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Una Prueba del Sábado

Por:
Art Braidic
Y
Dennis Fischer

Aprobado y Publicado por:
La Iglesia de Dios Eterna

Traductores: Lourdes Bricio, Claudia Cristina Robayo, David Sainoz,  Silvia Slevin

Este libro ha sido publicado por La Iglesia de Dios Eterna con permiso de los autores.

 © 2003 Art Braidic y Dennis Fischer
Todos los derechos reservados.  Impreso en los EE. UU.

*  *  *

Y el Eterno dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo: y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, PARA QUE YO LO PRUEBE si anda en mi ley, o no.
Éxodo 16:4

 

    Cada semana, miles de creyentes verdaderos se reúnen el día Sábado de Dios y honran al Rey del universo.   Este día señala un tiempo cuando un mundo que se encamina hacia su propia destrucción, será rescatado y la miseria que este ha creado, será remplazada por una inimaginable paz y prosperidad.
    ¿Será posible que muchos de los hijos de Dios hayan perdido de vista el gran propósito que es señalado por el día Sábado? ¿Ha llegado a ser este día simplemente un tiempo para la comodidad y la conveniencia? ¿Ha llegado a ser un día de regocijo y placeres personales disfrazados de actividades espirituales?
    ¿Qué tanta importancia tiene para usted este importante mandamiento? ¿Respeta usted la palabra de Dios con respecto a Su Sábado? o ¿Simplemente ve el día Sábado como un día PERSONAL?

Estimado amigo:

    El folleto que está a punto de leer, habla de uno de los asuntos más importantes que encaran en la actualidad las Iglesias de Dios. Es un asunto que ha sido el centro de controversia entre los líderes y miembros por igual sin una aparente solución. Tristemente, algunos han tratado de descartarlo como algo insignificante o sin importancia. Otros dicen que es un punto menor, una pequeñez – sin valor para arriesgar una posible división que pudiera ocurrir en la Iglesia. Sin embargo, hay algunos que reconocen este asunto como materia de gran importancia – uno que debe ser tratado seriamente por el pueblo de Dios. Ven esto como una línea trazada en la arena por Dios mismo.
     El tema de comprar y vender en el día Sábado es referido con considerable fuerza en las escrituras, aunque en la mayoría de las ocasiones ha sido ignorado por algunos de los líderes de la iglesia de Dios en la actualidad. ¿Por qué? ¿Qué es lo que la Biblia dice acerca de adquirir bienes y servicios en el Sábado y los Días Santos y de ir a los restaurantes? ¿Es esta actividad contraria a las claras instrucciones de Dios que se encuentran en Su palabra? o ¿Puede esta práctica mejorar este día?

 Un Mandamiento de Prueba
    Actualmente, muchos en la iglesia de Dios consideran el día Sábado como “un mandamiento de prueba”. Este es un día que podría poner a prueba la fe de aquellos que profesan lealtad al Dios de la Biblia. Para algunos, esa prueba ha sido el centro de muchos momentos difíciles. Muchos han perdido su empleo a causa de esto. Otros han perdido sus relaciones familiares y han perdido el respeto de sus amigos. En la actualidad, casi todos los que guardan el día Sábado tienen una historia con respecto a la prueba del mismo.
     Trágicamente, el Sábado es en realidad, ignorado por el mundo entero, incluyendo la gran mayoría de los que profesan ser cristianos. Algunos inclusive han presionado a los pocos que toman en serio las instrucciones de Dios con respecto a este día.
     A través de los siglos, la mayoría de los creyentes verdaderos han sufrido gran persecución por el hecho de honrar el cuarto mandamiento. Muchos han sido públicamente ridiculizados y despreciados. Otros han sido aislados de la sociedad. Algunos han sufrido grandes torturas y aún la muerte por rehusarse a transgredir el mandamiento de guardar santo el día que Dios separó. Estos héroes demostraron una gran fe, creyendo que ¡ningún precio es lo suficientemente alto para pagar el privilegio de honrar el día Sábado de Dios!
     ¿Qué pasa con el pueblo de Dios en la actualidad? ¿Ven ellos el día Sábado con la misma reverencia profunda como los grandes campeones de la fe a través de los siglos? ¿El pueblo de Dios en nuestro mundo moderno honra realmente el día Sábado y sinceramente se esfuerza en “guardarlo santo”?
     La mayoría podría responder que “sí” a estas preguntas. Después de todo, cada día Sábado el pueblo de Dios asiste a los servicios, escucha los sermones, comparte con los hermanos, y aún sirven en sus congregaciones locales. Además, muchos en el pueblo de Dios dedican más tiempo a la oración y al estudio de la Biblia en este día que en cualquier otro de la semana. Aunque ellos están convencidos que la manera de guardar el Sábado honra al Gran Dios del cielo ¿Es esto cierto?
     A continuación analizaremos el concepto de honrar el cuarto mandamiento, que es más profundo de lo que muchos creen. Estas palabras revelarán que algunos dentro del pueblo de Dios, incluyendo Sus líderes, descuidadamente se han inclinado hacia prácticas equivocadas – que minan la adecuada observación de este día. Estas prácticas pueden tomar muchas formas. Una de las más prominentes es comprar alimentos en restaurantes durante el día Sábado de Dios.
     Compartiendo un alimento en el día Sábado en un restaurante, ha llegado a ser muy popular en la iglesia de Dios en la actualidad. La mayoría no se ha detenido a meditar en esto y toman esta práctica como algo adecuado. Después de todo, es tan simple y conveniente. Para algunos, aún puede ser una actividad festiva donde el pueblo de Dios puede disfrutar de la compañía de familiares y amigos.
     Lamentablemente, esta práctica puede amenazar la fe que el pueblo de Dios aprecia tan profundamente. También muestra que tan seriamente vemos al Gran Dios de los cielos. Estas palabras pueden sonar muy fuertes, pero lo que está a punto de leer, le enseñará que tan cierto es.
     Este folleto está compuesto de dos partes. La parte I, presenta siete claves bíblicas que prueban que al pueblo de Dios se le ha ordenado abstenerse de comprar o vender cualquier cosa (aún de comprar alimentos) en el Sábado de Dios. La parte II, examina los siete argumentos más comunes que presentan aquellos que encuentran esta práctica apropiada y analiza por que no son válidos.
     Conforme usted avance en cada punto, es importante entender que los autores de este folleto no están tratando de juzgar al pueblo de Dios. Este folleto, no es un intento de condenar a la maravillosa comunidad de creyentes que han sido llamados de acuerdo a Su propósito. Por el contrario, este folleto ha sido escrito con la profunda esperanza que estos creyentes examinen cuidadosamente como ven el día que Dios mismo llamó “SANTO”. Este folleto ha sido escrito con la intención de desafiarlo a usted a reconsiderar su actitud, así como su comportamiento con respecto al cuarto mandamiento. Este folleto le hace una pregunta concerniente a su obediencia.

 ¿Cuál es el precio que está usted dispuesto a pagar?

Una Prueba del Sábado
Parte I

Las Siete Claves Bíblicas


¡
Razones por las que El Pueblo de Dios
Debe Abstenerse de ir a los Restaurantes
en el Día Sábado y los Días Santos!

Introducción

Una Tradición del Mundo

Por lo cual, salid de en medio de ellos,
y apartaos, dice el Señor...
2 Corintios 6:17

    En el mundo que profesa ser cristiano, existe una tradición muy popular que tiene lugar cada domingo – una que es practicada por millones de personas que van a la iglesia en todo el mundo. Esta tradición es simple, pero dice mucho. Empieza cuando el “creyente” se despierta, prepara a su familia para ir a la iglesia, y maneja hasta llegar al lugar de su elección. Estando ahí, los servicios pueden durar de una a dos horas. Después de los servicios y un breve compañerismo, la familia abandona el lugar de reunión y va a realizar una gran variedad de actividades recreativas.
     Incluida entre estas actividades se encuentra la de ir al restaurante y compartir un delicioso almuerzo con familiares y amigos. ¿Qué podría ser más agradable? La escena de un almuerzo el domingo después de ir a la iglesia es algo que se podría plasmar en una pintura de Norman Rockwell. Pero, ¿existe algo equivocado con esta escena?
     Para aquellos que están familiarizados con el Sábado de Dios y los Días Santos, es fácil de detectar un error en particular. Ese error es el día que ciertos grupos religiosos tienen como día de adoración. La Biblia claramente identifica el séptimo día (Sábado) como el verdadero Sábado de Dios, no el domingo, como muchos suponen. El verdadero Sábado fue creado por Dios mismo en el comienzo cuando Adán y Eva tenían menos de un día de edad. Además, las escrituras ponen muy en claro que este día fue creado para un propósito especial – que está ligado al Gran Plan que Dios tiene para toda la humanidad.
     La Biblia también indica que el verdadero día Sábado de Dios ha sido honrado y guardado por los grandes héroes de la fe a través de los siglos, Moisés lo guardó, el rey David, el profeta Samuel, Esdras y Nehemías lo guardaron, Juan el bautista lo guardó, José y María,  Pedro, Santiago y Juan lo guardaron, así como el resto de los apóstoles, Pablo y  la Iglesia del nuevo testamento y  las Iglesias gentiles lo guardaron, Jesús también guardó el día Sábado, además, la Biblia revela que Dios mismo descansó en este día. El punto aquí es que el día Sábado está vigente, y así ha estado a través de la historia humana.  Más aún, el Sábado de Dios sigue siendo honrado por Su verdadera Iglesia en la actualidad.
     Pero, ¿Existe algo más que esté equivocado con esta escena de “Norman Rockwell”? Hay un error aún más sutil - ¿Uno que aún la verdadera Iglesia de Dios pueda estar practicando? ¿Se está asemejando nuestra observancia del Sábado a la manera en que los otros grupos religiosos observan el domingo? ¿Es el Sábado simplemente un día para reunirse con el pueblo de Dios y disfrutar un poco de “descanso y relajamiento” o hay algo más para honrar este tiempo que Dios llamó “santo”?

 ¿Un Día de Recreación?
     En el mundo religioso, la recreación forma parte de su día de adoración, tanto como el sermón dado en la iglesia. Además, el almuerzo dominical en el restaurante local ha sido establecido como una de las más populares tradiciones practicadas por aquellos que se consideran a si mismos “creyentes” de la Biblia”.
     ¿Qué dice la Biblia de tal tradición? ¿Cómo ve la verdadera Iglesia de Dios esta práctica? ¿Es esta una actividad que no daña a nadie? o ¿Es esta un peligroso pecado, disfrazado de bueno? ¿Ha capturado esta tradición a quienes Dios ha llamado de acuerdo a Su propósito y como resultado los ha puesto en un grave peligro?   Al centro de este gran debate, surge imponente una pregunta.

 ¿Qué es lo que el Dios Todopoderoso
piensa de esta tradición?

      El Sábado es una parte crítica del gran código moral de Dios, Los Diez Mandamientos. Cada una de estas maravillosas leyes reflejan la mentalidad de Dios mismo y fueron escritas personalmente por Él (Éxodo 31:18). También es importante entender que la palabra de Dios provee instrucciones muy específicas concernientes a cómo debe ser observado Su Sábado. La palabra de Dios señala las actividades adecuadas e inadecuadas de este día.
     Las siguientes siete verdades bíblicas revelan cómo el Dios de la Biblia ve Su Sábado, así como la manera que Él desea que sea entendido por Su pueblo. Hablaremos específicamente de ir a los restaurantes en Su día.  Será fácil ver que estas claves explican otros aspectos concernientes de cómo el pueblo de Dios debe “acordarse del día Sábado y guardarlo santo”. Cada verdad es presentada como un argumento defendido por la palabra de Dios con impecable autoridad. Por lo tanto, el razonamiento humano no está sobre estas verdades. Se buscó la sabiduría de Dios – y Su espíritu revelará Su entendimiento.

 

La Primera Clave

 El Sábado de Dios es Santo

Acuérdate del Sábado para santificarlo
Éxodo 20:8

    El Sábado de reposo es tan importante para Dios que Él lo estableció en el séptimo día de la creación. Este fue una parte de Su creación. Dios creó el Sábado. Este no surgió solamente por casualidad. Por medio de este acto creativo, el Gran Sustentador de todo lo que existe concluyó el principio del extraordinario viaje del hombre en éste planeta. Él también selló indisolublemente este día con una “marca” de perfección espiritual. La Biblia revela que esta marca tendría un profundo efecto en el pueblo de Dios y su destino final.
     El Sábado fue diseñado para ser un recordatorio semanal de la creación física, así como de Su creación espiritual. En un sentido real, es un recordatorio continuo del Creador y de Su plan para con el hombre. A causa de esto, Dios hizo el Sábado santo. El libro de Génesis revela que cuando Dios lo hizo, Él le integró propiedades espirituales a este día – que lo harían único. Veamos que dice la palabra de Dios acerca de la creación del primer día santo: el Sábado.

Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en el reposó de toda la obra que había hecho en la creación.   (Génesis. 2:2-3)

     La palabra “santificó” en este versículo es muy interesante. Literalmente traducido significa “consagrar” o “purificar.” En otras palabras, Dios apartó este día de todos los demás y al hacerlo, puso Su bendición en el   ¡y lo hizo SANTO!
     La Biblia declara que el Sábado es un día sagrado – y nadie lo tiene que tomar a la ligera, Dios mismo lo “santificó”. Veamos lo que Él revela acerca de Su Sábado cuando presentó el cuarto mandamiento a Su siervo Moisés:

Porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, el mar, y todas la cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el Eterno bendijo el día de reposo y lo santificó.    (Éxodo 20:11)

     Cuando Dios creó el día Sábado, lo elevó a un estado especial – lo hizo SANTO. Sólo Dios tiene el poder de hacer algo SANTO y cuando así lo hace, es SAGRADO y PURO, porque refleja las cualidades de Dios mismo. En este punto, el hombre puede hacer una de dos cosas: puede honrar lo que Dios apartó como SANTO, o puede PROFANARLO.

 ¿Por qué Dios Santificó el Día Sábado?
     La Biblia es absolutamente clara en que Dios apartó el día Sábado del resto de los demás días – Él “bendijo” el Sábado y lo “santificó”, pero, ¿Por qué Dios hizo tal cosa? ¿Qué propósito tendría Dios para hacer un día de la semana diferente del resto de los demás días? ¿Por qué Él tendría que haberlo hecho santo?  ¿Qué razón hubo para que el Gran Creador pusiera Sus bendiciones sobre este día?  La palabra de Dios responde a todas estas preguntas y al responderlas, revela por qué Su pueblo debe tener un profundo respeto por este día.
     Cuando Dios habló a los hijos de Israel, declaró que Su Sábado era una señal entre Él y Su pueblo. Veamos lo que dice acerca de esta señal.

En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones... (Éxodo 31:13)

     La palabra “señal” en este versículo es utilizada muchas veces a través de la Biblia cuando describe al Sábado. Viene de la palabra hebrea owth y puede ser traducida como “señal,” “faro,” “evidencia,” o “marca.” Es un término con mucho significado y fuerza. Aquí Dios está diciendo que Su Sábado es un eslabón entre Su pueblo y su Dios. Además, el Gran Creador revela que Él hizo el Sábado para que el hombre pudiera conocerlo a Él, pero hay más en este extraordinario día. Después en el versículo anterior, Dios dice que Su Sábado señala una esperanza increíble concerniente al plan de Dios para la humanidad. Veamos lo que dice.

Para que sepas que yo soy el Eterno que te santifico.    (Éxodo 31:13)

     Notemos el poder de estas palabras. Aquí, Dios está revelando que hizo al Sábado santo, porque es una evidencia de que Él intenta hacer lo mismo con Su familia terrenal. El plan de Dios para la humanidad, es que sean también santos. Dios apartó el día Sábado para que el hombre pudiera saber que Él también apartó a Su pueblo.
     Al final, el cumplimiento de este propósito santo va a llevarse a cabo cuando los hijos de Dios nazcan dentro de Su familia, literalmente como hijos e hijas. Cuando describe este nacimiento, el apóstol Juan proclama que la familia de Dios va a ser exactamente como Él es.

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.      (1 Juan 3:2)

     Imagínese ser como el Dios que hizo el universo, imagínese poseyendo Su amor, Sus virtudes y Su sabiduría. Y esto es exactamente lo que va a suceder a quienes se les conceda Su autoridad. El apóstol Pedro escribió que vamos a ser partícipes de la misma naturaleza de Dios (2 Pedro 1:4). Este es el destino que espera a todo el pueblo de Dios. Aún más, es un destino representado por Su Sábado.

Una Puerta a la Santidad

     La Biblia revela que Dios quiere que Su pueblo sea santo así como Él es santo (1 Pedro1:15 – 16). El Sábado es una puerta a la santidad. Es un eslabón entre el hombre corruptible y un incorruptible Dios. Es la prueba de que Dios cumplirá Su promesa de traer un gran reino a ésta tierra. Dios también ha prometido que Sus santos regirán con Jesucristo en ese reino (Daniel 7:18).
     Cuando el pueblo de Dios honra Su Sábado, no simplemente está obedeciendo un mandamiento, está declarando su deseo de ser el recipiente de esa promesa. En otras palabras, al guardar el día Sábado santo, cada hijo de Dios no solamente está diciendo, “Venga tu reino,” sino también, “Tu voluntad sea hecha en mí.”
     Siendo este el caso, cada verdadero creyente debe mostrar gran respeto al día que señala su parte en la eternidad misma. Su conducta en el día Sábado debe reflejar la dignidad que corresponde a un rey o sacerdote comisionado para servir en ese reino (Apocalipsis 5:10).
     Ese comportamiento no debe ser común o profano, por el contrario, debe estar lleno de virtud y santidad. Cada futuro líder en el reino de Dios, debe reflejar un gran respeto por la sabiduría que diseñó este día desde el comienzo. La conducta de ellos debe hacer claro que el Sábado es diferente. No es un día mundano, es una señal de Dios.

Acuérdate del Sábado
     Las escrituras revelan que mientras los descendientes de Israel estuvieron en el desierto del Sinaí, Dios les ordenó que “se acordaran del Sábado” (Éxodo 20:8). Sin embargo, es igualmente importante para Dios que Su pueblo sepa CÓMO “acordarse del Sábado”. Dios quiere que nosotros HONREMOS y RESPETEMOS este día, no simplemente que estemos pendientes de cuando es. Después de todo, la mayoría de los eruditos de la Biblia saben que el Sábado de Dios cae en el séptimo día y ellos simplemente no lo guardan santo y profanan el día que Dios “santificó.”
     El pueblo de Dios debe ser diferente y su conducta en el día Sábado tiene que ser diferente. Esa conducta debe reflejar un entendimiento de que el Sábado es único. Es un día con un gran propósito, un propósito SANTO.

El Sábado Pertenece a Dios
     La Biblia deja en claro que el Sábado es el día de Dios. Es llamado el Sábado del Eterno. Dios repetidamente se refiere a el como “Mi Sábado” (Ezequiel 20:12-24). El punto aquí es que el séptimo día pertenece a Dios y no debe de ser contaminado por el hombre. Todas las cosas que hacemos en este día, deben ser dirigidas hacia nuestro Padre en el cielo y Su propósito para nosotros.
     Es importante entender una profunda verdad acerca del día Sábado de Dios. Al contrario de la creencia popular, este día no se trata de relajamiento y comodidad. Ni de placer personal. El Sábado se trata de una conexión y un rejuvenecimiento espiritual y de santidad. La palabra de Dios es clara y directa: Su Sábado es SANTO.
     Desafortunadamente, hay algunos que creen sinceramente que pueden comprometerse en ciertos placeres en este día. Uno de esos placeres es cenar en un restaurante el viernes al anochecer o en la tarde del Sábado. Algunos líderes en la Iglesia de Dios sugieren que tal práctica es una probadita del reino de Dios.
     Esta manera de pensar es un grave error. En realidad, el ir a comer a un restaurante en el día Sábado no lo honra, de hecho lo profana. Forma parte de las tradiciones más populares del mundo secular. Si alguien desea enfocar el día Sábado en el milenio, nunca cenaría en un restaurante en este día. ¿POR QUÉ? Porque esto no representa el milenio en lo absoluto. En el milenio, no habrá restaurantes operando el Sábado. Durante este tiempo, toda la gente va a honrar este día como Dios ordena.

