los siglos:
“Yo tengo la
autoridad de decidir como
adorar al Dios
que me hizo”
Quienes
creen que pueden escoger que hacer o no en el día Sábado, consideren ¿Cuántas
veces el hombre ha intentado alabar al Creador en sus propios términos y ha
encontrado la aprobación de Dios? La respuesta es cero. El hombre ha intentado
a través de la historia alabar a Dios a su manera y Dios siempre ha rechazado
esta actitud. Por ejemplo: Adán y Eva decidieron alabar a Dios de otra manera a
la cual fueron instruidos ¿Cuánto éxito tuvieron? ¿Cómo recuerda la historia a
aquellos en la torre de Babel? Aún el rey Salomón consintió a la idolatría
cuando permitió que sus esposas paganas construyeran altares a sus dioses en
Israel. Las escrituras indican que este acto disgustó grandemente al Eterno. (2
Reyes 1:4-9)
En la
Iglesia del Nuevo Testamento muchos intentaron enseñar doctrinas diferentes y
fueron severamente reprendidos. El apóstol Pedro habló de maestros que
introdujeron herejías dañinas a la Iglesia (1 Pedro 2:21). También el apóstol
Juan advirtió al pueblo de Dios acerca de la proliferación de falsos profetas,
cada uno trayendo sus propias ideas de cómo alabar al Rey del Universo (1 Juan
4:1). La desobediencia nunca funcionó para ellos y nunca funcionará para
nadie. El asunto es muy simple: Dios debe ser alabado en Sus términos, PUNTO.
Justificación, no Fe
Hay numerosas
historias acerca de miembros del pueblo de Dios que se engañan así mismos al
creer que su conducta de alguna manera tendrá la bendición del Rey del universo,
cuando actúan en contra de las escrituras. El siguiente ejemplo refleja cómo el
hombre puede cambiar una conducta apropiada en otra que parece santa, pero que
en realidad desprecia y contradice a Dios.
El Entrenador “Santo”
Hace varios
años, un miembro bautizado de la Iglesia de Dios dejó la fe y siguió una carrera
como maestro en una escuela secundaria. Además de dar clases, este joven se
convirtió en un exitoso entrenador de baloncesto. Sus equipos fueron campeones
y muchos de sus jugadores participaron en campeonatos a nivel superior en las
mejores universidades del país.
Cuando
alguien le preguntó en una entrevista por que dirigiría un partido el día
Sábado, este “creyente” explicó que lo él estaba haciendo, era en cierto
sentido, estar “predicando el evangelio” porque estaba enseñando a sus jugadores
justicia y liderazgo. Agregó que estaba construyendo carácter en jovencitos y
moldeando sus vidas positivamente. Y finalmente preguntó: “¿Cómo podría Dios
desaprobar esto?”
Esta
historia es el típico ejemplo de cómo el hombre puede justificar todo lo que
hace. El entrenador sabía las leyes de Dios con relación al Sábado.
Tristemente, el pensó que podía decidir por si mismo como honrar al Dios que lo
hizo y a Su ley.
El Verdadero Evangelio
Para
aquellos que utilizan la excusa de que es apropiado ir a un restaurante el día
Sábado porque “predican el evangelio”, háganse la siguiente pregunta:
¿Cuál sería un mayor testimonio en este mundo, su presencia
o su ausencia en un restaurante en el día Sábado?
Mientras
analiza la respuesta, considere: ¿Qué está preparado para quienes trabajan en un
restaurante el día Sábado? Llegará el día cuando ellos conozcan a Dios y Su
gran reino. En el futuro sabrán el propósito de Dios para el Sábado y honrarán
este gran mandamiento.
También,
cuando el reino de Dios sea establecido en la tierra, todos comprenderán la
razón por la cuál el pueblo de Dios hizo ciertas cosas y se abstuvo de hacer
otras, incluyendo comprar productos y servicios en Su Sábado. Ellos entenderán
que al refrenarse de comprar y vender en el día Sábado, el pueblo de Dios no
solamente estaba honrando al gran Creador, sino también estaba expresando
genuina esperanza para toda la humanidad de que todos entraremos en el descanso
del Eterno. El evangelio no es proclamado por su presencia en un restaurante el
día Sábado. De hecho, se proclama por su ausencia.
Quienes
suponen que Dios aprueba la buena intención de comer en un restaurante en su día
y dejar brillar su luz, piensen: ¿Cuántos a través de los siglos han creído con
sinceridad que hacen la obra de Dios? También 19 hombres en cuatro líneas
aéreas comerciales el once de septiembre del 2001 pensaron que hacían la obra de
Dios.
Argumento # 6
Moderación y Balance
¿Quién puede entender sus propios errores?
