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Una Prueba del Sábado

Por:
Art Braidic
Y
Dennis Fischer

Aprobado y Publicado por:
La Iglesia de Dios Eterna

Traductores: Lourdes Bricio, Claudia Cristina Robayo, David Sainoz,  Silvia Slevin

Este libro ha sido publicado por La Iglesia de Dios Eterna con permiso de los autores.

 © 2003 Art Braidic y Dennis Fischer
Todos los derechos reservados.  Impreso en los EE. UU.

*  *  *

Y el Eterno dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo: y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, PARA QUE YO LO PRUEBE si anda en mi ley, o no.
Éxodo 16:4

 

    Cada semana, miles de creyentes verdaderos se reúnen el día Sábado de Dios y honran al Rey del universo.   Este día señala un tiempo cuando un mundo que se encamina hacia su propia destrucción, será rescatado y la miseria que este ha creado, será remplazada por una inimaginable paz y prosperidad.
    ¿Será posible que muchos de los hijos de Dios hayan perdido de vista el gran propósito que es señalado por el día Sábado? ¿Ha llegado a ser este día simplemente un tiempo para la comodidad y la conveniencia? ¿Ha llegado a ser un día de regocijo y placeres personales disfrazados de actividades espirituales?
    ¿Qué tanta importancia tiene para usted este importante mandamiento? ¿Respeta usted la palabra de Dios con respecto a Su Sábado? o ¿Simplemente ve el día Sábado como un día PERSONAL?

Estimado amigo:

    El folleto que está a punto de leer, habla de uno de los asuntos más importantes que encaran en la actualidad las Iglesias de Dios. Es un asunto que ha sido el centro de controversia entre los líderes y miembros por igual sin una aparente solución. Tristemente, algunos han tratado de descartarlo como algo insignificante o sin importancia. Otros dicen que es un punto menor, una pequeñez – sin valor para arriesgar una posible división que pudiera ocurrir en la Iglesia. Sin embargo, hay algunos que reconocen este asunto como materia de gran importancia – uno que debe ser tratado seriamente por el pueblo de Dios. Ven esto como una línea trazada en la arena por Dios mismo.
     El tema de comprar y vender en el día Sábado es referido con considerable fuerza en las escrituras, aunque en la mayoría de las ocasiones ha sido ignorado por algunos de los líderes de la iglesia de Dios en la actualidad. ¿Por qué? ¿Qué es lo que la Biblia dice acerca de adquirir bienes y servicios en el Sábado y los Días Santos y de ir a los restaurantes? ¿Es esta actividad contraria a las claras instrucciones de Dios que se encuentran en Su palabra? o ¿Puede esta práctica mejorar este día?

 Un Mandamiento de Prueba
    Actualmente, muchos en la iglesia de Dios consideran el día Sábado como “un mandamiento de prueba”. Este es un día que podría poner a prueba la fe de aquellos que profesan lealtad al Dios de la Biblia. Para algunos, esa prueba ha sido el centro de muchos momentos difíciles. Muchos han perdido su empleo a causa de esto. Otros han perdido sus relaciones familiares y han perdido el respeto de sus amigos. En la actualidad, casi todos los que guardan el día Sábado tienen una historia con respecto a la prueba del mismo.
     Trágicamente, el Sábado es en realidad, ignorado por el mundo entero, incluyendo la gran mayoría de los que profesan ser cristianos. Algunos inclusive han presionado a los pocos que toman en serio las instrucciones de Dios con respecto a este día.
     A través de los siglos, la mayoría de los creyentes verdaderos han sufrido gran persecución por el hecho de honrar el cuarto mandamiento. Muchos han sido públicamente ridiculizados y despreciados. Otros han sido aislados de la sociedad. Algunos han sufrido grandes torturas y aún la muerte por rehusarse a transgredir el mandamiento de guardar santo el día que Dios separó. Estos héroes demostraron una gran fe, creyendo que ¡ningún precio es lo suficientemente alto para pagar el privilegio de honrar el día Sábado de Dios!
     ¿Qué pasa con el pueblo de Dios en la actualidad? ¿Ven ellos el día Sábado con la misma reverencia profunda como los grandes campeones de la fe a través de los siglos? ¿El pueblo de Dios en nuestro mundo moderno honra realmente el día Sábado y sinceramente se esfuerza en “guardarlo santo”?
     La mayoría podría responder que “sí” a estas preguntas. Después de todo, cada día Sábado el pueblo de Dios asiste a los servicios, escucha los sermones, comparte con los hermanos, y aún sirven en sus congregaciones locales. Además, muchos en el pueblo de Dios dedican más tiempo a la oración y al estudio de la Biblia en este día que en cualquier otro de la semana. Aunque ellos están convencidos que la manera de guardar el Sábado honra al Gran Dios del cielo ¿Es esto cierto?
     A continuación analizaremos el concepto de honrar el cuarto mandamiento, que es más profundo de lo que muchos creen. Estas palabras revelarán que algunos dentro del pueblo de Dios, incluyendo Sus líderes, descuidadamente se han inclinado hacia prácticas equivocadas – que minan la adecuada observación de este día. Estas prácticas pueden tomar muchas formas. Una de las más prominentes es comprar alimentos en restaurantes durante el día Sábado de Dios.
     Compartiendo un alimento en el día Sábado en un restaurante, ha llegado a ser muy popular en la iglesia de Dios en la actualidad. La mayoría no se ha detenido a meditar en esto y toman esta práctica como algo adecuado. Después de todo, es tan simple y conveniente. Para algunos, aún puede ser una actividad festiva donde el pueblo de Dios puede disfrutar de la compañía de familiares y amigos.
     Lamentablemente, esta práctica puede amenazar la fe que el pueblo de Dios aprecia tan profundamente. También muestra que tan seriamente vemos al Gran Dios de los cielos. Estas palabras pueden sonar muy fuertes, pero lo que está a punto de leer, le enseñará que tan cierto es.
     Este folleto está compuesto de dos partes. La parte I, presenta siete claves bíblicas que prueban que al pueblo de Dios se le ha ordenado abstenerse de comprar o vender cualquier cosa (aún de comprar alimentos) en el Sábado de Dios. La parte II, examina los siete argumentos más comunes que presentan aquellos que encuentran esta práctica apropiada y analiza por que no son válidos.
     Conforme usted avance en cada punto, es importante entender que los autores de este folleto no están tratando de juzgar al pueblo de Dios. Este folleto, no es un intento de condenar a la maravillosa comunidad de creyentes que han sido llamados de acuerdo a Su propósito. Por el contrario, este folleto ha sido escrito con la profunda esperanza que estos creyentes examinen cuidadosamente como ven el día que Dios mismo llamó “SANTO”. Este folleto ha sido escrito con la intención de desafiarlo a usted a reconsiderar su actitud, así como su comportamiento con respecto al cuarto mandamiento. Este folleto le hace una pregunta concerniente a su obediencia.

 ¿Cuál es el precio que está usted dispuesto a pagar?

Una Prueba del Sábado
Parte I

Las Siete Claves Bíblicas


¡
Razones por las que El Pueblo de Dios
Debe Abstenerse de ir a los Restaurantes
en el Día Sábado y los Días Santos!