Un Gobierno Milenario
     Considere que Jesucristo regresará pronto con toda Su gloria para gobernar la tierra como su Dios y Rey. Durante ese tiempo, Él regirá con vara de hierro (Apocalipsis 19: 15) y los santos compartirán el gobierno con Él (Apocalipsis 20:3-4). Siendo así, ¿Qué es lo que enseñarán estos santos resucitados al mundo acerca de ir a los restaurantes en el día Sábado? La respuesta en obvia. Estos santos van a enseñar la verdad de Dios concerniente a este maravilloso día y corregirán a cualquiera que intente comprometerse en tal práctica.
     ¿Cómo podría la familia de Dios siendo reyes y sacerdotes (Apocalipsis 5:10), enseñar a otros a no ir a los restaurantes en el día Sábado, si cuando ellos en su vida física, frecuentaron tales establecimientos? – argumentando que representaba el reino de Dios - , no tiene sentido, es una contradicción.
     Para ilustrar este punto, consideremos lo siguiente, imaginemos el tiempo cuando el reino de Dios se establezca en la tierra. Sus ciudadanos serán aquellos que hayan sobrevivido a la horrible devastación que tomó lugar durante los últimos días. Éstos ciudadanos, no sabrán nada de la ley de Dios o de Su plan para con el hombre.
     Los santos resucitados de Dios serán los encargados de enseñar durante el milenio a los que hayan sobrevivido. Imagínese que usted ha sido comisionado para enseñar a ésta gente acerca del día Sábado. Conforme empieza la lección, uno de ellos le hace la siguiente pregunta: “Si era incorrecto de mi parte trabajar en un restaurante en el Sábado, ¿Por qué me permitiste trabajar para ti en el Sábado?”. Imagínese que Jesucristo está parado junto a usted en ese momento cuando está listo a responder. Después de todo, Él es señor aún del Sábado (Marcos 2:27). Él podría estar muy interesado en su respuesta. Siendo así, ¿Qué le diría a éste joven ciudadano del milenio?
    Es importante entender que el pueblo de Dios es embajador de Su pronto reino venidero. Representa Sus caminos y Sus leyes, y con sus vidas proclaman el evangelio y el reino diariamente, incluyendo el día Sábado.  La verdad es que, si un representante del reino de Dios fue a los restaurantes en Sus Sábados o en los Días Santos, esa persona, estaría comprometiéndose en una práctica que contradice el reino que él o ella representa. Hacer tal cosa, sería hipocresía.
     El pueblo de Dios proclama su fe por lo que hace, y por lo que no hace. Servir a Dios y representando Su reino es abstenerse de ir a los restaurantes en el día Sábado. Para ilustrar lo anterior, considere una conversación con un ciudadano del milenio. Imagínese a éste ciudadano preguntándole a uno de los santos lo siguiente: “Cuando trabajaba en un restaurante, te veía muy seguido, aún te serví algunas ocasiones, sin embargo, nunca te vi. en el día Sábado o en alguno de los Días Santos ¿Por qué?”
     Que maravillosa lección podría ser enseñada a éste potencial hijo de Dios. Empezaría explicando por qué el Eterno instruyó a la antigua nación de Israel que se asegurara de no trabajar en Su Sábado – incluyendo sus siervos y los incrédulos. Podría citar las palabras de Dios cuando dio el cuarto mandamiento:

Guardarás el día Sábado para santificarlo, como el Eterno tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es Sábado al Eterno tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.  (Deuteronomio 5:12 – 14)

     Usted le explicaría por qué Dios insiste en que a los siervos deben dejarlos descansar en el día Sábado. Dios mandó claramente que esto fuera hecho, la pregunta es ¿Por qué?, esto es tan significativo, que Dios provee una respuesta.

Acuérdate que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que el Eterno tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual el Eterno tu Dios te ha mandado que guardes el día Sábado.  (Deuteronomio 5:15)

    Notemos lo que Dios está revelando a Israel en este versículo. Inmediatamente después de instruirlos de no forzar a la servidumbre o a los extranjeros a trabajar en Su Sábado, la razón que Él les dió, es que ellos fueron alguna vez esclavos. Es un gran privilegio ser enseñado por éste Gran dador de las leyes. Israel estuvo esclavizado por una nación que no conocía al Dios verdadero. Egipto adoraba a los ídolos. Esta nación pagana practicaba una fe que estaba a años luz de lo que está descrito en las páginas de Su Biblia. Hizo lo que hizo, porque no sabía nada más. Trágicamente, cuando los israelitas vivieron en Egipto, perdieron la fe que llenaron las vidas de Abraham, Isaac, y Jacob. Cayeron en la misma idolatría de sus amos.
    Dios personalmente los libró de la esclavitud a que estaban sometidos por una sociedad idólatra. ¿Qué tiene que ver esto con el pueblo de Dios en la actualidad?

Liberación de Egipto
     Las escrituras revelan que así como el pueblo de Israel fue esclavo en Egipto hasta que Dios milagrosamente los liberó, de igual manera a quienes Él ha llamado han sido esclavos del Egipto espiritual. Nosotros en el pasado creímos las cosas que el mundo cree, enseñamos las cosas que el mundo enseña, y practicamos las cosas que el mundo practica, aún profanamos el Sábado de Dios y los Días Santos, y lo hicimos así porque no sabíamos otra cosa.
     Nuestro llamamiento revela a un Gran Libertador que ha rescatado a Su pueblo de un mundo que no lo conoce a Él o Su camino. Por esta razón, el pueblo de Dios, no debe forzar nunca al incrédulo a trabajar para él en el día Sábado. Deben abstenerse de esta práctica porque también fueron milagrosamente liberados.
     El pueblo de Dios debe entender que el Gran Libertador no va a permitir más a Su pueblo regresar a éste mundo y a su pecado, así como no permitió que los israelitas regresaran a Egipto y a su pecado. Por mucho que alguien quiera regresar a Egipto, Dios lo prohíbe y advierte de las consecuencias.

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis Partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.   (Apocalipsis 18:4)

    Consideremos estas palabras en el contexto de comer en restaurantes en el día Sábado. Si alguien se involucra en esta práctica, es porque ha regresado a un mundo que no conoce a Dios. En el Antiguo Testamento, ese mundo era llamado Egipto, en el Nuevo Testamento es llamado Babilonia. Pero no se equivoque, estos dos mundos son el mismo.

 Salir de Egipto
     Cuando Dios mandó a Su pueblo que se abstuviera de trabajar en el día Sábado y no forzara a otros a trabajar, ordenó a Su pueblo que ¡SALIERA DE EGIPTO, que SALIERA DE BABILONIA! En otras palabras, el pueblo de Dios no debe regresar a los pecados del pasado.

     Este es el mandato que los santos de Dios compartirán con los incontables millones que aprenderán acerca de su Libertador cuando Su reino sea restaurado en la tierra.  Aunque el mundo está esclavizado, el pueblo de Dios es una prueba de que este no estará siempre así. Al no permitir al esclavo de éste mundo trabajar para ellos en el Sábado de Dios, Su pueblo está proclamando una gran esperanza de que un día, todos los que estén en esclavitud serán libres. En ese tiempo también ellos “recordarán el Sábado y lo guardarán SANTO.”

Segunda Clave

 Un Día de Reposo

Temamos, pues, no sea que permaneciendo
aún la promesa de entrar en su reposo,
alguno de vosotros parezca no haberlo
alcanzado.   Hebreos 4:1

    El libro de Génesis indica que cuando Dios creó el Sábado en el séptimo día, Él descansó de su labor (Génesis. 2:2).  Él no hizo esto porque estuviera cansado (Isaías. 40:28), sino a causa del gran propósito que tuvo para este tiempo santo.  El Sábado fue hecho como prueba de que Dios tiene un plan espiritual para la humanidad.  Para poner un sello sobre su pueblo, Él les ordenó cesar de su labor en este día.  Vea lo que Dios dice cuando les dió el cuarto mandamiento:

Mas el séptimo día es reposo para el Eterno tu Dios; no hagas en el obra alguna, tú,  ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. (Éxodo 20:10)

     Cuando Dios dió este mandamiento, fue muy específico. La prohibición en contra de trabajar en Su día Sábado incluyó a todos bajo la autoridad del jefe de familia, inclusive animales.  Dios quiso que todos cesaran de hacer su labor, de la misma manera que Él había cesado de hacer la suya.  Considere a quiénes involucra este mandamiento: los siervos no debían trabajar, ni los hijos, ni las hijas, ni el extranjero (el incrédulo) quien bajo la autoridad de un israelita debía cesar su labor en el Sábado de Dios. Este mandamiento era difícil de cumplir porque incluye a todo aquel con quien la gente del pueblo de Dios pudiera tener contacto.
     No existe ningún indicio de que en este mandamiento, se le permita a un hijo del Dios Verdadero hacer su propia voluntad en el día Sábado. Imagine a dos israelitas intercambiando siervos en el día Sábado, obligando a trabajar al siervo prestado. Ambos israelitas podrían negar que el mandamiento hubiera sido quebrantado porque el siervo que trabajó a su favor, no era en realidad SU siervo.  A pesar de que su siervo estaba trabajando para alguien más, cada hombre podía argumentar que él - el verdadero dueño del sirviente -, no ordenó su labor. Alguien más fue responsable de eso.  Cada dueño israelita podría afirmar que él estuvo obedeciendo el mandamiento de Dios.
     O quizá uno de ellos podía haber razonado que el mandamiento sólo prohibía que los siervos trabajaran, los extranjeros y los hijos e hijas, pero no mencionaba a las esposas. Por lo tanto, él podía obligar a su esposa a trabajar cada Sábado y todavía estar bien con Dios. El mandamiento menciona que el buey y el asno, así como su ganado no deben trabajar (Deuteronomio 5:14) pero no dice nada con respecto a otros animales. Por lo tanto, debe ser permitido obligarlos a trabajar en el Sábado y los Días Santos, si el dueño así lo desea.
     Si este escenario parece un poco exagerado, en realidad es muy similar a uno utilizado por mucha gente de la Iglesia de Dios en la actualidad, en defensa de ir a un restaurante en el día Sábado.  Estos miembros que “guardan el Sábado”, a menudo razonan que los empleados de un restaurante, quienes laboran para preparar y servir comidas en este día, no son SUS empleados, sino los empleados del dueño del restaurante.  No estarían violando el cuarto mandamiento al obligar a estas personas a trabajar, porque el mandamiento solamente se refiere a “SUS siervos”, no a un siervo que pertenece a alguien más.
     Además, el mandamiento específicamente menciona “el extranjero DENTRO de sus puertas”, pero no dice nada acerca del extranjero FUERA de sus puertas.  Una vez más, Dios debe considerar esta práctica aceptable o Él debió haber sido más específico cuando dió el mandamiento.
     Pregúntese usted mismo, ¿Qué tan impresionado estaría Dios con este tipo de argumento?  Además, ¿Piensa que los proponentes de tal razonamiento sinceramente desean obedecer a Dios?  o parecen estar más interesados en encontrar el modo de evadir Su ley.  Es verdad que sólo Dios por sí mismo puede justamente juzgar en este asunto, pero no se equivoque ¡ÉL LO JUZGARÁ! 

Un Punto en Común
     Casi todos los que guardan el Sábado podrían estar de acuerdo en que aquellos que trabajan en restaurantes en el séptimo día, están transgrediendo el cuarto mandamiento –están profanando el cuarto mandamiento al trabajar en este día.  Siendo así, ¿Por qué pensarían los que guardan el Sábado que él o ella pueden ser clientes de tal negocio?  Haciendo esto se benefician de una actividad que Dios prohíbe.  Hasta cierto grado, están dirigiendo esta actividad al pedir un servicio.  ¿Cómo podría esta práctica NO violar la ley de Dios?
     ¿Puede honestamente alguien que guarda el Sábado argüir que por ir a un restaurante, no es responsable del trabajo de estos empleados? Al final, le estarían disculpando este pecado con su auspicio. ¿Cree alguien que Moisés, basado en su entendimiento del cuarto mandamiento podría permitir tal práctica en el día que Dios llamó SANTO?

     Los hijos de Dios pueden engañarse a sí mismos por el uso de excusas que justifican este comportamiento si ellos lo desean.  Pero si somos honestos con nosotros mismos, sabríamos que esta práctica es equivocada.

Un Mandamiento Para Los Extranjeros
     Cuando Dios dió el cuarto mandamiento, prohibió “al extranjero dentro de tus puertas” ejecutar cualquier labor en el Sábado.  El “extranjero” es un incrédulo –alguien que no tiene la misma fe.  El mundo actual está lleno ellos. Hay billones de personas que no conocen la verdad de Dios o Su plan para la humanidad.  Como resultado, esa gente no sabe si debe o no trabajar en Sábado o los Días Santos.
     Sin embargo, la posición de Dios con respecto a Su Sábado no cambia.  Este mandamiento es inquebrantable –el extranjero no deberá ser obligado a trabajar a favor del pueblo de Dios.  Los incrédulos, por su ignorancia pueden profanar el Sábado de Dios, pero no deben ser motivados a hacerlo por aquellos a quienes Dios ha llamado.  El Gran Creador lo prohíbe.
     Considere al “extranjero” de quien se habló en los días de Moisés y aquellos que trabajan en restaurantes actualmente.  Las similitudes entre ellos son notorias.  Ambos son ignorantes de la ley de Dios y Su plan para la humanidad.  Ambos, a causa de su ignorancia, quebrantan la ley de Dios, incluyendo Su Sábado, a no ser que alguien que conozca más acerca de esto, les prevenga de hacerlo así. Ambos, “el extranjero” del siglo XV, a.C. y el trabajador de un restaurante del siglo XXI d.C., están limitados a cumplir con las instrucciones dadas por aquellos que ejercen autoridad sobre ellos.  Siendo así, ¿Debería la gente del pueblo de Dios, obligar al “extranjero” a trabajar a su favor en el día Sábado?  El cuarto mandamiento dice ¡NO!  El “extranjero” nunca debe ser obligado a trabajar a favor del “creyente”.  Dios lo prohíbe.  Además, vendrá el día cuando el extranjero sabrá por qué Dios dió tal mandamiento –y apreciará profundamente lo que el pueblo de Dios hizo a su favor.  Esta obediencia de parte de Su pueblo demuestra un profundo respeto para ambos, por la ley de Dios, y por el “extranjero” quien no entiende esto todavía.

“Dentro de tus Puertas”
     Hay otro término incluido en el cuarto mandamiento que es muy interesante.  La expresión “dentro de tus puertas” ha sido el centro de discusiones entre mucha gente de la Iglesia de Dios.  Este término puede tener varios significados, “dentro de su casa”, “en su propiedad”, o también “dentro de las murallas de la ciudad”.  El significado de este versículo es aún más profundo.  Esto significa que el pueblo de Dios no debe obligar a nadie a trabajar en el día Sábado.  Así que, si usted tiene el poder de prevenir que alguien trabaje a favor suyo, en el Sábado de Dios, usted debe ejercer tal poder.
     Es cierto que usted no podría evitar que esas gentes trabajen para otros en el día de Dios, pero usted si puede impedir que trabajen para usted.  Y el mandamiento de Dios es para USTED.

Otro Tecnicismo
     Hay quienes han sugerido que el cuarto mandamiento no prohíbe al pueblo de Dios dejar trabajar al incrédulo en el día Sábado, sino obligarlo a trabajar en contra de su voluntad en ese día.  En otras palabras, el pueblo de Dios no debe forzar su religión sobre aquellos que no creen como él.  Por lo tanto, si el extranjero desea trabajar a favor de un creyente, se le debe permitir.
     Este es un punto de vista muy radical acerca de la ley de Dios.  No hay evidencia en las escrituras que apoyen tal pensamiento.  Cuando Dios dió Su mandamiento acerca del Sábado, no estaba elaborando un código de trabajo.  Estaba proclamando una Gran Ley Espiritual.  Pongámoslo simple, se trataba de NO trabajar.  El pueblo de Dios estaba bajo órdenes directas de su Creador de no trabajar en Su día, ni de permitir a otros trabajar para ellos.  Esta ley se aplicó tanto para el creyente, como para el incrédulo. El asunto aquí es que si el personal de un restaurante deseara trabajar para usted en Sábado, usted no debe permitirlo.  Desafortunadamente, muchos del pueblo de Dios ignoran este mandamiento.

El Siervo y La Sierva

     Los meseros y meseras que trabajan en un restaurante son en realidad “sirvientes”. Incluso muchos restaurantes los llaman “servidores”. Son contratados por patrones para ejecutar una tarea específica. Deben satisfacer las necesidades de sus clientes. Cuando el pueblo de Dios come en un restaurante en el día Sábado, lo hacen con el completo conocimiento de que alguien más limpiará al terminar. El personal del restaurante asume el papel de “sirviente” o “sirvienta”.
     Analice lo que Dios ordena a Su pueblo con respecto al trato de los siervos en el día Sábado. Dios declaró que nuestros siervos NO DEBEN TRABAJAR en ese día (Éxodo 20:10). Aún si son extranjeros (incrédulos), ¡no deben trabajar para el pueblo de Dios! Esta es una forma de identificar al pueblo de Dios.  No obligan a otros a hacer lo que ellos no harían en Su Sábado. Tal acción es una violación al cuarto mandamiento.

Más Argumentos Técnicos

     Algunos han discutido que el personal de un restaurante, técnicamente no están trabajando para ellos, sino para el dueño del restaurante. Por lo tanto, el que observa el Sábado no es responsable de su trabajo. Si esto fuera verdad, ¿Sería aceptable para Dios que Su pueblo contratara los servicios de un mecánico para que repare el auto de la familia en el día Sábado?,  después de todo,  el mecánico es empleado de alguien más y su trabajo es hecho fuera de tus puertas, o ¿Qué con una tintorería o un salón de belleza?, ¿Pueden sus servicios ser contratados en Sábado?, después de todo, tampoco ellos son técnicamente sus sirvientes, y el mandamiento sólo prohíbe a tus sirvientes trabajar, no a los sirvientes de alguien más.  Tanto la palabra de Dios como el sentido común nos dicen que esto contradice la ley del Eterno. ¿Quién puede creer que Dios aprueba tal conducta?
     El punto de todo esto, es que el pueblo de Dios no debe tratar de buscar el ángulo del prisma que le permita evadir el tener que obedecer a la Gran Autoridad Moral del Universo. El pueblo de Dios NO debe trabajar en este día, ni tampoco debe provocar que otros trabajen para ellos.

Un Asunto de Vida o Muerte

     Es vital entender que el Sábado es tan importante para Dios que Él en realidad señaló las consecuencias de no honrar este día. Dios dijo que quebrantar el Sábado era un crimen capital. Note Sus palabras:

Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo, consagrado al Eterno; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá”.   (Éxodo. 31:15)

     Es tan importante esto que cuatro capítulos más tarde, Dios reiteró esta afirmación de condena.

“Seis días se trabajará, mas el día séptimo os será santo, día de reposo para el Eterno; cualquiera que en él hiciere trabajo alguno, morirá”.   (Éxodo. 35:2).

     Dios no estaba amenazando en vano, lo dijo en serio –MORIR en serio.  Lamentablemente, Él tenía que probar este hecho a los israelitas mientras ellos andaban en el desierto.

Recogiendo Leña

     El libro de Números registra un incidente en el cual los hijos de Israel serían testigos del juicio de Dios. Esta vez, un hombre imprudentemente salió a recoger leña con el propósito de hacer fuego en Sábado. Cuando su pecado fue descubierto, el hombre fue arrestado y detenido.
     Entonces Moisés y Aarón fueron ante la presencia de Dios para determinar el destino del hombre.  Lamentablemente, no iba a ser bueno.  Por su desobediencia al mandato de Dios, el hombre sufriría la pena más alta. Moisés registra el juicio de Dios con respecto a este pecado.

Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo.  Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer. Y el Eterno dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como El Eterno mandó a Moisés”.    (Números 15:32-36)

     Cuando éste hombre fue sorprendido quebrantando el Sábado, Dios intervino directa y poderosamente.  No hay duda de como Él vio este pecado.  Su juicio fue rápido y severo.
     En la actualidad no vemos a Dios interviniendo de esa forma y por lo tanto, pocos temen transgredir Sus mandamientos.  Pero esto debe ser claro, que Dios no interviene milagrosamente en cada caso.  Si Él lo hubiera hecho, hombres y mujeres habrían caído como moscas por todo nuestro rededor.  En lugar de eso, Dios actúa directamente en eventos que suceden por primera vez, para que haya un ejemplo para nosotros, mostrando el juicio de Dios en tales casos.
     El hombre recogiendo leña en Sábado, es una enseñanza de mucho valor.  Revela el estándar de Dios y el destino final de aquellos que piensan que lo pueden desobedecer.
     Muchos del pueblo de Dios han sido influenciados por los valores y patrones de éste mundo, se han vuelto desensibilizados a Dios y a Su ley. Esto es un grave error que se repite cada vez que el pueblo de Dios va a un restaurante en Su Sábado. El permitir que otros trabajen para ellos, es una clara violación a Su mandato.

