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impresión gratis

La Pura Verdad Acerca de
la
Cruz
Por:
Art Braidic
David Rothwell
Nathan Albright
Randy Vild
Traducción:
David Sainoz
Publicado por
La Iglesia de Dios Eterna
Este folleto es publicado por La
Iglesia de Dios Eterna con el permiso de los autores. Este folleto no es para la
venta y es provisto gratuitamente al público como un servicio educacional por
los autores y el editor.
© 2005 Derechos de autor La Iglesia
de Dios Eterna Todos los derechos reservados. Impreso en EE. UU.
Hijitos, guardaos de los ídolos.
Amén.
1 Juan 5:21
Ampliamente
reconocido como un símbolo del sacrificio de Cristo, la cruz es uno de los
símbolos más dominantes en el mundo religioso. La mayoría de las iglesias que se
llaman así mismas cristianas, incorporan la cruz como parte de su identidad.
Millones de creyentes, utilizan la cruz como una pieza de joyería. De hecho, es
muy común que sea la primera compra que hace un recién convertido para demostrar
su nueva fe.
Mientras que la mayoría que usa una cruz pudiera clamar que
no la venera, muchos de ellos la usan como una parte de la rutina de su devoción
religiosa. De hecho, la cruz juega el papel principal en la fe de millones en la
actualidad, y muchos de ellos creen que no pueden rezar efectivamente sin ella.
Algunas iglesias enseñan que uno debe hacer el signo de la cruz antes de rezar.
Para otros, la cruz es vista como un amuleto de la buena
suerte, la cual provee seguridad al que la usa. Cuando encaran tentaciones o
peligros, estas personas la sujetan fuertemente, tal vez rezando en voz baja,
besan la cruz y miran hacia el cielo que les inspira un sentido de conexión con
su salvador.
La cruz parece ser vista por algunos casi como si tuviera
algún efecto mágico. Por ejemplo, después de una celebración que involucró la
cruz del Papa en la escuela secundaria Saint Patrick en Alberta Canadá, donde
ochenta personas con velas, cargaron una gran cruz dentro de un gimnasio oscuro.
Un joven de la escuela dijo: “La cruz nos tocó a todos”, y hubo un reporte de la
cruz:
Salía de
ella una luz brillante a través de la oscuridad. Era como si el mundo se uniera.
El Papa no estuvo aquí, pero su cruz sí, la cruz que dio a todos los jóvenes del
mundo, la cruz que ha sido tocada por millones de manos, grandes y pequeñas”
(Registro Católico de Alberta).
Claramente, la cruz conlleva una conexión
emocional muy profunda y un gran significado espiritual para millones de
cristianos profesos. Pero, ¿Realmente es esta un símbolo cristiano?, ¿De dónde
vino y que parte –si es que la hay- debe jugar en la vida de un verdadero
discípulo de Cristo?
El Origen de la Cruz
Tan sorprendente como pueda
sonar, la cruz estaba en uso como un símbolo religioso por miles de años antes
que Jesucristo anduviera sobre la tierra. De acuerdo con la Enciclopedia
Católica:
El signo
de la cruz, representada en su forma más simple al cruzar dos líneas en ángulo
recto, antecede grandemente, en el este y el oeste a la introducción del
cristianismo. Se remonta a un periodo muy lejano de la civilización humana
(Artículo, La Cruz).
La Enciclopedia Ilustrada
de Símbolos Tradicionales confirma los orígenes
antiguos de la cruz.
Un símbolo
universal de los más remotos tiempos; es el símbolo cósmico por excelencia. Este
es un centro del mundo y por lo tanto, un punto de comunicación entre el cielo y
la tierra y un eje cósmico, por consiguiente, comparte el simbolismo del árbol
cósmico, montaña, pilar, escalera, etc (Artículo, La Cruz).
El ejemplo más antiguo de la
cruz que es utilizada religiosamente, viene de cruces grabadas o pintadas en
arcillas planas que son fechadas, según algunos, en 10,000 años de antigüedad.
Estas arcillas fueron encontradas en una caverna en los Pirineos Franceses,
donde simbolizaban piedras ancestrales que contenían los espíritus de los
muertos.
Después, el uso de la cruz se extendió a las religiones
babilónicas del misterio. Como Alexander Hislop escribe en su libro “Las Dos
Babilonias”
El mismo
signo de la cruz que ahora Roma idolatra, fue utilizada en los misterios
babilónicos. [Esta] estaba en uso por el paganismo para los mismos propósitos
mágicos, [y] fue honrada con los mismos honores. Esa que ahora es llamada la
cruz cristiana, originalmente no era un emblema cristiano en lo absoluto. Es
difícil encontrar una tribu pagana donde la cruz no fuera encontrada. La cruz
era adorada por los celtas paganos, mucho antes de la encarnación y muerte de
Cristo… era adorada en México siglos antes que los misioneros católicos romanos
pusieran un pie en el país,… La cruz era ampliamente idolatrada, o referida como
un emblema sagrado, era el símbolo inequívoco de Baco,… ya que él estaba
representado con una banda en la cabeza cubierta de cruces (p. 199).
Después, la cruz celta llegó
a simbolizar los cuatro caminos de las esquinas de la tierra. El punto de
reunión de estos caminos en un punto central formaban una cruz, y esto
significaba al mismo tiempo el centro del mundo. El centro de la cruz, también
se supone que es el punto de origen de la vida, el origen de los cuatro ríos
místicos, y la cumbre de las montañas del mundo.
El diccionario bíblico de Unger, confirma el uso de la cruz
en tiempos antiguos como un símbolo pagano. El autor escribe:
La cruz,
era ampliamente conocida en épocas pre cristiana como un emblema que muy bien
sabido, era un signo pagano. Las vestiduras femeninas del sacerdote de Horus, el
dios egipcio de la luz están marcadas por una cruz. En Tebas, en las tumbas de
los reyes, las vacas reales están representadas arando, y una ternera jugando al
frente. Cada animal tiene una cruz marcada en varios lugares de su cuerpo.
Rassam encontró edificios en Nínive, marcados con la cruz maltesa. Osiris, así
como Júpiter Amón, tienen como marcas personales una cruz. La cruz se encuentra
marcada en los monumentos fenicios más antiguos (Artículo, La Cruz).