Introducción

Una Tradición del Mundo

Por lo cual, salid de en medio de ellos,
y apartaos, dice el Señor...
2 Corintios 6:17

    En el mundo que profesa ser cristiano, existe una tradición muy popular que tiene lugar cada domingo – una que es practicada por millones de personas que van a la iglesia en todo el mundo. Esta tradición es simple, pero dice mucho. Empieza cuando el “creyente” se despierta, prepara a su familia para ir a la iglesia, y maneja hasta llegar al lugar de su elección. Estando ahí, los servicios pueden durar de una a dos horas. Después de los servicios y un breve compañerismo, la familia abandona el lugar de reunión y va a realizar una gran variedad de actividades recreativas.
     Incluida entre estas actividades se encuentra la de ir al restaurante y compartir un delicioso almuerzo con familiares y amigos. ¿Qué podría ser más agradable? La escena de un almuerzo el domingo después de ir a la iglesia es algo que se podría plasmar en una pintura de Norman Rockwell. Pero, ¿existe algo equivocado con esta escena?
     Para aquellos que están familiarizados con el Sábado de Dios y los Días Santos, es fácil de detectar un error en particular. Ese error es el día que ciertos grupos religiosos tienen como día de adoración. La Biblia claramente identifica el séptimo día (Sábado) como el verdadero Sábado de Dios, no el domingo, como muchos suponen. El verdadero Sábado fue creado por Dios mismo en el comienzo cuando Adán y Eva tenían menos de un día de edad. Además, las escrituras ponen muy en claro que este día fue creado para un propósito especial – que está ligado al Gran Plan que Dios tiene para toda la humanidad.
     La Biblia también indica que el verdadero día Sábado de Dios ha sido honrado y guardado por los grandes héroes de la fe a través de los siglos, Moisés lo guardó, el rey David, el profeta Samuel, Esdras y Nehemías lo guardaron, Juan el bautista lo guardó, José y María,  Pedro, Santiago y Juan lo guardaron, así como el resto de los apóstoles, Pablo y  la Iglesia del nuevo testamento y  las Iglesias gentiles lo guardaron, Jesús también guardó el día Sábado, además, la Biblia revela que Dios mismo descansó en este día. El punto aquí es que el día Sábado está vigente, y así ha estado a través de la historia humana.  Más aún, el Sábado de Dios sigue siendo honrado por Su verdadera Iglesia en la actualidad.
     Pero, ¿Existe algo más que esté equivocado con esta escena de “Norman Rockwell”? Hay un error aún más sutil - ¿Uno que aún la verdadera Iglesia de Dios pueda estar practicando? ¿Se está asemejando nuestra observancia del Sábado a la manera en que los otros grupos religiosos observan el domingo? ¿Es el Sábado simplemente un día para reunirse con el pueblo de Dios y disfrutar un poco de “descanso y relajamiento” o hay algo más para honrar este tiempo que Dios llamó “santo”?

 ¿Un Día de Recreación?
     En el mundo religioso, la recreación forma parte de su día de adoración, tanto como el sermón dado en la iglesia. Además, el almuerzo dominical en el restaurante local ha sido establecido como una de las más populares tradiciones practicadas por aquellos que se consideran a si mismos “creyentes” de la Biblia”.
     ¿Qué dice la Biblia de tal tradición? ¿Cómo ve la verdadera Iglesia de Dios esta práctica? ¿Es esta una actividad que no daña a nadie? o ¿Es esta un peligroso pecado, disfrazado de bueno? ¿Ha capturado esta tradición a quienes Dios ha llamado de acuerdo a Su propósito y como resultado los ha puesto en un grave peligro?   Al centro de este gran debate, surge imponente una pregunta.

 ¿Qué es lo que el Dios Todopoderoso
piensa de esta tradición?

      El Sábado es una parte crítica del gran código moral de Dios, Los Diez Mandamientos. Cada una de estas maravillosas leyes reflejan la mentalidad de Dios mismo y fueron escritas personalmente por Él (Éxodo 31:18). También es importante entender que la palabra de Dios provee instrucciones muy específicas concernientes a cómo debe ser observado Su Sábado. La palabra de Dios señala las actividades adecuadas e inadecuadas de este día.
     Las siguientes siete verdades bíblicas revelan cómo el Dios de la Biblia ve Su Sábado, así como la manera que Él desea que sea entendido por Su pueblo. Hablaremos específicamente de ir a los restaurantes en Su día.  Será fácil ver que estas claves explican otros aspectos concernientes de cómo el pueblo de Dios debe “acordarse del día Sábado y guardarlo santo”. Cada verdad es presentada como un argumento defendido por la palabra de Dios con impecable autoridad. Por lo tanto, el razonamiento humano no está sobre estas verdades. Se buscó la sabiduría de Dios – y Su espíritu revelará Su entendimiento.

 

La Primera Clave

 El Sábado de Dios es Santo

Acuérdate del Sábado para santificarlo
Éxodo 20:8

    El Sábado de reposo es tan importante para Dios que Él lo estableció en el séptimo día de la creación. Este fue una parte de Su creación. Dios creó el Sábado. Este no surgió solamente por casualidad. Por medio de este acto creativo, el Gran Sustentador de todo lo que existe concluyó el principio del extraordinario viaje del hombre en éste planeta. Él también selló indisolublemente este día con una “marca” de perfección espiritual. La Biblia revela que esta marca tendría un profundo efecto en el pueblo de Dios y su destino final.
     El Sábado fue diseñado para ser un recordatorio semanal de la creación física, así como de Su creación espiritual. En un sentido real, es un recordatorio continuo del Creador y de Su plan para con el hombre. A causa de esto, Dios hizo el Sábado santo. El libro de Génesis revela que cuando Dios lo hizo, Él le integró propiedades espirituales a este día – que lo harían único. Veamos que dice la palabra de Dios acerca de la creación del primer día santo: el Sábado.

Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en el reposó de toda la obra que había hecho en la creación.   (Génesis. 2:2-3)

     La palabra “santificó” en este versículo es muy interesante. Literalmente traducido significa “consagrar” o “purificar.” En otras palabras, Dios apartó este día de todos los demás y al hacerlo, puso Su bendición en el   ¡y lo hizo SANTO!
     La Biblia declara que el Sábado es un día sagrado – y nadie lo tiene que tomar a la ligera, Dios mismo lo “santificó”. Veamos lo que Él revela acerca de Su Sábado cuando presentó el cuarto mandamiento a Su siervo Moisés:

Porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, el mar, y todas la cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el Eterno bendijo el día de reposo y lo santificó.    (Éxodo 20:11)

     Cuando Dios creó el día Sábado, lo elevó a un estado especial – lo hizo SANTO. Sólo Dios tiene el poder de hacer algo SANTO y cuando así lo hace, es SAGRADO y PURO, porque refleja las cualidades de Dios mismo. En este punto, el hombre puede hacer una de dos cosas: puede honrar lo que Dios apartó como SANTO, o puede PROFANARLO.

 ¿Por qué Dios Santificó el Día Sábado?
     La Biblia es absolutamente clara en que Dios apartó el día Sábado del resto de los demás días – Él “bendijo” el Sábado y lo “santificó”, pero, ¿Por qué Dios hizo tal cosa? ¿Qué propósito tendría Dios para hacer un día de la semana diferente del resto de los demás días? ¿Por qué Él tendría que haberlo hecho santo?  ¿Qué razón hubo para que el Gran Creador pusiera Sus bendiciones sobre este día?  La palabra de Dios responde a todas estas preguntas y al responderlas, revela por qué Su pueblo debe tener un profundo respeto por este día.
     Cuando Dios habló a los hijos de Israel, declaró que Su Sábado era una señal entre Él y Su pueblo. Veamos lo que dice acerca de esta señal.

En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones... (Éxodo 31:13)

     La palabra “señal” en este versículo es utilizada muchas veces a través de la Biblia cuando describe al Sábado. Viene de la palabra hebrea owth y puede ser traducida como “señal,” “faro,” “evidencia,” o “marca.” Es un término con mucho significado y fuerza. Aquí Dios está diciendo que Su Sábado es un eslabón entre Su pueblo y su Dios. Además, el Gran Creador revela que Él hizo el Sábado para que el hombre pudiera conocerlo a Él, pero hay más en este extraordinario día. Después en el versículo anterior, Dios dice que Su Sábado señala una esperanza increíble concerniente al plan de Dios para la humanidad. Veamos lo que dice.

Para que sepas que yo soy el Eterno que te santifico.    (Éxodo 31:13)

     Notemos el poder de estas palabras. Aquí, Dios está revelando que hizo al Sábado santo, porque es una evidencia de que Él intenta hacer lo mismo con Su familia terrenal. El plan de Dios para la humanidad, es que sean también santos. Dios apartó el día Sábado para que el hombre pudiera saber que Él también apartó a Su pueblo.
     Al final, el cumplimiento de este propósito santo va a llevarse a cabo cuando los hijos de Dios nazcan dentro de Su familia, literalmente como hijos e hijas. Cuando describe este nacimiento, el apóstol Juan proclama que la familia de Dios va a ser exactamente como Él es.