Una Severa Advertencia

     Hace 6000 años, Satanás le dijo a Eva “come” y “de seguro no morirás” (Génesis.3:4).  Desafortunadamente, ella comió y al final pereció. Hoy, hay algunos que enseñan al pueblo de Dios que es aceptable ir a restaurantes en Sábado. Les dicen, “coman y no morirán”. Sin embargo, Dios afirma claramente que si trabajamos en Su Sábado, ¡MORIREMOS! Además, cuando obligamos o permitimos a otros trabajar para nosotros, finalmente somos responsables.

 
La  Tercera  Clave
Un Asunto de Negocios

 Asimismo que si los pueblos de la tierra trajesen a vender
mercaderías y comestibles en día de reposo, nada tomaríamos
de ellos en ese día ni en otro día santificado…
Nehemías 10:31

    Cuando Dios dió a Israel Sus instrucciones con respecto a la observancia del Sábado, le dijo a su pueblo que no debía hacer fuego en el séptimo día.

No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo.   (Éxodo. 35:3)

Una Lección Sobre el Fuego
     Hay dos puntos de vista con respecto al significado del término “fuego” en este versículo. Algunos piensan que los fuegos de cualquier tipo (personal o comercial) no deben ser encendidos en Sábado. Otros han discutido que el “fuego” al que se refiere es al industrial o comercial. El argumento más reciente es la creencia de que hubo fogatas familiares en el campamento en Sábado, cuando los israelitas deambularon por el desierto.
     Es importante entender que el mandamiento de Dios no prohíbe tener fogatas al aire libre en Sábado, pero si prohíbe el trabajar para hacerlas ese día. Es muy posible que los israelitas juntaran leña durante el día de preparación y construyeran fogatas familiares antes de que comenzara el Sábado.  A la llegada del Sábado, ellos tiraban ocasionalmente una pieza de madera sobe el fuego para sustentarlo.
     Sin embargo, cuando esto se refiere a construir o aún mantener un fuego comercial, se requeriría una gran cantidad de trabajo. Además, ese fuego no tendría un propósito para el Sábado. Recuerde, el Sábado es un día de descanso y el hacer (o mantener) un fuego grande, industrial en este día, claramente violaría el cuarto mandamiento.
     El pueblo de Dios en nuestros días nunca pensaría en crear un fuego comercial para la industria o manufactura en día Sábado. Justamente entenderían que esto constituiría una clara violación al cuarto mandamiento.  Sin embargo, cuando esto se refiere al fuego necesario para cocinar alimentos en un restaurante, muchos han cometido el error de pensar que tal práctica es aceptable. En realidad, esto no es cierto.
     La industria del procesamiento de alimentos no es diferente a ninguna otra empresa comercial.  Cuando se refiere a preparar alimentos, Dios mandó a Israel que se abstuviera de cocinar sus propios alimentos en Sábado. (Éxodo.16:5,23).  Mucho menos contratar a otros para que hagan el trabajo por ellos. En lugar de eso, ellos deberían preparar sus alimentos el día anterior para que ningún trabajo fuera hecho el día del Señor.
     Sin embargo, las instrucciones de Dios con respecto a la observancia correcta de Su Sábado fue más allá de mandar a Su pueblo a abstenerse de laborar en este día. Porque el Sábado es SANTO, Dios proveyó ejemplos específicos de cómo podía ser infringido. Uno era dedicarse a hacer negocio en ese día. Dios dijo que tal comportamiento era equivocado y que profanaba Su Sábado.

Comprando y Vendiendo
     Nada más claro define un negocio comercial que el intercambio de dinero.  Póngalo de esta manera, son honorarios por servicios, un producto y una demanda, una economía dirigida de mercado.  Pero ¿Qué es lo que dice la palabra de Dios acerca de esta práctica en Su Sábado?
     Uno de los siervos más grades de Dios en toda la Biblia, fue un hombre llamado Nehemías. Como copero del rey persa Artajerjes, Nehemías tenía una posición de considerable prominencia.  Sin embargo, cuando escuchó lo que sucedía en Jerusalén, renunció a una vida de comodidad y regresó a la ciudad de sus ancestros. Éste héroe de la fe fue un instrumento en la reconstrucción de los muros de este grandioso lugar antiguo.
     Nehemías también fue dolorosamente consciente de la trágica historia de la cautividad de Judá.  Entendió que la causa principal fue el desprecio por el Sábado de Dios y específicamente la práctica de comprar y vender en este día.  La pasión de Nehemías en este aspecto es célebre en las escrituras y es registrada en un libro que lleva su nombre.
     Este gran siervo de Dios condenó cada aspecto de dedicarse a negociar en el Sábado de Dios, y censuró enérgicamente a aquellos quienes participaron en esta práctica.  El comenzó su acusación con la identificación de los proveedores quienes vendían productos al pueblo de Dios en este día. Leamos lo siguiente:

En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones. También había en la ciudad tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en Jerusalén.  (Nehemías 13:14-16)

     ¿Qué podría ser más claro?  Nehemías testificó en contra de esos vendedores porque sabía que Dios no quería que su pueblo comprara y vendiera en el día Sábado, aún si fuera sólo comida.  No hacía ninguna diferencia si quienes preparaban los alimentos eran incrédulos, como los de la ciudad de Tiro. Las instrucciones de Dios son muy claras en este asunto.  Su pueblo no debía hacer negocios de ninguna naturaleza en Su Sábado santo, ni como comprador, ni como vendedor.
     ¿Por qué pensaría alguien que un cristiano puede ir a un restaurante en Sábado?  Comer en un restaurante es de hecho ¡hacer negocio! Sólo que esta vez, el que guarda el Sábado es el consumidor.  Por lo tanto, cuando el pueblo de Dios va a un restaurante en Su Sábado, está haciendo exactamente lo que Dios dice que NO se haga

Mas Tecnicismos 

     Algunos han sugerido que la acusación de Nehemías es en contra de quienes hacen negocio con COMERCIANTES que venden alimentos al aire libre, no específicamente en restaurantes. Dios parece estar callado en el tema de comer en un restaurante en Sábado.  Pero, ¿Es verdad esto?  ¿Por qué prohibiría Dios comprar alimentos en el mercado, mientras que permite comprar alimentos en un restaurante? La diferencia es que en el restaurante se debe trabajar aún más porque ellos deben preparar la comida. ¿Por qué haría Dios tal distinción?  ¿Qué mensaje es este acerca de que Su Sábado es SANTO?
     A pesar de todo el análisis gramatical de las palabras, el punto que Nehemías estaba aclarando en su acusación, fue que Judá no tenía que tomar parte en ningún negocio comercial en Sábado - o que tampoco fueran clientes de ningún negocio en ese día.  Cualquier otro argumento es manipular las escrituras en un intento de favorecer nuestras preferencias personales.

Una Acusación Severa
     Nehemías estaba tan furioso por esta práctica, que amenazó con usar la fuerza para erradicar a esos comerciantes de Jerusalén si persistían en dedicarse a hacer negocio en Sábado:

Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo?  ¿No hicieron así nuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad?  ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el día de reposo?  Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga. Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía. Y les amonesté y les dije: ¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano.  Desde entonces no vinieron en día de reposo.

(Nehemías 13:17-21)

     Créalo o no, quienes van a restaurantes en Sábado están participando en un negocio.  Una transacción envuelve la compra de bienes, el contratar fuerza laboral, el estar de acuerdo en un precio, así como en los métodos de pago.  También hay propinas en esa transacción comercial.  En esta relación de negocio, el consumidor del restaurante posee un nivel considerable de autoridad sobre el personal.  Esos consumidores definen lo que hay que comprar, como se debe preparar y cuando debe ser entregado. Tienen la expectativa de la calidad de servicio del personal, así como de los productos y se reservan el derecho de ejercer acciones disciplinarias si sus expectativas no son alcanzadas. Los consumidores pueden presentar quejas, rechazar pagos, y aún solicitar los servicios de agencias gubernamentales que protegen los derechos de los consumidores.  Pueden hacer esto porque SON CONSUMIDORES.  ¡Son partícipes de esta transacción!  Los dueños de restaurantes entienden bien este principio y pensar de otra manera sería falso.
     El dedicarse a los negocios en la industria de prestación de servicios y alimentos, ya sea como vendedor o como consumidor, inspiró la justa indignación de Nehemías y no reconocer lo erróneo de esto le enfurecía.  Consideremos la siguiente pregunta:

 ¿Pensaría diferente Nehemías en nuestros días con respecto a comprar y vender?

 

La Cuarta Clave

Un Asunto de Placer

Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo profanaron… (Ezequiel 20:13)

Justo antes de que Israel estuviera en cautividad, Dios envió al profeta Isaías para acusarlos de rebelarse en contra de Su ley.  Su mensaje dejó claro que Israel estaba en grave peligro.  Note la fuerza de sus palabras:

Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.   (Isaías 58:1)

     Cuando Isaías escribió esas palabras, Israel se vio a sí mismo como el pueblo escogido de Dios.  Era completamente religioso. Esto no es distinto a la Iglesia de Dios de hoy.  Con lo que hicieron, no parecía que se dieran cuenta que lo que hacían era pecar por no obedecer la ley de Dios con respecto a Su Sábado.  Este hecho es evidente doce versículos más adelante:

Si retrajeres del día de reposo tu pié, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso del Eterno; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras…(Isaías. 58:13)

     Este versículo contiene varios elementos que el pueblo de Dios de hoy debería considerar cuidadosamente cuando esté decidiendo cómo honrar el Sábado.  Menciona cosas a evitar, así como a las que hay que apegarse cuando se guarda este día Santo.
     Primero, considere las palabras “Si retrajeres del día de reposo –Sábado- tu pie”. Hoy, esta frase sería mejor traducida, “¡Saca tus sucios pies de Mi día santo!”  Desde el punto de vista de Dios, Su pueblo estaba pisoteando el día que Él santificó, apartó e hizo sagrado.  Esto sucedió porque Israel buscó su propio placer en este día.  Dios hace claro que no tenemos que buscar nuestro gozo personal en Su Sábado.  Es cierto que el Sábado fue hecho a causa del hombre (Marcos 2:26), pero es el día de Dios (Éxodo.31:13-17).  Por lo tanto, Su pueblo debe honrar Sus instrucciones acerca de cómo se debe guardar.
     Segundo, cuando Dios menciona el asunto de “placer” en Su Sábado, Sus instrucciones son muy claras.  Su pueblo debe apartarse de hacer su propio placer en este día.  ¿Qué significa esto?
     La palabra “placer” usada por Isaías en este versículo, viene del Hebreo chephets.  Este término significa algo que posee valor personal –que da placer o gozo.  Dios instruyó a su pueblo que evitara actividades físicas que les diera placer personal.  Exactamente esto es comer en restaurantes en el día Sábado.  Es algo que millones de personas hacen por diversión y recreación los fines de semana.

Hechos Interesantes
     De acuerdo a la Asociación Nacional de Restaurantes de los Estados Unidos (ANRA, por sus siglas en inglés), los negocios de servicios de alimentos están entre los más grandes en la industria de la diversión. Actualmente es el empleador más grande del sector privado en todo el país. Este tipo de negocios provee 11.7 millones de empleos en todo el país.

     Según el ANRA, la industria de restaurantes en los Estados Unidos se ha hecho tan enorme, que cuatro de cada 10 personas comen en establecimientos de algún tipo de preparación de alimentos todos los días.  Durante el 2002, la industria de la comida proveyó más de 54 billones de alimentos a un costo exorbitante de $407.8 billones de dólares a los consumidores. Todo esto tuvo lugar en 870,000 restaurantes donde el gasto promedio anual por persona fue de $846.00 dólares.
     Irónicamente, las estadísticas de ANRA indican que el día más popular de la semana para comer en restaurantes es el día Sábado. El pueblo de Dios debe preguntarse: ¿Es el Sábado su día favorito para comer en restaurantes?  Si la respuesta a esta pregunta es “sí”, considere por un momento el por que. ¿Es para cumplir la palabra de Dios, o es para satisfacer nuestro propio placer?

El Sábado es Venerable 

     Un tercer elemento de las instrucciones de Dios con respecto a Su Sábado es que Su pueblo debe llamar al Sábado “venerable” (Isaías. 58:13).  Esta palabra significa que es “respetable”, o aún “glorioso”.  El Sábado lleva un enorme peso de respeto y dignidad ante los ojos del creyente. Fue creado Santo por el mismo Dios y Su pueblo debe mostrar gran reverencia.
     Esta es la verdadera razón por la que Dios dió instrucciones específicas acerca de cómo debía ser guardado Su Sábado. Dios no quiere que deshonremos este maravilloso día con nuestras prácticas mundanas.  El ir a restaurantes en el día Sábado le quita valor al día del Señor. Queramos admitirlo o no, comer en restaurantes en el día Sábado muestra falta de respeto hacia el día que fue creado y diseñado con gran dignidad. Aunque la práctica de ir a restaurantes en Sábado es conveniente, no honra a Dios y su propósito de haber creado este día.

El  Sábado Tiene que ser una Delicia.

      Quizá la más importante instrucción registrada por Isaías con respecto al Sábado es que Dios quiere que Su pueblo llame a este día “una delicia” o “un placer”. Desafortunadamente, algunos han torcido estas palabras. Muchos han interpretado que podemos hacer cosas para hacer del Sábado una delicia. En otras palabras, encuentra algo que te plazca y hazlo en Sábado. Después de construir tal premisa, muchos en la Iglesia de Dios afirman que salir a comer a un restaurante requiere menos trabajo y les hace el Sábado más agradable. Y según ellos, ir a un restaurante en el Sábado del Señor es un placer y va de acuerdo con las palabras escritas en el libro de Isaías.
     ¡Tal interpretación es una DEFORMACIÓN HORRIBLE de las escrituras! Dios no creó el Sábado para asegurar que el hombre tuviera un día de gozo personal cada semana. Él creó este día para que nuestra inclinación natural por los deseos personales no consuma nuestras vidas haciéndonos extraños del Dios verdadero que nos hizo. En otras palabras, el Sábado no es un día para buscar placeres personales, pero sí para rechazarlos.

Es un día dedicado a apegarse a todo lo que es Santo.

     Pero, ¿Qué significa llamar al Sábado una delicia?  ¿Qué es una delicia?  Para entender mejor lo que Dios estaba expresando con esta instrucción, considere lo que dijo específicamente:

Si retrajeres del día de reposo tu pié, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso del ETERNO; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras.  (Isaías 58:13).

     Aquí Dios no le está diciendo a Su pueblo que haga su deleite en el día Sábado. Él está instruyéndonos a llamarlo una delicia. El Sábado muestra que el pueblo de Dios se deleitará en el gran Reino. El Reino será un tiempo de inimaginable abundancia. El Sábado es la evidencia de que Dios establecerá y compartirá Su Reino cuando regrese Jesucristo con Poder y Gloria. En esa esperanza está el deleite del que habló Él.
     Aquellos quienes creen que necesitan ir a un restaurante en Sábado para “deleitarse” en este día, no han entendido el gran gozo de este tiempo Sagrado. Como consecuencia, sienten la necesidad de hacer algo “mundano” en este día, para hacerlo más gozoso. ¡Qué error tan terrible!
     Dios creó el deleite que brinda cada Sábado. La instrucción a Sus hijos es reconocer ese gozo y adorarlo. El Sábado es un día para esperar con ilusión. No es un día de incomodidades. Es un día de gozo y esperanza para cuando los hijos de Dios se reúnan juntos y se presenten frente a su Rey. 

Una Exquisita Excepción
     El Sábado verdaderamente es una “delicia”. Es un recordatorio perpetuo del poder de Dios sobre el universo físico y espiritual. En el libro de Isaías, Dios está llamando a Su pueblo para que comprendan el verdadero significado del Sábado. Si el mundo de hoy con todo su sufrimiento pudiera dar una simple mirada a lo que significa este día, definitivamente llamaría al Sábado una DELICIA.
     La palabra “delicia” que utiliza Isaías para describir el Sábado de Dios significa un placer intenso de los sentidos. Esta palabra literalmente significa gusto, agrado, goce o placer. El punto que Dios trata, es que Su Sábado es realmente un manjar. Debemos llamarlo así porque es un día apartado para ser diferente. Es una exquisita excepción de los otros días de la semana.
     A lo largo de toda la semana, el pueblo de Dios está en un tipo de esclavitud. Somos forzados a trabajar para satisfacer nuestras necesidades físicas. Cada día estamos sujetos a una continua descarga de tareas y fechas límite de entrega. Somos apurados y atormentados mientras luchamos por cumplir la interminable serie de obligaciones. Entonces llega el Sábado.

Un día de Liberación
     El Sábado muestra la libertad de la esclavitud.  La gran esperanza del Reino de Dios. Es un día único en el cuál podemos finalmente parar de hacer las labores, tareas y actividades mundanas de la vida. En el Sábado podemos salir de éste mundo por un día, e imaginar el tiempo cuando éste mundo será entregado en las manos del Rey de reyes.
     El Sábado es una delicia, no porque salimos a divertirnos y a entretenernos. Es una delicia porque tenemos un tiempo especial apartado para buscar a nuestro Creador. El Sábado es el tiempo cuando la novia comparte con el novio.
     El pueblo de Dios debería considerar Su Sábado Santo como una cita con su prometido.
Ella debe esperar el Sábado con ilusión, con profundo anhelo, porque ofrece el lujo de 24 horas de descanso de un mundo que desafía a Dios. Además, remplaza ese tiempo con un periodo de celebración, de trascendente esperanza, de vida eterna, viviendo y trabajando juntos con nuestro Padre y hermano mayor, Jesucristo.
     El Sábado es una DELICIA y el pueblo de Dios debe DELEITARSE en el. Dios creó el Sábado como un tiempo de esperanza inmensa. Su pueblo debe ver esa esperanza y regocijarse en el, no tratar de cambiarlo.

 

La Quinta Clave

Un Día de Preparación

Harás congregar al pueblo, varones
y mujeres y niños, y tus extranjeros que
estuvieren en tus ciudades para que oigan y
aprendan, y teman al Eterno vuestro Dios,
y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley;
Deuteronomio 31:12

    Las escrituras indican que Dios estaba tan irritado con Su pueblo porque profanaban con trabajo el día Sábado, que asignó el día sexto –viernes- como un periodo de preparación para este tiempo santo.  Aún el Gran Creador se preparó para Su Sábado.  Vea lo que Dios hizo:

Y el ETERNO dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el  pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo  pruebe si anda en mi ley o no. Mas el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día.   (Éxodo 16:4-5)

     Dios declara que hizo llover una doble porción de maná en el día sexto –viernes-, con el propósito expreso de “proveer” a los israelitas.  En otras palabras, realizó esto para ver si se comprometían a obedecerlo.  Si ellos lo hicieran, juntarían comida suficiente el viernes para satisfacer sus necesidades para ese día y el siguiente.  Ellos debían cocinar todo lo necesario en el día de preparación -viernes.  Veamos las instrucciones que Moisés le dió al pueblo de Dios:

En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Y él les dijo: “Esto es lo que ha dicho El Señor: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado al Eterno; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es el día de reposo para el Eterno; hoy no hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en el no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron.    (Éxodo 16:22-27)

     Estos versículos revelan que Dios tuvo que intervenir sobrenaturalmente para proveer a los israelitas una manera de honrar Su Sábado.  En este caso Él no sólo proveyó el doble de la comida en el día de preparación, también la preservó milagrosamente para que no se echara a perder.
     Con el propósito de que Su Sábado fuera tratado diferente.  Era TIEMPO SANTO.  Él personalmente se aseguraría de que Su pueblo viera la forma de guardarlo santo.

     Pero ¿Qué hay de los israelitas que fallaron en prepararse adecuadamente?  ¿Qué iban a hacer?  ¿Debían ellos salir y comprar comida de alguien más en Sábado? ¡Absolutamente no!  Dios no les dió otra alternativa para conseguir alimentos cuando ellos fallaron en prepararlos en el sexto día.  Las escrituras afirman que “no hallaron”.
    ¿Hay una lección para el pueblo de Dios de hoy en la acción que Él tomó hace tanto tiempo?  Ciertamente debe ser así.  Basado en Sus claras instrucciones a los hijos de Israel, quizá debamos preguntarnos: ¿Es correcto para nosotros salir de nuestra comunidad espiritual y comprar de otros en Sábado si fallamos en prepararnos adecuadamente?

