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Declaración de Creencias   

 

La Biblia | Dios | Jesús | El Espíritu Santo | El Evangelio | El Reino | El Pecado  Nacer de Nuevo | El Sábado | Los Días Santos | La Salvación
 
El Arrepentimiento | El Diezmo | La Imposición de Manos | La Resurrección
 El Juicio Eterno | Alimentos Limpios e Inmundos | La Eternidad Asegurada
El Bautismo | Las Obras | El Pecado Imperdonable
La Gracia | La Fe |
La Sanidad 

 

    Nosotros creemos que la palabra de Dios amonesta a todos los creyentes a estar listos y preparados para dar una respuesta de la esperanza que está dentro de ellos. La Iglesia de Dios Eterna refleja una esperanza basada en la palabra inspirada de Dios. Esta esperanza está expresada en las doctrinas enseñadas en las Escrituras y afirmadas por Su Iglesia.
    Abajo se encuentra una declaración de creencias que contiene las doctrinas básicas de la Iglesia de Dios Eterna. No es la intención de este documento defender estas creencias, sino expresarlas sin ambigüedad o con incertidumbre.

La Biblia
    Creemos que la Biblia es el libro de instrucciones de Dios para la humanidad, creemos, que toda la Escritura fue dada por inspiración (dada por Dios), útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.
    Creemos que ninguna parte de las escrituras es de interpretación privada, sino que la Biblia se interpreta así misma. Sin embargo, creemos que Dios inspira un mayor nivel de entendimiento de las Escrituras a aquéllos que se someten a Él y son guiados por Su espíritu y que este entendimiento va a ser revelado de acuerdo al tiempo de Dios.

Vea: 2 Timoteo 3: 16; Daniel 12: 8-9; Amos 3: 7; 2 Pedro 1: 20-21

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Dios
    Nosotros creemos que Dios es el eterno rey del universo. Creemos que es el dador de la vida, que Él da las leyes, que es creador, que es sustentador y que gobierna el destino de ese universo. Creemos que Dios reside en el más alto cielo donde Su voluntad se ejecuta continuamente. Creemos que Él es eterno en su existencia e infinito en poder, justicia y amor. Creemos que Dios es espíritu, y aquéllos que lo adoran lo deben de hacer en espíritu y en verdad. Creemos que Dios es perfecto, además, creemos que Dios creó todas las cosas a través de Su hijo, Jesucristo.
    Sobre todo, creemos que Dios tiene un extraordinario plan que culminará con Sus hijos convirtiéndose en verdaderos miembros de Su familia. En ese tiempo, Sus hijos tendrán el carácter justo y recto de Dios y serán constituidos de espíritu, así como Él es. Creemos que este es el destino de todos aquéllos que se rindan a Él.
    Nosotros en la Iglesia de Dios Eterna no creemos en la doctrina de la trinidad. Creemos que Dios es una familia compuesta actualmente de Dios el Padre y de Jesucristo Su hijo. Sin embargo, esta familia algún día incluirá a todos aquéllos que han sometido su voluntad al Padre.

Vea: Apocalipsis 4; Salmos 90: 2; 99: 9; 106: 5; Jeremías 32: 17; Juan 1: 1-4; 4: 24; 5: 26; Hechos 17: 24-26, 28; Isaías 40: 22-28; Isaías 46: 9-10; 1 Juan 4: 8, 16; Efesios 3: 15

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Jesús
    Nosotros creemos que Jesús es el hijo de Dios y que ha existido eternamente. Creemos que a través de Jesús, Dios creó todas las cosas y que nada ha sido creado que no haya sido creado por Él. Creemos que Jesús es el Dios del Antiguo Testamento y que toda autoridad le ha sido dada a Él por el Padre.
    Creemos que Jesús tiene muchos títulos o nombres que declaran enfáticamente quién es Él. Estos títulos o nombres incluyen: Salvador, Redentor, Mediador, la Palabra de Dios, Sumo Sacerdote y Abogado, para mencionar algunos. También reconocemos a Jesús como Rey en nuestras vidas.
    Creemos que Jesús demostró el supremo acto de amor al dar Su vida como rescate por los pecados de toda la humanidad. También creemos que Jesús es el autor y consumador de nuestra salvación, que Él fue sacrificado y sepultado y que al tercer día resucitó de entre los muertos.
    Creemos que Él se sienta a la mano derecha del Padre, y que va a regresar a esta tierra como Rey de reyes y Señor de señores. También creemos que Jesús es la cabeza de Su Iglesia, así como la cabeza de todo individuo que entrega su voluntad a Él.