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.      (1 Juan 3:2)

     Imagínese ser como el Dios que hizo el universo, imagínese poseyendo Su amor, Sus virtudes y Su sabiduría. Y esto es exactamente lo que va a suceder a quienes se les conceda Su autoridad. El apóstol Pedro escribió que vamos a ser partícipes de la misma naturaleza de Dios (2 Pedro 1:4). Este es el destino que espera a todo el pueblo de Dios. Aún más, es un destino representado por Su Sábado.

Una Puerta a la Santidad

     La Biblia revela que Dios quiere que Su pueblo sea santo así como Él es santo (1 Pedro1:15 – 16). El Sábado es una puerta a la santidad. Es un eslabón entre el hombre corruptible y un incorruptible Dios. Es la prueba de que Dios cumplirá Su promesa de traer un gran reino a ésta tierra. Dios también ha prometido que Sus santos regirán con Jesucristo en ese reino (Daniel 7:18).
     Cuando el pueblo de Dios honra Su Sábado, no simplemente está obedeciendo un mandamiento, está declarando su deseo de ser el recipiente de esa promesa. En otras palabras, al guardar el día Sábado santo, cada hijo de Dios no solamente está diciendo, “Venga tu reino,” sino también, “Tu voluntad sea hecha en mí.”
     Siendo este el caso, cada verdadero creyente debe mostrar gran respeto al día que señala su parte en la eternidad misma. Su conducta en el día Sábado debe reflejar la dignidad que corresponde a un rey o sacerdote comisionado para servir en ese reino (Apocalipsis 5:10).
     Ese comportamiento no debe ser común o profano, por el contrario, debe estar lleno de virtud y santidad. Cada futuro líder en el reino de Dios, debe reflejar un gran respeto por la sabiduría que diseñó este día desde el comienzo. La conducta de ellos debe hacer claro que el Sábado es diferente. No es un día mundano, es una señal de Dios.

Acuérdate del Sábado
     Las escrituras revelan que mientras los descendientes de Israel estuvieron en el desierto del Sinaí, Dios les ordenó que “se acordaran del Sábado” (Éxodo 20:8). Sin embargo, es igualmente importante para Dios que Su pueblo sepa CÓMO “acordarse del Sábado”. Dios quiere que nosotros HONREMOS y RESPETEMOS este día, no simplemente que estemos pendientes de cuando es. Después de todo, la mayoría de los eruditos de la Biblia saben que el Sábado de Dios cae en el séptimo día y ellos simplemente no lo guardan santo y profanan el día que Dios “santificó.”
     El pueblo de Dios debe ser diferente y su conducta en el día Sábado tiene que ser diferente. Esa conducta debe reflejar un entendimiento de que el Sábado es único. Es un día con un gran propósito, un propósito SANTO.

El Sábado Pertenece a Dios
     La Biblia deja en claro que el Sábado es el día de Dios. Es llamado el Sábado del Eterno. Dios repetidamente se refiere a el como “Mi Sábado” (Ezequiel 20:12-24). El punto aquí es que el séptimo día pertenece a Dios y no debe de ser contaminado por el hombre. Todas las cosas que hacemos en este día, deben ser dirigidas hacia nuestro Padre en el cielo y Su propósito para nosotros.
     Es importante entender una profunda verdad acerca del día Sábado de Dios. Al contrario de la creencia popular, este día no se trata de relajamiento y comodidad. Ni de placer personal. El Sábado se trata de una conexión y un rejuvenecimiento espiritual y de santidad. La palabra de Dios es clara y directa: Su Sábado es SANTO.
     Desafortunadamente, hay algunos que creen sinceramente que pueden comprometerse en ciertos placeres en este día. Uno de esos placeres es cenar en un restaurante el viernes al anochecer o en la tarde del Sábado. Algunos líderes en la Iglesia de Dios sugieren que tal práctica es una probadita del reino de Dios.
     Esta manera de pensar es un grave error. En realidad, el ir a comer a un restaurante en el día Sábado no lo honra, de hecho lo profana. Forma parte de las tradiciones más populares del mundo secular. Si alguien desea enfocar el día Sábado en el milenio, nunca cenaría en un restaurante en este día. ¿POR QUÉ? Porque esto no representa el milenio en lo absoluto. En el milenio, no habrá restaurantes operando el Sábado. Durante este tiempo, toda la gente va a honrar este día como Dios ordena.

Un Gobierno Milenario
     Considere que Jesucristo regresará pronto con toda Su gloria para gobernar la tierra como su Dios y Rey. Durante ese tiempo, Él regirá con vara de hierro (Apocalipsis 19: 15) y los santos compartirán el gobierno con Él (Apocalipsis 20:3-4). Siendo así, ¿Qué es lo que enseñarán estos santos resucitados al mundo acerca de ir a los restaurantes en el día Sábado? La respuesta en obvia. Estos santos van a enseñar la verdad de Dios concerniente a este maravilloso día y corregirán a cualquiera que intente comprometerse en tal práctica.
     ¿Cómo podría la familia de Dios siendo reyes y sacerdotes (Apocalipsis 5:10), enseñar a otros a no ir a los restaurantes en el día Sábado, si cuando ellos en su vida física, frecuentaron tales establecimientos? – argumentando que representaba el reino de Dios - , no tiene sentido, es una contradicción.
     Para ilustrar este punto, consideremos lo siguiente, imaginemos el tiempo cuando el reino de Dios se establezca en la tierra. Sus ciudadanos serán aquellos que hayan sobrevivido a la horrible devastación que tomó lugar durante los últimos días. Éstos ciudadanos, no sabrán nada de la ley de Dios o de Su plan para con el hombre.
     Los santos resucitados de Dios serán los encargados de enseñar durante el milenio a los que hayan sobrevivido. Imagínese que usted ha sido comisionado para enseñar a ésta gente acerca del día Sábado. Conforme empieza la lección, uno de ellos le hace la siguiente pregunta: “Si era incorrecto de mi parte trabajar en un restaurante en el Sábado, ¿Por qué me permitiste trabajar para ti en el Sábado?”. Imagínese que Jesucristo está parado junto a usted en ese momento cuando está listo a responder. Después de todo, Él es señor aún del Sábado (Marcos 2:27). Él podría estar muy interesado en su respuesta. Siendo así, ¿Qué le diría a éste joven ciudadano del milenio?
    Es importante entender que el pueblo de Dios es embajador de Su pronto reino venidero. Representa Sus caminos y Sus leyes, y con sus vidas proclaman el evangelio y el reino diariamente, incluyendo el día Sábado.  La verdad es que, si un representante del reino de Dios fue a los restaurantes en Sus Sábados o en los Días Santos, esa persona, estaría comprometiéndose en una práctica que contradice el reino que él o ella representa. Hacer tal cosa, sería hipocresía.
     El pueblo de Dios proclama su fe por lo que hace, y por lo que no hace. Servir a Dios y representando Su reino es abstenerse de ir a los restaurantes en el día Sábado. Para ilustrar lo anterior, considere una conversación con un ciudadano del milenio. Imagínese a éste ciudadano preguntándole a uno de los santos lo siguiente: “Cuando trabajaba en un restaurante, te veía muy seguido, aún te serví algunas ocasiones, sin embargo, nunca te vi. en el día Sábado o en alguno de los Días Santos ¿Por qué?”
     Que maravillosa lección podría ser enseñada a éste potencial hijo de Dios. Empezaría explicando por qué el Eterno instruyó a la antigua nación de Israel que se asegurara de no trabajar en Su Sábado – incluyendo sus siervos y los incrédulos. Podría citar las palabras de Dios cuando dio el cuarto mandamiento:

Guardarás el día Sábado para santificarlo, como el Eterno tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es Sábado al Eterno tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.  (Deuteronomio 5:12 – 14)

     Usted le explicaría por qué Dios insiste en que a los siervos deben dejarlos descansar en el día Sábado. Dios mandó claramente que esto fuera hecho, la pregunta es ¿Por qué?, esto es tan significativo, que Dios provee una respuesta.