El Significado del Día de Preparación
    Actualmente casi todo el pueblo de Dios entiende el significado de Su Sábado y las Fiestas Santas.  Esos días declaran un gran plan que Él estableció antes de que el mundo fuera creado.
    Considere lo que Dios enseñó a Su pueblo dándoles un día para preparación.  Si el Sábado refleja el reino de Dios (Hebreos 4:9-10), ¿Puede el sexto día revelar que Su pueblo debe prepararse apropiadamente para entrar a ese reino?  En otras palabras, si no nos preparamos para el descanso del milenio de Dios, ¿Nos permitirá Dios ser parte de el?  ¿Nos prepararemos para el reino siguiendo Sus instrucciones o pensamos que podemos forjar nuestro propio camino y hacerlo diferente?  Es claro que algunos creen esto último porque Jesús nos advirtió en contra de ese tipo de pensamiento:

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.  (Mateo 7:21-23).

    Cuando Jesús habló de aquellos que practicaban iniquidad, se estaba refiriendo a aquellos que no guardaban su ley.  La piedra angular de esa ley es Su Sábado.  ¿Es posible que la advertencia de Jesús, pudiera aplicarse a aquellos que rechazaron honrar sus instrucciones con respecto al día de preparación?  esas instrucciones fueron dadas para asegurar que el pueblo de Dios pudiera guardar el Sábado Santo como Él lo ordenó.  Recuerde, Él lo hizo para “PROBARLOS”.  (Éxodo.  16:4-5).
    ¿Puede la Iglesia de hoy clamar: “Señor, Señor”, a Jesucristo cuando venga Su juicio final a pesar de que fallaron en obedecer el cuarto mandamiento, incluyendo la apropiada preparación para este?  ¿La conveniencia de comer en restaurantes el día Sábado hace que el día de preparación tenga menos significado para el pueblo de Dios?  ¿Este empaña la verdad concerniente a nuestra preparación para el reino?
    Ciertamente, en la actualidad, no existe ese sentido de urgencia de preparar los alimentos para el Sábado, y consecuentemente, hay solamente un poquito de sentido de urgencia para vencer el pecado y prepararnos para el venidero reino de Dios.  Después de todo, si el pueblo de Dios se rehúsa ha hacer las pequeñas cosas en esta vida como prepararse para Su Sábado, ¿porqué tendrían que pensar que tienen que hacer las grandes cosas como planear y prepararse para Su reino (Lucas 16:10)?  Estas son palabras serias y no deberían tomarse a la ligera.  Vea lo que Dios le dijo a Israel por su actitud arrogante con respecto a Su Sábado y cómo se preparaban para el:

Y El Eterno dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que El Señor os dió el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.    (Éxodo. 16:28-29).

    Aquí, Dios está reprendiendo y condenando a Israel por fallar en honrar Su Sábado.  Específicamente su falta de preparación.  Dios está señalando a Su pueblo tres elementos críticos, concernientes a comer en el día Sábado: 

1)      Los alimentos no debían ser comprados o adquiridos en Sábado.

2)     Los alimentos no debían ser preparados en Sábado.

3)      Su pueblo no debía salir de “su lugar” en Sábado.

¿A dónde Pertenecemos en el Sábado?
    Dios dijo, “no permitan a ningún hombre salir de su lugar” en el día Sábado.  Él no quiso decir que los individuos no podían salir de sus tiendas por ninguna razón.  Como muestra de esto, está el hecho de que ellos dejaban sus tiendas cuando Moisés los reunía en Sábado y los Días Santos.  Además, Jesús comió en la casa de otros en día Sábado.  (Lucas 14:1-6).
    El punto que Dios estaba mostrando con esas instrucciones era que los israelitas no fueran a dejar la comunidad donde estaban acampando.  No tenían necesidad de hacerlo así, porque Dios les había provisto de alimento en el día sexto.  Si Dios les prohibió a los israelitas salir del campamento a adquirir alimentos en Sábado, ¿por qué permitiría esa práctica en la actualidad?  La respuesta es ¡ÉL NO LO PERMITE!
    Durante el tiempo de Moisés, el pueblo pecó al dejar su lugar físico, para adquirir o preparar alimentos.  Ya sea nuestra casa, un salón del lugar de reunión, o aún el vehículo que nos transporta para llevarnos al lugar de reunión, nuestro lugar en el día Sábado, es donde la ley de Dios es observada.  Actualmente, el pueblo de Dios peca al dejar su lugar espiritual, la cabecera de su fe en el Sábado, y se va al secular mundo comercial, donde la ley de Dios no es guardada.  (Efesios 2:17, Hechos 15:21).

Rompiendo Cada Una de las Reglas
    Aquellos que comen en restaurantes en Sábado están quebrantando cada aspecto del mandamiento de Dios.  Considere lo que hacen.  Adquieren alimentos en Sábado.  Los preparan para ellos en Sábado.  Y salen de su comunidad (de la fe) para consumirlos.  Desafortunadamente, muchos en el pueblo de Dios justifican cada una de estas prácticas.  Peor aún es el destino que les espera si no se arrepienten de este pecado.
    Es también importante entender que las instrucciones de Dios fueron dadas a Israel mil años antes que Nehemías siquiera fuera una expectativa para su padre.  El pueblo de Dios no debe de ir a un mundo de incrédulos en el día Sábado.  Este mandamiento se ve tan obvio y es consistente con el carácter de Dios.  El Sábado es santo, ¿por qué el pueblo de Dios quisiera ser parte de una sociedad que profana este día?
    Cada persona que trabaja en un restaurante en Sábado está quebrantando el mandamiento de Dios.  Violan esta maravillosa ley cada vez que ellos cumplen con órdenes que reciben de sus clientes, incluyendo el pueblo de Dios.  Con esto en mente, ¿quiere usted ordenar el siguiente platillo?

La Sexta Clave

 Una Marca y Una Advertencia

Y será el pueblo como el sacerdote;
le castigaré por su conducta, y le pagaré
conforme a sus obras.
Oseas 4:9

    El libro de Apocalipsis describe un evento en el cual un poderoso líder político conocido como “la bestia” y una figura religiosa apóstata conocida como “el falso profeta” causan que la vasta mayoría de los habitantes en la tierra reciban una marca especial (Apocalipsis 13:16) Aquellos que la rechacen sufrirán gran persecución e incluso la muerte (versículo15). Sin embargo, aquellos que reciban esta marca sufrirán la ira del Dios Todopoderoso (Apocalípsis14:9-10).
     La Iglesia de Dios ha entendido correctamente que esta marca es un rechazo al Sábado verdadero y los Días Santos y una adhesión a las costumbres y festivales de las religiones falsas. Este entendimiento es sacado en parte a causa del contraste tan marcado que existe entre el Sábado de Dios y esta “marca”. La marca de la bestia incluso tiene la apariencia de ser un Sábado, pero es un sábado falso.
     Para ilustrar este punto considere lo siguiente: Una es llamada “marca” (Apocalípsis13:16) y la otra es llamada “señal” (Éxodo.31:13,17). La marca de la bestia es colocada en la mano derecha y en la frente (Apocalípsis13:16). El Sábado, el cual es parte de la ley de Dios, es colocado en la mano derecha y como frontal entre los ojos (Deuteronomio 6:6-8) La marca de la bestia es muy popular: “todos la recibieron”. El Sábado no es muy popular, casi todos lo han rechazado. Aquellos quienes rechacen la marca, van a ser perseguidos por la bestia. Y quienes la reciban serán castigados por Dios. Pero hay algo más. Quizá la única característica distintiva de la marca de la bestia, es su conexión con el comprar y vender. Note lo que escribe el apóstol Juan cuando describe esta “marca”.

Y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca… (Apocalípsis13:17).

     Con estas palabras usted casi tiene la impresión de que mientras Dios está mandando a Su pueblo que se abstenga de comprar y vender en el día Sábado, la bestia, bajo la directa autoridad de Satanás el diablo (Apocalipsis 13:2), hace todo lo contrario. Él declara que a menos que usted rechace el Sábado, el hará que sea imposible para usted que compre o venda.  ¿Es posible que el rechazo del Sábado de Dios sea más definido por involucrarse en negocios en este día, que por cualquier otra actividad?  Después de todo, el comercio determina en gran manera la existencia física del hombre. Un líder industrial lo puso de esta manera, “nada sucede en este mundo hasta que algo es vendido”.
     Este es un hecho que no pasa desapercibido por Satanás el diablo. Él sabe bien todo lo que se hace en este mundo.  Es casi seguro que este gran engañador (Apocalipsis 12:9) usará el comercio para persuadir al pueblo de Dios a rechazar a su Creador.  Él intenta obligarlos a profanar el Sábado haciéndolos que compren y vendan en ese día. Si ellos se niegan, no van a poder comprar y vender. ¡Qué increíble prueba de fe es esa!  Es cierto que Satanás utilizará a la bestia para engañar a todos los habitantes de la tierra para que acepten su marca, pero su principal objetivo será el pueblo de Dios. 

Las Consecuencias de la Desobediencia

     La Biblia indica que la nación de Israel rechazó el Sábado de Dios y fue destruida como nación a causa de su desobediencia. El capítulo veinte del libro de Ezequiel describe la rebelión de Israel en contra de la ley de Dios con respecto al Sábado, así como la reacción de Dios a esta rebelión.

Y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá.  Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy El Eterno que los santificó. Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramaría sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos. (Ezequiel. 20:11-13).

     Observe lo que Dios dijo que haría a causa del desprecio de Israel por Su Sábado – “derramaría sobre ellos mi ira hasta exterminarlos” (versículo 13). Dios reiteró este punto ocho versículos más tarde.  Compare lo que Dios dijo a Israel que haría al que quebrantare el Sábado, con lo que Él dijo que sucedería a aquellos que tuvieran la marca de la bestia.

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, el también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero… (Apocalipsis 14:9-10).

     Esta es una evidencia más de la conexión entre el Sábado de Dios y el sábado falso de Satanás. Al centro de esta conexión está el asunto de comprar y vender. Esto debe motivar a cada verdadero cristiano a hacer una seria evaluación de que está haciendo este día. 

Una Advertencia de Cautividad

     Las escrituras revelan que a pesar de la súplica de Dios por el arrepentimiento de Israel, ellos persistieron en rebelarse en contra de Él y Su ley. Además, en ninguna parte esta rebelión fue más notoria que en el desprecio de Su Sábado. Como muchos hoy en día, Israel no apreció lo que significa este día, que representa el gran Reino. Como resultado de esta indiferencia, ellos ignoraron las instrucciones de Dios con respecto a la apropropiada observancia de Su día. El resultado fue devastador.
     Por este desafío, Dios permitió a la nación que levantó, ser conducida a una horrible cautividad por el imperio asirio.  Como resultado de esta derrota, Israel perdió el significado del Sábado, y con ello, su identidad como el pueblo de Dios. Actualmente son conocidos como las diez tribus perdidas de Israel.

Un Error que se Repite

     Desafortunadamente, Israel no fue la única nación bajo la protección de Dios que quiso hacer cosas a su propio modo –incluyendo cómo honraban el Sábado. El reino del sur (Judá) también fue víctima de su propia conducta moral y pagó un alto precio por eso. Ellos también contaminaron el Sábado de Dios y fueron tomados cautivos a causa de este pecado. Esta vez fue el imperio de Babilonia bajo el gobierno de Nabucodonosor que conquistó al pueblo de Dios y los desterró de su tierra.

     Sin embargo, después de setenta años de cautividad, a los Judíos se les permitió regresar a Jerusalén y renovar parte de la ciudad. En ese tiempo, Nehemías notó que algunos de los que habían regresado todavía seguían profanando el Sábado por involucrarse en negocios en este día.  Temiendo que Dios castigara a Su pueblo otra vez por este pecado, Nehemías los amonestó fuertemente para corregir esta equivocación. Una práctica que él llamó “perversa”:

Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo? ¿No hicieron así vuestros padres y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el día de reposo?    (Nehemías. 13:17-18).

     El pecado que causó a Judá que fuera llevada a la cautividad, fue el transgredir el cuarto mandamiento. Lamentablemente cuando regresaron del exilio, continuaron cometiendo el mismo error que había causado su cautividad la primera vez. ¿Qué fue exactamente lo que hicieron mal? ¡Estuvieron comprando y vendiendo alimentos en el día Sábado!

En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones.    (Nehemías. 13:15).

    Desafortunadamente, este gran pecado continúa en la Iglesia de Dios hasta nuestros días.

Una Opinión Equivocada

     Hay quienes discuten que los Judíos durante el tiempo de Nehemías no iban a un restaurante en este día, sino que iban a comprar al mercado al aire libre.  Por lo tanto, Nehemías no mencionó específicamente el asunto de los restaurantes en su acusación a los nobles de Judá.
     Este argumento es técnicamente verdadero solamente. Se establecían en la ciudad pequeños puestos ambulantes. Ahí, los mercaderes ofrecían una variedad de productos. Algunos vendían artesanías, otros, mercancías. Sin embargo, otros estuvieron vendiendo productos alimenticios –y las escrituras dejan esto al descubierto.
     La palabra “provisiones” usada en la acusación de Nehemías, viene de la palabra hebrea tsayid. Esta palabra significa “caza”, “comida”, o eso que es “tomado de la cacería”.  Nehemías estaba fuertemente censurando a los judíos por comprar COMIDA en el día Sábado. Esta práctica era similar a la que el pueblo de Dios de hoy practica comprando alimentos de un local de hamburguesas o de vendedores ambulantes. ¿Hace esto alguna diferencia?  ¿Cree usted honestamente que Nehemías aprobaría a los judíos, que en lugar de eso, se sentaran a comer en un restaurante de cinco estrellas? Tristemente, algunos así lo creen. 

Los Hombres de Tiro

     Es importante reiterar que los que vendían comida en el día Sábado eran incrédulos, así como sucede en nuestros días. Ellos eran habitantes de la ciudad de Tiro.

También había en la ciudad tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en Jerusalén. (Nehemías. 13:16).

     Es claro que los vendedores que venían en Sábado no conocían a Dios. Eran totalmente ignorantes de Su ley y Su plan para con el hombre. Para Nehemías la ignorancia de los vendedores no era una excusa.

     Esta verdad se ve reflejada en la acción que Nehemías tomaría.

Las Opciones de Nehemías

     Es importante entender que hubo numerosas opciones para este siervo de Dios. Por ejemplo, él pudo fácilmente haber razonado: “esa gente va a vender sus mercancías no importando lo que hagamos. Entonces, ¿cuál es la diferencia?” o, él pudo haber dicho, “No los estamos haciendo trabajar”. “De cualquier manera ellos trabajarían”.  Nehemías pudo haber sacado sus conclusiones basadas en la práctica de sus predecesores. Él pudo haber pensado, “Otros hombres respetables en el pasado han comprado comestibles en el día Sábado, ¿Por qué tendría que juzgar por tal cosa?  Después de todo, esto solamente fomentaría una discusión”.
     Cada una de esas respuestas estuvo disponible para este líder del pueblo de Dios hace mucho tiempo. Ellas permanecen disponibles también para los líderes de la Iglesia de Dios actualmente. Desafortunadamente, muchos ministros de Dios en nuestros días parecen estar contentos de tomar un camino diferente a aquel tomado por Nehemías y se frustran cuando confrontan este tema.
     Sin embargo, Nehemías en su fidelidad no dudó cuando señaló que lo que vio era una gran maldad. Y no nos equivoquemos con esto, eso es exactamente lo que vio cuando compraban y vendían en el día Sábado. Para él esta práctica representó una amenaza mortal para el pueblo de Dios.  Él se dió cuenta que el verdadero futuro de esta nación dependía del balance del cumplimiento del cuarto mandamiento. Él tomó acción inmediata:

Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo? ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el día de reposo? Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga.    (Nehemías. 13:17-19).

     Con estas palabras, Nehemías estaba alertando a Judá que había estado en cautividad y no por una causa pequeña, sino porque habían profanado el Sábado de Dios. Específicamente, porque habían comprado y vendido en ese día.
     El siervo de Dios estaba tan preocupado sobre este pecado que tomó medidas radicales, expulsó de la ciudad a los vendedores ambulantes. Además, cuando los vendedores regresaron el Sábado siguiente, Nehemías estaba furioso. Los amenazó con usar la fuerza física si se atrevían a regresar a vender sus productos en el Sábado de Dios.

Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía. Y les amonesté y les dije: ¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en día de reposo.   (Nehemías. 13:20-21).

     El ejemplo del amor incondicional de Nehemías a la ley de Dios es una gran lección para todos los cristianos. Este campeón de la fe se atrevió a confrontar con valentía a quienes fueran cómplices de que el pueblo de Dios profanara Su Sábado. Su intervención fue enérgica y reflejó la forma de pensar de Dios acerca de involucrarse en el comercio en el día que Él hizo SANTO. Dios no sólo aborreció esta práctica en aquel entonces, sino que su opinión sobre este asunto no ha cambiado hasta este día.
     Actualmente sería imposible hacer lo que Nehemías hizo durante la cautividad de Judá. El pueblo de Dios no tiene ese tipo de poder o influencia. Por consiguiente, ellos no podrían cerrar los restaurantes para evitar que los creyentes compraran comida en el día Sábado. Sin embargo, el pueblo de Dios puede hacer algo más.  Pueden sacar a los vendedores fuera de sus vidas en el día de Dios. Desafortunadamente, muchos, incluyendo sus líderes no lo hacen. 

Legislar con Justicia

     Recientemente, muchos líderes en la Iglesia de Dios, han introducido una muy interesante razón para que no se juzgue a nadie sobre este asunto de comer en restaurantes en el Sábado de Dios. Ellos afirman que no es el deber de la Iglesia el “legislar con justicia”. Lo que no entienden es que Dios ejecutó ya esta tarea.
     Es importante comprender que a pesar de que la Iglesia no legisla con justicia, seguramente si la administra. Esta es una responsabilidad que se les ha confiado a los líderes de Dios. Las consecuencias de no enseñar al pueblo de Dios acerca de Su ley y cómo aplicarla es un TREMENDO error. Considere lo que Jesucristo dijo acerca de esta omisión.

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos.    (Mateo 5:19).

     Las palabras de Jesús deben hacer a cada siervo fiel y verdadero de Dios que cuidadosamente considere las cosas que hace, así como las cosas que enseña a otros a hacer. Las escrituras son muy claras en esto. Los ministros de Dios tienen del deber de representarlo a Él, no a los hombres. A causa de esto, el juicio de Dios sobre ellos será mayor. El punto importante es este: el ministro es responsable de proclamar la palabra de Dios a sus hijos – ya sea que les guste o no. 

Un Punto Menor

     Algunos líderes en la iglesia de Dios también han sugerido que el ir a restaurantes en día Sábado representa sólo un aspecto muy pequeño de la observancia del Sábado. Ellos afirman que el Sábado tiene una visión más extensa y el poner tanto énfasis en una parte del mandamiento disminuye valor del resto del día Santo de Dios.  Aunque este razonamiento pareciera válido, considere cuanto del cuarto mandamiento se quebranta por comer en restaurantes en el día Sábado:

Trabajo está siendo ejecutado por solicitud del creyente, en clara violación del mandamiento.   (Éxodo.20:10) 

Un sirviente está siendo obligado por el creyente a trabajar a su favor, en clara violación del mandamiento.   (Deuteronomio 5:14)

Un incrédulo (o extranjero) está siendo obligado a trabajar para beneficio del creyente, en clara violación del mandamiento.   (Éxodo.20:10)

 

Los alimentos son adquiridos por el creyente en el día Sábado, en clara violación del mandamiento.    (Éxodo. 16:26-29)

 

Los alimentos son preparados en el día Sábado por solicitud del creyente, en clara violación del mandamiento.    (Éxodo. 16:23-24)

 

El creyente tiene que salir de la comunidad cristiana en el día Sábado, en clara violación del mandamiento.    (Éxodo. 16:29)

 

El creyente se involucra en la compra de bienes y servicios en el día Sábado en clara violación del mandamiento.    (Nehemías. 10:31)

 

El creyente está involucrado en hacer su placer personal en el día Sábado, en clara violación del mandamiento.    (Isaías. 58:13-14)

     Estos son solo algunos de los puntos de la ley de Dios que son violados con impunidad, cuando aquellos a quienes Él ha llamado deciden que pueden hacer su deseo en Su día. El hecho es que comer en un restaurante en el día Sábado viola más principios del cuarto mandamiento que si uno eligiera picar árboles en su propiedad desde el amanecer hasta el anochecer. 

Regresando a Nehemías

     Nehemías se dió cuenta de que la indebida observancia del Sábado traía una gran amenaza al pueblo de Dios. Él entendió que honrar el día Santo de Dios pudo hacer la gran diferencia entre haber sido tomado cautivo y haber sido liberados de la cautividad.
     ¿Es posible que en la actualidad la Iglesia de Dios esté siendo probada con una lección similar? Y al final de esta prueba existen dos posibles destinos: CAUTIVIDAD o LIBERTAD.