Los druídas hicieron uso
también de este símbolo. El erudito del siglo XIX, Thomas Maurice, en su obra, Las Antigüedades Indias, hizo una extraordinaria observación acerca de la
importancia de la cruz en la adoración natural de los druídas. Este respetable
erudito escribió:
Los
druídas tenían la costumbre de seleccionar el más majestuoso y hermoso árbol
como un emblema de la deidad. Cuando se cortaban las ramas de los lados, ellos
juntaban dos de las ramas más largas en la parte más alta del tronco, de manera
que esas ramas se extendieran a cada lado como los brazos de un hombre. Junto
con el cuerpo, ellos presentaban esto como una gigantesca cruz, y en la corteza
del mismo árbol, en muchos lugares estaba inscrita la letra T.
La forma de la cruz ahora
utilizada por la cristiandad, en realidad tiene sus orígenes en la letra “T”. Este era el símbolo tradicional de Tamuz, el antiguo dios de los caldeos
y egipcios. Tamuz era el hermano de Istar, la diosa de la fertilidad, quien es
ahora inconscientemente adorada por millones de cristianos profesos que lleva
una forma de su nombre –Easter o día de la pascua florida. El símbolo de Tamuz
es la que los misterios en las religiones llaman la “T” mística. Este es un
emblema de gran antigüedad, y algunas veces es llamado “el signo de la vida”.
La forma
de la [cruz de dos vigas], tuvo sus orígenes en la antigua Caldea (Babilonia), y
era utilizada como el símbolo del dios Tamuz (estando en la formada de la Tau
mística, la inicial de su nombre)… A mediados del siglo III d.C., las
iglesias se habían apartado de ciertas doctrinas de la fe cristiana. Para poder
incrementar el prestigio del sistema eclesiástico apóstata, los paganos fueron
recibidos en las iglesias, independientemente de sus creencias, y fueron
permitidos mayormente en retener sus signos y símbolos paganos. Por
consiguiente, la T, en su más frecuente forma con la parte que cruzaba más
abajo, fue adoptada (Diccionario Expositorio de Vines de las Palabras del
Nuevo Testamento).
La “t” minúscula, o cruz, fue
originalmente usada como un amuleto sobre el corazón. Algunas veces eran
grabadas en las vestiduras de los sacerdotes paganos. Otras religiones paganas
antiguas la usaban como parte de la vestimenta de las vírgenes. Estas mujeres
utilizaban cruces pendientes de collares, las cuales usaban durante la
celebración de sus ritos paganos. Hislop, en Las Dos Babilonias, escribe lo
siguiente acerca del símbolo de la “t”:
Este
símbolo pagano… la Tau, el signo de la cruz, el indisputable signo de Tamuz, el
falso mesías… la Tau mística de los caldeos (babilonios), y egipcios – la forma
original de la letra T –la inicial del nombre de Tamuz… (fue) el emblema
babilónico de Tamuz.
Dado al casi universal uso de la cruz, no
nos debe sorprender que esta, también aparezca como una de las figuras
prominentes en el budismo. Los budistas continuamente decoran sus cruces con
hojas y flores y se refieren a este símbolo como “el árbol divino”, “el árbol de
los dioses” o “el árbol del conocimiento y de la vida”.
Los budistas creen que la cruz representa tanto el árbol de
vida, así como el alimento espiritual. Para muchos creyentes, esta también es el
símbolo del hombre universal. Para ellos, la línea vertical representa el lado
espiritual intelectual de la humanidad, y la línea horizontal representa el lado
femenino y la pasividad terrenal. También piensan en ella como la que forma o da
origen a los cuatro ríos del paraíso que fluyen de la raíz del árbol de la vida.
La Cruz
Budista

Los hindúes, también incorporaron el símbolo de la cruz a su
fe. Ellos llaman a la cruz como “rajás”, la expansión del ser. Para ellos, la
línea vertical representa el “sattvas” o lo alto, el estado celestial del ser.
La barra horizontal es el “tamas” o lo bajo, los estados terrenales. La cruz
también esta asociada con el sagrado Ganges y la cruz de fuego de “Agni” el dios
hindú del fuego.
La siguiente cita del Diccionario Davis de la Biblia, cifra
el uso casi universal de la cruz como un símbolo religioso que antecede al
cristianismo.
La cruz
pre-cristiana, de una forma u otra, estaba en uso como un símbolo sagrado entre
los caldeos, los fenicios, los egipcios y entre muchas otras naciones. Los
españoles en el siglo XVI, la encontraron también entre los indios de México y
Perú. Pero su enseñanza simbólica, era completamente diferente de lo que ahora
asociamos con la cruz.
Podemos ver entonces, que el
simbolismo de la cruz, dentro de las varias culturas, históricamente ha sido muy
diferente de lo que muchos suponen representa actualmente. ¿Cómo es que la cruz
llegó a ser asociada con el cristianismo?, lo veremos más adelante, pero
claramente, el cristianismo no es el origen de la cruz como un símbolo
religioso. Sin lugar a dudas, la cruz antecede a la existencia de Jesucristo, y
está asociada con muchas prácticas paganas, símbolos y creencias.
La perturbadora verdad, es que el origen de este icono
“cristiano”, tiene sus raíces en religiones paganas, diametralmente opuestas a
la fe que proclaman las páginas de la Biblia. Como las siguientes imágenes
demuestran, históricamente, la cruz ha reflejado la creencia simbólica de los
druídas, los filósofos, religiones misteriosas, religiones ocultas, cultos a
dragones, y aún el tercer reich. La pregunta entonces surge: ¿Debe un cristiano
reverenciar la cruz o siquiera usar una?
Otras Cruces
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| Celta |
Druida |
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| Filosófica |
Romana |
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| Iluminati |
Oculto |
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| Cruz de
Dragón |
Nazi |
¿Murió Jesús En Una Cruz?
Algunos pudieran razonar que la antigua herencia de la cruz,
como un símbolo pagano, realmente no importa porque Jesús murió en una de ellas,
por lo tanto, hace a la cruz un símbolo cristiano legítimo. Pero, ¿Fue realmente
una cruz donde Jesús fue clavado?
La evidencia lingüística de la Biblia, sugiere que Jesús no
fue clavado en una cruz, sino en una estaca o poste. La palabra original que
los traductores de la Reina-Valera interpretaron como “cruz”, es la palabra
griega “stauros”. Encontramos 28 veces en el Nuevo Testamento la palabra
“cruz” y en cada uno de los casos, es la palabra griega “stauros”. En el
Diccionario Strong del Idioma Griego, la palabra se define como “un poste
derecho o estaca”.