Salmo 19:12
Uno de
los argumentos más comunes utilizados por personas en la Iglesia de Dios en la
actualidad, es que aunque uno no debe de hacer un hábito el ir a restaurantes en
el día Sábado, no es incorrecto practicar esta actividad ocasionalmente. En
otras palabras, puede hacerse con moderación y balance.
La Biblia
nos enseña a ser moderados. Esta cualidad es una virtud que refleja disciplina
y dominio propio, ambos esenciales para el camino cristiano. Sin embargo, ¿La
Biblia remotamente sugiere que Dios aprueba moderación cuando contradice Su
ley? En otras palabras, ¿Puede usted imaginarse a alguien argumentando que
cometer adulterio es apropiado si se hace con moderación?, ¿Qué robar es
aceptable si se hace con balance?
Cuando de pecar se trata, Dios prohíbe
la moderación. ¡Él la odia!
Para
ilustrar este punto, ¿Cómo respondería Dios si Su pueblo quisiera ir a un parque
de diversiones un Sábado cada seis meses?, o ¿Jugar golf cada seis semanas en Su
día?, o ¿Pintar una habitación un día Sábado?, o ¿Trabajar, o arreglar el carro
de la familia cada 5000 millas durante el tiempo que Dios ha separado como
santo?
Dudo que
alguien que guarda el Sábado pueda ver estas actividades, sin importar la
frecuencia con que son realizadas, como algo menos que una clara violación del
cuarto mandamiento. Aquellos que ven esto de otra manera se están engañando así
mismos.
La ley de
Dios con respecto a Su Sábado provee bastante información para su observancia.
Pero también enfatiza prohibiciones. Esto no es porque Dios sea un tirano en el
cielo, al contrario porque es el Maestro arquitecto quien creó el Sábado y su
gran propósito.
Cuando Dios
instruyó a los hijos de Israel a “recordar el Sábado para guardarlo Santo”, les
indicó que como resultado de su obediencia, lo conocerían (Éxodo 31:12-17).
Sólo por esta escritura deberíamos honrar el cuarto mandamiento y tenerlo entre
las principales prioridades ¿Qué podría ser más importante que conocer al GRAN
DIOS y Su plan? Pero, ¿Cómo se guarda el Sábado santo?
Instrucciones Específicas
La Biblia
está llena de instrucciones específicas de cómo se debe guardar el Sábado de
Dios. Y es muy notorio que no hay un sólo ejemplo en la Biblia de que alguno de
los campeones de la fe, quienes honraron ese mandamiento hayan comprado o
vendido aún con moderación o que fuera permitido en ese día comprar o vender.
Es muy simple, no esta escrito ahí.
Al
contrario, la palabra de Dios indica que comprar y vender es una de las razones
primordiales por las que las naciones de Israel y Judá estuvieron en cautividad
hace más de 2500 años. Este era el tema que Nehemías estaba remarcando cuando
contendió con los nobles de Judá sobre su descuido en este día. (Nehemías
13:15-21)
¿Moderación o Compromiso?
El argumento de “Moderación y Balance” es utilizado por quienes afirman que
comer en restaurantes el día Sábado tiene la apariencia de madurez y sabiduría.
Después de todo, balance es lo opuesto de exceso. ¿Cómo podría ser incorrecta
esta práctica? El asunto aquí, no es balance. Es simplemente un intento de
comprometer la ley de Dios.
La ley de
Dios prohíbe moderación en muchas áreas. Consideremos sólo algunas: La ley de
Dios prohíbe mentir con moderación, robar con moderación, desear los
bienes ajenos con moderación, matar con moderación, maldecir con moderación y construir ocasionalmente una imagen. Esta clase de
“balance” Dios la aborrece. Con respecto al Sábado, Dios prohíbe en Su ley
trabajar con moderación y obligar a otros a trabajar por usted con moderación.
Esa ley también prohíbe tanto comprar como vender con moderación
en Su día.
Actividades Apropiadas Para el Día Sábado
Aunque la
ley de Dios remarca ciertas prohibiciones en relación al Sábado, también
enfatiza numerosas actividades que al practicarlas honran el gran mandamiento.
Aquí hay algunos ejemplos de actividades en las que usted se puede involucrar
ese día:
Descansar de su
trabajo.
Congregarse con
el pueblo de Dios.
Estudiar Su
palabra.
Orar a Dios.
Dejar las
preocupaciones.
Meditar en sus
caminos.
Cantar
alabanzas.
Ser instruido
por Sus siervos.
Anticipar Su
reino.
Compartir con su
familia.
Enseñar a sus
hijos.
Deleitarse en la
gran esperanza que hemos recibido de Dios.
Servir al pueblo
de Dios.
Confortar al
débil.
Animar a otros.
Acompañar al
solitario.