 

La Séptima Clave

Un Ejemplo Perfecto

Haya, pues, en vosotros este sentir
que hubo también en Cristo Jesús.
Filipenses 2:5

 

    Cada persona que se considere cristiana, reconoce que Jesucristo es el ejemplo que los hijos de Dios deben imitar en su camino espiritual. El apóstol Pablo afirmó esta verdad en su epístola a la iglesia de Filipo. Exhortó a los creyentes a tener el mismo sentir de Cristo (Filipenses 2:5). El apóstol Pedro agregó que Jesús dejó a sus seguidores un ejemplo que debe imitarse (1 Pedro 2:21), refiriéndose a la conducta apropiada que deben seguir los hijos de Dios en el día Sábado, es difícil imaginar a alguien con mayor autoridad que el mismo Jesucristo, siendo “Señor del Sábado” (Marcos 2:27), es el Maestro Arquitecto de este día y su gran propósito, cada paso que dió en el día Sábado, fue dedicado a cumplir ese propósito.

¿Cómo honró Jesús el día Sábado?

     El evangelio habla abundantemente de las acciones de Jesús en el día Sábado y aunque fue acusado por los líderes religiosos de su tiempo de profanar este día, la verdad es que Él nunca lo hizo. Las obras de Jesús, Sus palabras y Su conducta en el día Sábado reflejaron un retrato viviente del Reino de Dios. Su conducta manifestó la esperanza y consolación que serán restauradas en este mundo en poco tiempo, ¿Cómo Jesús guardó el día Sábado?

Se congregó con otros judíos en la sinagoga

Leyó las escrituras

Sanó enfermos

Compartió comidas

Hizo caminatas con sus amigos cercanos

Criticó la auto-justicia de los líderes religiosos

Inspiró esperanza en los débiles

Permaneció en constante contacto con Su Padre.

    No existe indicio alguno en las escrituras de que Jesús gastara el más mínimo centavo en este día. El Mesías amó el día Sábado. Conocía lo que significaba cada minuto del tiempo que santificó. Si somos Su pueblo, debemos dirigir nuestros pasos hacia donde Él dirigió los suyos.

¿Un Ejemplo Extraordinario?

     Cuando los hijos de Israel anduvieron por el desierto, Dios les ordenó que se abstuvieran de salir del campamento para recoger maná en el día Sábado. Dios no permitió que les faltara comida en Su día, proveyéndoles doble porción de maná en el sexto día. El Gran Proveedor intervino para prevenir que el maná se echara a perder en el día Sábado.
     Lo que Dios hizo en esa ocasión, pudo tener un segundo propósito. Muchos creen que Dios envió doble porción de comida a los israelitas en el día de preparación (viernes), por que Él no quería que trabajaran en el día Sábado, pero también es posible que con este hecho Dios estuviera honrando Su propia ley. En otras palabras Israel vio que Dios no profanaría Su Sábado involucrándose en una labor física en este día.
     Es cierto que Dios nunca se cansa, y esa no es la razón por la cual Él descanso en el día Sábado. Él cesó de Su trabajo porque respeta el Sábado y su propósito. En el día séptimo de la creación Dios separó el Sábado de los demás días, lo hizo ¡SANTO!  ¿Es posible que cada Sábado desde entonces, Dios mantenga su propósito y lo guarde SANTO? Basados en todas las evidencias que tenemos en las escrituras, la respuesta a esa pregunta es un rotundo

Privilegios y Restricciones
     Existen muchas cosas que se pueden disfrutar en el día Sábado, pero hay otras que se deben evitar. Ir a restaurantes es definitivamente una de ellas. Esta práctica contradice cada parte del Reino de Dios. Obliga a trabajar, involucra negocios, inspira competencia.  Es cierto que usted no puede evitar que el personal de un restaurante trabaje, pero si PUEDE evitar que trabajen para usted.
     Como Señor del día Sábado, Jesús con su conducta honró a su Padre en este día de una manera que no alcanzamos a comprender. Indudablemente si podemos imitar este modelo y no pensar que lo podemos mejorar.

Un Último Pensamiento
     Cuando el Gran Arquitecto del cielo y de la tierra creó el universo físico, estaba llevando a cabo una parte fundamental de un plan que concluiría con integrar a la humanidad a Su familia. Dios formó las estrellas y los planetas, de igual manera, creó el sol y la luna. Su propósito al realizar esta obra no fue simplemente para hermosear el cielo. Dios en su palabra expresa:

“Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años...”  (Génesis 1:14).

     Dios declara que los cuerpos astronómicos sirven para señales y estaciones. Estas dos palabras tienen un profundo significado y expresan el gran compromiso que Dios tiene con Su plan de salvación. La palabra “signo” en este versículo viene del hebreo owth y puede ser traducida como “señal”, “guía” o “marca”. Es la misma palabra utilizada por Dios para describir Su día Sábado (vea Éxodo 31:13,17). La palabra hebrea para “estaciones” en este versículo es “mo’edim” y puede ser traducido “tiempos establecidos”. Los tiempos establecidos de Dios son Sus Días Santos.
     El Sábado de Dios y sus Días Santos representan la imagen de un plan que nació del infinito amor del más grande Ser que existe. Este Ser quiere que Su pueblo confíe en Su sabiduría, en cómo honrar el día Sábado y los Días Santos proveyendo la guía moral para este propósito. Su pueblo debe rechazar cualquier cosa que no refleje este mandato.
     Jesucristo una vez dijo que Su pueblo sería la luz del mundo en medio de la oscuridad (Mateo 5:14-16). Una manera en que pueden hacerlo es guardando el día Sábado apropiadamente. El día Sábado es una luz que señala la identidad del verdadero Dios- El Creador.
     Hoy vivimos en un mundo donde cada día de la semana es honrado por alguna religión. Sin embargo el día Sábado es sólo observado por quienes creen en el verdadero Dios. Las 10 tribus perdidas de Israel abandonaron el Sábado- y su identidad como pueblo de Dios. El día Sábado de Dios es un recordatorio no sólo de quién es Dios, sino de quién es Su pueblo.

Una Señal Única

     El sábado es una señal. Una señal provee a la gente información importante. Dirige a los individuos hacia algo o hacia algún lugar. El día Sábado es una señal de Dios que dirige al hombre directamente hacia Él y hacia Su Reino (Hebreos 4:4-9).
    Sin embargo, El día Sábado apunta a ambos caminos. Es una señal que nos ayuda a identificar quien es el Creador, es una señal para Dios que identifica quien es Su pueblo. El Gran Creador del cielo y la tierra ve QUIEN guarda Su día Sábado, y la MANERA como es guardado. El día Sábado es una señal, una prueba. Es el indicador que le muestra a Dios, si caminamos bajo su autoridad o no lo hacemos (Éxodo 16:4). De la manera en que honramos el día Sábado le manifestamos a Dios que estamos sometidos a Su autoridad. El día Sábado es una
GRAN PRUEBA.

¿LA PASARÍA USTED?

 

UNA PRUEBA DEL SÁBADO

Parte II

Siete Argumentos del Razonamiento Humano

 

Una Oposición a los Siete Argumentos más Populares Dados por Aquéllos que Compran y Venden en el Día Sábado

 

Introducción

 

¿Quién Decide cómo Adorar a Dios?

 

Conozco, oh Eterno, que el hombre no es señor de su camino,
ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos
Jeremías 10:23

 

    Hace algunos años atrás, un antiguo miembro de una de las más grandes denominaciones protestantes comenzó a cuestionarse algunas de las tradiciones de su iglesia. Entre estas, las fiestas y días santos enseñados por su pastor y acogidas por su denominación.
     Siendo adulto continuó creyendo en las tradiciones que desde su niñez había celebrado. Le encantaba la navidad con todas sus decoraciones y regalos, esperaba la llegada de la pascua florida con sus dulces y sus juegos. Eran días grandiosos para él. ¿Entonces que fue lo que no le agradó?
     Este hombre devoto trató de ver el significado de estas festividades, pero al final las cosas que por tanto tiempo él pensó eran auténticas, comenzaron a verse menos reales. Para empezar, el nacimiento de Jesús está descrito en la Biblia, pero no existe ninguna evidencia de que éste fuera celebrado por los apóstoles o por la Iglesia del Nuevo Testamento. Y aunque la resurrección de Jesús abarca una considerable porción en los evangelios, la Iglesia del Antiguo Testamento guardó la Pascua, mas no guardó la pascua florida. En el estudio de las festividades vio que el origen de la pascua florida no se encontraba descrita en las escrituras, pero sí aparecía incluida como festividad pagana dedicada a honrar a una infinidad de diosas, pero nunca al Dios de la Biblia.
     El estudio de este hombre lo llevó después al día Sábado y una vez más, una práctica mantenida por mucho tiempo por esa iglesia, parecía contradecir directamente a la Biblia. A medida que continuaba la búsqueda de este tema, descubriría que Jesús y Sus discípulos, al igual que los cristianos del primer siglo guardaron el séptimo día (Sábado), no el domingo como él había sido enseñado.
     Impresionado por este nuevo entendimiento, el hombre se acercó a su pastor buscando respuestas. Pero no las encontró, sólo excusas. Su pastor argumentó que no importa que día observaba un cristiano porque “Dios mira el corazón”, luego explicó que la adoración en domingo y las festividades como el miércoles de ceniza, la cuaresma, el domingo de ramos, el viernes santo realzan el significado de la “fe” y llevan a los creyentes a un más profundo entendimiento del evangelio. Por lo tanto Dios no podría oponerse a estas tradiciones.
     A medida que la reunión progresaba, el pastor del hombre defendía cada una de las festividades guardadas por la iglesia. Agregó además que en el mundo de hoy, con todas sus complejidades, es imposible guardar el día Sábado como está descrito en la Biblia, que la navidad era una celebración maravillosa por el impacto que causaba en los niños, y la pascua florida era hermosa, por que con esta se podría predicar el evangelio a los incrédulos, enseñándoles la resurrección de Cristo. Sugirió que los Días Santos guardados por Jesús y Sus discípulos eran legalismos y una gran carga, y aquellos que los guardan hoy, sencillamente quieren sentirse justos ante sus propios ojos.
     Cuando el hombre señaló que ninguno de los argumentos dados por su pastor podría ser sustentado con las escrituras, el pastor se enfureció, y le acusó de ser un fariseo y de ser intolerante. le sugirió que buscara en su corazón las respuestas, pero nunca lo impulsó a buscar la verdad en la palabra de Dios.

 

Una Última Pregunta

 

     Antes que el hombre saliera de la oficina de su pastor, le hizo una última pregunta, “señor”, dijo el hombre: “¿La Biblia indica en algún lugar que el hombre tiene la autoridad para decidir por si mismo como debe adorar a su Creador?”
     Existe un significado profundo en esta pregunta, porque llega al corazón mismo de la fe proclamada en las páginas de la Biblia. Esta es una pregunta que debe estar en los labios de cada creyente verdadero, desafortunadamente, no siempre es así.
     La humanidad a través de los siglos ha procurado alabar a Dios en sus propios términos. El hombre ha creado un sin fin de formas de fe, todas clamando servir a un poder superior. Inclusive dentro de las corrientes protestantes existen cientos de denominaciones con diferentes creencias radicales. Y cada una de estas denominaciones afirma que son “Una iglesia creyente de la Biblia”. ¿Cómo es esto posible?
 

Respuesta a la Pregunta Anterior
     Aunque el pastor del hombre nunca respondió a la última pregunta, la Biblia lo hace. Las escrituras declaran con gran énfasis, que el hombre NO tiene la autoridad moral para decidir por él mismo, como debe alabar al Creador de los cielos y la tierra. Dios es el único que tiene esta autoridad. El Antiguo y Nuevo Testamento advierten en contra de esta manera de pensar.

 

Una  Severa Advertencia

     Cuando Dios le habló a los hijos de Israel, les advirtió de no indagar acerca de otras religiones y de nunca intentar integrar esas religiones dentro de la verdad que Él les había dado.

Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás. (Deuteronomio 12:32)

     Dios declara que la verdadera fe la define Él, no el hombre. Dios es el único que tiene la autoridad para determinar, como se le debe adorar. Dios ordenó a Israel seguir sus instrucciones tal como les había indicado. No debían añadir o quitar nada, por ninguna razón y bajo ninguna circunstancia. Este fue un mandamiento que la antigua Israel ignoró repetidamente. La Biblia da testimonio de esta desobediencia. Reflexione en estos dos ejemplos:

 

Ejemplo I

 

     Cuando Moisés estuvo en el Monte Sinaí, recibiendo los Diez Mandamientos, los israelitas le exigieron a Aarón que les moldeara un becerro de oro, así tendrían un ídolo que los guiara (Éxodo 32:1). Una vez hecho el ídolo, Aarón tuvo la osadía de proclamarlo regalo de Dios, quien los había librado de la esclavitud. El ídolo fue llevado y presentado a este pueblo y Aarón declaro “fiesta al Eterno”.

Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro: y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para el Eterno.    (Éxodo 32:5)

      Imagine la magnitud de este hecho. Mientras que Dios estaba ordenando a Moisés abstenerse de hacer imágenes labradas (Segundo Mandamiento), ¡Aarón estaba moldeando un becerro, para que el pueblo de Dios lo adorara! Cuando Dios vio este intento de edificar una fe utilizando las tradiciones egipcias, se enfureció hasta el punto de desear extinguir a los israelitas por semejante atrevimiento.  (Éxodo 32:7-10).

  

Ejemplo II

 

     Más tarde, cuando Israel fue una joven monarquía bajo el rey Saúl, Dios a través de su profeta Samuel le dió instrucciones específicas de cómo llevar a cabo una guerra contra los amalequitas (1 Samuel 15:2-3). En tanto que la guerra se desarrollaba, Saúl hizo algunas modificaciones a estas instrucciones (Versículo 9).
     Cuando la batalla terminó, Samuel vino al Rey preguntándole, por qué no había obedecido la palabra de Dios (versículos 10-14). Saúl respondiendo, explicó que pensó que su intervención llevaría a Israel a realzar y adorar mejor al Eterno (versículo 15). Imagine a un hombre, aún más, a un rey, pensando que sabe más que Dios como adorarle. Pero, esto fue lo que Saúl argumentó.
     Estos son sólo dos ejemplos de lo que sucede, cuando de su propio razonamiento el hombre trata de definir la fe, creyendo agradar más a Dios. Estos ejemplos de desobediencia no están limitados a la antigua nación de Israel. El Nuevo Testamento también describe muchos ejemplos de como el pueblo de Dios pensaba que podía decidir como adorar mejor al Dios de Abraham, Isaac y Jacob. 

En Vano Me Adoran
     Los evangelios de Mateo y Marcos mencionan un suceso en el que Jesús siendo amonestado por los religiosos de Sus días, después que sus discípulos “habían transgredido la tradición de los ancianos” (Mateo 15:1-2, Marcos 7:1-5) respondió a esta acusación reprendiendo a estos hombres “piadosos”, porque para ellos era de mayor valor guardar sus tradiciones que guardar la Ley de Dios. Veamos lo que dijo: 

 “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.” (Marcos 7:6-9).

 Una Historia de Desobediencia
     La historia de la humanidad es la historia de la desobediencia.
Es la historia del pensamiento del hombre que decide por si mismo como servir al Dios que lo creó. El peligro de tal arrogancia es tan desconcertante, que inclusive amenaza a aquellos que se consideran a si mismos verdaderos creyentes. Vemos que Jesús hace una advertencia a quienes piensan que pueden adorar a Dios en sus propios términos. 

 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino  el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre  echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos Milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí: apartaos de mí, hacedores de maldad.  (Mateo 7: 21-23).

     El Mesías declara que no es suficiente confesar “Jesús es el Señor”, Dios requiere acción. La fe de Su pueblo debe ser una fe viva (Santiago 2:20), que demuestre total compromiso con el Gran Dios de los cielos, que refleje la obediencia a Él y a Su ley.
     La pregunta que debe hacerse el pueblo de Dios y que se relaciona con la advertencia que Jesús dió en el sermón del monte es:

¿Estamos obedeciendo al Dios del cielo o estamos
siendo cautivos por las tradiciones de los hombres?

 

     La Parte II de Una Prueba del Sábado señala los siete argumentos más populares dados por aquellos que proponen salir a restaurantes en el día Sábado. Para algunos esta actividad se ha convertido en una tradición -que define una parte significativa del día que Dios mismo llama SANTO.
     A pesar de las claras evidencias que aparecen en las escrituras para que el pueblo de Dios se abstenga de realizar esta práctica, esta sigue siendo muy común en Su Iglesia hoy, y es fuertemente defendida por muchos de sus líderes. Aquellos que defienden tal práctica, emplean el mismo razonamiento de los que guardan el domingo para justificar el domingo como su día de adoración.
     Considerando cada argumento, “¿Sugiere la Biblia que el hombre tiene la autoridad de decidir por si mismo, cómo debe adorar a su Creador?” Al entender esta verdad, lo que sigue llega a ser completamente claro.

 

Argumento #1

Un Anticipo del Milenio

 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino,
andad por el; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis
a la mano izquierda. Isaías 30:21

 

    Uno de los argumentos más comunes dado por aquellos que frecuentan restaurantes en el día Sábado, es que,  destaca la observancia de este día.  Las siguientes son las palabras de un antiguo evangelista que reconoce que él y su esposa salen a cenar en el día Sábado, particularmente los viernes en la tarde: 

“No puedo imaginar no comer en un buen restaurante en el día Sábado. Es un modelo del milenio - una deliciosa comida y una maravillosa compañía”.

     De acuerdo con este razonamiento, el estar en un restaurante elegante hace que el día Sábado refleje aún más El Reino de Dios. ¿Pero qué diría este líder a aquellos que no pueden realizar esta actividad?, ¿De alguna manera la importancia del día Sábado se ve reducida, porque deben compartir la comida en su casa?, ¿Qué tal ir a un pizzería o a un restaurante de comida rápida en el día Sábado?, ¿Seguiría esto representando el milenio?
     Salir a comer a un restaurante elegante es una experiencia que puede traernos gran placer. Es cierto que el milenio será un tiempo de inimaginable abundancia y prosperidad. ¿Pero existe alguna conexión entre ir a restaurantes en el día Sábado y el reino? La respuesta es un rotundo ¡NO! Comer en restaurantes en el día Sábado contradice lo que El Reino de Dios representa y en realidad representa los reinos del hombre.
     Que la comida sea en un restaurante costoso, no la hace más apropiada que el ir a una tienda local por una hamburguesa y papas fritas. Esta práctica no honra este día SAGRADO y SANTO. No muestra respeto al día Sábado y a su propósito. Por el contrario este es un tiempo que pertenece al Creador de los cielos y la tierra y que erróneamente se toma para deleite personal. A pesar de la obstinación de este líder de la Iglesia, esta práctica no honra a Dios ni refleja su Reino. Para ilustrar esta verdad, consideremos lo siguiente:
 

¿Estarán los restaurantes abiertos en el día Sábado durante el milenio?

     Es difícil creer que un verdadero hijo de Dios, que guarda el Sábado, dude si se le hace esta pregunta. ¿Cómo puede una actividad que no será parte del Reino de Dios reflejar ese Reino?  La verdad no puede, ¡porque es contraria a Su ley!
     El error en el razonamiento de este evangelista es creer que si algo es hermoso y da placer, debe ser porque es bueno. En otras palabras, “no se puede estar equivocado si se siente bien”.
     Este mismo argumento, ha sido utilizado por las religiones del mundo que defienden un sin fin de tradiciones, después de todo, la navidad es hermosa y enseña a los niños acerca del nacimiento de Jesús; por lo tanto debe ser buena. La pascua florida es hermosa y enseña acerca de Su resurrección.
     La creencia de que la santidad es algo que puede determinarse por los sentimientos que produce, no es nuevo. Esta forma de pensar ha sido el centro de cada herejía creada por el hombre buscando adorar a Dios, sin embargo esta nunca ha sido la medida que Dios utiliza para medir la justicia.
     La regla moral del Creador y Sustentador del universo no se determina por cómo algo se ve o se siente. Dios es el único y verdadero Juez de lo que es bueno y de lo que es malo. Él es la gran autoridad moral.  Sus juicios están reflejados en Su gran código moral: Los Mandamientos. Si el hombre verdaderamente desea saber lo que le agrada a su Creador debe preguntarle a su Creador mismo. Cuando se trata de comprar y vender en el día Sábado debe buscar la sabiduría de Dios en Su palabra, la palabra de Dios en muy clara.