Este hecho lingüístico ha llevado a muchos historiadores
bíblicos a creer que Jesús fue realmente clavado, no en una cruz, sino en una
sola viga o un poste o estaca. Considere las conclusiones de tres respetadas
obras:
La Enciclopedia Estándar Internacional de la Biblia
Originalmente, el griego staurós, designó un madero vertical apuntalado o estacado en un punto firmemente a tierra. Tales estacas o postes eran comúnmente usados de dos maneras. Estas estacas o postes eran
puestos uno junto al otro en línea o en fila para formar una barrera o una
palizada defensiva alrededor de algún asentamiento, o sencillamente, estos eran
plantados como instrumentos de tortura en los cuales los que quebrantaban
seriamente la ley eran públicamente suspendidos sobre estos, hasta que morían (o
si ya habían sido muertos, mantener sus cadáveres colgando a manera de
deshonra). (Vol. 1, p. 825).
El Diccionario Expositorio de
Vine de Palabras del Nuevo Testamento
[Stauros]
denota o se refiere a una estaca o poste. En ambos, el verbo y el
sustantivo stauroo, sujetar, atar o fijar a una estaca o poste, se
distinguían de la forma eclesiástica de dos vigas cruzadas. La forma de la
última, tuvo sus orígenes en la antigua Caldea (Babilonia), y fue utilizada como
el símbolo del dios Tamuz (estando en la forma de la Tau mística, la inicial de
su nombre)…
El Compañero Bíblico del Dr.
Bullinger
Las cruces eran usadas como símbolos del dios sol babilónico… Debe ser claro que Constantino, fue un adorador del dios sol… La evidencia de esto es
absoluta, que el Señor fue muerto sobre una estaca o poste parado, y no
sobre dos piezas de madera puestas en ángulo.
De acuerdo con la Enciclopedia Británica,
existían dos métodos de crucifixión usados por los romanos. La enciclopedia dice
lo siguiente:
Dos
métodos se seguían al
inflingir el castigo de crucifixión. En ambos casos, el criminal era
desnudado, y después colgado en una estaca o poste parado, donde el criminal era
cruelmente azotado con látigos que tenían tiras de cuero con piezas de hierro, o
algún otro material pesado, al final de las tiras. No solamente era la piel la
que se desgarraba y se desprendía de los huesos, sino que también parte de las
vísceras se salían y la completa anatomía del cuerpo era expuesta. En este
lastimoso estado, el criminal era vuelto a vestir, y si estaba todavía en
condiciones, era obligado a cargar el poste o estaca al lugar de la ejecución,
donde éste era sujetado al poste o clavado en el y dejado hasta que muriera.
(11ª ed., 1910, Vol. 7, p. 506)
El segundo método de
crucifixión involucraba un poste o estaca con una barra que atravesaba el poste.
Las manos del condenado, eran sujetadas o clavadas en la barra que atravesaba el
poste. La Enciclopedia Británica continúa:
Después
de que el criminal era azotado, éste tenía que cargar con la barra que atraviesa
el poste, al lugar de ejecución y después era sujetado a este con clavos de
hierro sobre los brazos extendidos y a través de los tobillos. Algunas veces
esto se hacía mientras que la cruz estaba recostada en tierra, y después era
levantada a su posición (Ibíd.).
Ya que la Biblia no
especifica cuál método los romanos usaron en la crucifixión de Cristo, el uso de
la palabra “stauros” utilizada por los escritores del evangelio, es un
fuerte indicador que el método utilizado fue el primero –sin la barra que
atravesaba el poste-. Los autores de los evangelios, fueron testigos
presenciales de la crucifixión y sabían exactamente el método que utilizaron
para clavar a Jesús. Si nuestro Salvador hubiera muerto en una cruz, ellos
hubieran utilizado una palabra que describiera una cruz. Sin embargo, todos
ellos escogieron usar la palabra que indica una estaca o poste –no una cruz.
John Denham Parsons, habla de este asunto en su libro, Una
Investigación a los Orígenes e Historia de los Símbolos que Fueron Adoptados por
Nuestra Religión. En su obra, él explica que si Cristo hubiera sido
ejecutado en un objeto en forma de cruz, los autores de los evangelios, hubieran
utilizado la letra griega X, “Chi”, o tal vez términos tales como
“Kata chiasmon”. Su investigación lo llevó a concluir que todos los apóstoles
escribieron la palabra “stauros” con el propósito específico de no
confundir el sacrificio de Cristo con el símbolo antiguo egipcio de la “tau”.
Bullinger, el autor del “Compañero Bíblico”, establece que,
ya que la palabra griega usada en Juan 19:17 es “stauros”, lo que cargó Jesús en
realidad fue una estaca o poste, y por lo tanto este verso debe ser traducido
como: “Y él, cargando su poste o estaca, salió al lugar llamado de la Calavera,
y en hebreo, Gólgota.” Este punto de vista, también es revalidado por la “Biblia
Judía Completa”, la cuál traduce Mateo 10:38 como:
Cualquiera
que no toma su estaca de ejecución y me sigue, no es digno de mí (Mateo 10:38).
La Serpiente Sobre una Estaca o Asta
Otro punto de evidencia que señala hacia Jesús siendo
clavado en una estaca o poste en lugar de en una cruz, se encuentra en la
historia de Moisés y la serpiente erecta sobre una estaca o asta. La historia se
encuentra en el libro de Números, capítulo 21, donde la gente se había
desanimado. Cuando la gente permitió que su desánimo les causara pecar al hablar
en contra de Dios y de Moisés, Dios mandó “serpientes ardientes” entre ellos.
Muchas de estas gentes fueron mordidas y murieron, y muchas otras estaban por
morir. Presenciando todo este horror, la gente clamó a Moisés por ayuda, así que
Moisés oró a Dios, y Dios respondió y dijo:
Y el
Eterno dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta: y
será que cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una
serpiente de bronce, y la puso sobre una asta, y fue, que cuando alguna
serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía (Números
21:8-9).
Moisés hizo una serpiente de bronce y la
sujetó a un asta o estaca, la cual fue erigida para que todos la vieran. Y todos
los que miraron la serpiente fueron sanados. La serpiente sobre un poste como un
símbolo de sanación, fue luego adoptado por la profesión médica, y podemos ver
que se sigue utilizando hasta nuestros días. Pero lo más importante, esta,
prefiguraba el sacrificio de Cristo. Notemos las palabras de Jesús en el
evangelio de Juan:
Y como
Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del
hombre sea levantado; Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino
que tenga vida eterna (Juan 3:14-15).