Vea: Hebreos 1: 2; 7: 1-3; Apocalipsis 11: 15; 19: 13; Juan 1: 1-4; 6: 63; Romanos 8: 14; Gálatas 2: 20; Efesios 1: 20-22; 3: 9; Colosenses 1: 16; 1 Timoteo 2: 5

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El Espíritu Santo
    Creemos que todos los cristianos somos exhortados a tener la mente de Cristo. Nosotros en la Iglesia de Dios Eterna creemos que esa mentalidad es impartida por el Espíritu Santo. Creemos que el Espíritu Santo es el poder que Dios les da con medida a Sus hijos.
    Creemos que el Espíritu le permite al pueblo de Dios tener fuerza, valor, sabiduría, y conocimiento de la voluntad de Dios. Creemos que Jesús prometió hacer ese Espíritu disponible y Él cumplió esa promesa en el día de Pentecostés con el cual empezó la Iglesia cristiana original. Creemos que el Espíritu Santo de Dios es la presencia dinámica y personal de Dios en la vida de aquéllos que se someten a Su voluntad.

Vea: Éxodo 31: 2; Daniel 5: 13-14; Juan 3: 8; 14: 15-20; 16: 7, 13; 1 Corintios 2: 9-16; Hechos 2; 4: 31; Filipenses 2: 5

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El Evangelio
    Nosotros creemos que el evangelio es un mensaje de buenas noticias acerca del reino de Dios. Creemos que este evangelio fue poderosamente proclamado por Jesucristo, el rey de ese reino.
    Creemos que la predicación de ese evangelio es una de esas comisiones dadas a la Iglesia de Dios y que Jesucristo indicó que Su regreso era predicado en el evangelio, siendo proclamado como testigo a todas las naciones.

Ver: Marcos 1: 14-15; Mateo 24: 14; Lucas 9: 1-2; Lucas 10: 9; Hechos 8: 12; 20: 25; 28: 30-31; Marcos 16: 15

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El Reino
    Nosotros creemos que el reino de Dios es un reino literal, el cual es va a ser establecido en la tierra. Este reino va a ser presidido por Jesucristo y Sus santos. Durante ese tiempo, la palabra de Dios va a cubrir la tierra como las aguas cubren el mar y todos conocerán al Eterno.
    Este reino va a reflejar un periodo de gran paz y prosperidad. Dios pondrá un nuevo espíritu en los ciudadanos de este reino y escribirá Su ley sobre sus corazones. Creemos que la Biblia provee un vistazo de ese reino; describe sus ciudades, su gobierno, su idioma y su economía. Lo más representativo de este reino, es que sus ciudadanos van a ser completamente espíritu y físicos, que la paz va a ser abundante, que la palabra de Dios va a irradiar sobre ella, y que la tristeza y el lamento van a desaparecer.

Ver: Apocalipsis 11: 15-19; Miqueas 4: 1-4; Daniel 7: 18, 22; Apocalipsis 1: 6; Isaías 2: 4; 32: 18; 35: 5-6, 10; 11: 6-9; Zacarías 8: 4-5; Jeremías 33: 10-11

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El Pecado
    Nosotros creemos que el pecado es la trasgresión de la ley inmutable de Dios y que la consecuencia del pecado es la muerte eterna. Por otra parte, creemos que Dios odia el pecado y que el pecado verdaderamente nos separa de Él.
    Es nuestra creencia, basada en la palabra de Dios, que todos hemos pecado y hemos sido destituidos de la gloria de Dios. Sin embargo, creemos que Dios ha provisto un plan en el cual la pena del pecado ha sido pagada por Jesucristo, por consiguiente, hace la salvación y la entrada al reino de Dios disponible para todo aquél que reclame ese sacrificio y se rinda a la voluntad de Dios en su vida.