Acuérdate que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que el Eterno tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual el Eterno tu Dios te ha mandado que guardes el día Sábado.  (Deuteronomio 5:15)

    Notemos lo que Dios está revelando a Israel en este versículo. Inmediatamente después de instruirlos de no forzar a la servidumbre o a los extranjeros a trabajar en Su Sábado, la razón que Él les dió, es que ellos fueron alguna vez esclavos. Es un gran privilegio ser enseñado por éste Gran dador de las leyes. Israel estuvo esclavizado por una nación que no conocía al Dios verdadero. Egipto adoraba a los ídolos. Esta nación pagana practicaba una fe que estaba a años luz de lo que está descrito en las páginas de Su Biblia. Hizo lo que hizo, porque no sabía nada más. Trágicamente, cuando los israelitas vivieron en Egipto, perdieron la fe que llenaron las vidas de Abraham, Isaac, y Jacob. Cayeron en la misma idolatría de sus amos.
    Dios personalmente los libró de la esclavitud a que estaban sometidos por una sociedad idólatra. ¿Qué tiene que ver esto con el pueblo de Dios en la actualidad?

Liberación de Egipto
     Las escrituras revelan que así como el pueblo de Israel fue esclavo en Egipto hasta que Dios milagrosamente los liberó, de igual manera a quienes Él ha llamado han sido esclavos del Egipto espiritual. Nosotros en el pasado creímos las cosas que el mundo cree, enseñamos las cosas que el mundo enseña, y practicamos las cosas que el mundo practica, aún profanamos el Sábado de Dios y los Días Santos, y lo hicimos así porque no sabíamos otra cosa.
     Nuestro llamamiento revela a un Gran Libertador que ha rescatado a Su pueblo de un mundo que no lo conoce a Él o Su camino. Por esta razón, el pueblo de Dios, no debe forzar nunca al incrédulo a trabajar para él en el día Sábado. Deben abstenerse de esta práctica porque también fueron milagrosamente liberados.
     El pueblo de Dios debe entender que el Gran Libertador no va a permitir más a Su pueblo regresar a éste mundo y a su pecado, así como no permitió que los israelitas regresaran a Egipto y a su pecado. Por mucho que alguien quiera regresar a Egipto, Dios lo prohíbe y advierte de las consecuencias.

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis Partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.   (Apocalipsis 18:4)

    Consideremos estas palabras en el contexto de comer en restaurantes en el día Sábado. Si alguien se involucra en esta práctica, es porque ha regresado a un mundo que no conoce a Dios. En el Antiguo Testamento, ese mundo era llamado Egipto, en el Nuevo Testamento es llamado Babilonia. Pero no se equivoque, estos dos mundos son el mismo.

 Salir de Egipto
     Cuando Dios mandó a Su pueblo que se abstuviera de trabajar en el día Sábado y no forzara a otros a trabajar, ordenó a Su pueblo que ¡SALIERA DE EGIPTO, que SALIERA DE BABILONIA! En otras palabras, el pueblo de Dios no debe regresar a los pecados del pasado.

     Este es el mandato que los santos de Dios compartirán con los incontables millones que aprenderán acerca de su Libertador cuando Su reino sea restaurado en la tierra.  Aunque el mundo está esclavizado, el pueblo de Dios es una prueba de que este no estará siempre así. Al no permitir al esclavo de éste mundo trabajar para ellos en el Sábado de Dios, Su pueblo está proclamando una gran esperanza de que un día, todos los que estén en esclavitud serán libres. En ese tiempo también ellos “recordarán el Sábado y lo guardarán SANTO.”

Segunda Clave

 Un Día de Reposo

Temamos, pues, no sea que permaneciendo
aún la promesa de entrar en su reposo,
alguno de vosotros parezca no haberlo
alcanzado.   Hebreos 4:1

    El libro de Génesis indica que cuando Dios creó el Sábado en el séptimo día, Él descansó de su labor (Génesis. 2:2).  Él no hizo esto porque estuviera cansado (Isaías. 40:28), sino a causa del gran propósito que tuvo para este tiempo santo.  El Sábado fue hecho como prueba de que Dios tiene un plan espiritual para la humanidad.  Para poner un sello sobre su pueblo, Él les ordenó cesar de su labor en este día.  Vea lo que Dios dice cuando les dió el cuarto mandamiento:

Mas el séptimo día es reposo para el Eterno tu Dios; no hagas en el obra alguna, tú,  ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. (Éxodo 20:10)

     Cuando Dios dió este mandamiento, fue muy específico. La prohibición en contra de trabajar en Su día Sábado incluyó a todos bajo la autoridad del jefe de familia, inclusive animales.  Dios quiso que todos cesaran de hacer su labor, de la misma manera que Él había cesado de hacer la suya.  Considere a quiénes involucra este mandamiento: los siervos no debían trabajar, ni los hijos, ni las hijas, ni el extranjero (el incrédulo) quien bajo la autoridad de un israelita debía cesar su labor en el Sábado de Dios. Este mandamiento era difícil de cumplir porque incluye a todo aquel con quien la gente del pueblo de Dios pudiera tener contacto.
     No existe ningún indicio de que en este mandamiento, se le permita a un hijo del Dios Verdadero hacer su propia voluntad en el día Sábado. Imagine a dos israelitas intercambiando siervos en el día Sábado, obligando a trabajar al siervo prestado. Ambos israelitas podrían negar que el mandamiento hubiera sido quebrantado porque el siervo que trabajó a su favor, no era en realidad SU siervo.  A pesar de que su siervo estaba trabajando para alguien más, cada hombre podía argumentar que él - el verdadero dueño del sirviente -, no ordenó su labor. Alguien más fue responsable de eso.  Cada dueño israelita podría afirmar que él estuvo obedeciendo el mandamiento de Dios.
     O quizá uno de ellos podía haber razonado que el mandamiento sólo prohibía que los siervos trabajaran, los extranjeros y los hijos e hijas, pero no mencionaba a las esposas. Por lo tanto, él podía obligar a su esposa a trabajar cada Sábado y todavía estar bien con Dios. El mandamiento menciona que el buey y el asno, así como su ganado no deben trabajar (Deuteronomio 5:14) pero no dice nada con respecto a otros animales. Por lo tanto, debe ser permitido obligarlos a trabajar en el Sábado y los Días Santos, si el dueño así lo desea.
     Si este escenario parece un poco exagerado, en realidad es muy similar a uno utilizado por mucha gente de la Iglesia de Dios en la actualidad, en defensa de ir a un restaurante en el día Sábado.  Estos miembros que “guardan el Sábado”, a menudo razonan que los empleados de un restaurante, quienes laboran para preparar y servir comidas en este día, no son SUS empleados, sino los empleados del dueño del restaurante.  No estarían violando el cuarto mandamiento al obligar a estas personas a trabajar, porque el mandamiento solamente se refiere a “SUS siervos”, no a un siervo que pertenece a alguien más.
     Además, el mandamiento específicamente menciona “el extranjero DENTRO de sus puertas”, pero no dice nada acerca del extranjero FUERA de sus puertas.  Una vez más, Dios debe considerar esta práctica aceptable o Él debió haber sido más específico cuando dió el mandamiento.
     Pregúntese usted mismo, ¿Qué tan impresionado estaría Dios con este tipo de argumento?  Además, ¿Piensa que los proponentes de tal razonamiento sinceramente desean obedecer a Dios?  o parecen estar más interesados en encontrar el modo de evadir Su ley.  Es verdad que sólo Dios por sí mismo puede justamente juzgar en este asunto, pero no se equivoque ¡ÉL LO JUZGARÁ! 

Un Punto en Común
     Casi todos los que guardan el Sábado podrían estar de acuerdo en que aquellos que trabajan en restaurantes en el séptimo día, están transgrediendo el cuarto mandamiento –están profanando el cuarto mandamiento al trabajar en este día.  Siendo así, ¿Por qué pensarían los que guardan el Sábado que él o ella pueden ser clientes de tal negocio?  Haciendo esto se benefician de una actividad que Dios prohíbe.  Hasta cierto grado, están dirigiendo esta actividad al pedir un servicio.  ¿Cómo podría esta práctica NO violar la ley de Dios?
     ¿Puede honestamente alguien que guarda el Sábado argüir que por ir a un restaurante, no es responsable del trabajo de estos empleados? Al final, le estarían disculpando este pecado con su auspicio. ¿Cree alguien que Moisés, basado en su entendimiento del cuarto mandamiento podría permitir tal práctica en el día que Dios llamó SANTO?