La serpiente fue puesta sobre un asta o
poste, no sobre una cruz. Dios pudo haber instruído a Moisés a que sujetara la
serpiente a una cruz. Pero Dios, específicamente lo dirigió a que fuera en un
poste o una estaca o un asta. Lo que esto implica, no tiene margen de error
–Jesús, también fue levantado sobre una estaca o poste o asta, no en una cruz.
El hecho es que, todas las evidencias bíblicas señalan hacia
la conclusión de que Jesús fue clavado en un poste o estaca y no en una cruz,
y esto es para muchos como una revelación. Además, si tomamos en cuenta el hecho
de que la cruz es definitivamente pagana en sus orígenes. Esto nos lleva a una
pregunta más compleja: ¿Cómo es que el símbolo de la cruz, llegó a estar
asociado con la cristiandad?
¿Cómo la Cruz Pagana Llegó a ser Cristiana?
La abrumadora mayoría de las evidencias, apuntan a que Cristo
fue enclavado en un poste o madero y no en una cruz con dos maderos. Pero,
entonces ¿Cómo es que la cruz pagana ha llegado a tener tanta prominencia entre
los cristianos profesos? La respuesta se encuentra en la historia del emperador
romano Constantino el Grande, cuando subió al poder.
Constantino llegó primero a una posición de poder en el año
306 d. C. después de la muerte de su padre, Constancio, quien fuera el augusto, o el emperador viejo, del imperio occidental bajo el sistema de
Dioclésio el tetrarca. Constantino fue aclamado como el sucesor de su padre,
pero compartía el gobierno en el oeste en una alianza nada fácil con su cuñado,
Maxentius. Mucho se ha escrito acerca de la supuesta conversión de Constantino
al cristianismo, pero en este tiempo, él permanecía fiel a sus dioses paganos.
Sin embargo, él unilateralmente terminó con la persecución de los cristianos en
sus territorios.
Para estas fechas, los cristianos ya habían sufrido
persecución de manos del Imperio Romano por cientos de años. A pesar de esta
persecución, el movimiento cristiano, ampliamente corrupto en su interior, no
solamente sobrevivió, sino que creció en números y en fuerza. Ya sea que la
posterior conversión de Constantino al cristianismo haya sido sincera o
simplemente un movimiento político, permanece en el debate, pero ciertamente él
reconoció que la iglesia era una fuerza política que debía ser considerada.
Inicialmente, una fuerza de más presión por considerar se
presentaba así misma a Constantino en la forma de Maxentius, quien tenía la
posición de cesar, o el emperador joven, en el oeste. Las hostilidades
declaradas entre los dos rivales se iniciaron en el año 312, y al anochecer del
28 de octubre, Constantino enfrentó una batalla crucial en el río Tiber.
Existen varias versiones contradictorias acerca de los
eventos que se llevaron a cabo a la famosa Batalla del Puente Milvian. Una
versión es que en la noche de la batalla, Constantino tuvo un sueño en el cuál
vio una cruz en el cielo, y tal vez las letras griegas chi y rho (las dos
primeras letras de Christos) con ella.
El Chi y el Rho

Constantino entonces oyó o vio las
palabras “por medio de este signo conquistarás” El historiador Eusebio, escribió
que esta visión apareció en el cielo a plena luz del día, y que también fue
vista por el ejército de Constantino. De acuerdo a Eusebio, Cristo se le
apareció a Constantino al siguiente día, al anochecer y le instruyó a que pusiera
el símbolo que había visto en los estandartes de batalla de su ejército.
Ya sea que estas historias sean ciertas o no, Constantino
ganó una batalla decisiva al día siguiente y atribuyó la victoria al Dios de los
cristianos. Como resultado de esto, se pretende que Constantino se había
convertido al cristianismo, pero, fue una conversión de nombre solamente, ya que
él nunca dejó de adorar a sus dioses paganos.
Constantino era un adorador del sol, y aún después de su
supuesta conversión al cristianismo, en el año 312, él continuó honrando al Sol Deus Invictus –“el invencible dios sol”. La evidencia de esto se puede
ver en las monedas que Constantino comisionó que fueran acuñadas. Johannes
Geffcken, en Los Últimos Días del Paganismo Greco-Romano escribe:
Después
del año 314 d.C. las monedas de Constantino muestran una cruz de brazos
equidistantes o iguales, como un símbolo para el dios sol. Si la visión de la
cruz lo impresionó y fue utilizada como símbolo de alentamiento. No pudo haber
sido en honor de Yahushúa, porque Constantino continuó honrando a la deidad del
sol y al símbolo de la deidad del sol, la cruz (Los Últimos Días del
Paganismo Greco-Romano).
La versión de
brazos equidistantes o iguales de la cruz, fue la vieja cruz solar, el símbolo
de la deidad del sol, el centro de la religión cósmica, y la religión
astrológica de Babilonia.
La cruz
solar, es probablemente el símbolo religioso más antiguo del mundo. Esta aparece
en el arte religioso de las religiones asiáticas, americanas, europeas e indias
a través de la historia. La cruz compuesta de brazos equidistantes dentro de un
círculo, que representa el calendario solar –los movimientos del sol, marcados
por los solsticios. Algunas veces los equinoccios también están marcados,
formando una rueda de ocho brazos. La suástica es también una forma de cruz
solar (Website, Artículo Sobre Religión Alternativa, Símbolos).
La
Cruz Solar

Después de su victoria, en el año
313, Constantino entró en una alianza con su homólogo o contraparte, Licinio en
el este, y conjuntamente lanzaron una proclamación llamada “El Edicto de Milán”.
Este edicto, no hizo al paganismo ilegal, ni hizo al cristianismo una religión
respaldada por el estado. Dio libertad de religión. Legalizó el cristianismo,
regresó las propiedades confiscadas de la iglesia, y estableció el domingo –sun
day ; día del sol- como el día de adoración.
El hecho de que los cristianos en
general, pareciera que hubieran aceptado el domingo sobre el Sabbath es una
señal de que tan corrupta la iglesia había llegado a estar. Concerniente a los
objetivos de Constantino, el domingo era el día de Mitras, el dios sol. La
Enciclopedia Católica hace eco de que Constantino intentaba promover no el
cristianismo, sino la unidad a través de una adoración común hacia el dios sol
Mitras
…Sino que
fue en la parte occidental del imperio que la veneración de Mitras predominaba.