Ver: 1 Juan 3: 4; Romanos 3: 23; 6:23; Isaías 59: 1-2; Tito 2:14; Hebreos 1: 3; Ezequiel 18: 4, 20

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Nacer de Nuevo
    Nosotros creemos que el nacer de nuevo es un proceso que empieza cuando se recibe el Espíritu Santo (una forma de concepción), y culmina en la resurrección cuando los hijos de Dios van a nacer literalmente como seres espirituales incorruptibles y miembros de Su familia.
    En ese tiempo, Sus hijos van a participar completamente de Su naturaleza divina y ser como Él es. Creemos que este nacimiento toma lugar en la última trompeta cuando los muertos en Cristo serán resucitados incorruptibles.
    Por otra parte, creemos que es imposible entrar en el reino de Dios sin haber nacido otra vez. Creemos que Jesucristo habló de este proceso de nacer de nuevo y claramente indicó, que si un hombre no experimenta este nacimiento, no podrá entrar al reino.

Ver: Juan 3: 1-8; 1 Corintios 13: 12; 15: 50-52; 1 Juan 3: 1-2; Filipenses 3: 21; Salmos 17: 15; 2 Pedro 1: 3-4; 1 Juan 3: 9

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El Sábado
    Nosotros creemos que el Sabbath (del atardecer del viernes al atardecer del Sábado) es un regalo de Dios y un signo de identificación de Su pueblo. Creemos que el Sabbath fue creado por Dios en el séptimo día de la creación, y que en ese tiempo, Dios lo santificó. Creemos que el Sábado fue hecho como un mandamiento formal en el monte Sinaí y que el mandamiento fue escrito personalmente por Dios.
    Creemos que el Sabbath fue honrado y practicado por el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento, por Jesús y Sus discípulos en el Nuevo Testamento, por Pablo y la Iglesia del primer siglo, y que permanece en efecto hasta este día, además, creemos que Jesucristo es señor del Sábado y que el Sabbath va a ser guardado cuando Él establezca su reino milenial en esta tierra.

Vea: Génesis 2: 1-3; Éxodo 20: 8-11; 31: 13-18; Marcos 2: 27; Hechos 13: 42; 17: 2; 18: 4; Isaías 66: 23

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Los Días Santos
    Nosotros creemos que Dios ha creado siete días santos anuales y ha instruido a Su pueblo a tener una asamblea en esos días, así como también en Su Sábado semanal. Creemos que estos días son proféticos y representan el plan de Dios de salvación para la humanidad.
    Creemos que Dios ha instruido a Su pueblo, ofrecerle una ofrenda en cada una de estos Días Santos. Creemos que las festividades de Dios son un tiempo de gran regocijo, y consideramos que son una extraordinaria bendición de parte de Él para Su pueblo.
    Creemos que las escrituras claramente demuestran que las fiestas del Eterno, fueron observadas por los hijos de Israel, por Jesús y Sus discípulos, por Pablo y la Iglesia del Nuevo Testamento, y seguirán siendo guardadas en el reino de Dios durante el milenio.

Vea: Levítico 23; Colosenses 2: 16-17; Éxodo 34: 18-22; Deuteronomio 16: 3-17; Esdras 6: 22; Hechos 18: 21; 20: 6; 1 Corintios 5: 7; Zacarías 14: 16-19

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La Salvación
    Nosotros creemos que la salvación es un proceso que empieza con el arrepentimiento y culmina con la entrada al reino de Dios. Creemos que la salvación es un don de Dios y que no puede ser ganado.
    Sin embargo, creemos que este don es condicional y que Dios no lo va a dar a cualquiera que lo desprecie. Creemos que el don de la salvación va a ser dado a aquéllos que se vuelvan del pecado, que acepten la autoridad de Dios en sus vidas y acepten el sacrificio de Jesucristo.
    Creemos que es la voluntad de Dios que todos lleguemos al arrepentimiento y que nadie se pierda.

Vea: Efesios 2: 8-9; Hebreos 10: 29; Hechos 2: 37-40; 4: 10-12; Romanos 6: 23; 2 Pedro 3: 9; 1 Timoteo 2: 3-4; Juan 6: 40; Tito 2: 11; 1 Tesalonicenses 5: 9-10

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El Arrepentimiento
    Nosotros creemos que el arrepentimiento es una doctrina fundamental de la verdadera Iglesia de Dios. Creemos que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. Creemos que el pecado nos ha separado de Dios y que el resultado final del pecado es la muerte eterna. Sin embargo, también creemos que nos podemos arrepentir del pecado y ser perdonados. Es la creencia de la Iglesia de Dios Eterna que se necesita del arrepentimiento para poder ser perdonado y que el arrepentimiento involucra un cambio en la manera de nuestro vivir pecaminoso a la manera de Dios en justicia. Creemos que es un paso esencial de este cambio, el cambio de mentalidad y de corazón.
    Básicamente, creemos que cuando uno verdaderamente se arrepiente, él o ella no voltea atrás a ver el pecado, tanto como ellos ven hacia adelante para vivir una vida justa con la ayuda del amor de Dios.