     Los hijos de Dios pueden engañarse a sí mismos por el uso de excusas que justifican este comportamiento si ellos lo desean.  Pero si somos honestos con nosotros mismos, sabríamos que esta práctica es equivocada.

Un Mandamiento Para Los Extranjeros
     Cuando Dios dió el cuarto mandamiento, prohibió “al extranjero dentro de tus puertas” ejecutar cualquier labor en el Sábado.  El “extranjero” es un incrédulo –alguien que no tiene la misma fe.  El mundo actual está lleno ellos. Hay billones de personas que no conocen la verdad de Dios o Su plan para la humanidad.  Como resultado, esa gente no sabe si debe o no trabajar en Sábado o los Días Santos.
     Sin embargo, la posición de Dios con respecto a Su Sábado no cambia.  Este mandamiento es inquebrantable –el extranjero no deberá ser obligado a trabajar a favor del pueblo de Dios.  Los incrédulos, por su ignorancia pueden profanar el Sábado de Dios, pero no deben ser motivados a hacerlo por aquellos a quienes Dios ha llamado.  El Gran Creador lo prohíbe.
     Considere al “extranjero” de quien se habló en los días de Moisés y aquellos que trabajan en restaurantes actualmente.  Las similitudes entre ellos son notorias.  Ambos son ignorantes de la ley de Dios y Su plan para la humanidad.  Ambos, a causa de su ignorancia, quebrantan la ley de Dios, incluyendo Su Sábado, a no ser que alguien que conozca más acerca de esto, les prevenga de hacerlo así. Ambos, “el extranjero” del siglo XV, a.C. y el trabajador de un restaurante del siglo XXI d.C., están limitados a cumplir con las instrucciones dadas por aquellos que ejercen autoridad sobre ellos.  Siendo así, ¿Debería la gente del pueblo de Dios, obligar al “extranjero” a trabajar a su favor en el día Sábado?  El cuarto mandamiento dice ¡NO!  El “extranjero” nunca debe ser obligado a trabajar a favor del “creyente”.  Dios lo prohíbe.  Además, vendrá el día cuando el extranjero sabrá por qué Dios dió tal mandamiento –y apreciará profundamente lo que el pueblo de Dios hizo a su favor.  Esta obediencia de parte de Su pueblo demuestra un profundo respeto para ambos, por la ley de Dios, y por el “extranjero” quien no entiende esto todavía.

“Dentro de tus Puertas”
     Hay otro término incluido en el cuarto mandamiento que es muy interesante.  La expresión “dentro de tus puertas” ha sido el centro de discusiones entre mucha gente de la Iglesia de Dios.  Este término puede tener varios significados, “dentro de su casa”, “en su propiedad”, o también “dentro de las murallas de la ciudad”.  El significado de este versículo es aún más profundo.  Esto significa que el pueblo de Dios no debe obligar a nadie a trabajar en el día Sábado.  Así que, si usted tiene el poder de prevenir que alguien trabaje a favor suyo, en el Sábado de Dios, usted debe ejercer tal poder.
     Es cierto que usted no podría evitar que esas gentes trabajen para otros en el día de Dios, pero usted si puede impedir que trabajen para usted.  Y el mandamiento de Dios es para USTED.

Otro Tecnicismo
     Hay quienes han sugerido que el cuarto mandamiento no prohíbe al pueblo de Dios dejar trabajar al incrédulo en el día Sábado, sino obligarlo a trabajar en contra de su voluntad en ese día.  En otras palabras, el pueblo de Dios no debe forzar su religión sobre aquellos que no creen como él.  Por lo tanto, si el extranjero desea trabajar a favor de un creyente, se le debe permitir.
     Este es un punto de vista muy radical acerca de la ley de Dios.  No hay evidencia en las escrituras que apoyen tal pensamiento.  Cuando Dios dió Su mandamiento acerca del Sábado, no estaba elaborando un código de trabajo.  Estaba proclamando una Gran Ley Espiritual.  Pongámoslo simple, se trataba de NO trabajar.  El pueblo de Dios estaba bajo órdenes directas de su Creador de no trabajar en Su día, ni de permitir a otros trabajar para ellos.  Esta ley se aplicó tanto para el creyente, como para el incrédulo. El asunto aquí es que si el personal de un restaurante deseara trabajar para usted en Sábado, usted no debe permitirlo.  Desafortunadamente, muchos del pueblo de Dios ignoran este mandamiento.

El Siervo y La Sierva

     Los meseros y meseras que trabajan en un restaurante son en realidad “sirvientes”. Incluso muchos restaurantes los llaman “servidores”. Son contratados por patrones para ejecutar una tarea específica. Deben satisfacer las necesidades de sus clientes. Cuando el pueblo de Dios come en un restaurante en el día Sábado, lo hacen con el completo conocimiento de que alguien más limpiará al terminar. El personal del restaurante asume el papel de “sirviente” o “sirvienta”.
     Analice lo que Dios ordena a Su pueblo con respecto al trato de los siervos en el día Sábado. Dios declaró que nuestros siervos NO DEBEN TRABAJAR en ese día (Éxodo 20:10). Aún si son extranjeros (incrédulos), ¡no deben trabajar para el pueblo de Dios! Esta es una forma de identificar al pueblo de Dios.  No obligan a otros a hacer lo que ellos no harían en Su Sábado. Tal acción es una violación al cuarto mandamiento.

Más Argumentos Técnicos

     Algunos han discutido que el personal de un restaurante, técnicamente no están trabajando para ellos, sino para el dueño del restaurante. Por lo tanto, el que observa el Sábado no es responsable de su trabajo. Si esto fuera verdad, ¿Sería aceptable para Dios que Su pueblo contratara los servicios de un mecánico para que repare el auto de la familia en el día Sábado?,  después de todo,  el mecánico es empleado de alguien más y su trabajo es hecho fuera de tus puertas, o ¿Qué con una tintorería o un salón de belleza?, ¿Pueden sus servicios ser contratados en Sábado?, después de todo, tampoco ellos son técnicamente sus sirvientes, y el mandamiento sólo prohíbe a tus sirvientes trabajar, no a los sirvientes de alguien más.  Tanto la palabra de Dios como el sentido común nos dicen que esto contradice la ley del Eterno. ¿Quién puede creer que Dios aprueba tal conducta?
     El punto de todo esto, es que el pueblo de Dios no debe tratar de buscar el ángulo del prisma que le permita evadir el tener que obedecer a la Gran Autoridad Moral del Universo. El pueblo de Dios NO debe trabajar en este día, ni tampoco debe provocar que otros trabajen para ellos.

Un Asunto de Vida o Muerte

     Es vital entender que el Sábado es tan importante para Dios que Él en realidad señaló las consecuencias de no honrar este día. Dios dijo que quebrantar el Sábado era un crimen capital. Note Sus palabras:

Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo, consagrado al Eterno; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá”.   (Éxodo. 31:15)

     Es tan importante esto que cuatro capítulos más tarde, Dios reiteró esta afirmación de condena.

“Seis días se trabajará, mas el día séptimo os será santo, día de reposo para el Eterno; cualquiera que en él hiciere trabajo alguno, morirá”.   (Éxodo. 35:2).

     Dios no estaba amenazando en vano, lo dijo en serio –MORIR en serio.  Lamentablemente, Él tenía que probar este hecho a los israelitas mientras ellos andaban en el desierto.

Recogiendo Leña

     El libro de Números registra un incidente en el cual los hijos de Israel serían testigos del juicio de Dios. Esta vez, un hombre imprudentemente salió a recoger leña con el propósito de hacer fuego en Sábado. Cuando su pecado fue descubierto, el hombre fue arrestado y detenido.
     Entonces Moisés y Aarón fueron ante la presencia de Dios para determinar el destino del hombre.  Lamentablemente, no iba a ser bueno.  Por su desobediencia al mandato de Dios, el hombre sufriría la pena más alta. Moisés registra el juicio de Dios con respecto a este pecado.

Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo.  Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer. Y el Eterno dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como El Eterno mandó a Moisés”.    (Números 15:32-36)

     Cuando éste hombre fue sorprendido quebrantando el Sábado, Dios intervino directa y poderosamente.  No hay duda de como Él vio este pecado.  Su juicio fue rápido y severo.
     En la actualidad no vemos a Dios interviniendo de esa forma y por lo tanto, pocos temen transgredir Sus mandamientos.  Pero esto debe ser claro, que Dios no interviene milagrosamente en cada caso.  Si Él lo hubiera hecho, hombres y mujeres habrían caído como moscas por todo nuestro rededor.  En lugar de eso, Dios actúa directamente en eventos que suceden por primera vez, para que haya un ejemplo para nosotros, mostrando el juicio de Dios en tales casos.
     El hombre recogiendo leña en Sábado, es una enseñanza de mucho valor.  Revela el estándar de Dios y el destino final de aquellos que piensan que lo pueden desobedecer.
     Muchos del pueblo de Dios han sido influenciados por los valores y patrones de éste mundo, se han vuelto desensibilizados a Dios y a Su ley. Esto es un grave error que se repite cada vez que el pueblo de Dios va a un restaurante en Su Sábado. El permitir que otros trabajen para ellos, es una clara violación a Su mandato.

Una Severa Advertencia

     Hace 6000 años, Satanás le dijo a Eva “come” y “de seguro no morirás” (Génesis.3:4).  Desafortunadamente, ella comió y al final pereció. Hoy, hay algunos que enseñan al pueblo de Dios que es aceptable ir a restaurantes en Sábado. Les dicen, “coman y no morirán”. Sin embargo, Dios afirma claramente que si trabajamos en Su Sábado, ¡MORIREMOS! Además, cuando obligamos o permitimos a otros trabajar para nosotros, finalmente somos responsables.

 
La  Tercera  Clave
Un Asunto de Negocios

 Asimismo que si los pueblos de la tierra trajesen a vender
mercaderías y comestibles en día de reposo, nada tomaríamos
de ellos en ese día ni en otro día santificado…
Nehemías 10:31

    Cuando Dios dió a Israel Sus instrucciones con respecto a la observancia del Sábado, le dijo a su pueblo que no debía hacer fuego en el séptimo día.

No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo.   (Éxodo. 35:3)

Una Lección Sobre el Fuego
     Hay dos puntos de vista con respecto al significado del término “fuego” en este versículo. Algunos piensan que los fuegos de cualquier tipo (personal o comercial) no deben ser encendidos en Sábado. Otros han discutido que el “fuego” al que se refiere es al industrial o comercial. El argumento más reciente es la creencia de que hubo fogatas familiares en el campamento en Sábado, cuando los israelitas deambularon por el desierto.
     Es importante entender que el mandamiento de Dios no prohíbe tener fogatas al aire libre en Sábado, pero si prohíbe el trabajar para hacerlas ese día. Es muy posible que los israelitas juntaran leña durante el día de preparación y construyeran fogatas familiares antes de que comenzara el Sábado.  A la llegada del Sábado, ellos tiraban ocasionalmente una pieza de madera sobe el fuego para sustentarlo.
     Sin embargo, cuando esto se refiere a construir o aún mantener un fuego comercial, se requeriría una gran cantidad de trabajo. Además, ese fuego no tendría un propósito para el Sábado. Recuerde, el Sábado es un día de descanso y el hacer (o mantener) un fuego grande, industrial en este día, claramente violaría el cuarto mandamiento.
     El pueblo de Dios en nuestros días nunca pensaría en crear un fuego comercial para la industria o manufactura en día Sábado. Justamente entenderían que esto constituiría una clara violación al cuarto mandamiento.  Sin embargo, cuando esto se refiere al fuego necesario para cocinar alimentos en un restaurante, muchos han cometido el error de pensar que tal práctica es aceptable. En realidad, esto no es cierto.
     La industria del procesamiento de alimentos no es diferente a ninguna otra empresa comercial.  Cuando se refiere a preparar alimentos, Dios mandó a Israel que se abstuviera de cocinar sus propios alimentos en Sábado. (Éxodo.16:5,23).  Mucho menos contratar a otros para que hagan el trabajo por ellos. En lugar de eso, ellos deberían preparar sus alimentos el día anterior para que ningún trabajo fuera hecho el día del Señor.
     Sin embargo, las instrucciones de Dios con respecto a la observancia correcta de Su Sábado fue más allá de mandar a Su pueblo a abstenerse de laborar en este día. Porque el Sábado es SANTO, Dios proveyó ejemplos específicos de cómo podía ser infringido. Uno era dedicarse a hacer negocio en ese día. Dios dijo que tal comportamiento era equivocado y que profanaba Su Sábado.

Comprando y Vendiendo
     Nada más claro define un negocio comercial que el intercambio de dinero.  Póngalo de esta manera, son honorarios por servicios, un producto y una demanda, una economía dirigida de mercado.  Pero ¿Qué es lo que dice la palabra de Dios acerca de esta práctica en Su Sábado?
     Uno de los siervos más grades de Dios en toda la Biblia, fue un hombre llamado Nehemías. Como copero del rey persa Artajerjes, Nehemías tenía una posición de considerable prominencia.  Sin embargo, cuando escuchó lo que sucedía en Jerusalén, renunció a una vida de comodidad y regresó a la ciudad de sus ancestros. Éste héroe de la fe fue un instrumento en la reconstrucción de los muros de este grandioso lugar antiguo.
     Nehemías también fue dolorosamente consciente de la trágica historia de la cautividad de Judá.  Entendió que la causa principal fue el desprecio por el Sábado de Dios y específicamente la práctica de comprar y vender en este día.  La pasión de Nehemías en este aspecto es célebre en las escrituras y es registrada en un libro que lleva su nombre.
     Este gran siervo de Dios condenó cada aspecto de dedicarse a negociar en el Sábado de Dios, y censuró enérgicamente a aquellos quienes participaron en esta práctica.  El comenzó su acusación con la identificación de los proveedores quienes vendían productos al pueblo de Dios en este día. Leamos lo siguiente:

En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones. También había en la ciudad tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en Jerusalén.  (Nehemías 13:14-16)

     ¿Qué podría ser más claro?  Nehemías testificó en contra de esos vendedores porque sabía que Dios no quería que su pueblo comprara y vendiera en el día Sábado, aún si fuera sólo comida.  No hacía ninguna diferencia si quienes preparaban los alimentos eran incrédulos, como los de la ciudad de Tiro. Las instrucciones de Dios son muy claras en este asunto.  Su pueblo no debía hacer negocios de ninguna naturaleza en Su Sábado santo, ni como comprador, ni como vendedor.
     ¿Por qué pensaría alguien que un cristiano puede ir a un restaurante en Sábado?  Comer en un restaurante es de hecho ¡hacer negocio! Sólo que esta vez, el que guarda el Sábado es el consumidor.  Por lo tanto, cuando el pueblo de Dios va a un restaurante en Su Sábado, está haciendo exactamente lo que Dios dice que NO se haga

Mas Tecnicismos 

     Algunos han sugerido que la acusación de Nehemías es en contra de quienes hacen negocio con COMERCIANTES que venden alimentos al aire libre, no específicamente en restaurantes. Dios parece estar callado en el tema de comer en un restaurante en Sábado.  Pero, ¿Es verdad esto?  ¿Por qué prohibiría Dios comprar alimentos en el mercado, mientras que permite comprar alimentos en un restaurante? La diferencia es que en el restaurante se debe trabajar aún más porque ellos deben preparar la comida. ¿Por qué haría Dios tal distinción?  ¿Qué mensaje es este acerca de que Su Sábado es SANTO?
     A pesar de todo el análisis gramatical de las palabras, el punto que Nehemías estaba aclarando en su acusación, fue que Judá no tenía que tomar parte en ningún negocio comercial en Sábado - o que tampoco fueran clientes de ningún negocio en ese día.  Cualquier otro argumento es manipular las escrituras en un intento de favorecer nuestras preferencias personales.

Una Acusación Severa
     Nehemías estaba tan furioso por esta práctica, que amenazó con usar la fuerza para erradicar a esos comerciantes de Jerusalén si persistían en dedicarse a hacer negocio en Sábado:

Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo?  ¿No hicieron así nuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad?  ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el día de reposo?  Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga. Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía. Y les amonesté y les dije: ¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano.  Desde entonces no vinieron en día de reposo.