¿Podría ser imposible reunir todas las diferentes nacionalidades alrededor de
sus altares?...¿Podría no llegar a ser el Sol Deus Invictus, a quién Constantino
dedicó sus monedas por mucho tiempo, o Sol Mitras Deus Invictus, venerado por
Dioclésio y Galerio, llegar a ser el supremo dios del imperio? Constantino
podría haber meditado sobre esto. Tampoco él había rechazado tal idea, aún
después de un evento milagroso que lo había influenciado fuertemente a favor del
dios de los cristianos…Es verdad que los creyentes en Mitras también observaban
el domingo, así como la navidad. En consecuencia, Constantino habló no acerca
del día del Señor, sino del eterno día del sol (La Enciclopedia Católica).
Cualquiera que hayan sido las
intenciones de Constantino, él buscaba una política de tolerancia religiosa, y
al mismo tiempo, dar un trato preferencial a la iglesia. Su favor hacia la
iglesia, también trajo su influencia, la cual se incrementó con el tiempo. De
acuerdo con uno de sus biógrafos:
Constantino utilizó a la iglesia como uno de sus instrumentos de política
imperial, impuesta sobre su ideología imperial, y por lo tanto, desalojada de
mucha de la independencia que antes tenía (Hans A. Pohlsander, Constantino I).
Cuando Constantino finalmente
consolidó su poder, como el único emperador de Roma, estuvo entonces en
condiciones de tener aún más control sobre la iglesia. En el año 325, al año
siguiente de la derrota de Licinio, para obtener control del oriente y
occidente, Constantino convocó a una reunión con los líderes de la iglesia en el
Concilio de Nicea.
Al tomar la iniciativa de convocar
el Concilio de Nicea, Constantino comenzó con el apoyo no oficial del imperio
romano hacia el cristianismo. Cada vez más, las formas de esta cristiandad,
empezaron a parecerse a las tradiciones paganas de la adoración al sol.
Una de las razones de esto, es que
Constantino nunca abandonó su lealtad a las prácticas paganas del pasado.
Durante la dedicación de su ciudad, Constantinopla, él dio por igual la
importancia al cristianismo, así como a Mitras. La Enciclopedia Católica dice
acerca de esto:
Durante
la dedicación de Constantinopla, en el año 330, una [ceremonia] mitad pagana,
mitad cristiana fue realizada. El carruaje del dios sol fue puesto al centro de
la plaza y sobre su cabeza, fue puesta la cruz de Cristo, mientras que cantos
paganos de fidelidad eran cantados. Poco antes de su muerte, Constantino
confirmó los privilegios a los sacerdotes de los dioses antiguos. Muchas otras
de sus actividades, también tuvieron la apariencia de ser “medias gestiones”,
como si él mismo vacilara, aunque siempre mantuvo en realidad alguna forma de
sincretismo religioso (Artículo, Constantino el Grande).
Otra de las razones, fue la iglesia
misma. Estaba fundamentalmente corrupta, así como inundada con la influencia de
paganismo en sus congregaciones. Con el emperador como su patrocinador, la
iglesia empezó a atraer paganos convertidos, primero a cuenta gotas y luego a
chorros. Finalmente, el influjo llegó a ser tan grande, que el clero perdió la
esperanza de reeducar a los nuevos conversos a la manera de la iglesia. Con la
esperanza de que los paganos, finalmente abandonaran sus creencias, los líderes
religiosos les permitieron retener los símbolos de sus antiguos dioses.
Así es como la cruz, la Tau, el
símbolo de Tamuz y la adoración al sol, se introdujeron en la iglesia. En lugar
de que la iglesia influenciara a los paganos, fueron los paganos los que
influenciaron a la iglesia. Por supuesto que esto no sucedió de la noche a la
mañana. Fue una influencia gradual que se llevó a cabo a través de los años.
No fue
sino hasta que el cristianismo empezó a paganizarse, que la cruz llegó a ser
enseñada como un símbolo cristiano. Fue en el año 431 d. C., que las cruces en
las iglesias y en las parroquias fueron introducidas, mientras que el uso de las
cruces en torres y campanarios fue hasta el año 586 d.C. En el siglo VI, la
imagen del crucifijo fue introducida y su adoración aprobada por la iglesia de
Roma. No fue sino hasta el segundo concilio en Efeso que fueron requeridas en
los hogares el poseer cruces. El uso de la cruz, entonces era obvio que no era
una doctrina de la verdadera iglesia primitiva. Esta no era parte de la fe una
vez dada a los santos (Ralph Woodrow: Babilonia Misterio Religioso).
El símbolo de la cruz, llegó a ser
el emblema, tanto de la iglesia católica, así como del poderoso santo imperio
romano. Mientras que Constantino, solamente interpretó su visión como que podría
salir victorioso de la batalla -si en realidad él tuvo una visión de una cruz y
las palabras “por este signo conquistarás”-, entonces, el significado fue más
allá de lo que él jamás hubiera imaginado. Las conquistas militares de
Constantino, palidecen en comparación con las conquistas te tuvo después la
iglesia católica –la iglesia a la cuál él apoyó.
Cientos de años antes de
Constantino, al apóstol Juan se le dio una visión, en la cuál, él vio un
profético caballo blanco representando a la falsa religión cabalgando para
conquistar al mundo.
Y miré, y
he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba, tenía un arco; y le fue dada una
corona, y salió venciendo y para vencer (Apocalipsis 6:2).
Algunos se han equivocado al creer
que el que cabalga el caballo blanco es Jesús, pero no lo es. Aunque Jesús
también está representado cabalgando un caballo blanco, Él no tiene un arco,
sino que es su lugar, usa la espada de Su boca cuando Él regresa a gobernar con
Sus santos (Apocalipsis 19:11).
El jinete del caballo blanco es el
primero de cuatro jinetes, y cada uno de ellos, representa una terrible plaga
sobre la humanidad. El primer jinete representa a la falsa religión. El color
blanco lleva la apariencia de pureza, pero es solamente una ilusión. Este
caballo y su jinete representan una cristiandad falsa unida con el poder
militar, simbolizada por el arco, un arma de guerra fabricada por el hombre.
El arribo de la falsa religión fue
predicha por Jesús, mientras Él advertía a Sus discípulos de lo que iba a
suceder. Jesús les previno que muchos vendrían en Su nombre, diciendo que Él era
el Cristo, pero que engañaría a muchos.
Y
respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos
en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán (Mateo 24:4-5).
Comparando las palabras de Jesús
con la visión de Juan en Apocalipsis, es claro que Constantino tuvo un
importante papel en el cumplimiento de esta profecía. La iglesia que este
emperador ayudó a formar, usó el nombre de Cristo y el signo de la cruz, en
conjunción con el poderío militar del imperio romano, y otros gobiernos
deshonestos, para conquistar y gobernar a los hombres.