Ver: Romanos 3: 23, 6: 23; Isaías 55: 7; 59: 2; Hechos 2: 38; Lucas 13: 1-9; Jeremías 3: 13-15; Joel 2: 13; Ezequiel 14: 6, 33: 11, 14-16

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El Diezmo
    Nosotros creemos que Dios tiene un reclamo anterior de propiedad de todo lo que poseemos. El diezmar en una manera en que nosotros reconocemos este hecho. Aún más, nosotros creemos que la práctica de diezmar fue ordenada por Dios en el Antiguo Testamento y confirmada por Jesucristo en el Nuevo Testamento. También creemos que al fallar en honrar este mandamiento, constituye  un hecho de robo y se nos advierte de esto en las Escrituras.
    Creemos que es importante entender el diezmo como una expresión de fe hacia Dios y una declaración de lo que Sus hijos ponen como más importante en sus vidas. Creemos que Dios ha prometido bendecir a aquéllos que fielmente diezman y que Él reta a Sus hijos a probar esta promesa.

Ver: Hageo 2: 8; Levítico 27: 30-34; Génesis 14: 17-20; 28:20-22; 1 Samuel 8:15; Malaquías 3: 8-10; Mateo 23: 23

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La Imposición de Manos
    Nosotros creemos que la imposición de manos es una doctrina fundamental de la verdadera Iglesia de Dios. Creemos que la imposición de manos fue diseñada para transmitir una bendición especial de Dios sobre Sus hijos.
    También creemos, que la imposición de manos fue practicada en el Antiguo Testamento por el pueblo de Dios, así como a través del Nuevo Testamento. También creemos que la imposición de manos fue y sigue siendo parte de la ceremonia de bautismo, la cual facilita la transmisión del espíritu de Dios.
    También creemos que la imposición de manos está diseñada para apartar para un uso especial de parte de Dios (ordenación). La imposición de manos la vemos en las escrituras que se utiliza para la sanación especial de parte de Dios.

Ver: Génesis 48: 14; Hechos 6: 6; 8: 17; 19: 6; 28: 8; 1 Timoteo 5:22; Marcos 5: 23; 6: 5; 16: 18; Santiago 5:14

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La Resurrección
    Nosotros creemos que la resurrección es una doctrina fundamental de la verdadera Iglesia de Dios. Creemos que todos los que están en el sepulcro, van a ser resucitados ya sea para vida eterna o para juicio eterno. Nosotros en la Iglesia de Dios Eterna creemos que la Biblia claramente describe tres resurrecciones.
    La primera resurrección ha sido reservada para aquéllos a quienes Dios ha llamado en esta vida y se han rendido a Su autoridad. Creemos que las escrituras declaran que esta es una resurrección en la cual todos los verdaderos cristianos van a estar sujetos; esta es la culminación de un proceso que involucra el verdadero arrepentimiento y conversión y el reconocimiento de que Jesucristo es soberano. Esta resurrección va a llevarse a cabo a la última trompeta en la cual los muertos serán levantados incorruptibles. En ese tiempo, estos primeros frutos serán parte de la familia de Dios por toda la eternidad.
    La segunda resurrección es para todos aquéllos que no han sido llamados en esta vida. Esta resurrección, la cuál se llevará a cabo al final del milenio, dará oportunidad a los billones de personas que nunca oyeron la palabra de Dios, ser enseñados en el camino de Dios y hacer decisiones al respecto. Esta es una resurrección física, en la cual aquéllos en los sepulcros van a ser hechos mortales compuestos de carne, sangre y huesos.
    La tercera resurrección está reservada para todos aquéllos que no tomaron parte de la primera resurrección. Esto podría incluir a aquéllos que vivieron durante el milenio, así como a aquéllos que vivieron en la segunda resurrección. Durante la tercera resurrección, aparecerá delante de Cristo para un juicio final. Algunos heredarán vida eterna mientras que otros serán lanzados al lago de fuego y sufrirán la segunda muerte.