Asimismo, que si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercaderías y comestibles en día de reposo, nada tomaríamos de ellos en ese día ni en otro día santificado… (Nehemías 10:31)

     Las palabras de Nehemías no se contradicen. El pueblo de Dios no debe comprar mercancías o servicios en Su Sábado y los Días Santos. Nehemías se volvió aún más estricto. En ese tiempo cerró las puertas de Jerusalén y prohibió a los vendedores entrar a la ciudad en el día Sábado para vender sus mercancías. Inclusive los amenazó con usar la fuerza, para prevenir que se involucraran en negocios en el día Sábado.

En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo,  y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos  y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté  acerca del día en que vendían las provisiones. También había en la ciudad tirios  que traían pescado y toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de  Judá en Jerusalén. Y reprendí los señores de Judá y les dije: ¿Que mala cosa es  esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo?  ¿No hicieron así vuestros padres y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta  ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanado el día de reposo? Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo, y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en ese día de reposo no introdujeran carga. Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía. Y les amonesté y les dije: ¿Por que os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en día de reposo.  (Nehemías 13:15-21)

     Es difícil imaginar que este siervo de Dios viera la práctica de ir a restaurantes en el día Sábado como algo que representaba el reino de Dios. Nehemías vio esto como una amenaza para el pueblo de Dios. Este campeón de la fe vio que comprar y vender en el día Sábado representaba algo terrible – ¡LA CAUTIVIDAD! 

 ¿No hicieron así vuestros padres (comprar y vender en el día Sábado), y trajo nuestro Dios todo este mal (la cautividad) sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanado el día de reposo? (Nehemías 13:18)

      Nehemías menciona que el pueblo de Judá se involucró en una práctica que los llevó a la cautividad. Por que estaban profanando el Sábado de Dios. Quebrantaron este tiempo Santo involucrándose en negocios, comprando comida en un día sagrado.

La Conversación del Sábado y los Restaurantes
     Algunos han sostenido que ir a restaurantes en el día Sábado es aceptable para Dios, por lo que se hace en ese lugar. El pueblo de Dios va y habla acerca de la Biblia y del Reino. ¿Cómo puede esto no agradar a Dios?
     Este argumento es utilizado por el mundo protestante cuando trata de justificar la observancia del día domingo en lugar del día Sábado. Cada domingo leen la Biblia, cantan alabanzas a Dios y oran por el regreso de Jesucristo. Esto debe agradar a Dios ¿verdad?, ¿Quién que guarda el Sábado cree este razonamiento? El hablar de Dios mientras se come en un restaurante en Sábado, tiene el mismo peso moral que hablar de Dios, mientras se come un pan con jamón de cerdo. El problema no es la conversación. Es la conducta.
     A través de la historia, el hombre ha intentado justificar su comportamiento, cubriéndolo con actos de bondad.

Sal de Ella, Pueblo Mío
     Una de las ironías más grandes de salir a restaurantes en el día Sábado, es que esta práctica refleja una de las tradiciones más populares en el mundo. La gente va con más frecuencia a restaurantes el viernes y Sábado en la noche, que en otro periodo de 24 horas. Existe inclusive una gran cadena de restaurantes que con su nombre refleja esta tradición: “Gracias a Dios es Viernes”.
     Aunque alguien trate de defender la tradición de comer en restaurantes en el día Sábado, esta no coincide con las escrituras. Comer en restaurantes en el día Sábado no es santo, ¡ES DEL MUNDO! Es una tradición de hombres, que ha sido acogida por un mundo que no le da importancia al Gran Dios de los cielos y a Su reino venidero. Es difícil imaginar una práctica que desafié más al Creador y Su ley que esta.
     Miles en el pueblo de Dios ven esta práctica inofensiva, pero no se equivoque, Dios no inventó ir a restaurantes en Su día Sábado. Es una tradición de un mundo que no lo conoce. Él advierte a su pueblo que esté alerta y no sea tomado por sorpresa, por las prácticas de una sociedad que lo desafía:

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío. Para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.   (Apocalipsis 18:4)

     Quienes piensan que es apropiado salir a restaurantes en el día Sábado, por que crea un ambiente que refleja el futuro reino de Dios deberían pensarlo dos veces. Cuando el Reino de Dios sea establecido, el Sábado de Dios y los Días Santos serán honrados de acuerdo a Sus instrucciones, no a las tradiciones de los hombres.

 

Argumento #2

Un Mundo Complejo

 Hay camino que al hombre le parece derecho;
pero su fin es camino de muerte
Proverbios 14:12

 

    Cuando estaba dando un sermón concerniente a la observancia del Sábado, un prominente ministro en la Iglesia de Dios, hizo referencia al asunto de ir a restaurantes en este día. Fue claro en su mensaje, que él no veía nada malo en esta práctica, sugirió además que la compleja naturaleza de nuestro mundo hace imposible guardar el día Sábado como está establecido en las escrituras.
     Este hombre no discute, el hecho de que en el Antiguo Testamento comprar y vender en el día Sábado era contrario a las escrituras. Sin embargo, el prohibirlo en nuestro mundo actual es tan poco práctico y sería como una piedra de tropiezo para el pueblo de Dios.
     De acuerdo con este ministro, el pueblo de Dios con frecuencia compra y vende en el día Sábado sin percatarse de esto. Mencionó que muchos hogares en el mundo moderno están equipados con servicios de gas, electricidad y agua. Concluyó diciendo que al utilizar estos servicios en el día Sábado, el pueblo de Dios no sólo paga por ellos, sino que hace necesario que las compañías de servicios públicos utilicen mano de obra en este día -una práctica que viola las instrucciones de Dios prohibiendo a otros como “al extranjero que esta dentro de tus puertas” (Éxodo 20:10) trabajar para el pueblo de Dios en el día Sábado.
     El razonamiento de este altamente respetado ministro se basa en que como usted no tiene autoridad sobre lo que está fuera de su control, no debe ejercer autoridad sobre las cosas que están bajo su control. Por lo tanto, comprar y vender en el día Sábado es permitido en el mundo de hoy.  Es interesante que este idéntico razonamiento haya sido utilizado miles de veces por el mundo religioso como justificación para no guardar el día Sábado.

 

 Racionalizando una Tradición

 

     Es difícil respetar este argumento, pues no es más que un atrevido intento de justificar una práctica que en ningún lugar está apoyada por las escrituras. En esencia, es la tecnología y progreso lo que invalida la palabra de Dios. El ministro sugiere que si hubiera existido tanta tecnología avanzada en los días de Nehemías como la que existe ahora, Nehemías no habría prohibido a los vendedores entrar a Jerusalén y vender sus productos en el día Sábado. ¿Alguien realmente cree que esto sería cierto?
     Para ilustrar cuán absurdo es este argumento considere lo siguiente: Puesto que todos los alimentos en un restaurante son preparados sobre una misma superficie de trabajo, los alimentos limpios llegan a tener contacto con los alimentos impuros, por lo tanto las partículas microscópicas de carnes impuras se adhirieren a la carne que usted disfruta en el restaurante de cinco estrellas. Siendo así, usted debería ordenar esa langosta que es carne impura porque probablemente la comida que está comiendo, tiene algo de esta.
     ¿Lo persuadiría este argumento a ordenar un pan con jamón de cerdo la próxima vez que vaya a un restaurante?  ¡Por supuesto que no!  Porque es obvio que Dios espera que Su pueblo ejerza la autoridad sobre aquellas cosas que puede controlar y no sobre las que no puede controlar. La decisión de que comerá usted y la de cuando lo hará está dentro de su control. Usted no comería un pan con jamón de cerdo porque iría en contra de la ley de Dios, ¿Por qué entonces comprar y vender en Su día Sábado- si está prohibido por el mismo Dios?
     La pura verdad concerniente a comer en un restaurante en el día Sábado no sólo está revelada en las palabras de Nehemías, sino también en el ejemplo del pueblo de Dios a través de toda la Biblia. No existe ninguna evidencia de que los campeones de la fe se involucrarán en semejante práctica.
     Es cierto que los apóstoles de Jesús recogieron espigas en el día Sábado, (Mateo12:1-8), pero es notable que en este hecho no existe ninguna intención de comprar por parte de Jesús o de los apóstoles. En ningún momento intentaron contratar a otros para recoger esas espigas y prepararlas. Lo que los discípulos hicieron puede compararse con tomar una manzana de un árbol y disfrutar un trozo de la misma durante una caminata en el día Sábado. Este hecho ofendió a los fariseos, pero no infringió las escrituras.
     Para el ministro que expuso el argumento de “un mundo complejo”. Considere las siguientes preguntas con respecto al reino milenial que el Sábado de Dios representa:

 ¿Habrá tecnología en el Reino de Dios?
Las escrituras sugieren que si.

Isaías 61:4
Ezequiel 36:35

¿Las casas en el Reino de Dios disfrutarán de los avances tecnológicos?
De nuevo, las escrituras sugieren que la respuesta es Si.

Jeremías 33:10
Zacarías 8:4-5

 ¿Estarán los restaurantes abiertos en el día Sábado durante el milenio?
Las escrituras dicen claramente que no.

¿Comerá el pueblo de Dios en restaurantes en el séptimo día?
Aquí las escrituras también son claras

      Sin importar cuan avanzada vaya a ser la tecnología en el Reino de Dios, una cosa es segura: Su gran código moral, los Diez Mandamientos, estarán en vigencia, y Su pueblo honrará cada uno de ellos- incluyendo el cuarto.

  

Argumento #3

 La Obediencia Estricta
es Fariseísmo

Respondiendo él les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías,|
como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas
su corazón está lejos de mí.
Marcos 7:6

 

    La afirmación más común, hecha por los que proponen salir a restaurantes en el día Sábado, es que aquellos que rehúsan hacerlo, se consideran a si mismos justos. Esta acusación no es una prueba de que salir a restaurantes en el día Sábado es aceptable a Dios. Es una acusación para aquellos que cuestionan tal actividad.
     Es interesante que esta misma afirmación sea utilizada por las iglesias del mundo cuando tratan de condenar al pueblo de Dios por guardar el Sábado y los Días Santos. Es irónico que muchos de los líderes que cambiaron las doctrinas de la Iglesia de Dios, ahora juzguen a aquellos que han guardado la verdad llamándolos “fariseos, justos ante si mismos”. 

¿Qué es un Fariseo?
     Hoy el término “fariseo” en el vocabulario de un creyente es uno de los conceptos más errados. El verdadero significado de la palabra fariseo es: persona arrogante, engañosa, cruel, fría, insensible y llena de legalismos, comprometida a las obras pero no al amor, rápida para acusar y lenta para perdonar. Y si alguien cuestiona la práctica de compartir una comida con los hermanos en un restaurante en el día Sábado, es por que debe de ser un fariseo. ¿Acaso este término describe correctamente a aquellos que evitan ir a restaurantes en el día Sábado?
     Aquellos en la Iglesia de Dios que emplean este término deben de asesorarse bien, para que consideren lo que esta acusación significa y como Dios entiende este término. ¿Exactamente que es un fariseo para Dios?, ¿Es posible que aquellos que lanzan esta acusación, sean culpables de ser esto mismo, “fariseos”?
     Para aquellos que piensan que los que se oponen a salir a restaurantes en el día Sábado son fariseos, consideren las siguientes preguntas: ¿Es ser fariseo comer Panes sin Levadura durante los Días Santos, ayunar en el día de Expiación, lavar los pies los unos a los otros en la Pascua, o marcharse a un lugar lejano por ocho días en cada Fiesta de Tabernáculos, abstenerse de comidas impuras, diezmar, rehusarse a celebrar la navidad o la pascua florida, con el riesgo de sufrir un daño profesional o personal? ¿Es farisaico conducir su vida de tal manera?
     ¿Es ser fariseo abstenerse de trabajar en el día Sábado, abstenerse de buscar el propio placer en este día, y hablar nuestras propias palabras?, Si usted fuera hacer estas preguntas a la mayoría de los que “profesan ser cristianos”, ellos contestarían “¡SI!” ¿Y que del pueblo de Dios?, ¿Considerarían ellos farisea la vida que Dios los ha llamado a vivir?, ¿Cómo ve la auto-justicia el Dios de la Biblia cuando se trata de adorarlo a Él?
    La actitud de la auto-justicia es abominable a Dios y enemiga mortal de Su Reino. Es una forma de idolatría, una violación a la ley de Dios. En el primer siglo, los fariseos eran rápidos para citar escrituras, aunque sus vidas mostraban, que lo único que les importaba era ellos mismos.
     No obstante, existe una diferencia entre los grandes héroes de la fe y estos líderes religiosos que se basaron en las tradiciones de los ancianos, permitiendo que estas fueran más influyentes en sus vidas que la misma ley de Dios. Jesús consideró esta actitud tan detestable que amonestó a los fariseos pues se hacían abominables en su arrogancia. (Mateo 23). Considere lo siguiente: 

¿Es ser fariseo rehusar salir a restaurantes en el día Sábado?,

¿Está basado en la tradición o en la palabra de Dios? 

¿Es ser fariseo rehusar comprar y vender en el día Sábado?,

¿Está basado en la tradición o en la palabra de Dios?

¿Podría considerarse que Nehemías fue un fariseo cuando

discutió con los líderes de Judea, por que ellos estaban

comprando y vendiendo en el día Sábado?

  

Jesús en Contra de los Fariseos
     Una de las acusaciones más grandes hechas por Jesucristo en contra de los líderes religiosos de Sus días fue que estos hombres educados tenían tradiciones que ellos creían tenían más peso moral que la ley de Dios. Estos hombres pensaron que sabían más que Dios con respecto a como adorar al GRAN CREADOR. Jesús vio esta actitud repugnante y Él no escatimó palabras para condenar esto. Empezó por decirles su hipocresía. 

 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. (Marcos 7:6).

     Jesús vio además que la fe de ellos era vana porque era producto de la superficialidad del hombre. No era la ley de Dios la que ellos amaban, eran sus tradiciones: 

Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres...  (Marcos 7:7-8).

     Y acusó a estos líderes espirituales por su deseo de reestructurar la ley de Dios, puso su conducta bajo la perspectiva de Dios y el resultado no fue placentero:

Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.  (Marcos 7:9)

    Es importante entender que Jesús NO estaba amonestando a los fariseos por guardar la ley de Dios cuidadosamente. Lo hizo porque no lo hacían, porque rechazaban la ley:

 

BIEN INVALIDÁIS EL MANDAMIENTO DE DIOS

PARA GUARDAR VUESTRA TRADICIÓN.

 

     El pueblo de Dios debe temer estas palabras por que reflejan el juicio del Eterno. Si el hombre acoge las tradiciones de los hombres, en lugar de honrar la ley de Dios hace que la ley no tenga ningún efecto. Cuando se trata de decidir entre salir a restaurantes en el día Sábado y el abstenerse de hacerlo, ¿Quién se está dejando llevar por la tradición?
     La Biblia es absolutamente clara, cuando se adora a Dios las tradiciones de los hombres no tienen cabida. Los que creen que pueden decidir por si mismos lo que es aceptable al Creador de los cielos y de la tierra deben considerar lo que el profeta Jeremías dijo acerca de la capacidad del hombre de hacer tales decisiones:

Conozco, oh Eterno, que el hombre no es señor de sus camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos. (Jeremías 10:23)

     A pesar de lo que la humanidad crea, esta nunca ha tenido la capacidad para decidir por si misma como adorar al Dios de la Biblia. Cada intento ha sido un fracaso.
     Las escrituras revelan que Dios es la gran autoridad moral del universo. Es Su sabiduría, la que debe ser buscada y honrada. Jesucristo durante Su vida terrenal entendió este principio eterno- y este entendimiento guió cada decisión que hizo. La Biblia declara sin ambigüedades que Jesús no dependió en su propia sabiduría:

No puedo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. (Juan 5:30)

     Si Jesús no se apoyó en su propia sabiduría, ¿Por qué alguien que se llama a si mismo creyente fiel, trata de hacer algo diferente?  Proverbios 14:12; Jeremías 17:9.
     La palabra de Dios revela, que la sabiduría del hombre es guiada por el amor a si mismo, no por el amor a la justicia. Pero Dios ama la justicia- y Su ley: los Diez Mandamientos reflejan ese amor. El corazón de Dios se inclina hacia aquellos que tienen profundo respeto por Su palabra:

 ….Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, Y que tiembla a mi palabra (Isaías 66:2) 

     Dios revela que Su ley debe ser tratada con gran consideración y respeto, y verdaderamente tiene que ser temida.  Desafortunadamente los fariseos en los días de Jesús olvidaron dar la apropiada reverencia a la palabra de Dios. Pensaron que “lograrían agradar más” a Dios interpretando por si mismos las escrituras. Su error ha sido repetido por dos mil años.
     Para aquellos que dicen que abstenerse de ir a un restaurante en el día Sábado es ser fariseo, pregúntese lo siguiente:

 

¿Quién tiembla a la palabra de Dios?

¿Quién ama su esperanza y teme sus consecuencias?

  

     Nehemías obedeció. Sus palabras firmes referentes a no comprar y vender en el día Sábado son testimonio de lo comprometido que estaba él a la ley de Dios (Nehemías 13:15-21). Con referencia a la Iglesia de Dios hoy, ¿Quién es como ese gran siervo?, ¿Aquel que sale a comer a un restaurante en el día Sábado o aquel que no lo hace?
     No se puede calificar a si mismo de justo aquel que no se abstiene de salir a restaurantes en el día Sábado. Es justo aquel que hace lo contrario. Aquellos que manipulan la palabra de Dios para sustentar sus propias tradiciones, piensan que Dios tolera todo lo que ellos hacen. Dios tiene para estos “fariseos del Nuevo Pacto” una advertencia:

Porque Dios traerá toda obra a juicio

Eclesiastés 12:14

 

     El argumento de que Dios de alguna manera da a su pueblo un “permiso” para que vaya a comer a un restaurante en el día que Él santificó refleja una gran arrogancia. En un sentido muy real, esto es farisaico, ya que deja la ley de Dios sin efecto. Refleja un rechazo total a la palabra de Dios.
     Las instrucciones de Dios son firmes, Su ley es absoluta. La palabra de Dios no necesita que el hombre la “tuerza”, requiere la obediencia del hombre. El comprar o vender en el día Sábado es una prueba de esa obediencia. El auto-justo ignorará esa prueba. Aquellos que tiemblan a su palabra la tomarán en cuenta

 

¿Qué lo describe mejor a usted?

Argumento # 4

Yo no Soy Responsable

Y el Eterno dijo a Caín: ¿Dónde está Abel
tu hermano? Y él respondió: No sé.
¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
Génesis 4:9

  

    Otro argumento expuesto por los que proponen salir a restaurantes en el día Sábado, es que aquellos que sirven en un restaurante en ese día van a estar trabajando de todas maneras. Siendo así, no hay una aparente violación del cuarto mandamiento el cual prohíbe el trabajo de un siervo o sierva bajo la autoridad de quien guarda el día Sábado. (Éxodo 20:10).
     Si usted acepta la validez de este argumento, olvida un punto crítico. El hecho de que alguien vaya o no a restaurantes en el día Sábado, no se refiere a los que trabajan en el restaurante en ese día; se refiere a aquellos que guardan el día Sábado y cómo él o ella honra el cuarto mandamiento. En otras palabras, aunque algunos puedan escoger trabajar, ¿Qué hay de aquellos que escogen obedecer?

¿Cómo espera Dios que Su pueblo se comporte en Su día Sábado?

     Vivimos en un mundo donde la gran mayoría de la gente quebranta la ley de Dios sin pensarlo dos veces. Porque para ellos ni esta ley, ni el gran Dios que la diseñó son reales. Existen puntos donde esta actitud de indiferencia es más evidente y es cuando se trata del Sábado de Dios y sus Días Santos. La mayoría de las veces estos días para la gente son parte de su diario vivir. Buscan hacer su voluntad y satisfacer sus placeres personales. Para ellos el Sábado no es diferente de otro día de la semana.
     En un típico viernes en la noche o sábado en la tarde la humanidad se ocupa de un sin fin de actividades, algunos pasan tiempo con sus familias y amigos, otros se involucran en las tareas de la casa, pero nadie piensa en este tiempo como el Sábado del Eterno. Para la mayoría este periodo de tiempo pertenece a ellos.