El símbolo de una cruz nunca fue parte del verdadero cristianismo. La marca de un verdadero cristiano era
algo totalmente diferente. Aquéllos pocos que estaban comprometidos a seguir en
realidad a Cristo y obedecer los mandamientos de Dios, fueron forzados a la
clandestinidad, mientras que la iglesia paganizada conquistaba el mundo.
¿Es
Realmente Importante?
Algunos podrían preguntarse, pero
“¿Es realmente importante?” Estas personas pudieran razonar, que solamente
porque la cruz fue originalmente pagana y porque Jesús probablemente no fue
clavado a una cruz, no hay razón para quitar el símbolo que por muchos años ha
representado al cristianismo para tanta gente “¿No podemos seguir usándola?”
“¿Dónde está el daño en esto?” “¿Es realmente importante?”
La respuesta es ¡a Dios le
importa! El segundo mandamiento de Dios dado en el monte Sinaí, prohíbe el
hacer o el uso de cualquier imagen en nuestra adoración a Dios.
No te
harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo
en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas, ni
las honrarás; porque yo soy el Eterno tu Dios, fuerte, celoso, que visito la
maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a
los que me aborrecen (Éxodo 20:4-5).
En una extraña coincidencia, en el
mismo momento en que Dios estaba dando éste y el resto de los Diez Mandamientos
a Moisés, Aarón estaba haciendo una imagen –un becerro de oro- para que los
israelitas adoraran. Dios se enojó tanto, que consideró en destruir a toda la
nación y empezar de nuevo con solamente un hombre, Moisés.
Entonces
el Eterno dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de tierra
de Egipto se ha corrompido: Presto se han apartado del camino que yo les mandé,
y se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y han sacrificado a
él, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de
Egipto. Dijo más el Eterno a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto
es pueblo de dura cerviz: Ahora pues, déjame que se encienda mi furor en ellos,
y los consuma: y a ti yo te pondré sobre gran gente (Éxodo 32:7-10).
Esta historia se ha preservado como
un aviso para nosotros (1 Corintios 10:11). Cuando Aarón hizo el becerro de oro,
él no pensó que estaba adorando a un falso Dios. Aarón en realidad creyó que
estaba utilizando el becerro pagano para adorar al verdadero Dios (Éxodo 32).
Pero Dios no quería que ellos lo
adoraran a Él con ídolos o imágenes, como era la costumbre de las naciones
paganas alrededor de Israel. Tampoco Él quiere que en la actualidad lo adoremos
a Él con símbolos de adoración pagana. A los israelitas que estaban a punto de
entrar a la tierra prometida y a nosotros hoy en día, Dios nos previene:
Guárdate
que no tropieces en pos de ellas, después que fueren destruidas delante de ti:
no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas
gentes a sus dioses, así haré yo también (Deuteronomio 12:30).
Dios advirtió a Israel que si ellos
adoptaban las costumbres paganas de adoración de las naciones alrededor, Él los
destruiría. Desafortunadamente, Israel no hizo caso a la advertencia de Dios,
pero antes de castigarlos, Él envió al profeta Ezequiel, para prevenirlos
nuevamente. Ezequiel mostró al pueblo la absoluta falta de respeto para Dios en
Su propia casa, el templo:
Y me llevó
a la entrada de la puerta de la casa del Eterno, que está al norte; y he aquí
mujeres que estaban allí sentadas llorando por Tamuz (Ezequiel 8:14).
Como un dios de la fertilidad,
Tamuz estaba íntimamente conectado con la adoración al sol. Por lo tanto, sus
seguidores, observaban el curso del sol, celebrando dos festivales en sus
estaciones. Una de ellas era celebrada al principio de la primavera y la otra al
final del otoño. La festividad de primavera era un tiempo de entusiasmo que se
centraba alrededor del matrimonio de Tamuz con la diosa Inana. La cosecha de
otoño, por el otro lado, marcaba su muerte en manos de demonios del infierno.
Con la muerte de Tamuz, el sol
empezaba a desminuir, trayendo la decadencia de las cosas vivas. Sus seguidores
entonces se lamentaban y oraban. Las mujeres lloraban y con el paso del invierno
y la aproximación de la primavera, la gente se regocijaba y celebraban el
regreso de Tamuz, trayendo con él el sol y nueva vida con este.
Para decirlo francamente, esta
gente adoraba al sol. A Ezequiel se le reveló esto conforme se adentraba en el
templo.
Luego me
dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que
éstas. Y metióme en el atrio de adentro de la casa del ETERNO: y he aquí junto a
la entrada del templo del ETERNO, entre la entrada y el altar, como veinticinco
varones, sus espaldas vueltas al templo del ETERNO y sus rostros al oriente, y
encorvábanse al nacimiento del sol (Ezequiel 8:16).
La cruz, como el lector puede
recordar, era el símbolo de Tamuz y era una parte integral de la adoración del
sol. Dios llama a esta idolatría pagana como una “abominación”.
Por supuesto, algunos podrán decir
que no adoran a la cruz. Pero ya sea que la adoren o no, eso no cambia el hecho
de que la cruz es parte de un sistema religioso de adoración antiguo. Dios nos
prohíbe adoptar las costumbres religiosas de los paganos. Él dice, “No
preguntarás acerca de sus dioses, diciendo,” “¿Cómo estas naciones servían a sus
dioses?"
Los defensores de la cruz pueden
decir que no la adoran, pero, ¿Es verdad esto? Cuando ellos se inclinan ante la
cruz, y besan y oran a este objeto hecho por el hombre, ¿No están violando el
segundo mandamiento, el cuál establece que no debemos hacernos imágenes, que no
tenemos que inclinarnos ante ellas y que no tenemos que adorarlas? Si bien es
cierto que la cruz no es literalmente una imagen de Dios, muchos la utilizan
para acordarse de Él. Ellos la veneran, y se inclinan ante ella, así como los
paganos hacen con sus ídolos.
En la iglesia romana, la cruz es
grandemente venerada. En la siguiente oración católica, los miembros de la
iglesia son enseñados a orar a la cruz, la cual es constantemente referida por
la iglesia romana como el “árbol de vida”:
Saludos,
oh cruz, árbol triunfal, verdadera salvación del mundo, entre los árboles no hay
otro como tú, lleno de hojas, lleno de flores y retoños. Oh cruz, nuestra única
esperanza, da más justicia al santo y perdona las ofensas de los culpables.