Ver: Isaías 26:19; Ezequiel 37; Hebreos 11: 35; Juan 5: 28; Lucas 14: 14; Apocalipsis 20: 4-6, 10, 13-15; 1 Corintios 15: 35-56; 1 Tesalonicenses 4: 16

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El Juicio Eterno
    Nosotros creemos que el juicio eterno es una de las doctrinas fundamentales de la Iglesia de Dios. Creemos que Dios es misericordioso y un justo juez, y que su juicio es perfectamente recto e impecable, aún para aquéllos que son encontrados culpables. Además, creemos que Dios es eterno, y que su plan para con la humanidad es eterno.
    Creemos que toda obra va a estar bajo juicio y que al final de este, el juicio de Dios sobre toda la humanidad dará como resultado la vida eterna con Él, o la muerte eterna. Creemos que Dios ha señalado tiempos para juicio concerniente a los asuntos eternos. Creemos que el juicio de Dios está ahora sobre aquéllos a quienes Él ha llamado, pero indiscutiblemente, todos seremos juzgados.

Ver: Santiago 2: 13; Salmos 116: 5; Apocalipsis 20: 12-15; Juan 5: 28-29; Hebreos 9: 27: Romanos 14: 10-11; 2 Corintios 5: 10; 1 Pedro 4: 17

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Alimentos Limpios e Inmundos
    Nosotros creemos que Dios tiene una opinión en cada aspecto de la vida cristiana, incluyendo nuestra dieta. Creemos que Dios diseñó ciertas plantas y animales para ser consumidos por el hombre, mientras que otros tienen que ser evitados.
    Con este fin, Dios creó leyes específicas con respecto a los alimentos limpios e inmundos. Creemos que aunque estas leyes pertenecen a lo que es físico, su propósito es profundamente espiritual. Creemos que con estas leyes Dios nos muestra que Él hace distinción entre lo santo y lo profano. Al hacer esto, Dios quiere que el hombre sepa que tenemos que ser santos, así como Él es santo.
    Creemos que las leyes de los alimentos limpios e inmundos fueron dados antes del diluvio y fueron restauradas a la congregación en el desierto y fueron honradas por el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento y fueron guardadas por Jesucristo, Sus apóstoles y por todas las Iglesias del Nuevo Testamento.
    También nosotros creemos que esas leyes, sirven para un propósito muy importante para el pueblo de Dios. Han sido diseñadas para que sean un recordatorio diario para los hijos de Dios que deben de hacer distinción entre lo limpio y lo inmundo –lo santo y lo profano-, así como para su conducta. La Iglesia de Dios Eterna honra las instrucciones de Dios con respecto a los alimentos limpios e inmundos.

Ver: Génesis 7: 1-5; Levítico 11; Deuteronomio 14; Hechos 10: 14

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La Eternidad Asegurada
    Nosotros creemos que todos los cristianos somos amonestados por la palabra de Dios a contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Creemos que la complacencia es un enemigo mortal de la fe y que la salvación es predicada al pueblo de Dios para que resista hasta el fin.
    Creemos que la doctrina de “una vez salvos, salvos para siempre” no se encuentra y no se enseña en ninguna parte de las Escrituras. Creemos que la palabra de Dios nos instruye a no dejar que ningún hombre nos quite la corona y a no volver atrás. También creemos que las Escrituras nos advierten que la fe se puede perder y que los nombres pueden ser removidos del libro de la vida de Dios.

Ver: Judas: 3; 1 Corintios 9: 27; 10: 12; Hebreos 6: 4-6; Apocalipsis 3: 11; 22: 19; Lucas 9: 62

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El Bautismo
    Creemos que el bautismo es una doctrina fundamental de la verdadera Iglesia de Dios. Creemos que el bautismo es una expresión de fe en la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. El bautismo simboliza a un cristiano matando las obras de la carne y resurgiendo a una vida nueva.
    Creemos que Jesucristo mismo fue bautizado como un ejemplo y que Él mando a Sus discípulos a continuar con esta práctica. Creemos que el bautismo fue practicado en los principios de la Iglesia del Nuevo Testamento y que por el bautismo y la imposición de manos, un verdadero cristiano recibirá el don del Espíritu Santo.
    Es la creencia de la Iglesia de Dios Eterna que a todos los cristianos se les ordena que sean bautizados y que el bautismo esté antecedido por el arrepentimiento. Además creemos que las Escrituras declaran que el bautismo  tiene que ser realizado por inmersión.