Y en todo
esto, la palabra de Dios instruye a Su pueblo a DELEITARSE en ese día, sabiendo
que el Sábado es la evidencia del cumplimiento de lo que hoy esperamos ¡para
toda la humanidad!
Una Gran Bendición
El Sábado
ilustra el gran reino de Dios. Es un día lleno de esperanza y de un valioso
significado. Así es como los miembros del pueblo de Dios debemos apreciarlo.
Provee una mirada a un reino en el que va a estar ausente de sufrimiento. Un
reino lleno de paz, gran prosperidad y completa salud. Será un tiempo cuando la
ignorancia y la superstición serán reemplazadas por el conocimiento de un
amoroso Dios y Padre. Honrando el Sábado que simboliza ese reino, es nada menos
que un gran privilegio y una gran bendición. Debería llenar al pueblo de Dios
con un sentido de propósito y sobre todo de AGRADECIMIENTO.
El Rey
David escribió un salmo dedicado al Sábado (Salmo 92). Este contiene una de las
más inspiradoras palabras jamás escritas. El día vendrá cuando esas palabras se
cumplan. Por ahora el pueblo de Dios puede actuar como en ese reino cada
semana.
Y para esto no
necesita una visita ocasional a un parque de diversiones, o una película de vez
en cuando, o una comida ocasional en un restaurante. Estas últimas no reflejan
el reino en lo más mínimo, aun si se hicieran con “moderación y balance”.
Argumento # 7
El Buey en el Pozo
No puedo hacer nada por mí mismo. Como escucho, así juzgo
y mi juicio es justo: porque no busco mi propia voluntad
sino la del Padre quien me envió
Juan 5:30
Uno de
los argumentos más populares para ir a restaurantes en el día Sábado está
basado en el principio del “buey que cae en el pozo”. Este argumento sostiene
la creencia de que circunstancias fuera del control del miembro que guarda el
Sábado lo obligan a comprar comida en este día. De ahí que se presentan más
emergencias en diferentes formas que dependen de la conciencia del “creyente” a
determinar si es apropiado ir a un restaurante en el día de Dios.
Este
argumento es muy interesante, principalmente porque tiene muy poco o nada que
ver con un buey en un pozo y está muy relacionado con una carne asada o con un
pollo tarragón. En otras palabras, como regla general, muchos están usando esta
excusa para justificar comprar y vender en el día Sábado, como una
supuesta solución de cómo Dios quiere que Su pueblo actúe en caso de
genuinas emergencias. Consideremos algunas razones “reales” dadas por algunos
líderes de la Iglesia de Dios que consideran como “el buey en el pozo”
“Una familia
asistió a servicios por primera vez y nosotros queríamos ser
hospitalarios. Así que los llevamos a un restaurante”.
“Un grupo grande
quería discutir el sermón y
los niños tenían
hambre”.
“Íbamos a
asistir a una actividad de la Iglesia después de los
servicios pero
no quisimos ir a comer a casa antes de la puesta del
sol porque
vivimos muy lejos”.
“Soy soltero.
Yo siempre como en restaurantes.
Si tuviera una
esposa, comería en casa”.
“Íbamos tarde a
los servicios y estábamos muy hambrientos.
Por eso fuimos a
un restaurante de comida rápida”.
“Ayer estuvimos
muy ocupados, no pudimos ir de compras”.
Estas son
algunas de las múltiples decenas de razones, que el pueblo de Dios ha visto como
legítimas emergencias y por las cuáles ha justificado ir a restaurantes el día
Sábado, en otras palabras, “ un buey en el pozo”. Quiero preguntarle:
¿Dónde está el
buey y dónde está el pozo?
Si el
pueblo de Dios está invocando el principio de “un buey en un pozo” para
justificar comer en un restaurante el día Sábado, debería antes comprender lo
que el Mesías estaba enseñando con esta lección.
Un Buey en el Pozo
Cuando
Jesús dió este importante principio acerca del Sábado estaba comiendo en la casa
de un prominente fariseo. También ahí estaba un hombre sufriendo de
“hidropesía”, una anormal y dolorosa acumulación de fluido en los tejidos del
cuerpo. Se cree que este hombre había sido colocado enfrente de Jesús a
propósito para ver si Jesús lo sanaría en el día Sábado.
Jesús
engrandeció este momento para enseñarles una valiosa lección acerca de la
compasión. Preguntó a estos líderes religiosos si era incorrecto sanar en el
día Sábado. Cuando ellos no le respondieron, Jesús sanó al hombre. Tal vez
anticipando una reacción de estos “justos” líderes, Jesús les hizo otra
pregunta:
¿Quién de ustedes si su asno o su buey cae en un pozo y no puede salir lo
sacaría de allí en el día Sábado? (Lucas 14:5)
La pregunta
de Jesús causó un absoluto silencio porque apeló a su entendimiento de acuerdo a
las escrituras y también a las leyes rabínicas las cuales proveen ciertos actos
de misericordia. Al invocar la ley, Jesús estaba evitando todos los argumentos
potenciales que estos hombres pudieran expresar. Sin embargo, Sus palabras y
acciones dijeron más. Lo que Jesús quería enfatizar aquí es que algunas veces la
vida no resulta como la planeamos. Pueden suceder circunstancias inesperadas.