Un Típico Sábado en el Mundo
     El día Sábado se utiliza como día de TRABAJO. Para muchos este día es el más productivo de la semana, en cuanto a negocios se refiere. Es el día cuando los consumidores tienen dinero para gastar y los negocios tienen productos para vender. Lamentablemente muchos en el pueblo de Dios se encuentran entre estos consumidores.
     El argumento de los que creen que está bien salir a restaurantes en el día Sábado, por que eso no involucra trabajo, sugiere que Dios sólo se preocupa por la persona que vende los productos y servicios, no por la que los está adquiriendo. ¿Tiene sentido? ¿Existe un ejemplo en las escrituras que sugieran que esta práctica es aceptable a Dios? la respuesta es ¡NO!
     Cuando Nehemías discutió con los ancianos de Judea acerca de involucrarse en negocios en el día Sábado, se refirió tanto al proveedor de productos como al consumidor de estos, sin acepción. Su advertencia fue clara y directa y sugerir otra cosa es distorsionar las escrituras. Él fue muy claro, y amenazó con usar la fuerza física contra quienes se opusieran a su palabra. (Nehemías 13:15-21).
     El argumento de que “como un restaurante va a estar abierto el día Sábado y por eso le es permitido al pueblo de Dios utilizar sus servicios” es falso. Este argumento está manipulado por el deseo de justificar un comportamiento, que no se encuentra sustentado por las escrituras. No sólo la Biblia instruye al personal de un restaurante a suspender sus labores, si no que demanda a quien guarda el día Sábado de abstenerse de apoyar esta labor en este día.
     No es cierto sugerir, que quien guarda el día Sábado no es responsable de la labor que realiza el personal del restaurante en ese día. En una entrevista en el año 2003, con un representante de una de las principales cadenas de restaurantes en los Estados Unidos, él comentó que en un típico día Sábado, una de sus sucursales sirvió aproximadamente a 600 clientes. Cuando se le preguntó que haría el restaurante, si sólo 300 clientes llegaran al restaurante en el día Sábado, Él respondió: “Cerraríamos en ese día.”
     Si al menos seis personas que guarden el día Sábado, frecuentaran ese restaurante en este día, el nivel de responsabilidad del restaurante por estar abierto es del uno por ciento. Aquellos que profesan guardar el día Sábado son el uno por ciento que hacen que el restaurante quebrante este mandamiento.
     Esto no sugiere que aquellos que trabajan en el restaurante van a observar el día Sábado, si el restaurante se cierra en este día. Es cierto que la decisión de trabajar en el día Sábado recae exclusivamente en las manos del personal del restaurante, Pero es claro que apoyar esa labor recae exclusivamente en quienes adquieren sus productos y servicios. ¿Acaso Jesucristo los obligaría a trabajar ese uno por ciento? Es posible que usted no pueda evitar que el personal de un restaurante trabaje en el día Sábado. Pero indiscutiblemente ¡usted puede evitar que ellos trabajen para usted en ese día!

 

Argumento #5

Predica el Evangelio

Dejen que su luz brille delante de los hombres,
para que miren sus obras y glorifiquen a su Padre
que está en los Cielos
Mateo 5:16

 

    Uno de los nuevos argumentos utilizados por personas que frecuentan restaurantes el día Sábado, es que a través de esta práctica, el pueblo de Dios tiene la posibilidad de predicar el evangelio.  Esta creencia sostiene que el personal que trabaja en el restaurante podrá ver cuán amables y respetuosos somos los miembros del pueblo de Dios.  Además, si hay niños presentes, todos podrán observar la buena conducta de ellos.  Por estas razones ir a restaurantes en el día Sábado es una oportunidad de que “brille nuestra luz” y mostrar al mundo que hay un camino mejor.
     Si este argumento es verdad, ¿Por qué parar en los restaurantes?  ¿Por qué no ir a un parque de diversiones?  Ciertamente allí los presentes apreciarán ser vistos por el pueblo de Dios en su Sábado, ¿No cree usted?  O ¿Por qué no ir a un salón de boliche? o ¿Al cine? o ¿A un evento deportivo? Asistir a un partido de baseball un Sábado por la tarde sería una gran oportunidad para mostrar a los fanáticos y vendedores como se conduce un hijo de Dios.  Tal vez jugar golf funcionaría.  Sería un lugar ideal para dejar brillar nuestra luz, cuando uno de los jugadores de su equipo no logre meter la pelota en el hoyo y empiece a tomar el nombre de Dios en vano, usted podría recordarle el tercer mandamiento.  Sin embargo, no olvide moverse rápido para evitar que lo golpee con el palo de golf.
     Lamentablemente, muchos han sugerido que todas estas actividades son apropiadas en el día Sábado, porque predican el evangelio.  La idea de que una comida en un restaurante es una actividad santa porque es la oportunidad de ser testigos al mundo, no sería tan absurda si no fuera tan importante. En realidad este argumento se burla de la palabra de Dios y del Sábado que ilustra el Reino.

Un Evangelio de Desafío
     Es verdad que una de las grandes comisiones de la Iglesia es predicar el evangelio del Reino de Dios y ser testigos a todas las naciones. (Mateo 24:14)  Pero, ¿Qué relación tiene ir a un restaurante el Sábado con estos dos importantes mandamientos?
     Quienes van a restaurantes en el día Sábado no honran la palabra de Dios, al contrario, la desafían.  Considere lo que estamos diciendo con esta actitud: “No tome la Biblia o la palabra de Dios en serio”, nuestros hijos nos obedecen pero nosotros no obedecemos a nuestro Padre que está en el cielo cuando se trata de las instrucciones con relación al Sábado”.  También decimos: “Creemos en el milenio, pero no creemos que lo estamos representando en este momento”
     En esencia, este simple acto revela delante del Dios del cielo, lo mismo que todas las falsas religiones han declarado a través de los siglos:

“Yo tengo la autoridad de decidir como

adorar al Dios que me hizo”

     Quienes creen que pueden escoger que hacer o no en el día Sábado, consideren ¿Cuántas veces el hombre ha intentado alabar al Creador en sus propios términos y ha encontrado la aprobación de Dios?  La respuesta es cero.  El hombre ha intentado a través de la historia alabar a Dios a su manera y Dios siempre ha rechazado esta actitud.  Por ejemplo: Adán y Eva decidieron alabar a Dios de otra manera a la cual fueron instruidos ¿Cuánto éxito tuvieron? ¿Cómo recuerda la historia a aquellos en la torre de Babel?  Aún el rey Salomón consintió a la idolatría cuando permitió que sus esposas paganas construyeran altares a sus dioses en Israel.  Las escrituras indican que este acto disgustó grandemente al Eterno. (2 Reyes 1:4-9)
     En la Iglesia del Nuevo Testamento muchos intentaron enseñar doctrinas diferentes y fueron severamente reprendidos.  El apóstol Pedro habló de maestros que introdujeron herejías dañinas a la Iglesia (1 Pedro 2:21).  También el apóstol Juan advirtió al pueblo de Dios acerca de la proliferación de falsos profetas, cada uno trayendo sus propias ideas de cómo alabar al Rey del Universo (1 Juan 4:1).  La desobediencia nunca funcionó para ellos y nunca funcionará para nadie.  El asunto es muy simple: Dios debe ser alabado en Sus términos, PUNTO.

Justificación, no Fe
    
Hay numerosas historias acerca de miembros del pueblo de Dios que se engañan así mismos al creer que su conducta de alguna manera tendrá la bendición del Rey del universo, cuando actúan en contra de las escrituras.  El siguiente ejemplo refleja cómo el hombre puede cambiar una conducta apropiada en otra que parece santa, pero que en realidad desprecia y contradice a Dios.

 

El Entrenador “Santo”

 

     Hace varios años, un miembro bautizado de la Iglesia de Dios dejó la fe y siguió una carrera como maestro en una escuela secundaria.  Además de dar clases, este joven se convirtió en un exitoso entrenador de baloncesto.  Sus equipos fueron campeones y muchos de sus jugadores participaron en campeonatos a nivel superior en las mejores universidades del país.
     Cuando alguien le preguntó en una entrevista por que dirigiría un partido el día Sábado, este “creyente” explicó que lo él estaba haciendo, era en cierto sentido, estar “predicando el evangelio” porque estaba enseñando a sus jugadores justicia y liderazgo.  Agregó que estaba construyendo carácter en jovencitos y moldeando sus vidas positivamente.  Y finalmente preguntó: “¿Cómo podría Dios desaprobar esto?”
     Esta historia es el típico ejemplo de cómo el hombre puede justificar todo lo que hace.  El entrenador sabía las leyes de Dios con relación al Sábado.  Tristemente, el pensó que podía decidir por si mismo como honrar al Dios que lo hizo y a Su ley.

El Verdadero Evangelio

 

     Para aquellos que utilizan la excusa de que es apropiado ir a un restaurante el día Sábado porque “predican el evangelio”, háganse la siguiente pregunta: 

¿Cuál sería un mayor testimonio en este mundo, su presencia
o su ausencia en un restaurante en el día Sábado?

     Mientras analiza la respuesta, considere: ¿Qué está preparado para quienes trabajan en un restaurante el día Sábado?  Llegará el día cuando ellos conozcan a Dios y Su gran reino. En el futuro sabrán el propósito de Dios para el Sábado y honrarán este gran mandamiento.
     También, cuando el reino de Dios sea establecido en la tierra, todos comprenderán la razón por la cuál el pueblo de Dios hizo ciertas cosas y se abstuvo de hacer otras, incluyendo comprar productos y servicios en Su Sábado. Ellos entenderán que al refrenarse de comprar y vender en el día Sábado, el pueblo de Dios no solamente estaba honrando al gran Creador, sino también estaba expresando genuina esperanza para toda la humanidad de que todos entraremos en el descanso del Eterno.  El evangelio no es proclamado por su presencia en un restaurante el día Sábado.  De hecho, se proclama por su ausencia.
     Quienes suponen que Dios aprueba la buena intención de comer en un restaurante en su día y dejar brillar su luz, piensen: ¿Cuántos a través de los siglos han creído con sinceridad que hacen la obra de Dios?  También 19 hombres en cuatro líneas aéreas comerciales el once de septiembre del 2001 pensaron que hacían la obra de Dios. 

 

Argumento # 6

Moderación y Balance

 ¿Quién puede entender sus propios errores?
Salmo 19:12

 

    Uno de los argumentos más comunes utilizados por personas en la Iglesia de Dios en la actualidad, es que aunque uno no debe de hacer un hábito el ir a restaurantes en el día Sábado, no es incorrecto practicar esta actividad ocasionalmente.  En otras palabras, puede hacerse con moderación y balance.
     La Biblia nos enseña a ser moderados.  Esta cualidad es una virtud que refleja disciplina y dominio propio, ambos esenciales para el camino cristiano.  Sin embargo, ¿La Biblia remotamente sugiere que Dios aprueba moderación cuando contradice Su ley?  En otras palabras, ¿Puede usted imaginarse a alguien argumentando que cometer adulterio es apropiado si se hace con moderación?, ¿Qué robar es aceptable si se hace con balance? 

Cuando de pecar se trata, Dios prohíbe

la moderación. ¡Él la odia!

Para ilustrar este punto, ¿Cómo respondería Dios si Su pueblo quisiera ir a un parque de diversiones un Sábado cada seis meses?, o ¿Jugar golf cada seis semanas en Su día?, o ¿Pintar una habitación un día Sábado?, o ¿Trabajar, o arreglar el carro de la familia cada 5000 millas durante el tiempo que Dios ha separado como santo?
     Dudo que alguien que guarda el Sábado pueda ver estas actividades, sin importar la frecuencia con que son realizadas, como algo menos que una clara violación del cuarto mandamiento.  Aquellos que ven esto de otra manera se están engañando así mismos.
     La ley de Dios con respecto a Su Sábado provee bastante información para su observancia. Pero también enfatiza prohibiciones.  Esto no es porque Dios sea un tirano en el cielo, al contrario porque es el Maestro arquitecto quien creó el Sábado y su gran propósito.
     Cuando Dios instruyó a los hijos de Israel a “recordar el Sábado para guardarlo Santo”, les indicó que como resultado de su obediencia, lo conocerían (Éxodo 31:12-17).  Sólo por esta escritura deberíamos honrar el cuarto mandamiento y tenerlo entre las principales prioridades ¿Qué podría ser más importante que conocer al GRAN DIOS y Su plan?  Pero, ¿Cómo se guarda el Sábado santo? 

Instrucciones Específicas
     La Biblia está llena de instrucciones específicas de cómo se debe guardar el Sábado de Dios.  Y es muy notorio que no hay un sólo ejemplo en la Biblia de que alguno de los campeones de la fe, quienes honraron ese mandamiento hayan comprado o vendido aún con moderación o que fuera permitido en ese día comprar o vender.  Es muy simple, no esta escrito ahí.
     Al contrario, la palabra de Dios indica que comprar y vender es una de las razones primordiales por las que las naciones de Israel y Judá estuvieron en cautividad hace más de 2500 años.  Este era el tema que Nehemías estaba remarcando cuando contendió con los nobles de Judá sobre su descuido en este día. (Nehemías 13:15-21) 

¿Moderación o Compromiso?

     El argumento de “Moderación y Balance” es utilizado por quienes afirman que comer en restaurantes el día Sábado tiene la apariencia de madurez y sabiduría. Después de todo, balance es lo opuesto de exceso. ¿Cómo podría ser incorrecta esta práctica?   El asunto aquí, no es balance.  Es simplemente un intento de comprometer la ley de Dios.
     La ley de Dios prohíbe moderación en muchas áreas. Consideremos sólo algunas: La ley de Dios prohíbe mentir con moderación, robar con moderación, desear los bienes ajenos con moderación, matar con moderación, maldecir con moderación y construir ocasionalmente una imagen.  Esta clase de “balance” Dios la aborrece.  Con respecto al Sábado, Dios prohíbe en Su ley trabajar con moderación y obligar a otros a trabajar por usted con moderación. Esa ley también prohíbe tanto comprar como vender con moderación en Su día. 

Actividades Apropiadas Para el Día Sábado
    
Aunque la ley de Dios remarca ciertas prohibiciones en relación al Sábado, también enfatiza numerosas actividades que al practicarlas honran el gran mandamiento. Aquí hay algunos ejemplos de actividades en las que usted se puede involucrar ese día:

Descansar de su trabajo.

Congregarse con el pueblo de Dios.

Estudiar Su palabra.

Orar a Dios.

Dejar las preocupaciones.

Meditar en sus caminos.

Cantar alabanzas.

Ser instruido por Sus siervos.

Anticipar Su reino.

Compartir con su familia.

Enseñar a sus hijos.

Deleitarse en la gran esperanza que hemos recibido de Dios.

Servir al pueblo de Dios.

Confortar al débil.

Animar a otros.

Acompañar al solitario.

     Y en todo esto, la palabra de Dios instruye a Su pueblo a DELEITARSE en ese día, sabiendo que el Sábado es la evidencia del cumplimiento de lo que hoy esperamos ¡para toda la humanidad!

Una Gran Bendición
    
El Sábado ilustra el gran reino de Dios.  Es un día lleno de esperanza y de un valioso significado. Así es como los miembros del pueblo de Dios debemos apreciarlo.  Provee una mirada a un reino en el que va a estar ausente de sufrimiento.  Un reino lleno de paz, gran prosperidad y completa salud. Será un tiempo cuando la ignorancia y la superstición serán reemplazadas por el conocimiento de un amoroso Dios y Padre.  Honrando el Sábado que simboliza ese reino, es nada menos que un gran privilegio y una gran bendición.  Debería llenar al pueblo de Dios con un sentido de propósito y sobre todo de AGRADECIMIENTO.
     El Rey David escribió un salmo dedicado al Sábado (Salmo 92).  Este contiene una de las más inspiradoras palabras jamás escritas.  El día vendrá cuando esas palabras se cumplan.  Por ahora el pueblo de Dios puede actuar como en ese reino cada semana.
    Y para esto no necesita una visita ocasional a un parque de diversiones, o una película de vez en cuando, o una comida ocasional en un restaurante.  Estas últimas no reflejan el reino en lo más mínimo, aun si se hicieran con “moderación y balance”.
 

Argumento # 7

El Buey en el Pozo

No puedo hacer nada por mí mismo.  Como escucho, así juzgo
y mi juicio es justo: porque no busco mi propia voluntad
sino la del Padre quien me envió
Juan 5:30

 

    Uno de los  argumentos más populares  para ir a restaurantes en el día Sábado está basado en el principio del “buey que cae en el pozo”.  Este argumento sostiene la creencia de que circunstancias fuera del control del miembro que guarda el Sábado lo obligan a comprar comida en este día. De ahí que se presentan más emergencias en diferentes formas que dependen de la conciencia del “creyente” a determinar si es apropiado ir a un restaurante en el día de Dios.
     Este argumento es muy interesante, principalmente porque tiene muy poco o nada que ver con un buey en un pozo y está muy relacionado con una carne asada o con un pollo tarragón.  En otras palabras, como regla general, muchos están usando esta excusa para justificar comprar y vender en el día Sábado, como una supuesta solución de cómo Dios quiere que Su pueblo actúe en caso de genuinas emergencias. Consideremos algunas razones “reales” dadas por algunos líderes de la Iglesia de Dios que consideran como “el buey en el pozo”

“Una familia asistió a servicios por primera vez y nosotros queríamos ser hospitalarios.  Así que los llevamos a un restaurante”.

“Un grupo grande quería discutir el sermón y
los niños tenían hambre”.

 “Íbamos a asistir a una actividad de la Iglesia después de los
servicios pero no quisimos ir a comer a casa antes de la puesta del
sol porque vivimos muy lejos”.

 “Soy soltero.  Yo siempre como en restaurantes.
Si tuviera una esposa, comería en casa”. 

“Íbamos tarde a los servicios y estábamos muy hambrientos.
Por eso fuimos a un restaurante de comida rápida”.

“Ayer estuvimos muy ocupados, no pudimos ir de compras”.

      Estas son algunas de las múltiples decenas de razones, que el pueblo de Dios ha visto como legítimas emergencias y por las cuáles ha justificado ir a restaurantes  el día Sábado, en otras palabras, “ un buey en el pozo”.  Quiero preguntarle:

 ¿Dónde está el buey y dónde está el pozo?

     Si el pueblo de Dios está invocando el principio de “un buey en un pozo” para justificar comer en un restaurante el día Sábado, debería antes comprender lo que el Mesías estaba enseñando con esta lección.

Un Buey en el Pozo

     Cuando Jesús dió este importante principio acerca del Sábado estaba comiendo en la casa de un prominente fariseo.  También ahí estaba un hombre sufriendo de “hidropesía”, una anormal y dolorosa acumulación de fluido en los tejidos del cuerpo.  Se cree que este hombre había sido colocado enfrente de Jesús a propósito para ver si Jesús lo sanaría en el día Sábado.
     Jesús engrandeció este momento para enseñarles una valiosa lección acerca de la compasión.  Preguntó a estos líderes religiosos si era incorrecto sanar en el día Sábado.  Cuando ellos no le respondieron, Jesús sanó al hombre.  Tal vez anticipando una reacción de estos “justos” líderes, Jesús les hizo otra pregunta:

¿Quién de ustedes si su asno o su buey cae en un pozo y no puede salir lo sacaría de allí en el día Sábado?  (Lucas 14:5)

     La pregunta de Jesús causó un absoluto silencio porque apeló a su entendimiento de acuerdo a las escrituras y también a las leyes rabínicas las cuales proveen ciertos actos de misericordia.  Al invocar la ley, Jesús estaba evitando todos los argumentos potenciales que estos hombres pudieran expresar.  Sin embargo, Sus palabras y acciones dijeron más. Lo que Jesús quería enfatizar aquí es que algunas veces la vida no resulta como la planeamos.  Pueden suceder circunstancias inesperadas.  En resumen: “Un buey puede caer en un pozo”. 
     La acción que Jesús realizó, enseñó que cuando hay un peligro de vida o pérdida de propiedad, Dios comprende y aún espera que Sus hijos tomen medidas para corregir el problema, aún si ocurre en el día Sábado.  En otras palabras, salva al buey.
     Este principio puede ser aplicado en otras situaciones de la vida.  Puede suceder alguna vez que el carro se arruine en medio de la calle o que ocurra un accidente.  Estos dos eventos no son planeados.  Son emergencias.  El hecho es que nuestras vidas pueden ser interrumpidas por eventos que no podemos controlar.
     No obstante, hay un principio que debe ser respetado.  El buey en el pozo es la excepción, no la regla.  En otras palabras, solamente porque usted tuvo que cambiar una llanta desinflada el Sábado pasado no significa que es correcto cambiar el aceite y hacer otras reparaciones el día Sábado cuando los lugares para reparar carros están abiertos los siete días de la semana. 