Ver: Hebreos 6: 2; Marcos 16: 15-16; Juan 3: 22; Mateo 28: 19-20; Colosenses 2: 12; Romanos 3: 3-6; Hechos 2: 38; 8:12; 22: 16

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Las Obras
    Nosotros creemos que aunque es imposible para un cristiano ser salvo por obras, las obras tienen un lugar muy significativo en la vida de un creyente. Creemos que Dios está muy pendiente de las obras y que cada acción u obra, va a ser juzgada al final. Creemos que aunque un cristiano es salvo por gracia, él o ella será recompensado de acuerdo a sus obras. Nosotros en la Iglesia de Dios Eterna también creemos que las obras y la fe son inseparables.

Ver: Eclesiastés 12: 14; 1 Timoteo 5: 25; Apocalipsis 2: 23; 22:12; Romanos 2: 6; Mateo 16: 27; Hebreos 6: 10

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El Pecado Imperdonable
    Nosotros creemos que aunque la misericordia de Dios es infinita, Él ha sujetado Su perfecta voluntad para crear un “punto sin regreso” con respecto al pecado. Creemos que la Biblia claramente identifica este punto. Creemos que la consecuencia del pecado imperdonable es la muerte eterna.

Ver: Mateo 12: 31-32; Hebreos 6: 4-6; 10: 26; Apocalipsis 22: 19; Lucas 13: 1-9; Salmos 37: 9-10, 20; Isaías 66: 24; Malaquías 4: 1-3

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La Gracia
   
Nosotros creemos que la gracia de Dios es un divino favor hacia Sus hijos, y esta se ve reflejada en Su plan de salvación, además, creemos que somos salvos por gracia y no por obras.
    Creemos que el sacrificio de Jesucristo fue la expresión máxima de la gracia divina. Creemos que la gracia de Dios empieza cuando Él llama a Su pueblo al arrepentimiento y continúa conforme trabaja con Sus hijos para que ellos puedan llegar a ser más como Él es.

Ver: Efesios 2: 8-9; Romanos 2: 4; 3: 23-25; 5: 6-8; 11: 5-6; Gálatas 1: 15

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La Fe
    Nosotros creemos que la fe es una doctrina fundamental de la verdadera Iglesia de Dios. Creemos que la fe es un don del espíritu de Dios y que es imposible agradar a Dios sin ella. Creemos que la fe es esencial para la salvación y que la fe es hecha manifiesta al someternos a Dios y a Su voluntad.
    Creemos que Dios ha instruido a Su pueblo a que la fe debe ser ejercitada y que Su pueblo tiene que “caminar en ella”. Creemos que la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios. No creemos que la fe sea expresada por emociones, sino por acciones y separada de la obediencia Dios y sin rendirse a Sus caminos, la fe no tiene sentido.

Ver: Hebreos 2: 4; 11; Santiago 2: 15-26; Efesios 2: 8; Gálatas 2: 16; 5: 22; Romanos 1: 17; 5: 1-2; 2 Corintios 5: 7

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La Sanidad
    Nosotros creemos que Dios ha creado leyes espirituales, así como físicas. Creemos que el quebrantamiento de Sus leyes físicas (algunas veces referidas como pecado físico), acarrea sobre nosotros consecuencias físicas, y si estas son lo suficientemente severas, pueden causar nuestra muerte física.
    Creemos que Dios es un gran sanador y que la Biblia relata numerosos ejemplos de la intervención de Dios en la vida física del hombre. En un sentido muy real, creemos que la sanación es el proceso en el cual Dios perdona el quebrantamiento de Sus leyes físicas y remueve las consecuencias asociadas con este. Creemos que la sanación es un evento producido que va más allá del poder de cualquier ley física conocida, y que es un hecho supernatural realizado por el poder de Dios.
    Creemos que Dios ha dado instrucciones específicas a Sus hijos cuando estos se encuentren enfermos. Estas instrucciones incluyen el pedir en fe la intervención de Dios, llamar a los ancianos de la Iglesia, para que oren por el enfermo y que unjan al mismo con aceite.

Ver: Salmos 107: 17; Éxodo 15: 26; Salmos 103: 3; Santiago 5: 14-15; Mateo 9: 2-7; Lucas 8: 48; 18: 42; Hechos 14: 8-10; Jeremías 30: 17

 

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