En resumen: “Un buey puede caer en un pozo”.
La acción
que Jesús realizó, enseñó que cuando hay un peligro de vida o pérdida de
propiedad, Dios comprende y aún espera que Sus hijos tomen medidas para corregir
el problema, aún si ocurre en el día Sábado. En otras palabras, salva al buey.
Este
principio puede ser aplicado en otras situaciones de la vida. Puede suceder
alguna vez que el carro se arruine en medio de la calle o que ocurra un
accidente. Estos dos eventos no son planeados. Son emergencias. El hecho es
que nuestras vidas pueden ser interrumpidas por eventos que no podemos
controlar.
No
obstante, hay un principio que debe ser respetado. El buey en el pozo es la
excepción, no la regla. En otras palabras, solamente porque usted tuvo que
cambiar una llanta desinflada el Sábado pasado no significa que es correcto
cambiar el aceite y hacer otras reparaciones el día Sábado cuando los lugares
para reparar carros están abiertos los siete días de la semana.
Una Genuina Emergencia
Hay ocasiones en
que comprar algo el día Sábado podría ser apropiado basados en el principio del
buey en el pozo. Por ejemplo: Suponga que usted está caminando el Sábado y nota
que un señor de avanzada edad se ha caído en la calle. Cuando usted se acerca
para ofrecer su ayuda, este le informa que es diabético y le pide que le compre
una determinada barra de dulce. Este es un caso de buey en el pozo. Este acto
no es involucrarse en negocios en el día Sábado. Es ayudar a sanar en el
Sábado, hay muchas ocasiones en que es necesario comprar comida en este día.
Pero esto de comprar algo debe ser cuando se presente una genuina emergencia,
cuando la otra alternativa pudiera ser catastrófica.
Además, es
importante entender cuando no es un buey en el pozo. La falta de planeación no
es un buey en el pozo. Un hogar desordenado que no está listo para recibir
visitas no es un buey en el pozo. Un buey en el pozo es algo lamentable, no
algo que se puede anticipar ni aún celebrar.
Cuando
Jesús dió esta lección del buey en el pozo, fue en el contexto de sanar, no de
comer. Manipular este principio seria un GRAVE error. Si alguien utiliza la
enseñanza de Jesús acerca del buey en el pozo para justificar ir a restaurantes
en el día Sábado, debería preguntarse: ¿Es en realidad una emergencia? ¿Es
posible que esté utilizando este concepto como excusa para satisfacer su deseo y
esté explotando la compasión y misericordia del Salvador quien dejó provisiones
para lidiar con verdaderas tragedias que se pueden suscitar en el día Sábado de
Dios?
Un Pensamiento Final
El Sábado es un
día con profundo significado. Fue creado por Dios como evidencia de que tiene
un maravilloso plan para la humanidad. Ese plan refleja una gran sabiduría y un
infinito amor por Sus hijos. Dios hizo el Sábado para que Sus hijos pudieran
conocerlo y tuvieran la esperanza de Su reino. El sábado representa ese reino y
aquellos que lo honran, honran lo que representa.
Cuando Dios
dió el mandamiento de recordar el Sábado y guardarlo santo, no estaba
simplemente instruyendo a los hijos de Israel de que estuvieran pendientes de
cuando este día ocurriría, tampoco es una simple prueba de conocimiento. El día
Sábado es una prueba de fe. Una prueba para verificar si Su pueblo declara
lealtad a Él y a Su reino. (Éxodo 16:4)
Para honrar
el día Sábado de Dios se debe practicar ese reino cada semana. En un verdadero
sentido, el Sábado de Dios es su firma en un gran código moral que Jesús
describió en una palabra: AMOR. Honrar este día como Dios instruyó, es la
profunda responsabilidad de cada verdadero cristiano. Guardar el Sábado como
Dios nos manda es un gran privilegio, lo cual es sabido por muy pocos. El
pueblo de Dios debe observarlo como el Rey de la eternidad lo ordena.
¿Importa
realmente que día se guarde como el Sábado? ¡SI! Porque el Gran Dios
dice que es importante. ¿Es importante saber cómo guardar ese día? ¡SI OTRA
VEZ! Porque el Gran Dios dice que es importante.