La siguiente cita está tomada de la
Iglesia Siríaca Ortodoxa de Antioquía:
Adoramos
Su cruz porque esta es Él y Su santo estandarte de la iglesia, y a través de
ella, todos sus sacramentos son hechos santos. Nosotros honramos la madera de la
cruz, porque esta tocó el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, y su preciosa y
pura sangre fue derramada en ella (El Periódico Patriarcal).
Esta admisión de la iglesia
ortodoxa, prueba que la cruz es adorada por ellos. Estos líderes religiosos, han
pedido prestado este símbolo, y lo usan así como los paganos lo hicieron para
adorar a sus falsos dioses. Jesús nunca enseñó a Sus seguidores a usar una cruz
como una ayuda para la adoración. Como sea, contrario a la ley de Dios, muchos
simplemente hacen esto. El Libro Católico de Bendiciones, revela la
devoción de la iglesia por la cruz:
De todas
las imágenes sagradas, la figura de la preciosa cruz de Cristo dadora de vida es
preeminente porque es el símbolo de todo el misterio pascual. La cruz es la
imagen más querida de los cristianos y la más antigua; esta representa el
sufrimiento y victoria de Cristo… En el viernes santo, es presentada a los
fieles para su adoración.
Millones de cristianos profesos,
reverencian y adoran a la cruz. Este es el meollo del porque Dios mandó a Su
pueblo a no hacer ninguna cosa que se encuentre en el cielo o en la tierra el
objeto de adoración religiosa. Cuando nos enfocamos o inclinamos ante la cruz,
tenemos su imagen –no a Dios- en nuestra mente. La imagen, en realidad nos
aparta de Dios. Es a Él a quien tenemos que adorar, no una cruz. Esta es la
razón por la cual el todo poderoso, no quería que tuviéramos una imagen física
en nuestra mente cuando oramos: porque la imagen llega a ser lo importante, no
Él. Cualquier adoración de una imagen, demerita y minimiza al Gran Dios.
El
Signo de un Verdadero Cristiano
El signo de un verdadero cristiano,
es algo completamente diferente de colgarse una cruz. Aunque millones de
cristianos profesos creen que usar una cruz, muestra su fe a los demás, la
verdad es que Dios pide un signo de fe diferente a Su pueblo. Dios ha declarado
específicamente, como es que nosotros tenemos que reflejar nuestra fe hacia los
demás, y necesitamos saber exactamente lo que las Escrituras revelan acerca de
esto.
La Biblia revela que al final del
tiempo, el poder de la bestia va a obligar a todas las personas a recibir una
marca en su mano derecha y en sus frentes (Apocalipsis 13:16) A causa de esta
marca, todo el mundo va a reconocer a aquéllos que adoran a la bestia. Algunos
creen que esta marca va a ser físicamente visible en los individuos, pero es
posible que esta marca no sea una marca física.
Mucha gente reconoce que para
engañar a la gente, Satanás ha falsificado el camino de Dios que conduce a vida
y Su plan de salvación. Ellos saben que la bestia, el enemigo de Dios, va a
tener una marca de identificación que su gente va a utilizar. Pero, ¿Cuántos se
dan cuenta que la marca de la bestia es un engaño de la marca de Dios?
Sorprendente como esto pueda sonar,
pero, ¡Dios tiene una marca!, más aún, Su marca también se encuentra en la
frente y en la mano del verdadero creyente. Este no es el signo de la cruz. Este
signo que señala a los que pertenecen a Dios es visto en ¡aquéllos que guardan
Su ley!
La primera vez que Dios habló
acerca de Su ley como una marca o signo, fue cuando llevó a Israel a la tierra
prometida. El quinto capítulo de Deuteronomio habla de cuando Dios dió los Diez
Mandamientos a Su pueblo, inmediatamente después, Dios habló diciendo:
ESTOS pues
son los mandamientos, estatutos, y derechos que el Eterno vuestro Dios mandó que
os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis
vosotros para poseerla: Para que temas al Eterno tu Dios, guardando todos sus
estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, y tu hijo, y el hijo de tu
hijo, todos los días de tu vida, y que tus días sean prolongados. Oye pues, oh
Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien, y seáis
multiplicados, como te ha dicho el Eterno el Dios de tus padres, en la tierra
que destila leche y miel. Oye, Israel: el Eterno nuestro Dios, el Eterno uno es:
Y Amarás al Eterno tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu
poder. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: Y las
repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el
camino, y al acostarte, y cuando te levantes: Y has de atarlas por señal en tu
mano, y estarán por frontales entre tus ojos (Deuteronomio 6:1-8).
La marca de Dios es: ¡guardar Sus
Mandamientos!. En la actualidad, hay un movimiento que enseña que la ley de Dios
es esclavitud. Algunos predican que Jesús nos libró de la necesidad de guardar
la ley, pero las Escrituras ¡no enseñan nada de eso! Mientras que estos falsos
maestros proclaman que Jesús nos libró de la ley, la Biblia declara que hemos
sido liberados del pecado –la trasgresión de la ley (1 Juan 3:4). Estimado
lector, ¡tenga cuidado!, este movimiento está en total desacuerdo con la palabra
de Dios. El guardar los Mandamientos, es de vital importancia para la salvación.
(Mateo 7:21-22).
El Cuarto Mandamiento, el cuál es
concerniente al Sabbath o Sábado, es el Mandamiento de prueba de Dios (Éxodo
16), es el que demuestra quién realmente está dispuesto a obedecer a Dios. De
esta manera, este señala a quienes son Sus hijos. El Todo Poderoso señala:
Y tú
hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Con todo eso vosotros guardaréis mis
sábados: porque es señal entre mí y vosotros por vuestras
generaciones, para que sepáis que yo soy el ETERNO que os santifico. Así que
guardaréis el sábado, porque santo es a vosotros: el que lo profanare, de cierto
morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella alma será
cortada de en medio de sus pueblos. Seis días se hará obra, mas el día séptimo
es sábado de reposo consagrado al ETERNO; cualquiera que hiciere obra el día del
sábado, morirá ciertamente. Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel:
celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo: Señal es para
siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo el
ETERNO los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó, y reposó (Éxodo
31:13-17).