(Nehemías 13:17-21)

     Créalo o no, quienes van a restaurantes en Sábado están participando en un negocio.  Una transacción envuelve la compra de bienes, el contratar fuerza laboral, el estar de acuerdo en un precio, así como en los métodos de pago.  También hay propinas en esa transacción comercial.  En esta relación de negocio, el consumidor del restaurante posee un nivel considerable de autoridad sobre el personal.  Esos consumidores definen lo que hay que comprar, como se debe preparar y cuando debe ser entregado. Tienen la expectativa de la calidad de servicio del personal, así como de los productos y se reservan el derecho de ejercer acciones disciplinarias si sus expectativas no son alcanzadas. Los consumidores pueden presentar quejas, rechazar pagos, y aún solicitar los servicios de agencias gubernamentales que protegen los derechos de los consumidores.  Pueden hacer esto porque SON CONSUMIDORES.  ¡Son partícipes de esta transacción!  Los dueños de restaurantes entienden bien este principio y pensar de otra manera sería falso.
     El dedicarse a los negocios en la industria de prestación de servicios y alimentos, ya sea como vendedor o como consumidor, inspiró la justa indignación de Nehemías y no reconocer lo erróneo de esto le enfurecía.  Consideremos la siguiente pregunta:

 ¿Pensaría diferente Nehemías en nuestros días con respecto a comprar y vender?

 

La Cuarta Clave

Un Asunto de Placer

Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo profanaron… (Ezequiel 20:13)

Justo antes de que Israel estuviera en cautividad, Dios envió al profeta Isaías para acusarlos de rebelarse en contra de Su ley.  Su mensaje dejó claro que Israel estaba en grave peligro.  Note la fuerza de sus palabras:

Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.   (Isaías 58:1)

     Cuando Isaías escribió esas palabras, Israel se vio a sí mismo como el pueblo escogido de Dios.  Era completamente religioso. Esto no es distinto a la Iglesia de Dios de hoy.  Con lo que hicieron, no parecía que se dieran cuenta que lo que hacían era pecar por no obedecer la ley de Dios con respecto a Su Sábado.  Este hecho es evidente doce versículos más adelante:

Si retrajeres del día de reposo tu pié, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso del Eterno; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras…(Isaías. 58:13)

     Este versículo contiene varios elementos que el pueblo de Dios de hoy debería considerar cuidadosamente cuando esté decidiendo cómo honrar el Sábado.  Menciona cosas a evitar, así como a las que hay que apegarse cuando se guarda este día Santo.
     Primero, considere las palabras “Si retrajeres del día de reposo –Sábado- tu pie”. Hoy, esta frase sería mejor traducida, “¡Saca tus sucios pies de Mi día santo!”  Desde el punto de vista de Dios, Su pueblo estaba pisoteando el día que Él santificó, apartó e hizo sagrado.  Esto sucedió porque Israel buscó su propio placer en este día.  Dios hace claro que no tenemos que buscar nuestro gozo personal en Su Sábado.  Es cierto que el Sábado fue hecho a causa del hombre (Marcos 2:26), pero es el día de Dios (Éxodo.31:13-17).  Por lo tanto, Su pueblo debe honrar Sus instrucciones acerca de cómo se debe guardar.
     Segundo, cuando Dios menciona el asunto de “placer” en Su Sábado, Sus instrucciones son muy claras.  Su pueblo debe apartarse de hacer su propio placer en este día.  ¿Qué significa esto?
     La palabra “placer” usada por Isaías en este versículo, viene del Hebreo chephets.  Este término significa algo que posee valor personal –que da placer o gozo.  Dios instruyó a su pueblo que evitara actividades físicas que les diera placer personal.  Exactamente esto es comer en restaurantes en el día Sábado.  Es algo que millones de personas hacen por diversión y recreación los fines de semana.

Hechos Interesantes
     De acuerdo a la Asociación Nacional de Restaurantes de los Estados Unidos (ANRA, por sus siglas en inglés), los negocios de servicios de alimentos están entre los más grandes en la industria de la diversión. Actualmente es el empleador más grande del sector privado en todo el país. Este tipo de negocios provee 11.7 millones de empleos en todo el país.

     Según el ANRA, la industria de restaurantes en los Estados Unidos se ha hecho tan enorme, que cuatro de cada 10 personas comen en establecimientos de algún tipo de preparación de alimentos todos los días.  Durante el 2002, la industria de la comida proveyó más de 54 billones de alimentos a un costo exorbitante de $407.8 billones de dólares a los consumidores. Todo esto tuvo lugar en 870,000 restaurantes donde el gasto promedio anual por persona fue de $846.00 dólares.
     Irónicamente, las estadísticas de ANRA indican que el día más popular de la semana para comer en restaurantes es el día Sábado. El pueblo de Dios debe preguntarse: ¿Es el Sábado su día favorito para comer en restaurantes?  Si la respuesta a esta pregunta es “sí”, considere por un momento el por que. ¿Es para cumplir la palabra de Dios, o es para satisfacer nuestro propio placer?

El Sábado es Venerable 

     Un tercer elemento de las instrucciones de Dios con respecto a Su Sábado es que Su pueblo debe llamar al Sábado “venerable” (Isaías. 58:13).  Esta palabra significa que es “respetable”, o aún “glorioso”.  El Sábado lleva un enorme peso de respeto y dignidad ante los ojos del creyente. Fue creado Santo por el mismo Dios y Su pueblo debe mostrar gran reverencia.
     Esta es la verdadera razón por la que Dios dió instrucciones específicas acerca de cómo debía ser guardado Su Sábado. Dios no quiere que deshonremos este maravilloso día con nuestras prácticas mundanas.  El ir a restaurantes en el día Sábado le quita valor al día del Señor. Queramos admitirlo o no, comer en restaurantes en el día Sábado muestra falta de respeto hacia el día que fue creado y diseñado con gran dignidad. Aunque la práctica de ir a restaurantes en Sábado es conveniente, no honra a Dios y su propósito de haber creado este día.

El  Sábado Tiene que ser una Delicia.

      Quizá la más importante instrucción registrada por Isaías con respecto al Sábado es que Dios quiere que Su pueblo llame a este día “una delicia” o “un placer”. Desafortunadamente, algunos han torcido estas palabras. Muchos han interpretado que podemos hacer cosas para hacer del Sábado una delicia. En otras palabras, encuentra algo que te plazca y hazlo en Sábado. Después de construir tal premisa, muchos en la Iglesia de Dios afirman que salir a comer a un restaurante requiere menos trabajo y les hace el Sábado más agradable. Y según ellos, ir a un restaurante en el Sábado del Señor es un placer y va de acuerdo con las palabras escritas en el libro de Isaías.
     ¡Tal interpretación es una DEFORMACIÓN HORRIBLE de las escrituras! Dios no creó el Sábado para asegurar que el hombre tuviera un día de gozo personal cada semana. Él creó este día para que nuestra inclinación natural por los deseos personales no consuma nuestras vidas haciéndonos extraños del Dios verdadero que nos hizo. En otras palabras, el Sábado no es un día para buscar placeres personales, pero sí para rechazarlos.

Es un día dedicado a apegarse a todo lo que es Santo.

     Pero, ¿Qué significa llamar al Sábado una delicia?  ¿Qué es una delicia?  Para entender mejor lo que Dios estaba expresando con esta instrucción, considere lo que dijo específicamente:

Si retrajeres del día de reposo tu pié, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso del ETERNO; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras.  (Isaías 58:13).

     Aquí Dios no le está diciendo a Su pueblo que haga su deleite en el día Sábado. Él está instruyéndonos a llamarlo una delicia. El Sábado muestra que el pueblo de Dios se deleitará en el gran Reino. El Reino será un tiempo de inimaginable abundancia. El Sábado es la evidencia de que Dios establecerá y compartirá Su Reino cuando regrese Jesucristo con Poder y Gloria. En esa esperanza está el deleite del que habló Él.
     Aquellos quienes creen que necesitan ir a un restaurante en Sábado para “deleitarse” en este día, no han entendido el gran gozo de este tiempo Sagrado. Como consecuencia, sienten la necesidad de hacer algo “mundano” en este día, para hacerlo más gozoso. ¡Qué error tan terrible!
     Dios creó el deleite que brinda cada Sábado. La instrucción a Sus hijos es reconocer ese gozo y adorarlo. El Sábado es un día para esperar con ilusión. No es un día de incomodidades. Es un día de gozo y esperanza para cuando los hijos de Dios se reúnan juntos y se presenten frente a su Rey. 