Finalmente,
¿Tiene el hombre la autoridad de decidir por si mismo como honrará el día que
Dios santificó? Medite la respuesta cuidadosamente la próxima vez que visite un
restaurante en el día Sábado.
Apéndices
Apéndice I
Siete Prohibiciones
Cada vez que un miembro del pueblo de Dios va a un
restaurante en el día Sábado o en un Día Santo, transgrede numerosos aspectos
del cuarto mandamiento. Considere lo que Dios prohíbe hacer específicamente a
Su pueblo ese día.
No adquirirás comida el Sábado
Dios amonestó a
los israelitas cuando intentaron involucrarse en esta práctica. Sus palabras
literales fueron, ¿Cuánto tiempo rehusarán guardar mis mandamientos y mis
leyes? (Éxodo 16:26-28) Les hizo esta pregunta después de que fueron a
recolectar comida (maná) en el día Sábado.
No prepararás comida el Sábado
Dios
específicamente instruyó a los israelitas a preparar comida para el día Sábado
en el día sexto –viernes (Éxodo 16:23). Y Dios nunca sugirió que ellos
podrían comisionar a otros a prepararla para ellos en el día Sábado. Indicó que
el día de la preparación fue dado para “probar” y examinar a los israelitas en
su obediencia. (Éxodo 16:4).
No saldrás de tu morada el Sábado
Dios reveló este aspecto de su mandamiento porque los
israelitas salieron del campamento a buscar comida en el día Sábado
(Éxodo16:29). Y Dios estaba muy enojado con esa práctica y explicó el hecho
claramente.
Es
interesante notar que la única manera que el pueblo de Dios en la actualidad,
tiene la posibilidad de ir a un restaurante es saliendo de “su lugar”. Se debe
ir literalmente fuera, al mundo donde el Sábado de Dios está siendo profanado y
pecar. A pesar de este hecho, muchos creen que Dios acepta esta práctica.
Ningún trabajo harás el Sábado
Lo primero que
Dios prohibió fue trabajar en el día Sábado cuando hizo el séptimo día. En
aquel tiempo, el Gran Creador de los cielos y la tierra descansó de Su labor
(Génesis 2:2-3). Después, cuando dió los Diez Mandamientos en el monte Sinaí,
Dios hizo referencia a este descanso. A través del mandamiento del Sábado, Dios
está declarando que nuestra manera de vivir debe ser como Él dice. El trabajo
no debe ser parte de este día, directa o indirectamente. Como todos sabemos,
hay dos formas de trabajo: El trabajo que usted hace y el trabajo que es
realizado para usted. El cuarto mandamiento se refiere a ambas formas.
Profundicemos esto: Ningún trabajo harás en el día Sábado. En primer lugar se
relaciona con usted y en segundo lugar, con quien esté a su alrededor o con
quien esté bajo su esfera de influencia, nadie hará ningún trabajo para usted.
Incluyendo familia, sirvientes, extranjeros y aún sus animales. Esta segunda
parte se refiere a todo lo que esté en contacto con usted. Todos los demás
habitantes de la tierra están afuera del campamento y Dios ya prohibió que se
vaya allá (Éxodo 16:29).
Cuando Dios
dió el cuarto mandamiento, Su intención fue muy clara: El trabajo profana el día
que Él consagró de tal manera que involucrarse en prácticas diferentes a Sus
mandatos desacreditan lo que Él santificó (Éxodo 20:8-11)
Tu siervo no trabajará para ti el día Sábado
El plan de Dios
para el ser humano es que sea libre de la tiranía de la ignorancia y del
pecado. El Sábado ilustra la libertad. No es por accidente que cuando fue dado
el cuarto mandamiento, Dios recordó a Su pueblo que fue esclavo en Egipto
(Deuteronomio 5:15). Es por esta razón que cada Sábado el pueblo de Dios debe
ser liberador. Es decir, que se debe declarar LIBRE a todo aquél con quien
tengamos contacto. En ninguna parte de ese mandamiento se encuentra ni la más
remota idea que Dios mande a Su pueblo a regresar a “Egipto”. Regresar al pecado
del cual fue una vez parte (Deuteronomio 5:14-15). El Sábado está relacionado
con la libertad, no con la esclavitud.
No harás trabajar a un incrédulo en el día Sábado
El pueblo de
Dios no debe permitir que alguien trabaje para él en el día de Dios, cualquiera
que sea la condición de las demás personas: creyente o escéptico, esclavo o
libre, rico o pobre, joven o viejo.
Aquellos
que ignoran la ley de Dios, no comprenden por que el fiel es tan considerado con
ellos. Pero el pueblo de Dios entiende la ley de Dios. Cuando dejamos al
incrédulo libre de trabajo en el día Sábado, estamos actuando de la misma manera
como el Rey actuará cuando regrese a la tierra.