Dios dice que Sus Sabbaths son una
señal o signo. El guardarlos, es la marca de aquéllos que están comprometidos en
obedecer a Dios. De lo que muy pocos se han dado cuenta, es que la palabra
plural “Sabbaths” o Sábados, quiere decir más de solamente un día semanal de
reposo. También existen siete Sabbaths o Sábados anuales, los cuales también son
parte de la marca o signo del pueblo de Dios (Levítico 23). Por ejemplo, notemos
lo que Dios dice acerca de uno de Sus Sábados anuales, la Fiesta de Panes sin
Levadura:
Siete días
comerás por leudar, y el séptimo día será fiesta al ETERNO. Por los siete días
se comerán los panes sin levadura; y no se verá contigo leudado, ni levadura en
todo tu término. Y contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Hácese esto con
motivo de lo que el ETERNO hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. Y serte ha
como una señal sobre tu mano, y como una memoria delante de tus ojos, para que
la ley del ETERNO esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó el ETERNO
de Egipto (Éxodo 13:6-9).
El guardar este día santo no era
solamente para la nación de Israel. Los gentiles en la Iglesia de Corinto,
fueron enseñados por Pablo a observarlo (1 Corintios 5:7-8). Los Sábados
semanales, así como los anuales de Dios, son Su marca de identificación. No es
un objeto físico que uno pueda usar, no es un ídolo ante el cual uno se incline.
Los contrastes y paralelos entre la
marca de Dios y aquélla de la bestia, se pueden ver claramente. Ambas están en
la frente de la persona, así como en la mano, y quiere decir que esta persona lo
tiene en su mente, y lo que él hace con la fuerza de su mano. En los Sabbaths de
Dios, Su pueblo, descansan de su labor; ellos no venden ni compran –esta es la
marca de Dios. Por el otro lado, sin la marca de la bestia, no se le va a ser
permitido vender o comprar en lo absoluto.
El guardar los Diez Mandamientos y
los Sabbaths de Dios, es como somos identificados que pertenecemos a Cristo, Es
la evidencia que tenemos fe en Jesús y le obedecemos.
Una
Tradición del Hombre
Si nosotros decimos que creemos en
Jesús, pero no guardamos Sus Mandamientos, nos engañamos a nosotros mismos. Es
de vital importancia el entender que es posible adorar a Jesús en vano –tal adoración, viene de las tradiciones del hombre.
Y en vano
me honra, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el
mandamiento de Dios, tenéis la tradición de los hombres; las lavaduras de los
jarros y de los vasos de beber: y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les
decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra
tradición (Marcos 7:7-9).
La cruz y su uso en religión,
vienen de la tradición de los hombres, no del mandamiento de Dios. Cuando nuestro Salvador
regrese, va a haber muchos que se van a sorprender al darse cuenta que tal
adoración los ha descalificado para entrar en el Reino de Dios. De acuerdo con
Jesús, aún aquéllos que hacen buenas obras en Su nombre serán rechazados y no
entrarán al Reino si ellos no han guardado los mandamientos de Dios:
Así que, por sus
frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino
de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los
cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu
nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos
milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores
de maldad (Mateo 7:20-23).
Jesús dice que rechazará, a
aquéllos que son obradores de iniquidad. Esta palabra traducida como
“iniquidad”, significa “anarquía, desorden, impiedad, sin ley, o pecado”. En
otras palabras, Jesús rechazará a aquéllos que no guarden Su ley. Esto hace a
Sus Mandamientos de gran importancia para la humanidad.
De hecho, el más grande de los
engaños implantados a la raza humana, es el que no tenemos que guardar los
mandamientos de Dios. A la vasta mayoría de personas se les ha enseñado que no
es necesario guardar la ley de Dios, pero el apóstol Juan hace muy claro que
¡esa enseñanza es una mentira! Él escribe:
Y en esto
sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos. El que
dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no
hay verdad en él; (1 Juan 2:3-4).
¿A qué mandamientos se refiere
Juan? ¿Se está refiriendo solamente a las cosas que Jesús dijo durante Su
ministerio?, ¿Esto excluye los Diez Mandamientos que contienen el requerimiento
de guardar el signo o marca de Dios, el Sabbath o Sábado?
En otro lugar, el apóstol Juan
muestra que él está hablando de los Mandamientos dados antes que Jesús caminara
sobre la tierra. Él escribe:
Hermanos,
no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido
desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde
el principio (1 Juan 2:7).
Claramente, es su epístola, Juan
está hablando de los Diez Mandamientos. El libro de Apocalipsis verifica esto
cuando se dirige al pueblo de Dios que vive al fin de este tiempo. Juan
escribió:
Aquí está
la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios,
y la fe de Jesús (Apocalipsis 14:12).
La verdad es que para ser del
pueblo de Dios, debemos guardar Sus mandamientos. Es la única manera en la que
nosotros podemos verdaderamente mostrar nuestro amor, tanto a Dios como al
hombre. Jesús dijo una vez: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si
tuviereis amor los unos con los otros. (Juan 13:35).
Jesús dijo que debemos amarnos
todos, pero, debemos entender que esta declaración es mucho más profunda que
simplemente experimentar un sentimiento meramente emocional. ¿Cómo podemos saber
realmente lo que es el amor? y, ¿Cómo sabemos la manera de amarnos los unos a
los otros?
La respuesta sólo puede ser
entendida en el contexto de los Diez Mandamientos. Los primeros cuatro,
nos muestran exactamente como debemos amar a Dios. Los últimos seis nos revelan como debemos amar a nuestro prójimo. Las Escrituras son
absolutamente claras, y no puede haber error cuando se refiere a esto. Es
solamente al guardar los mandamientos de Dios cuando empezamos a entender en
realidad cual es el amor de Dios y el amor a nuestro prójimo. El apóstol Juan
escribió:
En esto
conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus
mandamientos. Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y
sus mandamientos no son gravosos (1 Juan 5:2-3).
Con esta declaración, Dios hace
claro que para poder amarlo a Él, debemos guardar Sus mandamientos. Esto quiere
decir, que tenemos que dejar atrás todo lo concerniente a las falsas religiones
de este mundo, sus rituales falsos y baratos con símbolos paganos de adoración.
El deseo de Dios para Su Iglesia,
la novia de Cristo (Apocalipsis 19:7-8), es que ella sea encontrada como Pablo
escribió, “Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese
mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.”
(Efesios 5:27). Para cumplir con esto, nosotros, los que deseamos ser unos
cristianos genuinos, no debemos obrar iniquidad. Debemos parar de quebrantar la
ley de Dios, y debemos de olvidarnos de adoraciones y reverencias a éste ídolo
pagano –la cruz. Si buscamos el Reino de Dios y la justicia de Cristo, tenemos
que alejarnos de este símbolo idolátrico y volvernos a la verdadera adoración
del Todo Poderoso Dios.
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