Una Genuina Emergencia
    
Hay ocasiones en que comprar algo el día Sábado podría ser apropiado basados en el principio del buey en el pozo.  Por ejemplo: Suponga que usted está caminando el Sábado y nota que un señor de avanzada edad se ha caído en la calle.  Cuando usted se acerca para ofrecer su ayuda, este le informa que es diabético y le pide que le compre una determinada barra de dulce. Este es un caso de buey en el pozo.  Este acto no es involucrarse en negocios en el día Sábado.  Es ayudar a sanar en el Sábado, hay muchas ocasiones en que es necesario comprar comida en este día.  Pero esto de comprar algo debe ser cuando se presente una genuina emergencia, cuando la otra alternativa pudiera ser catastrófica. 
     Además, es importante entender cuando no es un buey en el pozo.  La falta de planeación no es un buey en el pozo.  Un hogar desordenado que no está listo para recibir visitas no es un buey en el pozo.  Un buey en el pozo es algo lamentable, no algo que se puede anticipar ni aún celebrar.
     Cuando Jesús dió esta lección del buey en el pozo, fue en el contexto de sanar, no de comer.  Manipular este principio seria un GRAVE error.  Si alguien utiliza la enseñanza de Jesús acerca del buey en el pozo para justificar ir a restaurantes en el día Sábado, debería preguntarse: ¿Es en realidad una emergencia?  ¿Es posible que esté utilizando este concepto como excusa para satisfacer su deseo y esté explotando la compasión y misericordia del Salvador quien dejó provisiones para lidiar con verdaderas tragedias que se pueden suscitar en el día Sábado de Dios?

Un Pensamiento Final
    
El Sábado es un día con profundo significado.  Fue creado por Dios como evidencia de que tiene un maravilloso plan para la humanidad.  Ese plan refleja una gran sabiduría y un infinito amor por Sus hijos.  Dios hizo el Sábado para que Sus hijos pudieran conocerlo y tuvieran la esperanza de Su reino. El sábado representa ese reino y aquellos que lo honran, honran lo que representa.
     Cuando Dios dió el mandamiento de recordar el Sábado y guardarlo santo, no estaba simplemente instruyendo a los hijos de Israel de que estuvieran pendientes de cuando este día ocurriría, tampoco es una simple prueba de conocimiento.  El día Sábado es una prueba de fe.  Una prueba para verificar si Su pueblo declara lealtad a Él y a Su reino. (Éxodo 16:4)
     Para honrar el día Sábado de Dios se debe practicar ese reino cada semana.  En un verdadero sentido, el Sábado de Dios es su firma en un gran código moral que Jesús describió en una palabra: AMOR.  Honrar este día como Dios instruyó, es la profunda responsabilidad de cada verdadero cristiano.  Guardar el Sábado como Dios nos manda es un gran privilegio, lo cual es sabido por muy pocos.  El pueblo de Dios debe observarlo como el Rey de la eternidad lo ordena.
     ¿Importa realmente que día se guarde como el Sábado?  ¡SI!  Porque el Gran Dios dice que es importante.  ¿Es importante saber cómo guardar ese día?  ¡SI OTRA VEZ!  Porque el Gran Dios dice que es importante.
     Finalmente, ¿Tiene el hombre la autoridad de decidir por si mismo como honrará el día que Dios santificó?  Medite la respuesta cuidadosamente la próxima vez que visite un restaurante en el día Sábado. 

 

 Apéndices

 Apéndice I

Siete Prohibiciones

 

     Cada vez que un miembro del pueblo de Dios va a un restaurante en el día Sábado o en un Día Santo, transgrede numerosos aspectos del cuarto mandamiento.  Considere lo que Dios prohíbe hacer específicamente a Su pueblo ese día. 

No adquirirás comida el Sábado
    
Dios amonestó a los israelitas cuando intentaron involucrarse en esta práctica. Sus palabras literales fueron, ¿Cuánto tiempo rehusarán guardar mis mandamientos y mis leyes?  (Éxodo 16:26-28)  Les hizo esta pregunta después de que fueron a recolectar comida (maná) en el día Sábado. 

No prepararás comida el Sábado
    
Dios específicamente instruyó a los israelitas a preparar comida para el día Sábado en el día sexto –viernes (Éxodo 16:23).  Y Dios nunca sugirió que ellos podrían comisionar a otros a prepararla para ellos en el día Sábado. Indicó que el día de la preparación fue dado para “probar” y examinar a los israelitas en su obediencia.   (Éxodo 16:4).

No saldrás de tu morada el Sábado
 
Dios reveló este aspecto de su mandamiento porque los israelitas salieron del campamento a buscar comida en el día Sábado (Éxodo16:29).  Y Dios estaba muy enojado con esa práctica y explicó el hecho claramente.
     Es interesante notar que la única manera que el pueblo de Dios en la actualidad, tiene la posibilidad de ir a un restaurante es saliendo de “su lugar”.  Se debe ir literalmente fuera, al mundo donde el Sábado de Dios está siendo profanado y pecar.  A pesar de este hecho, muchos creen que Dios acepta esta práctica. 

Ningún trabajo harás el Sábado
    
Lo primero que Dios prohibió fue trabajar en el día Sábado cuando hizo el séptimo día.  En aquel tiempo, el Gran Creador de los cielos y la tierra descansó de Su labor (Génesis 2:2-3).  Después, cuando dió los Diez Mandamientos en el monte Sinaí, Dios hizo referencia a este descanso.  A través del mandamiento del Sábado, Dios está declarando que nuestra manera de vivir debe ser como Él dice.  El trabajo no debe ser parte de este día, directa o indirectamente.  Como todos sabemos, hay dos formas de trabajo: El trabajo que usted hace y el trabajo que es realizado para usted.  El cuarto mandamiento se refiere a ambas formas. Profundicemos esto: Ningún trabajo harás en el día Sábado.  En primer lugar se relaciona con usted y en segundo lugar, con quien esté a su alrededor o con quien esté bajo su esfera de influencia, nadie hará ningún trabajo para usted.  Incluyendo familia, sirvientes, extranjeros y aún sus animales.  Esta segunda parte se refiere a todo lo que esté en contacto con usted. Todos los demás habitantes de la tierra están afuera del campamento y Dios ya prohibió que se vaya allá (Éxodo 16:29). 
     Cuando Dios dió el cuarto mandamiento, Su intención fue muy clara: El trabajo profana el día que Él consagró de tal manera que involucrarse en prácticas diferentes a Sus mandatos desacreditan lo que Él santificó (Éxodo 20:8-11)

Tu siervo no trabajará para ti el día Sábado
    
El plan de Dios para el ser humano es que sea libre de la tiranía de la ignorancia y del pecado.  El Sábado ilustra la libertad.  No es por accidente que cuando fue dado el cuarto mandamiento, Dios recordó a Su pueblo que fue esclavo en Egipto (Deuteronomio 5:15).   Es por esta razón que cada Sábado el pueblo de Dios debe ser liberador.  Es decir, que se debe declarar LIBRE a todo aquél con quien tengamos contacto.  En ninguna parte de ese mandamiento se encuentra ni la más remota idea que Dios mande a Su pueblo a regresar a “Egipto”. Regresar al pecado del cual fue una vez parte (Deuteronomio 5:14-15).  El Sábado está relacionado con la libertad, no con la esclavitud. 

No harás trabajar a un incrédulo en el día Sábado
    
El pueblo de Dios no debe permitir que alguien trabaje para él en el día de Dios, cualquiera que sea la condición de las demás personas: creyente o escéptico, esclavo o libre, rico o pobre, joven o viejo.
     Aquellos que ignoran la ley de Dios, no comprenden por que el fiel es tan considerado con ellos.  Pero el pueblo de Dios entiende la ley de Dios.  Cuando dejamos al incrédulo libre de trabajo en el día Sábado, estamos actuando de la misma manera como el Rey actuará cuando regrese a la tierra.

No comprarás o venderás en el Sábado
    
A través de la historia, ha habido un lazo muy estrecho entre trabajo y dinero.  Dios conoce este lazo.  Por esta razón, inspiró a Nehemías en sus palabras y sus acciones cuando estaba lidiando con este problema de comprar y vender en el día Sábado.  Si los israelitas durante los días de Moisés hubieran honrado el Sábado de Dios como les fue revelado, este asunto de comprar y vender jamás hubiera sido un problema para Nehemías ni para la Iglesia de Dios en la actualidad.  Lamentablemente, no fue así.  Cuando Nehemías mandó a los judíos a abstenerse de comprar y vender en el día Sábado, no estaba introduciendo un nuevo aspecto al cuarto mandamiento.  Le estaba recordando al pueblo de Dios a donde conduce este pecado: CAUTIVIDAD (Nehemías 13:15-21).
    El gran Dador de la ley no estaba bromeando con las naciones de Israel y Judá cuando les indicó que habían profanado Su Sábado.  Esto debe ser muy importante a la Iglesia de Dios en la actualidad. La historia muestra esta dolorosa verdad.

 

Apéndice II

 Cambiando la Ley de Dios

      Algunos miembros creen que las escrituras con respecto a las instrucciones de cómo observar el Sábado, pueden cambiarse según convenga.  Estos “creyentes” aseguran que la ley de Dios debe ser comprendida en el contexto de la Biblia entera.  Aunque esto es verdad, también trae considerables riesgos.  Por ejemplo: Muchos que profesan ser cristianos, manipulan las escrituras en un intento de modificar ideas preconcebidas acerca de lo que Dios dice en Su palabra.  Como resultado, muchos han inventado una cantidad ilimitada de creencias.  Esta práctica ha levantado su horrible cabeza aún en la Iglesia de Dios.
     En ningún lugar este hecho es más evidente que en el entendimiento de la Iglesia del cuarto mandamiento -específicamente el asunto de ir a restaurantes en el día Sábado.  Aunque la Biblia claramente expresa lo contrario, muchos en el pueblo de Dios, incluyendo sus líderes creen que es permitido.  Se justifican empleando argumentos semánticos cuando aplican la palabra de Dios en sus vidas y así enseñan a otros.  En esencia, están rescribiendo la ley de Dios para acomodarla a sus acciones.
     Los siguientes seis ejemplos describen cómo el mandamiento original ha sido cambiado en las mentes de muchos en la Iglesia de hoy y son expresadas como si Dios mismo las hubiera ordenado.  Intentan ilustrar cuan radicales son algunas creencias y aunque algunos que se involucran en esta práctica de ir a restaurantes en el día Sábado no desean modificar literalmente las palabras del mandamiento, la alteran con su conducta.
     Mientras usted lee cada ejemplo verifique si el cambio del mandamiento es lo que Dios intentó en realidad cuando Él mismo dió el cuarto mandamiento.

 

Ejemplo I:  Un Asunto de Trabajo Personal 

Mandamiento Original:

            Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios. No harás en el obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que está dentro de tus puertas.  (Éxodo 20:8-10)

 Mandamiento Cambiado:

    Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios.  No harás en el obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Sin embargo, tú puedes hacer que otros trabajen para ti, porque no están bajo tu directa autoridad o responsabilidad.
     Sorpresivamente, hay muchos en la Iglesia de Dios que creen que el cuarto mandamiento está limitado y aunque prohíbe a Su pueblo trabajar de cualquier manera, no prohíbe a otros que trabajen para su beneficio.  Y como resultado, muchos han consentido en que cuando Dios dió Su ley con relación al Sábado, intencionalmente dejó provisiones para que Su pueblo se beneficie del trabajo de otros bajo ciertas condiciones.  Por eso afirman que es apropiado ir a un restaurante en el día Sábado aprovechando esta condición. Aunque muchos pudieran escribir el mandamiento de diferente manera, el cambio sería solamente de estilo. Aquellos que van a los restaurantes en Sábado, están de acuerdo con la sustancia de este cambio en la ley de Dios. ¿Usted también?  Pregúntese por favor: ¿Le parecen las palabras cambiadas en este mandamiento como la expresión de la sabiduría del Santo de Israel?  ¿Era la intención de Dios simplemente proteger a Su pueblo de profanar el día que Él separó santo? o ¿Estaba expresando una gran verdad eterna acerca de Su reino?
     Muchos en la Iglesia de Dios utilizan un sin fin de pretextos técnicos en un intento por evadir la ley de Dios.  Pero en el análisis final, la palabra de Dios es clara.  Cuando dijo a Su pueblo, que no debería trabajar en el día Sábado, estaba declarando que el trabajo profana ¡el día que Él SANTIFICO!  Aún Dios cesó de Su labor en ese día. ¿Cree alguien con sinceridad que puede valerse del trabajo de alguien más en el día Sábado?
     Lo que Dios estaba mostrando cuando dió el cuarto mandamiento es que Israel no podría participar en ningún trabajo de ninguna manera, con la única excepción del servicio levítico (Mateo 12:1-5).  Al ir a un restaurante en el día Sábado no se está sirviendo en este sentido levítico.  Es un placer que la Ley de Dios prohíbe.

  

Ejemplo II:  Un Asunto de Hijos

 Mandamiento Original:

     Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que está dentro de tus puertas.  (Éxodo 20:8-10) 

Mandamiento Cambiado:

    Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Sin embargo, tú puedes hacer que alguien como tu tía, tu tío, tus primos, tus abuelos, tus sobrinos, tus sobrinas y aquél hombre a quien tú llamas “tío Pepe” trabajen para ti.
     Aquí está otro ejemplo de cuando se trata de arreglar la interpretación del mandamiento de Dios para ampliar el camino deseado.   Muchos concluyen: “La Biblia solamente menciona mis siervos, mi familia y los que viven conmigo” No menciona a quienes pertenecen a alguien más.  Por eso puedo hacer lo que desee con aquél que no es mío.  Es importante comprender que cuando Dios dió Su gran código moral, fue para proveer a los israelitas de Su perfecta sabiduría, así como Su deseo de proveerla a toda la humanidad. Debemos pensar en cómo lucirá el mundo cuando Jesucristo retorne con poder y gloria.  En ese tiempo, todos honrarán Su ley de acuerdo a Su voluntad.  ¿En dónde cree usted que se acopla la idea de ir a restaurantes en el día Sábado en ese reino venidero?  Dios nunca dijo que Su pueblo puede buscar salidas o arreglos en Sus mandamientos.  Cuando Él haga Su juicio, entenderemos esto profundamente.  Ahora solamente sabemos que no hay salidas. 

Ejemplo III: ¿Cómo Debemos Tratar a los Siervos?

Mandamiento Original:

    Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que está dentro de tus puertas.   (Éxodo 20:8-10)

Mandamiento Cambiado:

Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Sin embargo, tú puedes hacer que el siervo o sierva de otra persona trabaje para ti, si tiene el genuino deseo de trabajar y debes compensarlos apropiadamente por el trabajo realizado.
     Tal vez el argumento más popular utilizado por personas que intentan justificarse al ir a restaurantes en el día Sábado, es que quienes trabajan en el restaurante no son sus siervos y el mandamiento solamente se refiere a “tu siervo”.  Sin embargo, esta manera de pensar falla en entender el propósito de Dios al ordenar a los israelitas a liberar a sus siervos de su trabajo el día Sábado. “Tu fuiste siervo en la tierra de Egipto” (Deuteronomio 5:15).
     El pueblo de Dios debería preguntarse: ¿Quisiera Dios que yo regrese al Egipto espiritual y encadenarme a mí mismo a la misma esclavitud de la que fui liberado?  La respuesta es obvia.

 

Ejemplo IV:  El Trato con Animales

Mandamiento Original:

 Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que está dentro de tus puertas.   (Éxodo 20:8-10)

Mandamiento Cambiado:

Acuérdate del Sábado, para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra pero el séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios no harás en el obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Sin embargo, tú puedes hacer que otras bestias tales como: Camellos, elefantes, etc. trabajen para ti, si no son tratadas con crueldad.  Y puedes utilizar un buey o un asno que no te pertenezca.  Por eso tú debes procurar de la misma manera buscar los servicios de un siervo o sierva que no te pertenezcan.
     Es increíble que un verdadero hijo de Dios pueda utilizar el argumento de que ciertos animales sean forzados a trabajar mientras otros son exentos de trabajar el Sábado.   Quienes creen que es apropiado ir a restaurantes el día Sábado, estarán de acuerdo con el cambio en este mandamiento. Después de todo, ¿Cómo podría Dios extender más misericordia a un animal que a una persona creada a Su propia imagen?

 

Ejemplo V: El Trato con Extranjeros

Mandamiento Original:

     “Guardarás el Sábado para santificarlo, como el Señor tu Dios te ha mandado. Seis días harás tu trabajo.  Pero el séptimo es el Sábado del Señor tu Dios, ningún trabajo harás, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni   tu sierva, ni tu buey, ni tu asno,  ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas”… (Deuteronomio 5:12-14)

Mandamiento Cambiado:

“Guardarás el Sábado para santificarlo, como el Señor tu Dios te ha mandado. Seis días harás tu trabajo.  Pero el séptimo es el Sábado del Señor tu Dios, ningún trabajo harás, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni   tu sierva, ni tu buey, ni tu asno,  ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Sin embargo, puedes hacer que un extraño fuera de tus puertas trabaje para ti, siempre que no sea forzado o en contra de su voluntad”.
     Quienes creen en comer en un restaurante en el día Sábado de Dios han argumentado que aunque el siervo es incrédulo (“extranjero”), Dios permite que Su pueblo sea servido por este porque el “extranjero” en este caso no está bajo la autoridad del creyente.  En otras palabras, el “extranjero” no está “dentro de las puertas” del creyente.  Pero, ¿Es verdad esto?  ¿No posee autoridad el creyente sobre el empleado del restaurante?   Imagine que usted está en un restaurante y el servicio no es satisfactorio.  Las comidas son preparadas incorrectamente y el mesero o el que sirve no responde a sus necesidades ni a las de sus invitados. Cuando usted amablemente le expresa su descontento por la calidad del servicio, él responde, “Usted no puede hablarme así, ¡Yo no trabajo para usted!  ¿Estaría usted sinceramente de acuerdo con su respuesta?
     La creencia de que los empleados de un restaurante no están bajo su autoridad no es verdad.  Pero si así fuera, ¿Hace alguna diferencia para  Dios?  Cuando se trata del trato con un “extranjero” o hermano en el Sábado, el pueblo de Dios no se debe ver involucrado en ninguna clase de trabajo, directa o indirectamente.
     Tal vez el aspecto más importante de mandamiento de Dios con respecto a los “extranjeros” es que el pueblo de Dios fue “extranjero” también en el pasado. Sin embargo, Él nos libró de la esclavitud de la ignorancia y pecado a la libertad de Su verdad.  Es una GRAN equivocación pensar que Dios de alguna manera permitiría que Su pueblo regresara al mundo de donde fue sacado para beneficiarse de su pecado.

Ejemplo VI:  Comprar y Vender

Mandamiento Original:

Y si la gente del lugar trae ropa o productos para vender en el día Sábado, nosotros no les compraremos en el día Sábado o en los Días Santos.  … (Nehemías 10:31)

Mandamiento Cambiado:

 Y si la gente del lugar trae ropa o productos para vender en el día Sábado, nosotros no les compraremos en el día Sábado o en los Días Santos.  En otras palabras, no pasarán el día entero comprando comida u otros productos.  Sin embargo, puede pasar algunas horas del Sábado comprando provisiones para usted y su familia siempre que recuerden asistir a los servicios y estar con Mi pueblo.
     Algunos líderes en la Iglesia de Dios en la actualidad, afirman que la acusación de Nehemías acerca de comprar y vender el Sábado estaba limitada a la cantidad de productos que se compraban.  De acuerdo a su razonamiento, los judíos en Jerusalén iban al mercado al aire libre el día entero y compraban provisiones para sus hogares.  Estas provisiones durarían muchos días y aún semanas en muchos casos.  Esto sería como comprar muchos cientos de dólares en abarrotes tanto como hacer otros pagos concernientes a la casa, luz etc. Y esto resultaría en pasar el día entero en actividades totalmente sin relación al día Sábado.   Aquí se asume que es aceptable para Dios si se utiliza una o dos horas para realizar actividades que no tengan absoluta relación con el Sábado.
     Estos líderes afirman que Nehemías nunca enfrentaría este problema si el pueblo de Dios invirtiera un pequeño periodo de tiempo haciendo pagos u otras actividades de la casa.  También dicen que compartir una comida con hermanos en un restaurante no distrae al pueblo de Dios del Sábado, y que en realidad los une en Su día.
     Este razonamiento es ilógico.  En ninguna parte Nehemías menciona la duración de la actividad como un problema, sino la actividad misma de comprar y vender.  Notemos que Nehemías no estaba intentando reducir el tiempo de la práctica, quería eliminarla por completo.  Es verdad que el pueblo de Dios podría pasar el día entero comprando productos y servicios, pero eso ignoraría una pregunta aun mayor: ¿Por qué estaban ellos allí?  La solución de Nehemías estaba designada a enfrentar el asunto.
     La gran pregunta que el pueblo de Dios se debe hacer es: ¿Por qué permitiría Dios a Su pueblo comprar ALGO de comida en Su Sábado si Él mismo prohibió a los hijos de Israel hacer tal cosa cuando vagaron por el desierto del Sinaí?    (Éxodo: 16:16-25)

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