No comprarás o venderás en el Sábado
A través de la
historia, ha habido un lazo muy estrecho entre trabajo y dinero. Dios conoce
este lazo. Por esta razón, inspiró a Nehemías en sus palabras y sus acciones
cuando estaba lidiando con este problema de comprar y vender en el día Sábado.
Si los israelitas durante los días de Moisés hubieran honrado el Sábado de Dios
como les fue revelado, este asunto de comprar y vender jamás hubiera sido un
problema para Nehemías ni para la Iglesia de Dios en la actualidad.
Lamentablemente, no fue así. Cuando Nehemías mandó a los judíos a abstenerse de
comprar y vender en el día Sábado, no estaba introduciendo un nuevo aspecto al
cuarto mandamiento. Le estaba recordando al pueblo de Dios a donde conduce este
pecado: CAUTIVIDAD (Nehemías 13:15-21).
El gran Dador de
la ley no estaba bromeando con las naciones de Israel y Judá cuando les indicó
que habían profanado Su Sábado. Esto debe ser muy importante a la Iglesia de
Dios en la actualidad. La historia muestra esta dolorosa verdad.
Apéndice II
Cambiando la Ley de Dios
Algunos
miembros creen que las escrituras con respecto a las instrucciones de cómo
observar el Sábado, pueden cambiarse según convenga. Estos “creyentes” aseguran
que la ley de Dios debe ser comprendida en el contexto de la Biblia entera.
Aunque esto es verdad, también trae considerables riesgos. Por ejemplo: Muchos
que profesan ser cristianos, manipulan las escrituras en un intento de modificar
ideas preconcebidas acerca de lo que Dios dice en Su palabra. Como resultado,
muchos han inventado una cantidad ilimitada de creencias. Esta práctica ha
levantado su horrible cabeza aún en la Iglesia de Dios.
En ningún
lugar este hecho es más evidente que en el entendimiento de la Iglesia del
cuarto mandamiento -específicamente el asunto de ir a restaurantes en el día
Sábado. Aunque la Biblia claramente expresa lo contrario, muchos en el pueblo
de Dios, incluyendo sus líderes creen que es permitido. Se justifican empleando
argumentos semánticos cuando aplican la palabra de Dios en sus vidas y así
enseñan a otros. En esencia, están rescribiendo la ley de Dios para acomodarla
a sus acciones.
Los
siguientes seis ejemplos describen cómo el mandamiento original ha sido cambiado
en las mentes de muchos en la Iglesia de hoy y son expresadas como si Dios mismo
las hubiera ordenado. Intentan ilustrar cuan radicales son algunas creencias y
aunque algunos que se involucran en esta práctica de ir a restaurantes en el día
Sábado no desean modificar literalmente las palabras del mandamiento, la alteran
con su conducta.
Mientras
usted lee cada ejemplo verifique si el cambio del mandamiento es lo que Dios
intentó en realidad cuando Él mismo dió el cuarto mandamiento.
Ejemplo I: Un Asunto de Trabajo Personal
Mandamiento
Original:
Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios. No harás en el obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu
sierva, ni tu ganado ni el extranjero que está dentro de tus puertas. (Éxodo
20:8-10)
Mandamiento
Cambiado:
Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu
obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios. No harás en el obra
alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado
ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Sin embargo, tú puedes hacer
que otros trabajen para ti, porque no están bajo tu directa autoridad o
responsabilidad.
Sorpresivamente, hay muchos en la Iglesia de Dios que creen que el cuarto
mandamiento está limitado y aunque prohíbe a Su pueblo trabajar de cualquier
manera, no prohíbe a otros que trabajen para su beneficio. Y como resultado,
muchos han consentido en que cuando Dios dió Su ley con relación al Sábado,
intencionalmente dejó provisiones para que Su pueblo se beneficie del trabajo de
otros bajo ciertas condiciones. Por eso afirman que es apropiado ir a un
restaurante en el día Sábado aprovechando esta condición. Aunque muchos pudieran
escribir el mandamiento de diferente manera, el cambio sería solamente de
estilo. Aquellos que van a los restaurantes en Sábado, están de acuerdo con la
sustancia de este cambio en la ley de Dios. ¿Usted también? Pregúntese por
favor: ¿Le parecen las palabras cambiadas en este mandamiento como la expresión
de la sabiduría del Santo de Israel? ¿Era la intención de Dios simplemente
proteger a Su pueblo de profanar el día que Él separó santo? o ¿Estaba
expresando una gran verdad eterna acerca de Su reino?
Muchos en
la Iglesia de Dios utilizan un sin fin de pretextos técnicos en un intento por
evadir la ley de Dios. Pero en el análisis final, la palabra de Dios es clara.