Una Exquisita Excepción
     El Sábado verdaderamente es una “delicia”. Es un recordatorio perpetuo del poder de Dios sobre el universo físico y espiritual. En el libro de Isaías, Dios está llamando a Su pueblo para que comprendan el verdadero significado del Sábado. Si el mundo de hoy con todo su sufrimiento pudiera dar una simple mirada a lo que significa este día, definitivamente llamaría al Sábado una DELICIA.
     La palabra “delicia” que utiliza Isaías para describir el Sábado de Dios significa un placer intenso de los sentidos. Esta palabra literalmente significa gusto, agrado, goce o placer. El punto que Dios trata, es que Su Sábado es realmente un manjar. Debemos llamarlo así porque es un día apartado para ser diferente. Es una exquisita excepción de los otros días de la semana.
     A lo largo de toda la semana, el pueblo de Dios está en un tipo de esclavitud. Somos forzados a trabajar para satisfacer nuestras necesidades físicas. Cada día estamos sujetos a una continua descarga de tareas y fechas límite de entrega. Somos apurados y atormentados mientras luchamos por cumplir la interminable serie de obligaciones. Entonces llega el Sábado.

Un día de Liberación
     El Sábado muestra la libertad de la esclavitud.  La gran esperanza del Reino de Dios. Es un día único en el cuál podemos finalmente parar de hacer las labores, tareas y actividades mundanas de la vida. En el Sábado podemos salir de éste mundo por un día, e imaginar el tiempo cuando éste mundo será entregado en las manos del Rey de reyes.
     El Sábado es una delicia, no porque salimos a divertirnos y a entretenernos. Es una delicia porque tenemos un tiempo especial apartado para buscar a nuestro Creador. El Sábado es el tiempo cuando la novia comparte con el novio.
     El pueblo de Dios debería considerar Su Sábado Santo como una cita con su prometido.
Ella debe esperar el Sábado con ilusión, con profundo anhelo, porque ofrece el lujo de 24 horas de descanso de un mundo que desafía a Dios. Además, remplaza ese tiempo con un periodo de celebración, de trascendente esperanza, de vida eterna, viviendo y trabajando juntos con nuestro Padre y hermano mayor, Jesucristo.
     El Sábado es una DELICIA y el pueblo de Dios debe DELEITARSE en el. Dios creó el Sábado como un tiempo de esperanza inmensa. Su pueblo debe ver esa esperanza y regocijarse en el, no tratar de cambiarlo.

 

La Quinta Clave

Un Día de Preparación

Harás congregar al pueblo, varones
y mujeres y niños, y tus extranjeros que
estuvieren en tus ciudades para que oigan y
aprendan, y teman al Eterno vuestro Dios,
y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley;
Deuteronomio 31:12

    Las escrituras indican que Dios estaba tan irritado con Su pueblo porque profanaban con trabajo el día Sábado, que asignó el día sexto –viernes- como un periodo de preparación para este tiempo santo.  Aún el Gran Creador se preparó para Su Sábado.  Vea lo que Dios hizo:

Y el ETERNO dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el  pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo  pruebe si anda en mi ley o no. Mas el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día.   (Éxodo 16:4-5)

     Dios declara que hizo llover una doble porción de maná en el día sexto –viernes-, con el propósito expreso de “proveer” a los israelitas.  En otras palabras, realizó esto para ver si se comprometían a obedecerlo.  Si ellos lo hicieran, juntarían comida suficiente el viernes para satisfacer sus necesidades para ese día y el siguiente.  Ellos debían cocinar todo lo necesario en el día de preparación -viernes.  Veamos las instrucciones que Moisés le dió al pueblo de Dios:

En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Y él les dijo: “Esto es lo que ha dicho El Señor: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado al Eterno; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es el día de reposo para el Eterno; hoy no hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en el no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron.    (Éxodo 16:22-27)

     Estos versículos revelan que Dios tuvo que intervenir sobrenaturalmente para proveer a los israelitas una manera de honrar Su Sábado.  En este caso Él no sólo proveyó el doble de la comida en el día de preparación, también la preservó milagrosamente para que no se echara a perder.
     Con el propósito de que Su Sábado fuera tratado diferente.  Era TIEMPO SANTO.  Él personalmente se aseguraría de que Su pueblo viera la forma de guardarlo santo.

     Pero ¿Qué hay de los israelitas que fallaron en prepararse adecuadamente?  ¿Qué iban a hacer?  ¿Debían ellos salir y comprar comida de alguien más en Sábado? ¡Absolutamente no!  Dios no les dió otra alternativa para conseguir alimentos cuando ellos fallaron en prepararlos en el sexto día.  Las escrituras afirman que “no hallaron”.
    ¿Hay una lección para el pueblo de Dios de hoy en la acción que Él tomó hace tanto tiempo?  Ciertamente debe ser así.  Basado en Sus claras instrucciones a los hijos de Israel, quizá debamos preguntarnos: ¿Es correcto para nosotros salir de nuestra comunidad espiritual y comprar de otros en Sábado si fallamos en prepararnos adecuadamente?

El Significado del Día de Preparación
    Actualmente casi todo el pueblo de Dios entiende el significado de Su Sábado y las Fiestas Santas.  Esos días declaran un gran plan que Él estableció antes de que el mundo fuera creado.
    Considere lo que Dios enseñó a Su pueblo dándoles un día para preparación.  Si el Sábado refleja el reino de Dios (Hebreos 4:9-10), ¿Puede el sexto día revelar que Su pueblo debe prepararse apropiadamente para entrar a ese reino?  En otras palabras, si no nos preparamos para el descanso del milenio de Dios, ¿Nos permitirá Dios ser parte de el?  ¿Nos prepararemos para el reino siguiendo Sus instrucciones o pensamos que podemos forjar nuestro propio camino y hacerlo diferente?  Es claro que algunos creen esto último porque Jesús nos advirtió en contra de ese tipo de pensamiento:

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.  (Mateo 7:21-23).

    Cuando Jesús habló de aquellos que practicaban iniquidad, se estaba refiriendo a aquellos que no guardaban su ley.  La piedra angular de esa ley es Su Sábado.  ¿Es posible que la advertencia de Jesús, pudiera aplicarse a aquellos que rechazaron honrar sus instrucciones con respecto al día de preparación?  esas instrucciones fueron dadas para asegurar que el pueblo de Dios pudiera guardar el Sábado Santo como Él lo ordenó.  Recuerde, Él lo hizo para “PROBARLOS”.  (Éxodo.  16:4-5).
    ¿Puede la Iglesia de hoy clamar: “Señor, Señor”, a Jesucristo cuando venga Su juicio final a pesar de que fallaron en obedecer el cuarto mandamiento, incluyendo la apropiada preparación para este?  ¿La conveniencia de comer en restaurantes el día Sábado hace que el día de preparación tenga menos significado para el pueblo de Dios?  ¿Este empaña la verdad concerniente a nuestra preparación para el reino?
    Ciertamente, en la actualidad, no existe ese sentido de urgencia de preparar los alimentos para el Sábado, y consecuentemente, hay solamente un poquito de sentido de urgencia para vencer el pecado y prepararnos para el venidero reino de Dios.  Después de todo, si el pueblo de Dios se rehúsa ha hacer las pequeñas cosas en esta vida como prepararse para Su Sábado, ¿porqué tendrían que pensar que tienen que hacer las grandes cosas como planear y prepararse para Su reino (Lucas 16:10)?  Estas son palabras serias y no deberían tomarse a la ligera.  Vea lo que Dios le dijo a Israel por su actitud arrogante con respecto a Su Sábado y cómo se preparaban para el:

Y El Eterno dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que El Señor os dió el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.    (Éxodo. 16:28-29).

    Aquí, Dios está reprendien