Cuando dijo a Su pueblo, que no debería trabajar en el día Sábado, estaba
declarando que el trabajo profana ¡el día que Él SANTIFICO! Aún Dios cesó de Su
labor en ese día. ¿Cree alguien con sinceridad que puede valerse del trabajo de
alguien más en el día Sábado?
Lo
que Dios estaba mostrando cuando dió el cuarto mandamiento es que Israel no
podría participar en ningún trabajo de ninguna manera, con la única excepción
del servicio levítico (Mateo 12:1-5). Al ir a un restaurante en el día Sábado
no se está sirviendo en este sentido levítico. Es un placer que la Ley de Dios
prohíbe.
Ejemplo II: Un Asunto de Hijos
Mandamiento
Original:
Acuérdate del
Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el
séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero
que está dentro de tus puertas. (Éxodo 20:8-10)
Mandamiento
Cambiado:
Acuérdate del
Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el
séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero
que está dentro de tus puertas. Sin embargo, tú puedes hacer que alguien como tu tía, tu tío, tus primos, tus abuelos, tus sobrinos, tus sobrinas
y aquél hombre a quien tú llamas “tío Pepe” trabajen para ti.
Aquí está
otro ejemplo de cuando se trata de arreglar la interpretación del mandamiento de
Dios para ampliar el camino deseado. Muchos concluyen: “La Biblia solamente
menciona mis siervos, mi familia y los que viven conmigo” No menciona a quienes
pertenecen a alguien más. Por eso puedo hacer lo que desee con aquél que no es
mío. Es importante comprender que cuando Dios dió Su gran código moral, fue
para proveer a los israelitas de Su perfecta sabiduría, así como Su deseo de
proveerla a toda la humanidad. Debemos pensar en cómo lucirá el mundo cuando
Jesucristo retorne con poder y gloria. En ese tiempo, todos honrarán Su ley de
acuerdo a Su voluntad. ¿En dónde cree usted que se acopla la idea de ir a
restaurantes en el día Sábado en ese reino venidero? Dios nunca dijo que Su
pueblo puede buscar salidas o arreglos en Sus mandamientos. Cuando Él haga Su
juicio, entenderemos esto profundamente. Ahora solamente sabemos que no hay
salidas.
Ejemplo III: ¿Cómo Debemos Tratar a los Siervos?
Mandamiento
Original:
Acuérdate del
Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el
séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero
que está dentro de tus puertas. (Éxodo 20:8-10)
Mandamiento
Cambiado:
Acuérdate del
Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el
séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero
que está dentro de tus puertas. Sin embargo, tú puedes hacer que el siervo o
sierva de otra persona trabaje para ti, si tiene el genuino deseo de trabajar y
debes compensarlos apropiadamente por el trabajo realizado.
Tal vez el
argumento más popular utilizado por personas que intentan justificarse al ir a
restaurantes en el día Sábado, es que quienes trabajan en el restaurante no son sus siervos y el mandamiento solamente se refiere a “tu siervo”.
Sin embargo, esta manera de pensar falla en entender el propósito de Dios al
ordenar a los israelitas a liberar a sus siervos de su trabajo el día Sábado.
“Tu fuiste siervo en la tierra de Egipto” (Deuteronomio 5:15).
El pueblo
de Dios debería preguntarse: ¿Quisiera Dios que yo regrese al Egipto espiritual
y encadenarme a mí mismo a la misma esclavitud de la que fui liberado? La
respuesta es obvia.
Ejemplo IV: El Trato con Animales
Mandamiento
Original:
Acuérdate
del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero
el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú,
ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el
extranjero que está dentro de tus puertas. (Éxodo 20:8-10)
Mandamiento
Cambiado:
Acuérdate del
Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el
séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero
que está dentro de tus puertas. Sin embargo, tú puedes hacer que otras
bestias tales como: Camellos, elefantes, etc. trabajen para ti, si no son
tratadas con crueldad. Y puedes utilizar un buey o un asno que no te
pertenezca. Por eso tú debes procurar de la misma manera buscar los servicios
de un siervo o sierva que no te pertenezcan.
Es
increíble que un verdadero hijo de Dios pueda utilizar el argumento de que
ciertos animales sean forzados a trabajar mientras otros son exentos de trabajar
el Sábado. Quienes creen que es apropiado ir a restaurantes el día Sábado,
estarán de acuerdo con el cambio en este mandamiento. Después de todo, ¿Cómo
podría Dios extender más misericordia a un animal que a una persona creada a Su
propia imagen?
Ejemplo V: El Trato con Extranjeros
Mandamiento
Original:
“Guardarás
el Sábado para santificarlo, como el Señor tu Dios te ha mandado. Seis días
harás tu trabajo. Pero el séptimo es el Sábado del Señor tu Dios, ningún
trabajo harás, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey,
ni tu asno, ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas”…
(Deuteronomio 5:12-14)
Mandamiento
Cambiado:
“Guardarás el
Sábado para santificarlo, como el Señor tu Dios te ha mandado. Seis días harás
tu trabajo. Pero el séptimo es el Sábado del Señor tu Dios, ningún trabajo
harás, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu
asno, ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Sin
embargo, puedes hacer que un extraño fuera de tus puertas trabaje para ti,
siempre que no sea forzado o en contra de su voluntad”.
Quienes
creen en comer en un restaurante en el día Sábado de Dios han argumentado que
aunque el siervo es incrédulo (“extranjero”), Dios permite que Su pueblo sea
servido por este porque el “extranjero” en este caso no está bajo la autoridad
del creyente. En otras palabras, el “extranjero” no está “dentro de las
puertas” del creyente. Pero, ¿Es verdad esto? ¿No posee autoridad el creyente
sobre el empleado del restaurante? Imagine que usted está en un restaurante y
el servicio no es satisfactorio. Las comidas son preparadas incorrectamente y
el mesero o el que sirve no responde a sus necesidades ni a las de sus
invitados. Cuando usted amablemente le expresa su descontento por la calidad del
servicio, él responde, “Usted no puede hablarme así, ¡Yo no trabajo para usted!
¿Estaría usted sinceramente de acuerdo con su respuesta?
La creencia
de que los empleados de un restaurante no están bajo su autoridad no es verdad.
Pero si así fuera, ¿Hace alguna diferencia para Dios? Cuando se trata del
trato con un “extranjero” o hermano en el Sábado, el pueblo de Dios no se debe
ver involucrado en ninguna clase de trabajo, directa o indirectamente.
Tal vez el
aspecto más importante de mandamiento de Dios con respecto a los “extranjeros”
es que el pueblo de Dios fue “extranjero” también en el pasado. Sin embargo, Él
nos libró de la esclavitud de la ignorancia y pecado a la libertad de Su
verdad. Es una GRAN equivocación pensar que Dios de alguna manera permitiría
que Su pueblo regresara al mundo de donde fue sacado para beneficiarse de su
pecado.
Ejemplo VI: Comprar y Vender
Mandamiento
Original:
Y si la gente
del lugar trae ropa o productos para vender en el día Sábado, nosotros no les
compraremos en el día Sábado o en los Días Santos. … (Nehemías 10:31)
Mandamiento
Cambiado:
Y si la gente
del lugar trae ropa o productos para vender en el día Sábado, nosotros no les
compraremos en el día Sábado o en los Días Santos. En otras palabras, no
pasarán el día entero comprando comida u otros productos. Sin embargo, puede
pasar algunas horas del Sábado comprando provisiones para usted y su familia
siempre que recuerden asistir a los servicios y estar con Mi pueblo.
Algunos
líderes en la Iglesia de Dios en la actualidad, afirman que la acusación de
Nehemías acerca de comprar y vender el Sábado estaba limitada a la cantidad de
productos que se compraban. De acuerdo a su razonamiento, los judíos en
Jerusalén iban al mercado al aire libre el día entero y compraban provisiones
para sus hogares. Estas provisiones durarían muchos días y aún semanas en
muchos casos. Esto sería como comprar muchos cientos de dólares en abarrotes
tanto como hacer otros pagos concernientes a la casa, luz etc. Y esto resultaría
en pasar el día entero en actividades totalmente sin relación al día Sábado.
Aquí se asume que es aceptable para Dios si se utiliza una o dos horas para
realizar actividades que no tengan absoluta relación con el Sábado.
Estos
líderes afirman que Nehemías nunca enfrentaría este problema si el pueblo de
Dios invirtiera un pequeño periodo de tiempo haciendo pagos u otras actividades
de la casa. También dicen que compartir una comida con hermanos en un
restaurante no distrae al pueblo de Dios del Sábado, y que en realidad los une
en Su día.
Este
razonamiento es ilógico. En ninguna parte Nehemías menciona la duración de la
actividad como un problema, sino la actividad misma de comprar y vender.
Notemos que Nehemías no estaba intentando reducir el tiempo de la práctica,
quería eliminarla por completo. Es verdad que el pueblo de Dios podría pasar el
día entero comprando productos y servicios, pero eso ignoraría una pregunta aun
mayor: ¿Por qué estaban ellos allí? La solución de Nehemías estaba designada a
enfrentar el asunto.
La gran
pregunta que el pueblo de Dios se debe hacer es: ¿Por qué permitiría Dios a Su
pueblo comprar ALGO de comida en Su Sábado si Él mismo prohibió a los hijos de
Israel hacer tal cosa cuando vagaron por el desierto del Sinaí? (Éxodo:
16:16-25)
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